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Full text of "El marqués de Santillana, Iñigo López de Mendoza; el poeta, el prosador y el hombre"

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El Marques de Santillana 



Obras de Perez v Curis 



POESiA 

La Cancion de las Crisalidas « El Poema de la Carne. 

Heliofropos ( Segunda edicion ). 

Alma de Idilio y Rimas Sentimentales. 

El Poema de los Besos ( Edicion Bouret ). 

El Gesto Confemplativo (Edicion Bouret). 

La Epopeya de la Vida. 

PROSA 

Rosa Ignea ( Cuentos — Segunda edicion). 

Por Jardines Ajenos (Letras hispanoamericanas), 

Paginas de Esletica: L Arquitectura del Verso (Edicion Bouret). 

Etica del Panflefismo. 

El Marques de Santillana. 

EN PRENSA 

Liferafura y Filosofia. 
Riimos sin Rima. 

EN PREPARACION 

La Ola (Novela). 

Eglogas y otras Poesias Pasforiles, seguidas de Horas Liricas. 

Libro de Horas de un Luchador (Prosas de combate). 

Paginas de Estetica: 11. Del Concepfo en Poesia. 

El Ullimo Gesto ( Poesias ). 



M. PfiREZ Y CURIS 



ELi ]V[ARQUES 
DE SAHTmiiflHfl 

Inigo Liopez de ]Vlendoza 



EL POETA, EL PROSADOR Y EL HOMBRE 



La s^ien^ia non embofa el fierro de la lan^a, 
nin fa^e floxa el espada en la mano del cavallero. 

( MARQUES DE SANTILLANA ). 



MONTEVIDEO 

Itnprenla y Casa Editorial "Renacimiento" 

Libreria "Mercuric" de Luis y Manuel Perez 

Calle 25 de Mayo, 4&5 

1916 



Edici6n de 500 ejemplares 






Yo amo mas el poema vivido que el escrifo. 

Perez y Curis. 




^ (7.7V. 



/ 




PcH M^-y; 




PRIMERA PARTE 

VARIA 



CAPITULO I 



SU VIDA ' 

Naci6 Ifiigo Ldpez de Mendoza en la villa de Carridn 
de los Condes, cuna tambi^n del rabino Sem Tob, el 
19 de Agosto de 1398 y tuvo por padres al almirante 
Diego Hurtado de Mendoza y su segunda mujer dofia 
Leonor de la Vega, ricahembra de las Asturias de 
Santillana, viuda de Juan de Castilla. Fu^ su abuelo 
Pero Gonzalez de Mendoza, el ingenuo y heroico varon 
que, con el sacrificio de su vida, salvo la del soberano 
en la cdebre batalla de Aljubarrota; poeta tierno y 
sentimental que produjo graciosos decires y cantigas 2. 

Muertos en 1403 y en Julio de 1404, respectivamente, 
su hermano mayor, Garcia, y su padre, correspondi^- 
ronle los derechos del mayorazgo, y, por ende, los 
seflorios de Hita, Buitrago, el Real de Manzanares y 
Hermandades de Alava. Desaparecido el almirante, 
sus deudos y convecinos intentaron apoderarse de sus 
bienes. Epoca de corrupci6n aqu^Ua, alimentaba mez- 

1. Fuentes principales de esfa biografi'a : Amador de los Ri'os, Vida del Marques de Santillana ; 
Cronica de don Juan II. 

2. Veanse en el Cancionero de Baena las que empiezan asi: 

Por Deus, senora, non me matedes,... 
Pero te syrvo syn aHe... 
Menga, dame el tu acorro,... 



quinos prop6sitos y pasiones bastardas, favoreciendo, 
ya con la intriga o bien con la audacia, todo movi- 
miento de subversi6n y estrago. Para contrarrestar la 
avalancha detentadora, tuvo entonces dofia Leonor 
que hacer valer sus derechos, cumpliendo en^rgica- 
mente las obligaciones morales impuestas por la tuto- 
rla. Con tanta diligencia y solicitud procedio ella a fin 
de arrebatar a los usurpadores el patrimonio de su 
hijo, que a los cuatro meses, aproximadamente, de la 
muerte del almirante, — el 3 de Noviembre — logrd 
que fuese reconocido el sefiorio de aqu^l por el con- 
cejo de Buitrago, y m^s tarde, el 15 de Marzo, el de 
Hita, cuya poblacion aclamo jubilosamente al nieto de 
Pero Gonzalez de Mendoza. 

Favorecla los deseos de la altiva dama, — asi lo da 
a entender Amador de los Rlos \ — la reputacion 
de los otros dos tutores nombrados por Diego Hur- 
tado de Mendoza: el longevo canciller Pero Lopez 
de Ayala, poeta y hombre de accion, muerto en los 
comienzos de 1407, y Juan Hurtado de Mendoza, pres- 
tamero mayor de Vizcaya, tlos ambos del almirante. 
A pesar de los buenos oficios y la autoridad de esos 
caballeros, dofia Aldonza, hija del primer matrimonio 
del almirante, instauro pleito a sus hermanastros, ma- 
nifestandose especialmente contra el heredero del 
mayorazgo a quien disputaba la posesion del Real de 
Manzanares. Al mismo tiempo, un hermano del almi- 
rante: Ifiigo Lopez de Mendoza, seilor de Rello, apo- 
der^base de Guadalajara, y Garci Fernd^ndez Manrique, 
esposo de dofia Aldonza de Castilla, hija de las pri- 
meras nupcias de dofia Leonor de la Vega, trastor- 
naba los estados de Santillana. 



1. Jose Amador de los Rios : Obras dc ffiigo Lopez dc Mendoza. Marques de Santillana , 
Introduccion, paj. XII. 



SU VIDA 11 

Molestada doila Leonor por la actitud de sus parien- 
tes que introducian en su hacienda el desorden, en 
vez de desmayar, redoblo sus esfuerzos ; ensayo todas 
las formas decorosas para arrancar a las avarientas 
manos de aqu^ilos las heredades de sus hijos y las 
propias, e indignada al fin, acudio en busca de justicia 
al rey Enrique III, el Doliente. Tanto conmovieron a 
este monarca las tribulaciones de la dama, que, inme- 
diatamente, nombro ^rbitro de tales litigios al obispo 
de Sigiienza, quien, con la mejor voluntad, di6 princi- 
pio a su ministerio; mas, como ocurre generalmente 
en casos an^logos, los detentadores no comparecian 
ante ^1, mostr^ndose remisos a los emplazamientos 
que les hacfa. 

Interminable era el as unto ; con la premura que para 
su solucion queria dofia Leonor, contrastaba, natural- 
mente, la astucia de la otra parte litigante cuyos de- 
signios encontraron apoyo en acontecimientos impre- 
vistos: la muerte del rey doliente en 1406 y la del 
gran canciller, acaecida en Calahorra en el primer 
tercio de 1407. No cedio la infatigable dama a esos 
golpes de la adversidad; antes, por el contrario, un 
nuevo estimulo parecio acrecentar sus energias, y re- 
comenzd, puede decirse, la ardua tarea que se habia 
impuesto, solicitando y obteniendo de las autoridades, 
representadas durante la minoridad del rey Juan II por 
el infante Fernando y la reina dofia Catalina, que el obis- 
po de Sigiienza fuese autorizado para entender en el 
pleito. Fructiferos resultados dieron esta vez las diligen- 
cias de la viuda del almirante : el 17 de Marzo de 1407 
se restablecfa su derecho sobre los valles de Santillana 
y el 20 de Abril del mismo aiio el de su hijo sobre 
los palacios de Guadalajara arrebatados por su cuflado 
Ifiigo, quien siguid aiin ocuplndolos, no sin antes obli- 



12 EL MARQIJES DE SANTILLANA 

garse a abonar, por via de arrendamiento, dos mil 
maravedfes anuales, y declarar en la escritura piiblica 
otorgada ante Gonzalo Alfdn « que liabi'a entrado a 
vivir en ellos por las familiaridades que tenia con su 
sobrino » ' . En cuanto al Real de Manzanares que 
pretendia dofia Aldonza, hermanastra del heredero 
del mayorazgo, la viuda obtuvo primero su secuestro 
a fin de evitar que la esposa del conde de Trastamara 
usufructuase sus rentas, y luego, en 1408, su posesion 
definitiva. Quedaba ailn pendiente el litigio con Garci 
Fernandez Manrique, sefior de Castafieda, pero ^ste 
fu^ obligado a devolver a dofla Leonor la casa de la 
Vega y las posesiones de Potes y Li^vana, en los 
meses de Abril y Mayo del afio siguiente, con gran 
furor de sus adictos que, ofuscados, hicieron uso de 
la violencia contra los habitantes de Potes, siendo al 
fin arrojados de esta jurisdiccion por Pero Gutierrez 
de la Lama y algunos partidarios de la nieta de Gar- 
cilaso de la Vega. 

En medio de tantos disturbios, doila Leonor, inteli- 
gente y previsora, no descuidaba el porvenir de sus 
hijos Ifligo y Elvira, y concert6 el matrimonio de ^stos 
con dofia Catalina y Gomez de Figueroa, hijos de 
Lorenzo Suilrez de Figueroa, gran maestre de San- 
tiago. Era aqu^l un buen partido por la autoridad del 
maestre y por el apoyo que en ^1 habia de encontrar 
la seflora de la Vega contra la hostilidad de que era 
objeto por parte de sus parientes y conterr^neos en- 
vidiosos de su fortuna. Celebraronse en la villa de 
Ocafia, el 17 de Agosto de 1408; las capitulaciones 
matrimoniales de Inigo Lopez de Mendoza y dofia 
Catalina de Figueroa; efectu^ronse los desposorios el 



1. Amador de los Rios: obra citada, Introduccion, pag. XV. 



SU VIDA 13 

21 de Junio de 1412, y el 7 dejuniode 1416 las bodas, 
en Salamanca. 

La muerte del maestre, acaecida en 1409, privo al 
sefior de Hita y Buitrago de un consejero poderosisi- 
mo; y aunque ya era respetado en la corte y su ca- 
ballerosidad y cultura infundian admiracidn entre sus 
coetaneos de igual prosapia, tuvo Iiiigo Lopez de 
Mendoza que poner a buen recaudo sus heredades. 

En 1414 habiase presentado por primera vez en pu- 
blico, asistiendo en Zaragoza a la coronacion del rey 
Fernando de Aragon \. Reconocida en 1419 la mayo- 
ridad del rey Juan II, solicito y obtuvo « la competente 
c^dula sobre los mayorazgos de Hita y de Buitrago » ^ . 
Comenzo entonces para 6\ una nueva era de luchas y 
contrariedades que poco a poco iban templando su 
caracter y acostumbrandole a soportar con resignacion 
la impudencia de la vida cortesana. Revelaba en todos 
sus actos una entereza desconcertante en contraposi- 
cidn a la audacia insolente de ciertos politicos que 
sacrificaban su propia entidad intelectual y moral con 
fines exclusivamente especulativos. Y no que 61 desde- 
fiara aumentar su hacienda, no ; antes bien, amoldo 
muchas veces su pensamiento politico al interns que 
su bienestar le exigia, y procedio asi resuelta y abier- 
tamente, sin reparar en los deseos del rey o sus favo- 
ritos que procuraban su ayuda en graves emergencias 
o trataban de vejarle cuando la paz en el reino era 
aparentemente solida e inalterable. No faltan escritores 
que le reprochen esa norma politica. Yo, en otros 
tiempos y otra sociedad, tambi^n le hubiera zaherido . 
mas, iqu6 podia esperarse de un hombre de accion 
civil y militar que actuaba en un reino sometido al 



1. Cronica de don Juan II. ano 1414, cap. II ( Rivadeneyra). 

2. Amador de los Rios: obra cifada, iniroduccion, pag. XXXV. 






14 EL MARQUES DE SANTILLANA 

desddn autoritario de Alvaro de Luna, el conculcador 
de todos los derechos y todas las libertades? 

Alvaro de Luna ejercla la privanza desde 1412, 
probablemente, e imponfa sus proyectos al soberano, 
quien no osaba discutirlos. « Bajo su influjo — dice el 
\ historiador Lafuente — quien gobernaba verdadera- 
] mente el reino era Juan Hurtado de Mendoza, mayor- 
domo mayor del rey, casado con una prima de don 
Alvaro, llamada dofia Maria de Luna » ^ . No me inte- 
resa inquirir si es verdad que el futuro condestable 
fu^ « hijo bastardo » del aragones Alvaro de Luna ni 
si su madre fue de «humilde clase y fama poco lim- 
pia», como asegura el mismo historiador 2; b^stame 
§aber, solamente, que eran bastardas sus intenciones. 
Su mision politica cuya «alteza», segun Menendez y 
Pelayo, no comprendio Fern^n P^rez de Guzman ^ , 
fu^ simplemente el resultado de una formula especu- 
lativa a base de exacciones, tropelias y prevaricacio- 
nes mal encubiertas. Su actuaci6n tumultuosa y con- 
tradictoria, llena de aspectos viriles y curiosisimas 
incidencias que habrian hecho de ^1 un virtuoso si no 
le hubiese faltado probidad y sinceridad, provoco pri- 
mero el odio de sus contemporaneos y luego la amarga 
censura de los historiadores independientes. Sin em- 
bargo, ^stos y aqu^Uos jam^s dudaron de su energla 
y temeridad. 

Frente a ese hombre vengativo y poderoso que du- 
rante varias d^cadas rigid los destinos de Castilla, 
erguiase, con la arrogancia de su talento y serenidad 
y la magnificencia de su car^cter, otro hombre igual- 
mente temerario : Ifiigo L6pez de Mendoza. Era ^ste 



1. Modesto Lafuenle: Hisforia General dc Espana, tomo XIII, pag. 147. (Montevideo, 1880). 

2. Ibidem, ibidem, pag. 78. 

3. M. Menendez y Pelayo: Anfologia de Poefas lirJcos casfellanos. fomo V, Prolog©, pag. LX1V> 




EL CASTILI/) DEL .MAJJQl'PiS DK SAXTILLAXA 





VISTAS PAIM'LVLKS DHL JfLSMO 

( Riiinas c/c Manzanercs et Real ), 



SU VIDA • 15 

un rebelde, y un rebelde empedernido siempre que se 
intentaba hollar siis derechos. No distingui6 nunca la 
alcurnia del adversario: la ligereza del rey lo movfa 
a rebelion, como la de sus paniaguados, y cuando el 
monarca solicitaba su cooperacion en cuestiones inter- 
nas del reino, no accedia sino a trueque de recom- 
pensas, y aun asi, lo haci'a si eran justas las preten- 
siones de aqu^l. . . Pero hay rasgos en su vida que le 
presentan como a un ser desprendido y generoso: 
durante las invasiones de navarros y aragoneses sos- 
tuvo con su peculio a su gente que guardaba las 
fronteras de Castilla, y siempre fu^ prodigo con los 
pobladores de sus sefiorios, quienes, atentos a su 
magnanimidad, le prestaban decidido apoyo en los 
lances de guerra. 

Entre los pollticos intelectuales del largo reinado de 
Juan II, es acaso el ilnico que se destaca por su inde- 
pendencia de car^cter, y si no acrecento en mucho 
su fortuna se debe, solamente, a que no hacia conce- 
siones a la adulacion ni aceptaba los oficios puestos 
en practica por el privado y los favoritos del rey. 
Poco se sabe de sus primeros estudios y de suinicia- 
ci6n literaria. Su nifiez estuvo al cuidado de su madre 
y de su abuela dofia Mencia de Cisneros, y fu^ estando 
en poder de esta, segiin ^1 mismo lo declara en el 
Prohemio e Carta a! Condestable de Portugal, cdmo vio 
entre otros libros «un grand volumen de cantigas, 
serranas, e desires Portugueses e gallegos», tal vez 
el primero que despertd su vocaci6n de poeta. 

Iniciado tempranamente en la vida politica, y apenas 
el rey Juan II fu6 declarado mayor de edad, v^sele 
participar en un movimiento hostil al monarca. Pro- 
curaban ganarse la confianza de ^ste sus primos, los 
infantes de Aragon Juan y Enrique, hijos del rey 



/ 



16 .EL MARQtjES DE SANTILLANA 

Fernando de Aragdn que les habfa legado cuantiosos 
bienes en Castilla. Y aunque persegufan id^ntico fin, 
ambos estaban desavenidos y no tardaron en ser ri- 
vales. Form^ronse dos partidos, e Inigo Lopez de 
Mendoza plegdse al del Infante Enrique, maestre de 
Santiago, quien, en ausencia de su hermano que habia 
ido a Navarra a celebrar sus bodas €on la princesa 
dofia Blanca, did un golpe audaz aprisionando en Julio 
de 1420 al soberano, en su palacio de Tordesillas, y 
con ^1 a Alvaro de Luna y otros personajes que 
le acompafiaban. Pretendia el infante Enrique des- 
posarse con la infanta dofia Catalina, hermana de 
Juan II ' , y pronto habrian de cumplirse sus deseos. 
Trasladados a Avila el rey y el infante, y convocados 
a Corte « los grandes y procuradores » del reino, 
Juan II declaro por instigacion del maestre que el 
golpe de Tordesillas habia sido ejecutado segiin su 
propia voluntad ^ . Luego, en Talavera, adonde Uevo 
al rey cautivo, logrd el infante Enrique realizar su 
boda con la infanta dofia Catalina, y obtuvo de Juan 
II el tltulo de duque y su esposa el marquesado de 
Villena. 

El cautiverio del rey habriase prolongado qui^n 
sabe por cuanto tiempo si Alvaro de Luna no hubiese 
ideado la fuga que se efectud en el amanecer del 29 
de Noviembre. Perseguidos el rey y sus acompafiantes 
por la gente del maestre, fueron a refugiarse en el 
Castillo de Montalvln. Despu^s de « veintitr^s dias de 
asedio » — dice Lafuente — llegose a un acuerdo, reti- 
r^ndose el infante y con 6\ los prohombres que habian 
secundado su atrevida empresa. Jos^ Amador de los 
Rios, comentando este hecho, dice que la actitud de 



1. Crdnica de don Juan II, ano 1420, cap. II. 

2. Modesto Lafuenfe : obra ciiada, tomo XIII, pag. 151. 



SU VIDA 17 

Ifligo Lopez de Mendoza fud debida a la falta de ex- 
])eriencia ' . Algo de eso existio, indudablemente ; 
aunque otros motivos m^s poderosos obligaron al seilor 
de Hita y Buitrago a manifestarse asi. La privanza 
de Alvaro de Luna, que habi'a comenzado a ser fatal 
para ^1 y sus iguales, y la debilidad y el apoca- 
miento del rey que accedia a sus caprichos, no 
podian ser tolerados mansamente por los mas cultos 
caballeros de Castilla; he ahi la razdn que indujo a 
Ifligo Lopez de Mendoza a apoyar al bando del in- 
fante Enrique. 

En 1422 renov6 el poeta sus relaciones con la corte 
y regres6 a sus posesiones de Guadalajara donde did 
curso a algunos pleitos pendientes. Tuvo entonces oca- 
sion de dedicarse al estudio y gozo un tiempo de re- 
lativa calma en medio de las manifestaciones politicas 
que parecian haberse aplacado. Ignorase si en esa 
^poca compuso algunas composiciones ; sus biografos 
no consignan tal detalle, aunque Amador de los Rios 
dice que su « fama de gran trovador ya cundia entre 
los m^s celebrados de Castilla » ^ . 

Su sed de sabiduria le indujo a pedir a Enrique de 
Villena, su grande amigo, de quien ya habia merecido 
la dedicatoria del Arte de Trobar o Gaya sgiengia, que 
vertiese al castellano la Divina Comedia, labor a que / 
did cima el autor del Arte Cisoria con gran contento / 
del solicitante. 

Nuevos disturbios internos amenazaban a Castilla, y 
un tribunal compuesto por el Almirante Alonso Enri- 
quez, Luis de Guzman, Pero Manrique y Fernd.n Alon- 
so de Robles, nombrado en 1427 con el proposito de 
conservar la paz en el reino, se expidid, ordenando que 

1. Amador de los Rios: obra citada, Inlroduccion, pag. XXXVU. 

2. Amador de los Rios : ibidem, ibidem, pag. XLl. 



18 ■ EL MARQUES DE SANTILLANA 

Alvaro de Luna partiese de Simancas a los tres dias, y 
ved^ndole por un afio y medio su regreso a la corte o 
a quince leguas en derredor. Algo influyo en esa re- 
soluci6n la palabra de liiigo L6pez de Mendoza. Pero, 
tal sentencia, que tambi^n alcanzaba a las gentes pues- 
tas por Alvaro de Luna en la cdmara real * , fu^ 
revocada en Noviembre del mismo aflo por el propio 
rey a quien ^rale dolorosa la ausencia de su privado ^ . 

Concertadas las bodas de la infanta dofia Leonor 
con el principe Duarte de Portugal, el sefior de Hita 
y Buitrago form6 parte de la comitiva que en el ano 
siguiente fu6 a la frontera de Aragon a buscar a 
aquella dama. Ya en Valladolid la ilustre comitiva, 
tuvo mi biografiado que desistir de acompaflaria 
hasta Portugal, pues el nacimiento de un hijo suyo, 
Pero Gonzalez de Mendoza, que habia de ser con 
el tiempo el gran Cardenal de Espana, nacimiento 
acaecido el 3 de Mayo de 1428, le impuso el retorno 
al hogar. 

En 1429 aprest^banse los reyes de Arag6n y Nava- 
rra a invadir el territorio de Castiila, y el rey Juan II 
convoco a su gente. Concurrid, claro esta, L6pez de 
Mendoza, aunque algo tarde, pero el rey disimulo su 
enojo. Marcharon sobre Aragon las huestes castellanas 
y despu(!s de apoderarse de algunas villas ordeno el 
rey su regreso a Castiila, dejando en la frontera a 
algunos de sus capitanes para impedir las correrias 
de navarros y aragoneses. Ifligo L6pez de Mendoza 
fu^ nombrado frontero en Agreda, con trescientas 
lanzas y seiscientos peones ^ . Quiz^ sea de este tiempo 
de cuando datan sus primeras poesias. Las Serrani. 



1. Cronica de don Juan II, ano 1427, cap. VI. 

2. Ibidem, Ibidem, cap. IX. 

3. Ibidem, Ibidem, aiio 1429, cap. XXX. 



SU VIDA 19 

lias /.a y 11.^ ' fueron escritas entonces, como tambi^n 
algunas composiciones amatorias que, segun ciertos 
erudites, no pueden determinarse, y el siguiente De(;ir 
contra los Rragoneses^ enviado a manera de cartel de 
desafio : 



Uno pienssa el vayo 
£ otro el que lo ensilla: 
Non sera grand maravilla, 
Pues fan gerca viene el mayo. 
Que se vistan negro sayo 
Navarros e aragoneses, 
£ que pierdan los arneses 
En las faldas de Moncayo. 



11 



El que arma manganilla 
Assaz ve^es cae en ella: 
Si s'en^iende esta yentella 
Quemara fasta Qegilia. ^ 
Los que son desta quadrilla 
Suenan siempre e van sonando, 
E quedarse han sanfiguando 
Con la mano en la maxilla. 

Ill 

Tal se pienssa sanfiguar 
Que se quebranfd los ojos: 
Son peores los abrojos 
De cojer que de sembrar. 
Nin por mucho madrugar 
No amanes^e mas ayna. 



E a las ve^es faz pecar. 



1. Vease el ependicc IV. 

2. Esfe verso fue omitido por el copisfa. 



20 EL MARQUES DE SANTILLANA 



IV 



Muchos muesfran ardide^a; 
£ cobriendo grand desmayo, 
Aunque plaga canfa Payo, 
De aquesfa en su cabo re?a. 
El escasso, con franquega 
Da de lo axeno a monfones: 
Los que son cuerdos varones 
Riense de lal simplega. 

FIN 

Pues en fingir de proega 
Todo el mundo es oppiniones; 
Pero sus consolagiones 
Todas seran con tristega., 

y al que contest6 por la hueste enemiga, Juan de 
Duefias, con estotro igualmente arrogante y entu- 
si^stico : 

I 

Aunque visfo mal argayo, 
Riome desfa fablilla; 
Porque algunos de Casfilla 
Chirlan mas que papagayo. 
Ya vinieron al enssayo 
Con aquellos monfanyeses: 
Preguntatlo a cordoveses 
Como muerden en su sayo. 

11 

Atal frahe a Terradilla 
Que por esso no es dongella; 
Nin la mujer non es bella, 
Por fener mucha concilia. 
El fidalgo que s'avilla, 
De muy fuerte ymaginando, 
Faga sus fechos callando, 
Pues la guerra es en la villa. 



SU VIDA 21 



III 



Nin por mucho amenagar, 
Non vos enganyen antojos 
De cobrar nuesfros espojos, 
Mas presto que por callar: 
Ca mas negra es de jurar 
Segunt mi sesso adevina : 
La prueba, dona Marina, 
Non puede mucho fardar. 

IV 

Nin por vuesfra forfalega 
No ay aca fasfa el lacayo 
Que vos dexel capisayo, 
Si non le days la corfega. 
Mas con foda mi rudega 
Juro, por mis oragiones. 
Que mas de quatro gargones 
Busques la paz e firmega, 

FIN 

Bien fablar es genfilega, 
Pues non cuesfa grandes dones; 
Mas, segunf vuestras ragones, 
Non son de muy grand desfrega. 

El 11 de Noviembre cruzo la frontera Ruy Diaz de 
Mendoza, denominado el Calvo, e Ifligo Lopez de Men- 
doza se propuso detenerlo, no obstante la superioridad 
de las fuerzas de aqu^l, en el campo de Araviana. 
Apenas comenzado el combate, huyo la mayor parte 
de la gente de Castilla, y en su persecucidn fueron 
casi todos los navarros. Ocupo el poeta un monticulo 
y espero alii el ataque con solo cuarenta hombres que 
permanecieron en su puesto ; pero los navarros se ale- 
jaron del campo sin atacarle. Son elocuentes las noti- 
cias que sobre este hecho de armas trae la Cronica de 



22 EL MARQUES DE SANTILLANA 

don Juan II \y ellas bastan a destruir la especie difun- 
dida por Men^ndez y Pelayo, de que «s61o cincuenta 
hombres de armas quedaron al lado del seflor de Hita, 
sin que todos los esfuerzos del enemigo lograsen desalo- 
jarlos de un ribazo donde se habfan hecho fuertes » ^ • 
Eugenio de Ochoa, en sus Notas finales al Cancionero de 
Baena, edicion de 1851, (CCLI, p^gs. 688-89), afirma que 
en el combate, Ruy Dfaz de Mendoza fu^ derrotado 
por el poeta. 

Nuevas mercedes obtuvo ^ste por sus servicios en 
la frontera, y, como su estancia alli ya no era necesa- 
ria, regres6 a sus lares, en donde volvi6 a dedicarse 
al estudio y a ejercitar sus dotes po^ticas, proponiendo 
a Enrique de Villena la Pregunta de nobles, que, sino 
por su asunto, por su ejecucion, tiene algiin m^rito, y 
escribiendo la Serranilla IX.a ^ , en la que a una gracia pi- 
caresca y sutil aduna el recuerdo amorosas ailoranzas. 

En 1431 acompaflaba al rey, que iba en son de gue- 
rra contra los moros ; pero tuvo que dejar su gente a 
cargo de otros caballeros amigos suyos, quedando ^1 
« malo en Cordova » * . Distinguiose en la batalla de la 
Higueruela, que en Sierra Elvira fu^ tan fatal para los 
sarracenos, su capitan Pero Mel^ndez de Vald^s, con 
la mesnada de Hita. Esta se lanzo con imponderable 
bravura contra los moros, y quedo aislada; pero el 
sefior de Batres, tio del poeta, advirtiendo el peligro 
que la amenazaba, acudio en su ayuda; destrozo a la 
morisma que le cerraba el paso, y corono los esfuer- 



1. «... el se puso en un cabezo, y espero qualquiera peligro que le pudiese venir con hasta 
quarenta hombres darmas que le quedaron ; e los Navarros no volvieron a pelear con el, y el es- 
tuvo siempre en el campo hasfa que los Navarros se volvieron donde eran Tenidos » . (Cronies dc 
don Juan 11, aho 1429, cap. L.). 

2. M. Menendez y Pelayo : Obra citada, tomo V, Prologo, pag. XCVII. 

3. Inserfa en el apendice IV. 

4. CronicQ de don Juan II, ono 1431, cap. XIX 



SU VIDA 23 

zos de Mel^ndez Vald^s, que representaba en la bata- 
Ua a Ifligo Ldpez de Mendoza. La batalla de la Hi- 
gueruela did motivo a nuevas desavenencias entre los 
principales caballeros de Castilla y el condestable. Este, 
a la par que aqu^llos, queria para si la gloria de la 
Jornada, y, temiendo por su privanza, urdio nuevas 
intrigas, hasta que el rey orden6, en Febrero del afio 
siguiente, la prision de Fernan Alvarez de Toledo, Fer- 
n^n P^rez de Guzman (sefior de Batres) ' , el conde 
de Haro, el obispo de Palencia y otros magnates. Sos- 
pechando el poeta que la orden de prision contra aque- 
llos parientes y amigos suyos se hiciera extensiva a su 
persona, abandono Guadalajara y se hizo fuerte en su 
Castillo de Hita. Por consejo de Alvaro de Luna, escri- 
biole al rey manifestandole que no debia temer nada ; 
mas ^1 se excuso discretamente « diciendo que lo no 
facia por cosa de aquello » ^ , y estuvo alli hasta que 
sus amigos fueron puestos en libertad. 

Desdorosa resulta la actitud del monarca, que, si 
bien acepta el ardid del condestable, no abandona por 
ello la idea de bienquistarse la estimacion del docto 
sefior de Hita y Buitrago. Y es que el rey Juan II y 
Alvaro de Luna eran, moralmente, el sucubo y el fn- 
cubo. Quien gobernaba en Castilla era el condestable ; 
nada hacia el rey que no fuese aprobado antes por su 
favorito, el cual, como gran politico que era, fraguaba 
planes en favor de sus intereses y ardfa en deseos de 
lucro y notoriedad. Usurpador del poder « muy desen- 
» frenado en la c61era, exasperado en el odio de sus 
» enemigos y desapoderado por los trabajos en que se 

1. Dice Eugenio de Ochoa, en sus mencionadas Nofas al Cancionero dc Baena (LXXXI, pa- 
gina 658), que Perez de Guzman «fue preso de orden del Rey, porque, a su misma vista, debalio 
•sin mesura con Juan de Vera, capifan mayor de Merida, sobre quien de ellos habia librado a Pero 
• Melendez de Valdes, a quien los moros tenian en gran peligro • , 

2. Cronica de don Juan II, afio 1432, cap. V. 



24 EL MARQUES DE SANTILLANA 

» vio ; a man era de fiera que agarrochean en la leone- 
» ra y despu^s la sueltan, no dejaba de hacer riza » ^ . 
;Qud extrafio, pues, que su muerte se produjera mu- 
cho mas tarde en forma ruidosa y, para ^1, impensada ? 
Par^ceme de perlas reproducir. aqui dos versos de un 
poeta casi contemporaneo suyo, aunque ignoro si en 
ellos quiso hacerse alusicSn a ^1: 

El que mas alto subiere 
Mas penara sy cayere. 

(Gomes Peres PaTINO, en "El Candonero de Baena"). 

Grandes tormentos debfan poner a prueba la resig- 
nacidn del poeta, y el 14 de Agosto del mismo aflo, 
la muerte de su madre, ocurrida en Valladolid ^ , lo 
sumio en el md.s profundo desconsuelo. Y como si ella 
no bastase a colmar el vaso del dolor, su hermanastra 
(lofla Aldonza, desheredada por dofla Leonor de la 
Vega, en su testamento, le inicio pleito pocos dias des- 
pu^s. Tras mil incidencias, aceptaron ambas partes la 
« sentencia arbitral » aprobada por el soberano, y en 
los comienzos de 1433, Ifiigo Lopez de Mendoza, cuyo 
retraimiento a los asuntos de la corte habia sido ob- 
servado, mantuvo con su primogdnito y veinte caba- 
lleros una justa de guerra en la que fu^ aventurero el 
condestable con sesenta de los suyos. « E fu^ la justa 
»cotida, — dice la Cronica de don Juan II, afio 1433, ca- 
» pitulo II — por los mantenedores ser pocos e los aven- 
»tureros muchos. Acordose que fuesen tantos por 
»tantos, e de la parte de Ifiigo Lopez quedaron por 
» principales Diego Hurtado, su hijo, e Pero Mel^ndez 



1. Juan de Mariana: Hisforia General de Espana. ( De Tesoro de los Prosadores Espanoles, 
por Eugenio de Ochoa, pag. 516). 

2. Dice Ticknor en su Hisforia de la Liferafura Espanola, tomo I, pag. 588, que el Marques 
quedo <huerfano en su ninez», pero esfe punto ha sido ya dilucidado. 



SU VIDA 25 

» de Vald^s, e de la parte del condestable Pedro de 
» Acufia e Gomez Carrillo, su hermaiio ». 

El seflor de Hita triunfaba en los saraos por su ta- 
lento y discrecion y era requerido hasta por sus pro- 
pios enemigos. Faltole un arma eficacisima para triunfar 
en la corte : la intriga ; y si obtuvo numerosos laureles 
en la vida politica, fu^, a pesar de sus emuladores, 
por su privilegiado talento, su independencia y su 
energla indiscutibles. F\i6 en su tiempo acaso el unico 
que no sometid sus opiniones al criterio del monarca' 
con quien tuvo, por tal motivo, serias disidencias, 
Respetados sus intereses, favorecla al partido en cuyas 
tendencias vislumbraba una alta finalidad e invertia 
cuantiosas sumas en el sostenimiento de su hueste. Y 
hacia esto sin dilaci6n alguna, obedeciendo al ritmo 
generoso de su alma y sin reparar en el efecto que 
su resoluci6n produciria en el dnimo del rey. Existia, 
sin embargo, un respeto mutuo entre ^ste y el seftor 
de Hita y Buitrago, en quien se advierte, — excepci6n 
en aquella edad, — la ausencia del ensoberbecimiento 
que caracteriza a la.nobleza feudal no solo intelectiva 
sino tambi^n iletrada. 

Fu^ el poeta un hombre desconcertante y contra- 
dictorio. i Un inconsecuente ? Si, un inconsecuente. En 
politica, consecuencia equivale a adulacion. Y dl, no 
obstante el acotamiento que le habia asignado el sobe- 
rano, defendia siempre sus ideas sin parar mientes en 
las pretensiones reales. Y, cosa rara, nadie como ^1 
fu^ tan constante y heroico en estos dos elevados 
sentimientos : el amor y la amistad. En sus canciones 
y decires y aiin en algunas de las Serranillas toca no 
pocas veces el recuerdo de la compailera ausente a 
quien loa sin mesura y rinde el tributo del m^s acen- 
drado cariflo : 



26 EL MARQUES DE SANTTLLANA 

Si mi voluntaf agena 
Non fuera, en mejor logar 
Non me pudiera excusar 
De ser presso en su cadena. 

( SerranJlla V.^ ). 

Mas fampoco negaria 
La verdaf que fan logana, 
Apres la senora mia, 
Non vi donna nin serrana. 

( Serranilla X.^ ). 

y su afecto al conde de Alva, su primo y companero 
de la infancia, preso por orden del rey, le induce mis 
de una vez a abandonar la corte y encerrarse en sus 
castillos en actitud de espectativa, o a procurar, en 
compafila de sus adictos, la liberacion de aqu^l. 

El 15 de Diciembre de 1434 perdid a Enrique de 
Villena, su amigo — y maestro, aunque no en el « sen- 
tido escoMstico de la paiabra», como bien dice el 
docto Sanvisenti, ^ — y dedic61e m^s tarde una compo- 
sicidn en la que el sentimiento fraternal y la noble 
unci6n de algunos versos : 

Infunde fu gragia e sacra prudengia 

En mi, porque pueda tu planfo expresar. 



Cuytadas ! . . . lloremos fan rico fhesoro, 
Como sin recurso avemos perdido 



Sabida la muerfe d'aquel mucho amado. 
Mayor de los sabios del fiempo pressenfe, 
De dolor pungido, llore frisfemenfe 
E maldixe Antropus, con furia indinado. 

( DefunssJon de don Enrique de Villena ),, 



1 . Bernardo Sanvisenfi : / primi influssi di Darrh, del Pctrarca c del Boccaccio sulla Letie- 
refura Spagnuola, pag. 140 



SU VIDA 27 

no alcanza a compensar la carencia de vigor concep- 
tual. 

Muerta en la primera mitad del afio 1435 su herma- 
nastra, la duquesa de Arjona, se creyo con derecho 
a la herencia, y, como otros que la disputaban se hu- 
bieran apoderado de las joyas de la duquesa, y de 
Cogolludo, su villa, reunio su hueste y cercd a ^sta, 
retir^ndose cuando Pedro de Estiifiiga, enviado por 
el rey, cogio las joyas y puso en secuestro la villa y 
su fortaleza mientras se dilucidaba a quien en derecho 
correspondia la herencia ' . 

Poco despu^s dedico una fiesta (« hizo sala ») al rey 
que habia ido a Buitrago con la reina, el condestable 
y otros caballeros, y en ella tomaron parte los que 
formaban el s^quito de Juan II ^ . 

El 5 de Agosto del mismo alio acaeci6 el combate 
naval de Gaeta, en el que fueron hechos prisioneros los 
reyes de Aragon y Navarra y muchos otros personajes 
de rancio linaje. Inferior en numero, pero m^s ague- 
rrida y avezada que la de Aragon, la flota genovesa 
que habfa acudido en apoyo de Gaeta, la plaza sitiada 
por Alfonso V, el Magndnimo, obtuvo el triunfo, cap- 
turando a casi toda la armada aragonesa en las cerca- 
nlas de la isla de Ponza. Los prisioneros, cuyas proezas 
de valor habian colmado la admiracion de los marinos 
genoveses, fueron tratados con todo g^nero de consi- 
deraciones por la hueste vencedora y, especialmente, 
por el duque de MiUn, aliado del conde Francisco 
Sforza. Llegd a Casdlla la noticia de ese desastre, e 
liligo Lopez de Mendoza, apesadumbrado por la de- 
rrota de los reyes de Aragdn y Navarra, a quienes le 
unfan nexos de franca amistad, no tardd en dar co- 



1. Crdnica de don Juan II, ano 1435, cap. VI. 

2. Ibidem, ibidem, cap. VII, 



28 EL MARQUES DE SANTILLANA 

mienzo a su composici6n Comedieta de Ponza, en la 
que, empleando la alegoria dantesca, encarece el arrojo 
de la flota de Arag6n ; discurre sobre la fragilidad de 
la Ventura humana y describe el combate con cierta 
minuciosidad no exenta de interns historico y narrativo. 
Sabia el poeta que « la SQiengia non embota el fierro 
de la lan(;a, nin fac^e floxa el espada en la mano del 
cavallero », como ^1 mismo habia de decir m^s tarde 
en el prologo de sus Proverbios enviados a principio de 
1437 al principe Enrique y a pedido del rey Juan II, 
su padre; y una nueva ocasion ofreciosele para de- 
mostrar su aserto : estando de frontero en Ja^n, tom6 
a los moros, el 20 de Abril de 1438, la villa de Huelma 
y la fortaleza de Bexis, conquista que intentara antes 
su primo Fern^n Alvarez de Toledo. Es menester con 
signar aqui una prueba de sus discretos alcances : ente- 
rada del combate por ^1 empeiiado contra la morisma, 
la gente de Ja^n y otras ciudades cercanas se apre- 
suro a socorrerle, y llegado que hubo a Huelma y se 
informo del triunfo, «arm6 contienda», dispute ndose 
la prioridad de la entrada de las banderas en la villa ; 
« e como Inigo Lopez — dice la citada cronica del mismo 
»ano, en el capitulo II— fuese no menos discreto ca- 
» ballero que esforzado, por los quitar de debate tomo 
» todas las vanderas e hlzolas un haz, y asi juntas las 
» mando meter en la villa ». Mucho debio agradecer 
Juan II sus servicios, y acaso le hubiese premiado ge- 
nerosamente, no mediando las artimafias y el egoismo 
del condestable, que, con otros camaradas de la corte, 
fraguaba contra €\ toda c^ase de intrigas ' . Empero, 
si el politico no obtuvo el justo galardon que le co- 
rrespondia, lo consiguio el poeta, de la posteridad, que 



1. RamoR Menendez Pidal juzga antipatriotica esfa actifud de Alvaro de Luna. (Vease su libro 
L'Epop6c casiillane a fravtrs la litferafure espagnolc, pajj. 172). 



SU VIDA 29 

no deja de rendir tribute a la V.o serranilla ^ , escrita 
en ese entonces, y de la admiraci6n de un contempo- 
r^neo amigo. La Coronacion, poema que le dedico Juan 
de Mena en el mismo afio, fu^ - dice Amador de los 
Rios^ — «la mis celebrada en Castilla». 

Sus cien Proverbios alcanzaron entonces gran boga 
entre los escritores y el vulgo, boga que sigui6 per- 
durando aun en los siglos subsiguientes. Apostol de 
Castilla, quiza el de la d^cimasexta centuria ^ contra- 
hizo con algun dxito el c^lebre Centiloquio, en estrofas 
de este jaez: 

Hijo mio muy amado 

para mienfes 
que vives enfre las genfes 

desamado, 
preciafe de mal criado 

y haras 
cuanfas vilezas querras 

a fu grado * . 

Tanta fama logro Ifiigo Lopez de Mendoza con su 
Centiloquio, que, segiin muchos escritores, desde la 
segunda mitad del siglo XV, se le distingula Uamln- 
dosele el Marques de los Proverbios. 

Temfa cada vez mis Alvaro de Luna que el poeta 
llegase a ser un dfa el hombre indispensable del 
soberano; y, lentamente, con insinuaciones, primero, 
y luego con animados consejos consiguio que el rey 
ofendiese al vencedor de Huelma, que en 1440, dis- 
puestas las bodas del principe Enrique y la princesa 
dofia Blanca, hija del rey de Navarra, habia formado 
parte de la comitiva que fu^ a la frontera a esperar 

1. El texfo integro de esta composicion puede verse en el ependice IV. 

2. Amador de los Rios: Hisforia crifica de la Literaiura Espanola, fomo VI, pag. 267. 

3. Juan Calalina Garcia: Bibliofcca de Escrifores de la Provincia de Guadalajara, pag. 55. 

4. Ibidem, Ibidem. 



30 EL MARQUES DE SANTILLANA 

a la novia, a quien dedic6 la cancidn que comien- 
za asl: 

Quanfo mas vos miraran 
Muy exgellenle pringesa, 
Tanfo mas vos loaran. 

Aconteci6 que el rey, a instancias del condestable, 
cedio al principe la villa de Guadalajara « lo qual fizo 
m^s por desapoderar della a Ifligo Lopez de Mendoza, 
que por gela dar» (Cronica de don Juan 11, aflo 1441 
capitulo V). Envi6 el principe a Pero Carrillo y al 
Licenciado Juan de AlcaM a tomar posesidn de ella, 
e indignado ante ese nuevo vejamen, Ifligo L6pez de 
Mendoza no quiso recibirlos ni les did « lugar que en- 
trasen entrasen en la villa », — agrega la Cronica. 

Volvio el seflor de Hita y Buitrago a fortificar sus 
villas y castillos, y, pronunciados contra el favorito 
del rey sus mas ilustres coetdneos, inicio el movi- 
miento, apoder^ndose con trescientos hombres de Al- 
cala de Henares. Contra ^1 lanzo de inmediato el 
arzobispo de Toledo a su capiiaa Juan Carrillo con 
mil setecientos hombres. Tendio Carrillo una zala- 
garda (manganilla, habr^ dicho el Marques), adelan- 
tando parte de su gente y ocultando el grueso de 
ella en las m^rgenes del arroyo Torote. Ldpez de 
Mendoza, que era « mucho osado y de grande esfuer- 
zo » (palabras de la Cronica)^ pusose en marcha con 
el Comendador mayor de Castilla y doscientes jinetes 
y treinta peones a fin de atacar a la gente de Carri- 
llo que se presentaba como sefluelo ; comenzo ^sta a 
retroceder; llego hasta el sitio donde estaba oculta 
toda la hueste, y una vez alli, el poeta, aunque reco- 
nocio la gran superioridad del enemigo, se decidid a 
pelear, y fu^ tal su empuje, que en los priraeros 



SU VIDA 31 

momentos se ignoraba a quien corresponderia el 
triunfo. Dado a la fuga el Comendador, defeccionada 
casi toda su gente y herido el propio poeta « de una 
ferida muy grande » que ponia en peligro su existen- 
cia, siguio peleando ailn; pero luego, heridos o pri- 
sioneros los pocos hombres que con ^1 habi'an soste- 
nido la lucha, abandono el campo. 

Triunfo, con todo, el plan de los conjurados contra 
el condestable, y no de modo definitivo a causa del 
temperamento versatil del monarca. Fu^ aqu^l, mas 
bien, un ^xito moral alcanzado contra la prepotencia 
del favorito. El M de Julio de 1441 firmaba el rey la 
sentencia del tribunal por ^1 elegido, que obligaba a 
Alvaro de Luna y a sus parciales a alejarse de la 
corte por el termino de seis afios. Los enemigos del 
condestable delegaron su representacidp ante el rey en 
Itligo Lopez de Mendoza, rog^ndole al mismo tiempo 
que velase por el estricto cumplimiento de la men- 
cionada sentencia que habfa sido dictada por la reina, 
el principe Enrique, el almirante Fabrique y Fern^n 
Alvarez de Toledo, conde de Alva. El fallo de este 
tribunal fu^ pronto anulado por Juan II, y el condes- 
table <- volvio junto al rey con gran disgusto de sus 
contrarios y, principalmente, del poeta, que, agra- 
viado en el desempefio de sus nobles funciones, se 
retir(5, ansioso de justicia, a su castillo de Buitrago. 
Acontecia esto en Mayo de 1443, y meses despu^s, 
en Noviembre, formalizaba el poeta un pacto de apoyo 
mutuo con Luis de la Cerda para oponerse a los 
desmanes de Alvaro de Luna y los suyos. No de- 
caian, en medio de tan opuestas manifestaciones, sus 
entusiasmos de escritor, y el 15 de Enero de 1444 
dirigi6 al obispo de Burgos, Alonso de Cartagena, 
la Question sobre el oficio de caballeria, mientras 



32 EL MARQUES DE SANTILLANA 

preparaba algunosde los 17 sonetos que con la Come- 
dieta de Ponza envid a dofla Violantes de Prades, con- 
desa de Modica y de Cabrera, el 4 de Mayo del 
mismo aflo. Entregado estaba a las letras cuando un 
grave acontecimiento fu6 a perturbar la poesia y el 
sosiego de su palacio de Guadalajara: cautivo Juan II 
del rey de Navarra, en Tordesillas, fu^ ^1 invitado 
por personas de la corte a concurrir a su libera- 
cion. En igual sentido le escribi6 el prmcipe Enrique. 
Contestole el seftor de Hita y Buitrago que, teniendo 
ciertas diferencias con el rey respecto a los valles de 
las Asturias de Santillana, solo se comprometia a 
secundar su empresa a condicion de que ^1 diera fe 
de interceder ante el monarca para que este le hicie- 
se merced de aquellos valles (sic). Solicitado por parte 
del principe y otros caballeros el consejo del condes- 
table, encarecio ^ste la conveniencia de aceptar la 
ayuda condicional del conquistador de Huelma, ya que 
de la libertad del rey se trataba. Tanto podia en los 
destinos del reino el que un aflo mas tarde habia de 
ser nombrado Marques de Santillana y Conde del 
Real de Manzanares, y tales actitudes inspiradas por 
el propio interns era menester adoptar en aquella 
^poca de relajamiento moral y en aquella corte movi- 
da a voluntad de un privado tan hd.bil como soez. 

Reunido que hubo sus gentes, Inigo Lopez de Men- 
doza se incorporo con ellas a las del principe, en Bur- 
gos, a principios de Julio de 1444, y dias despues, de- 
rrotado en la batalla de Pampliega el rey de Navarra^ 
recobro su libertad el de Castilla. Nuevas mercedes 
obtuvo el poeta con motivo de ese triunfo, al que ha- 
bia cooperado. El 28 de Julio confirmaba el monarca 
la cesion a su favor de los valles de Santillana, y el 
10 de Agosto, la del alcazar de Guadalajara. 



SU VIDA 53 

Transitoria fu6 siempre la paz durante el reinado 
de Juan II. Conquistada la villa de Olmedo por el rey 
de Navarra, que habia invadido a Castilla en los pri 
meros meses de 1445, Juan II alisto sus fuerzas y se 
dispuso a castigar aquel avance inaudito. El 19 de 
Mayo el principe Enrique era batido en una escara- 
muza inicial; apoyadas en seguida las tropas castella- 
nas por Alvaro de Luna, jefe de vanguardia, y ^ste 
por Ifligo Lopez de Mendoza y el conde de Alva, 
jefes del centro, consiguieron la victoria y obligaron 
al rey de Navarra a buscar refugio en Aragon. San- 
grienta fue la batalla de Olmedo, y el rey de Casti- 
lla, recompensando los servicios del condestable y dei 
sefior de Hita y Buitrago otorgo a ^ste los tit u los de 
Marques de Santillana y Conde del Real de Manzana- 
res, y nombro a aqu^l gran maestre de Santiago ' . Alu- 
diendo a los titulos otorgados al caballero castellano, 
dice con acierto Miguel Morayta, que ^1 se habia 
hecho acreedor a ellos « por sus virtudes militares, 
porque se mezcld poco en politica, y por los excelen- 
tes versos que componia » ^ . 

Ya nadie dudaba del talento politico del Marques, y 
hasta el propio condestable, su m^s encarnizado ene- 
migo, reconocia su superioridad, aconsejando al rey 
a su favor, no para rendirle el justo homenaje que 
6\ merecia, sino para hacerlo su adicto. 

Tomada la fortaleza de Torija por el rey de Ara- 
g6n, que habia cruzado la frontera de Castilla, el Mar- 
ques de Santillana fu^ designado para rescatarla, y el 
2 de Agosto de 1447, desaloj6 de ella a los aragone- 
ses, afirmando una vez mds el poderio de Castilla. 

Su predominio en la corte se afianzaba con ese nuevo 

• 

1. Cronica de don Juan 11, ano 1445, cap. XVII. 

2. Miguel Morayta: Historia General de Espana, fomo II, pag. 1282. 



34 EL MARQUES DE SANTILLANA 

triunfo, y los allegados a Alvaro de Luna temfan por 
la privanza de ^ste, cuando un gesto de mujer, acaso 
imprevisto para la gente cortesana, estimulo el deseo 
que el rey tenia de eliminar al condestable. En el 
mismo mes de Agosto, celebr^banse en Madrigal los 
desposorios del monarca con dofla Isabel, hija del in- 
fante Juan de Portugal ^ , y asistian a las fiestas, entre 
otros personajes, el Marques de Santillana, Alvaro de 
Luna y el conde de Benavente. Demostro el poeta su 
admiracidn hacia la desposada en dulces estrofas exen- 
tas de todo artificio: 

Dios vos faga virfuosa, 
Reyna bienaventurada. 
Quanfo vos figo fermosa. 

Dios vos figo sin emienda 
De genfil persona e cara, 
E sumando sin confienda 
Qual Gioto non vos pinfara. 
Figovos mas generosa, 
Digna de sen coronada, 
t Reyna muy poderosa. 

Apenas efectuadas las bodas concertadas por el con- 
destable sin la autorizacion del rey, ^ste, que ya habia 
empezado a gustar de su nueva esposa, le manifesto 
su intencidn de prender a Alvaro de Luna. La reina 
no sdlo estimd justo el deseo del monarca, sino que 
se ofrecid a secundar el movimiento, presentando a 
su esposo una formula que ^1 mismo le pidiera para 
Uevar a cabo la prision de su favorito ^. 

El plan tramado por el rey fu^ postergandose, y 
Alvaro de Luna, comprendiendo en parte las inten- 
ciones de la reina que se inclinaba hacia sus enemi- 

1. Cronica de don Juan II, ano 1447, cap. III. 

2. Ibidem, ibidem. 



SU VIDA 5^ 

gos politicos, intentd evitar el golpe que le quitaria 
la privanza, y procediendo con su audacia y temeri- 
dad habituales ordeno el 11 de Mayo del afio siguien- 
te la prision de algunos prohombres entre los que se 
contaba Fern^n Alvarez de Toledo. Otra vez el con- 
destable provocaba a la guerra al partido opositor, 
haciendo que el monarca se malquistara la voluntad 
de aquellos a quienes el reino debia muchos de sus 
triunfos. Indignado el Marques de Santillana.por la pri- 
sion de su primo, el conde de Alva, retirose de la 
corte y se encerr6 en sus palacios de Guadalajara 
donde escribio el Dialogo de Bias contra Fortuna que 
envio a aqu^l mientras fragu^base una nueva revuel- 
ta contra el condestable, organizada por algunos de 
sus adversarios para obtener la liberacion de los pre- 
sos. Habianse adherido a ella el principe Enrique, el 
rey de Navarra, Ifiigo Lopez de Mendoza, los condes 
de Haro y de Plasencia, el marques de Villena, el 
maestre de Calatrava y otros personajes de notorie- 
dad en la corte. Proximo a estallar el movimiento, la 
fina sagacidad de Alvaro de Luna hizo desistir de la 
empresa al rey de Navarra, ofreci^ndole por su de- 
f eccion ventajas que ^ste acepto de buen grado ' . 
La deslealtad del rey de Navarra obligo a los dem^s 
confederados a postergar la accidn de protesta, y en- 
tonces no tuvo limites la rapacidad de Alvaro de Luna, 
quien transferia inmediatamente a su hijo ciertos dere- 
chos usurpados al conde de Alva. Semejante usurpa- 
cion significaba tambi^n un acto de hostilidad hacia el 
Marques de SantiJlana. Pero, a la par que hundfa en 
las sombras de la prisi6n a los mas doctos caballeros 
de su tiempo, iba levantando Alvaro de Luna su pro- 
pio cadalso. 

1. Cronica de don Juan II, ano 1449, cap. VII. 



36 • EL MARQUES DE SANTILLANA 

QuizA sea fruto de esa misma ^poca el celebrado 
Proemio e Carta que al condestable de Portugal envi6 
el Marques con un cancionero suyo; las consideracio- 
nes formuladas a este respecto por Amador de los 
Rios me inducen a creer que 6\ fu^ escrito en el 
aflo 1449, probablemente en los primeros meses. 

Nuevas diferencias con los reyes de Aragon 3^ Na- 
varra obligaron a Juan II a enviar capitanes a la 
frontera, y nombro a Inigo L6pez de Mendoza para 
que con Alonso Carrillo, Juan de Silva y el obispo de 
Sigtienza tratase de recuperar las villas tomadas por 
los invasores. Su triunfo no se hizo esperar, y muy 
pronto retorno el poeta a Castilla donde la oposicidn 
al condestable habia asumido en su ausencia propor- 
ciones enormes. 

El rey Juan II deseaba deshacerse a todo trance 
de su privado. Su despego hacia ^l habia comenzado 
en 1445, cuando Alvaro de Luna concerto el regio 
enlace con dofla Isabel, contrariando los deseos del mo- 
narca que aspiraba a Madame Regunda, hija del rey de 
Francia ^ . Ya en ese tiempo el rey debia haber roto 
el yugo a que estaba sometido; su temperamento 
d^bil y afeminado esperaba, no obstante, mejor oca- 
sion para hacerlo 2. Y no faltaron otras oportunida- 
des, pues el condestable soli'a ofrecerlas con prodiga- 
lidad. 

Un dia, llego a ofdos del conde de Plasencia que 
el soez enemigo pensaba apoderarse de su persona ; 
se hizo fuerte el conde en su villa de Bejar ^ y soli- 
cito en seguida del Marques de Santillana la ayuda 
que 6ste le ofreciera para derrocar a aqu^l y librar 



1. Cronica de don Juan II, ano 1445, cap. XVI. 

2. Modesto Lafuenfe : Obra citada, fomo XIII, pag. 250. 
5, Cronica de don Juan II, ano 1452, cap. I. 



SU VIDA 37 

a Castilla de tan oprobioso tirano. Piisose el plan en 
ejecucion, y la muerte de Alonso F6rez de Vivero 
(era dste quien habia comunicado al conde de Plasen- 
cia los designios del condestable ), muerte instigada y 
autorizada por Alvaro de Luna, acelero el movimiento 
de protesta; orden6 entonces la liga de los confede- 
rados, a instanclas del rey, que Pedro de Estufiiga, 
conde de Plasencia, enviase a su hijo mayor, Alvaro 
de Estufiiga, con trescientas lanzas, y el Marquds de 
Santillana, al suyo, Diego Hurtado, con doscientas 
(Men^ndez y Pelayo invierte estas cantidades), para 
que se apoderasen, en Valladolid, de la persona del 
condestable, o le matasen, si era menester \ Y Alvaro 
de Estufiiga cumplio tal mandato con grave riesgo de 
su vida. Terminado el proceso, Alvaro de Luna fu^ 
decapitado en Valladolid el 2 de Junio de 1453. Y esa 
tragedia proporciono asunto al Marques de Santillana 
para su composicion Doctrinal de Privados 2, una de las 
mas personales y vigorosas que dio su numen, y acaso 
tambi^n para un nuevo Doctrinal, si pertenece a su 
pluma el descubierto por Francisco R. de Uhagon en 
1900 ^ Dice de la primera Men^ndez y Pelayo « que 
» es en el fondo una invectiva feroclsima, por el estilo 
» de lo mas acerbo que puede encontrarse en Los Cas- 
» tigos de Victor Hugo », y agrega luego « que tiene 
» sin duda acentos de los mas en^rgicos que pueden 
» encontrarse en la poesla castellana del siglo X V » *. 
Matizando las incidencias de su vida de luchador 



1. La orden del rey dice: «Don Alvaro Desttiniga, mi Alguacil mayor, yo vos mando que pren- 
• dades el cuerpo a Don Alvaro de Luna Maesfre de Santiago, e si se defendiere, que lo mateis*. 
(Cronica dc don Juan II, ano 1453). 

2. Inserfa en el apendice II. 

3. Un Cancionero del Sigh XV. (Rcvisfa de Archives, Bibliofecas y Museos, ano IV, num. 6 
Junio de 1900). Vease el apendice III. 

4. Menendez y Pelayo: Obra cilada, tomo V, Prologo, peg. CVIl. 



38 EL MARQUES DE SANTILLANA 

habfa ejercido el poeta la caridad, mientras coadyu- 
vaba al derrocamiento de Alvaro de Luna. Asi, en 
Trijueque, a 30 de Enero de 1449, hacla cesi6n volun- 
taria al monasterio de Sopetr^n de 10 paniaguados 
eximidos de ciertos tributes ' y el 2 de Agosto de 
1452, en Torija, hacla merced al mismo de 100 fane- 
gas de sal y adem^s 10.000 maravedies ^ . 

Desaparecido el condestable, Juan II, secundado por 
el Marques de Santillana, conquisto las posesiones de 
que aqu^l habiase ensefioreado; recuperd Castilla su 
orden intern o, y el poeta, cuya vida llenara de con- 
tradicciones la malevolencia de Alvaro de Luna, ocu- 
p6 en la corte el lugar a que se hiciera acreedor por 
sus talentos, tanto politicos como intelectuales, y fu^ 
uno de los que en nombre del monarca tramitaron la 
paz con el reino de Arag6n. Gozaba entonces de las 
deferencias reales, y Juan II, si bien no habia acce- 
dido a su peticion de otorgar la libertad al conde de 
Alva, trato de complacerlo en otra forma, eligiendo 
obispo de Calahorra, en Junio de 1454, a su hijo Pero 
Gonzdlez de Mendoza '" . 

Enfermo el rey, el Marques de Santillana compuso 
Unas estrofas respondiendo a otras de Juan de Mena 
Sobre la quartana del senor Rey, don Juan II, en lascuales 
se echa de menos el sentimiento. 

Muerto el rey en Valladolid el 21 del mes siguiente, 
y proclamado el principe Enrique, recobro su libertad 
el conde de Alva, merced al noble empeilo de Ifiigo 
Lopez de Mendoza cuyas excelentes ])rendas perso- 
nales gozaban de la estimacion del nuevo soberano. 
Sumo regocijo suscito en el dnimo del Marques la 



1. J. Catalina Garcia: Obra citada, pag. 732. 

2t. Ibidem, Ibidem, 

3. Amador de los Rios : Obrss, Introduccion, pag. XCV. 



SU VIDA 39 

libertad de Fernto Alvarez de Toledo ; y Enrique IV, 
que habia concedido igual favor a otros presos polf- 
ticos, restituy^ndoles al mismo tiempo las tierras de 
que fueron despojados por Alvaro de Luna, logr6 
captarse las simpatias de los m^s ilustres caballeros 
al comenzar su reinado. 

Dispuesto el rey a marchar en son de guerra con- 
tra los moros de Granada, « congregd cortes genera- 
les en Cuellar», e liligo Lopez de Mendoza contestd 
por si y por sus colegas, aprobando la decision de 
aqu^l. En Abril de 1455 dirigiose a Andalucia el e]6r- 
cito castellan o ; realzaban su autoridad con el presti- 
gio de su nombre, — adem^s del Marques de Santi- 
llana, — el almirante Fadrique Enriquez, el duque de 
Medinasidonia, los condes de Plasencia y de Bena- 
vente, el marques de Villena y muchos otros perso- 
najes de reputacidn en la corte. Llegado que hubo a 
Granada el ej^rcito, surgieron desavenencias entre 
algunos de aqu^llos y el rey, quien resolvio retroceder 
a Madrid. E liligo Lopez de Mendoza, previo permiso 
del soberano, se fu^ a Sevilla, primero, y luego al 
santuario de Guadalupe. Frutos son de esos viajes 
el soneto XXXIII ' y las d^ciinas /? Nuestra Senora de 
Guadalupe, escritos en 1455, como el propio Marques lo 
indica en las explicaciones iniciales de ambos. 

Ya presentia el poeta su prdximo fin, y su espi'ritu 
cristiano, que le hiciera fundar el hospital de Buitrago, 
se inclinaba mds fervorosamente que nunca a las pr^c" 
ticas piadosas. La muerte de su hijo Pero Laso de la 
Vega lo sumid en prof undo abatimiento. Presume Me- 
n^ndez y Pelayo que dse era el m^s querido de sus 
hijos. Tal presunci6n choca con la realidad, a pesar 

1 . Inserto en el apendice V, y al que por error fipograiico, senala Amador con el numero XXX ; 
Obras, pa^. XCVUl. 



40 EL MARQUES DE SANTILLANA 

de estas palabras ( reproducidas por el ilustre poligrafo 
espafiol) que en boca del Marques pone Juan de Lu- 
cena en Vita Beata : « Oh suavissimo fijo D. Pero Lasso ! 
» Quando de ti me acuerdo, olvido tus hermanos, ol- 
» vido mis nietos, e toda mi gloria amata el dolor de 
» tu muerte. Ninguna consolacion redime mi alma, salvo 
» pensar que te ver^, sin temor que mas mueras » K 
Sino que Lopez de Mendoza, habiendo vislumbrado en 
aquel vd^stago reflejos de su caracter, experiment6 
despu^s de su muerte un sentimiento de infinita deso- 
Tacidn. Porque con aquel retoilo suyo habia desapare- 
cido la rica savia de su espiritu lib^rrimo. Bien se co- 
noce, pues, que Men^ndez y Pelayo nunca fu6 padi*e. 
Por otra parte, la discrecidn del Marques de Santi- 
llana rechaza las palabras que le atribuye Juan de Lu- 
cena, y que el talento del autor de Horacio en Espana 
bien podria haber reputado inveroslmiles e indignas 
de un hombre austero y un padre amantisimo como 
lo fu^ Ifiigo Lopez de Mendoza. 

Entregado estaba el poeta a ese recuerdo, cuando 
la muerte de su compafiera dofia Catalina de Figue- 
roa, acaecida a fines del mismo afio (1455), abatio su 
^nimo robusto y destruyo sus ensueilos de poeta y 
sus aspiraciones de esposo tierno y solicito. La for- 
tuna, que habia llenado su juventud de incidencias y 
tumultos, y obligMole a permanecer lejos del hogar, le 
proporcionaba aiin en la edad madura trances angus- 
tiosos e ininterrumpidos que ponfan a prueba su for- 
taleza y resignacion. Sus biografos todos estan de 
acuerdo al afirmar que era intimo el amor que profe- 
saba a su esposa, a quien rendia singular homenaje 
de fidelidad, no obstante el relajamiento de las cos- 
tumbres de la ^poca. Y de sus propias poesias no se 

1. Menendez y Pelayo; Obro citada, tpmo V, Prologo, pag. CIX- 



SU VIDA 41 

inliere otra cosa, ya que los amores circunstanciales y 
fugaces descritos en las Serranillas no fueron sino un 
fruto de la imaginaci6n, acicateada por la fiebre de 
crear, y los expuestos en alguna cancion o algiin c/e^/r, 
un cumplimiento del macho a quien codicia la hembra. 
Tambi^n puede asegurarse que ese amor, puesto en 
sus albores bajo la advocacidn maternal, fu^ siempre 
correspondido por su compaflera, quien, como retribu- 
cion postuma, dispuso — segiin Amador de los Rios — 
« que tuviese el Marques por toda su vida completo 
» seriorio en las villas y lugares de su patrimonio, de- 
»biendo solo dividirse a su fallecimiento, por partes 
» iguales, entre sus hijos » \ Esta ultima disposicidn de 
su esposa lo conmovid hondamente ; sino que el deseo 
de entregar en vida a sus hijos la herencia dejada por 
ella, no le permitio cumplirla, y procedi6 muy pronto 
a la particion de aquellos bienes. Favorecia entre tanto a 
sus vasallos y antiguos compafieros de armas ; dedic^- 
base a obras de beneficencia en sus sefiorios, y en el afio 
siguiente, muerto en Torrelaguna Juan de Mena, su 
ilustre contemporaneo y amigo, la sombra md.s aciaga 
y hostil penetro en la soledad de su espiritu, ya en- 
vuelto en penumbras. Asiente Amador de los Rios, y 
Men^ndez y Pelayo lo atribuye a la tradicion, que el 
Marques de Santillana levanto al poeta cordob^s un 
magnlfico sepulcro en la villa de Torrelaguna. Sea 
como fuere, nadia podrd, dudar de la gran amistad 
que unla a ambos poetas. 

Deshecho su hogar, desaparecidos muchos de sus 
m^s queridos camaradas, Ifiigo Lopez de Mendoza 
preparabase con estoicismo para el viaje sin retorno. 
Su fe de cristiano le inducia no solo a predicar el 
bien, sino a practicarlo personalmente, y a ello dedi- 

1. Amador de los Rios: Obras, Introduccion, pag. C 



42 EL MARQUES DE SANTILLANA 

caba sus horas, cuando el rey Enrique IV, resuelto a 
entrar en Granada, le invito a marchar con las tropas 
que habla reunido al efecto. Declind el poeta la invi- 
tacidn del monarca, presentd^ndole a la vez sus excu- 
sas, pues se « aparejaba para bien morir » \ Renovados 
en Castilla los desdrdenes internos que caracterizaron 
la ^poca de Alvaro de Luna, Ifligo Lopez de Mendoza 
intervino a fin de arribar a un acto conciliatorio, y fu^ 
^sta — dice Amador de los Rlos— «la liltima vez que 
tomd parte en los negocios piiblicos » ^. 

Murio el poeta en Guadalajara el 25 de Marzo de 
1458, un «domingo por la mafiana», reza la descrip- 
cion de su sobrino Gomez Manrique: 

E no con esfos contenfa 

Esfa maldifa de Dios, 

Vino con gran sobrevienfa 

En el ano de cincuenfa 

E mas quafro vezes dos. 

E saco por mi gran mal 

Desta carcel humanal, 

Domingo por la manana, 

Al Marques de Santillana ^' 

E gran Condc del Real. 

(El PJanfo de las Virtudes). 

Le acompailaban en el momento de su muerte su 
primo Fernan Alvarez de Toledo, conde de Alva, y 
el doctor Pero Diaz de Toledo, su capelMn. Intere- 
santisimas son las versiones de la amonestacion que 
le dirigio ^ste liltimo y la respuesta del Marques, 
insertas por Amador de los Rlos ^ . 

Dice asi la amonestacidn : « Seflor, tenet en memo- 
» ria c6mo en los trabajos e enfermedades esforgastes 

1. \mador de los Rios: Obras, Infroduccion, pag. CII. 

2. Ibidem, ibidem. 

3. Amndor de los Rios: Obras, Infroduccion, pags. ClII, CIV y CV. 



SU VIDA 43 

» a muchos e las manos lassas e cansadas ayudastes 

» levantar a los que estavan vagillando e temiendo, e 

» confirmaron e consolaron vuestras palabras. Agora 

» que Nuestro Seftor vos quiere visitar, non fallesca 

» vuestra virtud et esfuergo: que la virtud, segund 

» dise el apdstol, en las enfermedades es fecha por 

» perfecta. Redusid a memoria aquel dicho del apos- 

» tol, que en tanto que vevimos, somos fechos pere- 

» grinos de Nuestro Seflor ; ca segund 61 dise, nuestra 

» conversation e morada en los gielos es. E muchas 

» veges, senor, leystes aquel comund e vulgar pro 

» verbio de Athenas, nuestra vida ser una peregrina- 

» Qidn e viage ; e los que han vevido mansa e modera- 

» damente passan de aquesta vida con fuerte coragon, 

» e dando loores e fagiendo gra^ias a Dios, pagan sin 

» thsteq-Si la debda que deven a natura. Pues, sefior, 

» mirad a las antiguas consolagiones vuestras e con- 

» tinuos loores de virtud, e inefable esfuergo vuestro 

» mostrds, esforgado e generoso, segund que siempre 

» mostrastes, e vuestra clara virtud nos fallesca en 

» el rigor del trabajo ». 

He aqui la respuesta del Marques : « Yo non espe- 

» rava dottor, de vos otras palabras de las que fabla- 

y> des, e non soy tanto decaydo de mi sentido que 

» non tenga en memoria aquel dicho de Job que la 

» vida del onbre sobre la tierra es como acto militar 

» e de guerra, e sus dias son como dias de jornalero, 

» e como sombra que passa nuestros dias sobre la 

» tierra: que por vulgar pro verbio se trae lo que Job 

» en otro logar dise, que el onbre nasgido de la mu- 

» ger, esse poco de tiempo que vive, esta lleno de 

» muchas miserias, e asy como flor sale e se que- 

» branta e fuye, segund que fuye la sombra, e nunca 

» en un ser permanes^e. Mas non s^ por qu^l mane- 



44 EL MARQUES DE SANTILLANA 

» ra, como me veo Qercano a la muerte, la qual es 

» segund sab^ys lo postrimero de las cosas espanta- 

» bles, aquestas tan graves e abondosas rasones quie- 

» ren refoyr e apartarse de mi sentido. Represdnta- 

» seme (anadid despuis de pintar el terror de la 

» muerte) ^ , que muriendo ser6 privado desta luz de 

» los bienes deste mundo e de la vista e partiQipaQi6n 

» de tan gloriosa prosapia e compafiia de fijos e nie- 

» tos, e yaser^ en el sepulcro deforme e syn sentido, 

» convertido con diversos animales, que asy lo dixo 

» el propheta Isayas : Ta came se desfard e pulilla la 

. comerd, e tu vestidura sera gusanos. E porque non 

» creo que judgar^s syn ras6n que aquestas et seme- 

» jantes rasones me devan mover e conturbar, aunque 

» quiero que creades quanta posibilidad basta, yo 

» me esfuerQo a pagar esta debda de natura. Mas 

» yo vos ruego por aliviagion de aquesta agonia o 

» trabajo en que est6 (porque como dise Job, non s6 

» qu^nto vevir^ e si passado poco tiempo, me lievara 

» mi Fa^edor), en tanto que me es dado tiempo de 

» vida, me digades las rasones que vos ocurrirari 

» para satisfager a las cosas dichas, que me contur- 

» ban e a otras semejantes, si me ocurrieren ; porque 

» satisfecho por vos e respondido a aquestas cosas, 

» segund que sabres faser varonil e esforgadamente, 

» diga con el apdstol : Desseo ser desatado desta came 

» humana e estar con Jhesu Xripsto » . 

Y afladio, despu^s de oir nuevamente a su capelMn: 

« En muchas e diversas maneras e diversos veges 

» yo he resgebido de vos muchos e agradatbles pla- 

» seres e buenas obras, e por poner sello a la buena 

» voluntad e amor que siempre me ovistes, ha pla- 

» sido a Nuestro Seftor que vos fall^sedes aqui al 

1 Palabras de Amador, Obras, Introduccion, pag. CIV. 



SU VIDA 45 

» tiempo de mi passamiento ; e allende de lo que yo 
» me trabajava por me esforgar a resgebir lamuerte 
» syn turbagidn e con tranquilidad e reposo, hame 
» provocado a lo asy faser el dulge e suave e sgien- 
» tifico rasonar vuestro. E ya veo en ml sefiales que 
» la vida se acaba ; encomiendo mi alma a Dios que 
» la crio e redimi6, e fago fin de mi vida, derra- 
» mando Mgrimas de mis ojos; e gimiendo, demando 
» a Dios misericordia e piedad e con el rey David 
» digo : Conffiesso mi injustifia e peccado a ti, Dios 
» mio ; e tu perdonards la impiedad e maldad mia. E 
» suplicote que pongas la tu passion entre mi y el juicio 
» tuyo . . . e expirando, digo : Domine Jhesu, siiscipe 
» spiritum meuni in manibus tuis... Domini tihi 
» commendo spiritum metun » . 

liligo Lopez de Mendoza Uevd en su escudo el Ave 
Maria^ y en su celada, Dios e Vos^ mote misterioso este 
ultimo cuya significacion revelo ^1 mismo, horas antes 
de su muerte, al doctor Pero Diaz de Toledo, de esta 
manera : « Por quanto en algunos tiempos passados me 
» preguntastes qu^ proposito me avia movido a traer 
» por mote las palabras que en mis reposteros e ban- 
» deras he traydo todo el tiempo passado de mi vida, 
» et yo non vos respondi, nin declare mi proposito a 
» otro alguno, antes ha seydo opinion de todos los m^s 
» que me lo han visto, que yo lo traya por la vane- 
» dad del mundo ; et la verdad es que mi proposito e 
» entengion siempre fu^ teniendo grand esperanga en 
» Nuestro Sefior Dios que avria misericordia de mi, et 
» en Nuestra Sefiora, la Virgen Maria, que abogaria 
» e se interpornia por mi, yo tom^ por devotion, por 
» tener continuamente en mi memoria a Nuestra Se- 
» flora, de traer este mote Dios e Vos ; entendiendo por 
» aquel Vos a Nuestra Seflora et queriendo desir que 



46 EL MARQUES DE SANTILLANA 

» la misericordia de Dios e la devotion de Nuestra 
» Seilora e su intergesidn e ruego me avian de traer 
» en camino de salvation K 

La biografia de Iiiigo Lopez de Mendoza t no os 
sugiere vastas y antit^ticas reflexiones? ^No veis al 
hombre, al politico y al cristiano luchar simult^nea- 
mente, cambiar de rumbos y discrepar entre si mien- 
tras el alma del poeta atraida aun por las cosas te- 
rrenales busca su emancipaci6n por medio de la 
belleza ? 

Doblemente simp^tica par^ceme la figura de tan 
insigne varon: su personalidad moral, aun. contando 
sus defectos, es digna, por muchas razones, del m^s 
ardiente elogio; sus m^ritos Intel ectuales son hoy 
indiscutibles aunque se les juzgue con un criterio 
exento de tolerancia. 

Poeta, ante todo y sobre todo, el comprendi6 que la 
aristocracia, o mejor aun, la excelsitud del talento, 
excluye las diferencias de clase social, y, en tal sen- 
tido, no trepidd en corresponder a los requerimientos 
de algunos de sus coetaneos que luego le rindieron 
el tributo de su admiracion. Pedro Jos^ Pidal, Jos^ 
Amador de los Rios y Marcel ino Men^ndez y Pelayo 
dudaron siempre de esa corriente igualitaria impuesta 
por las dotes intelectuales ; no me sorprende ninguna 
manifestacion retrograda en quienes hacen distingos 
de razas y profesiones. Men^ndez y Pelayo apenas 
puede disimular su mala impresion al consignar que 
el Marques de Santillana mantenia correspondencia con 
Anton de Montoro a quien llama el erudito por excelen- 
cia « sastre remenddn y judio converso por afiadidura » ^ . 



1 . Amador de los Rios: Obras, Introduccion, pag. CIX. 

2. Meiiendez y Pelayo: Obra citada, fomo V, Prologo, pag. CCLXI. 



SU VIDA 47 

Refiri^ndose al mismo Ant6n de Montoro, cuya pluma 
mordaz e incisiva no tuvo par en el siglo XV, el se- 
fior Pidal no se explica su saber, siendo, como fu^ 
aqu^l, pobre y judio. Su pensamiento y el de Amador 
de los Ri'os corren parejas en cuanto se relaciona con 
los prejuicios de clases y razas. Yo lo siento por la 
mentalidad espafiola ; y, si bien reconozco la honradez 
literaria y las condiciones sobresalientes que, como 
historiadores de la literatura espafiola, tuvieron los tres 
escritores precitados, debo advertir, en cambio, que 
sus conceptos de los menesteres humanos son muy 
pobres y ruines. Cuando ellos tocan esos puntos, apa- 
rece el reaccionario falto de experiencia que atribuye 
a los pudientes el patrimonio de la erudicion y el 
talento. 

El Marques de Santillana realize en la centuria d6- 
cimaquinta lo que en la d^cimanona repudiaron fiera- 
ramente conspicuos representantes de la cultura espa- 
fiola. En aquella ^poca de transicion ^ entre las edades 
Media y Moderna, un poeta de noble abolengo lucha 
por la abolicion de clases mediante el talento, al que 
tambi^n subordina las diferencias de raza; y cuatro 
siglos despu^s, sus comentadores, en otro medio mas 
democr^tico, tratan con harto desd^n la condicion so- 
cial de los poetas del pasado. Ello enaltece la mision 
de Ifiigo Lopez de Mendoza, poeta franco y sencillo 
cuya fuerza pensante Uena de clarividencia sustento 
principios de humanidad, que hoy mismo suele desco- 
nocer la demagogia intelectual de los letrados conser- 
vadores. 

Politica, y no filosoficamente, fu^ el Marques de San- 
tillana un individualista ac^rrimo cuya toica preocupa- 
ci6n consisti6 en castigar el ensoberbecimiento del 

1. Transicion social reiativa. 



48 EL MARQUES DE SANTILLANA 

condestable Alvaro de Luna. Muchas veces su car^cter 
piadoso y su gran cultura le impulsaron a obrar con 
bondad, reduciendo espont^neamente el alcance de un 
agravio u olvidando el gesto de prepotencia de su 
contrincante, el privado del monarca. Tras la tragedia 
de Valladolid, escribid el Marques el Doctrinal de priva- 
dos. Y es por esta composicion acre y violenta por lo 
que Men^ndez y Pelayo le acus6 en la ultima d^cada 
del siglo pasado, de « ensailamiento postumo », aun 
reconociendo que en sus luchas contra el condestable 
«no hubo sombra de alevosia ni de perfidia». Yo, en 
mi categoria de luchador, protesto contra tal acusa- 
cion lanzada a todos los vientos por el ilustre poligra- 
fo hispano. Porque Inigo Lopez de Mendoza no se 
ensafio jamds con sus enemigos; castigo siempre las 
insolencias de Alvaro de Luna, y, muerto el grande 
enemigo^ creyose obligado por su conciencia a enu- 
merar los errores que ^ste cometiera amparado en su 
inmunidad de favorito del rey. Por otra parte, tre- 
mendas vicisitudes fueron anulando poco a poco su 
sensibilidad, y aunque un resto de conmiseracion alen- 
tase en su alma, no era, por cierto, para exteriorizarlo 
ante el cadalso de un enemigo que, a pesar de sus 
grandes condiciones politicas, habia perseguido el me- 
dro y agotado todas las formas de la adulacion junto 
al monarca, y del latrocinio frente al pueblo. 

Yo no soy tan ingenuo para creer que el intento de 
Alvaro de Luna fu^ dar un golpe mortal a la noble- 
za con el ^nimo de humillarla. S6 de algunos histo- 
riadores ahitos de conservatismo, que sostienen esa 
idea, mas tambidn s^ de otros que, propensos a fie- 
bres imaginativas, y exasperados por un falso con- 
cepto de humanidad, afirman que el condestable lucho 
contra la nobleza persiguiendo un alto ideal de demo- 



SU VIDA 49 

cracia que hiciera factible en Castilla la implantacidn 
de un regimen social igualitario. 

La politica interna en Castilla, durante el reinado 
de Juan II hasta la muerte de Alvaro de Luna, gird 
en torn6 de ambiciones e intereses cortesanos. No fu^ 
una lucha de clases sino una guerra de competencia 
la establecida por el privado contra los grandes del 
reino. i Qu^ mucho que ^stos, en defensa de su patri- 
monio amenazado por la codicia, procurasen contra- 
rrestar el empuje de un adversario poderoso abro- 
c^uelado con su prerrogativa de favorito? 

Francisco R. de Uhagon dice que el segundo Doc- 
trinal por ^1 descubierto « honra poco la nobleza de 
» sentimientos del magnate, que habiendo recibido favo- 
» res del condestable, a cuyo lado pele6 en la batalla 
» de Olmedo, tan poco respetuoso se muestra con aque- 
» 11a gran figura de D. Alvaro de Luna, etc. etc. » ' . Y 
Alvarez de la Villa sostiene que en el Doctrinal de pri- 
vados el Marques de Santillana « macula su nombre de 
» poeta, mancillando la memoria del desventurado gran- 
^ de hombre decapitado en Valladolid por asechanzas 
» de cortesanos concupiscentes y regias cobardias » ^ . 
Los sefiores de Uhag6n y Alvarez de la Villa encan- 
tarian con su candidez a las muchachas rom^nticas y 
sentimentales. Su falta de experiencia seria perdona- 
ble si ellos no amoldasen sus modos de ver a los 
de Men^ndez y Pelayo en cuya infalibilidad tantas 
veces destruida cree aiin la juventud intelectual de 
Hispanoam^rica. La Historia ha dejado establecido 
con elocuentisimos documentos que Alvaro de Luna 
trat6 a toda hora de humillar al Marques de Santi- 

1. Francisco R. Uhagon : Obrn citada. { Revisia de Archivos, Bibh'otccas y Mustos. Madrid, 
Julio de 1900. ) 

2. A. Alvarez de la Villa : Prologo a ias Poesies del Marques de Santillana. ( Michaud, 
Paris. ) 

4 



50 EL MARQUES DE SANTILLANA 

liana y a sus deudos. (iPor ddnde, pues, los favores 
del condestable? 

Que ambos pelearon juntos en la batalla de Olmedo ? 
Y bien: un mismo ideal los acerco transitoriamente. 
Pero, no olvid^is que en esa acci6n fu^ el Marques de 
Santillana, capitan del rey, quien socorrid a su adver- 
sario convertido a la sazon en su compafiero de armas. 

Ifiigo L6pez de Mendoza no macuio jam^s su nom- 
bre de poeta. La manifestacion en contrario de Al- 
varez de la Villa serla de un efectismo cursi y gro- 
tesco si no fuera sofistica y de tono sentencioso. i Qu6 
hay de comun entre el politico y el poeta ? — Nada, 
absolutamente. Y, sin embargo, en el autor de las 5e- 
rranillas la austeridad y el sentimiento del poeta se 
fundieron muchas veces con la magnanimidad del po- 
litico y hombre de accion. ^Contradice estas palabras 
su participacion indirecta en la muerte del condesta- 
ble ? No lo creo. Empeilados en una guerra a outrance 
el bando del favorito y el de los desafectos a su go- 
bierno, y fracasadas las tentativas hechas por el ulti- 
mo para alejarlo de la corte, linico modo de restablecer 
la paz en el reino, no quedaba sino un medio para 
alcanzar el fin largamente acariciado : el tiranicidio ; y 
^ste fu6 consumado con la anuencia, o, mejor dicho, 
por orden de Juan II a quien habfa dejado de ser grata 
la persona del condestable. 

La debilidad del rey favorecid primero el auge y 
acelero despu^s la caida de Alvaro de Luna. Falto 
^ste de penetracion psicologica, bien que dotado de una 
inteligencia poco comiin manifestada en juegos de intri- 
ga palaciegos y diplom^ticos, nunca penso en la enor- 
midad de sus errores ; cometio la indiscrecion de enva- 
necerse a la sombra del gobierno despotico que ejercia, 
y, al fin, cerrados los ojos a toda vision que no fuese 



SU VIDA 51 

la de SU propia grandeza, cay6 estrepitosamente, ven- 
cido por la sombra vengativa de Alonso F6rez de 
Vivero. 

Ifligo L6pez de Mendoza hubiera sido en nuestro 
tiempo el terror de los gobernantes prepotentes que 
s61o saben del derecho de la fuerza. Fu^, es verdad, 
un fiero individualista ; mas la tristeza y los dolores 
ajenos no dejeron de roer en su corazon hecho para 
la piedad y el culto de la justicia. Su temperamento 
duplex de luchador y de poeta ofrece rasgos contra- 
dictorios que no son sino el reflejo de su sinceridad. 
No hizo ninguna concesion a las politicos del bando 
opuesto, y, sin embargo, alento con su palabra a los 
trovadores de ciertas escuelas que, aunque contrarias 
a la suya, le inspiraban respeto y admiracion. 

Fernando del Pulgar a quien alguien, segun Cap- 
many, ha comparado con Plutarco, por la austeridad 
de su criterio y rectitud de sus juicios, dijo, entre otras 
cosas, del Marques de Santillana : « Era hombre agudo 
» e discreto, e de tan gran corazon, que ni las gran- 
»■ des cosas le alteraban, ni en las pequefias le placia en- 
» tender. En la continencia de su persona e en el ra- 
» zonar de fabla mostraba ser hombre generoso e 
» magn^nimo. Fablaba muy bien, e nunca le oian decir 
» palabra que no fuese de notar, quien para doctrina, 
» quien para placer 

>» Era caballero esforzado, eante de la facienda cuer- 

» do e templado, e puesto en ella era ardido e osado ; 

» e ni su osadia era sin tiento, ni en su cordura se 

> mezcl6 jam^s punto de cobardia . . . Gobernaba asi- 
» mismo con gran prudencia las gentes de armas de 

> su capitania e sabia ser con ellos seilor e compafiero. 
» E ni era altivo con el seflorlo, ni raez en la compafiia. 



52 EL MARQUES DE SANTILLANA 



» Tenia gran fama e claro renombre en muchos rei- 
» nos fuera de Espafia; pero reputaba muy mucho 
» m^s la estimacion entre los sabios que la fama en- 
» tre los muchos. . ^ . 

Y Gomez Manrique y Diego de Burgos le rindieron 
homenaje postumo, ^ste en su composici6n Triunfo del 
Marques ; y aqu^l en la suya, El planto de las virtudes y en 
la carta que la precede, dirigida al sexto hijo del Mar- 
ques, Pedro Gonzalez de Mendoza, obispo de Cala- 
horra. 

Men^ndez y Pelayo dice en el prologo de la Anto^ 
logia de poetas liricos castellanos^ tomo V, p^gina CXIII : 
* Nada semejante al asesinato de Alonso Pdrez de Vi- 
» vero puede encontrarse en la honrada biografia del 
» Marques de Santillana. . Y reconoce, como he dicho, 
que en la lucha contra el condestable no hubo alevo- 
sia de parte de Ifiigo Lopez de Mendoza, en el cual 
el moralista austero y el hombre inclinado a lasprac- 
ticas piadosas y humanitarias, se completan y funden 
en una sola entidad de innegable valor positivo. 

El Marques de Santillana no hizo su culto de la po- 
litica; intervino en ella obligado por su patriotismo 
Unas veces y otras por sus intereses materiales a los 
que amenazaban las garras del condestable. Cometid 
la debilidad de creer en el concepto patriotico, aunque 
no se aferro a ^1 con el miserable objeto de expoliar 
a sus contempor^neos ni lo invoco jam^s con el unico 
fin del medro personal. Su personalidad politica — a la 
que intento vindicar de las torpes acusaciones que la 
posteridad le ha arrojado, — ha sido mal juzgada por 
literatos y poetas cuya escasa honradez historica me- 
rece la m^s violenta censura del historiador; hasta 

1. Antonio Capmany : Tesoro de Jos prosadores espafioles, Edicion de Ochoa, pag. 94. 



SU VIDA 53 

Eduardo Marquina, exaltando el sentimiento patridtico 
que cree encontrar en la persona de Alvaro de Lu- 
na, le asigna un rol poco honesto en Dona Maria la 
Brava. Y ello no me sorprende porque casi siempre 
que un literato o un poeta abordan temas histdricos, 
la verdad desaparece, usurpada su plaza por el m^s 
desdeflable y utilitario de los lirismos. 

Itligo L6pez de Mendoza no fu^, pues, un politico 
militante de esos que a fuerza de genuflexiones y ser- 
viles actitudes logran coronar la cima de la opulencia 
material o de la admiracion lugarefla. Participo en la 
politica porque sas intereses se lo exigieron imperio- 
samente, pero no se entrego a ella como la mayoria 
de sus contempor^neos. Su ideal artistico despreciaba 
por igual las avarieritas inclinaciones de Alvaro de 
Luna y los gesto de humillacion de los trovadores 
^ulicos semejantes a Juan Alfonso de Baena. Dotado 
de un fino espiritu pr^ctico que se revelaba en sus 
manifestaciones pollticas sin ejercer predominio sobre 
sus facultades intelectuales, sabia infundir a sus ver- 
sos la corriente del mas puro idealismo. Fu^, pues, la 
suya, una personalidad duplex y, por ende, desconcer- 
tante. El luchador y el poeta armonizaban en ^1 ob- 
serv^ndQse mutuamente y prodig^ndose amables re- 
convenciones. Esa dualidad del espfritu, para mi 
maravillosa, demuestra aiin que el estado de perpetua 
poesia, si bien favorece a los poetas sentimentales e 
imaginativos, tambi^n perjudica, y enormemente, a los 
pantefstas y a los cantores de las esplendideces y mi- 
serias humanas, porque mal pueden auscultar al cora- 
z6n de la naturaleza ni sentir las influencias de la vida 
aquellos que permanecen en su torre de marfil como 
fieros cenobitas indiferentes al movimiento de la hu- 
manidad. 



54 EL MARQUgS DE SANTILLANA 

El Marques de Santillana es, en tal sentido, el ilnico 
poeta de su tiempo, porque su grande amigo Juan de 
Mena, imbuido de la alegoria dantesca, aunque exento 
de ese fondo de experiencia que es la savia de la 
poesia del Dante, fu^^ solamente, un imaginativo. 



CAPITULO II 



SU fiPOCA 



A influencias de orden polftico y social responde, 
naturalmente, la evolucion literaria en la primera mi- 
tad del siglo XV. Epoca de conquistas y de conmo- 
ciones internas, de incursiones inesperadas por los ban- 
dos de los reinos vecinos, que, audaces y ambiciosos, 
soli'an inmiscuirse en las cuestiones intimas de Casti- 
11a, apoyando a una u otra faccidn politica, su des- 
arrollo intelectual estd ligado estrechamente, con nexos 
inquebrantables, a su desenvolvimiento historico. Los 
primeros lustros del siglo XV fueron de transicidn 
literaria. Florecieron entonces, es verdad, poetas como 
Alvarez de Villasandino, P^ez de Ribera y Ferran 
Manuel de Lando; pero muerto Francisco Imperial, 
en quien estaba cifrado el porvenir de la poesfa cas- 
tellana, a juzgar m^s por sus intentos que por el md- 
rito de sus obras, la poesla cay 6 en un estado de 
agotamiento y laxitud que amenazaba extenderse. La 
coronacidn de Juan II la sacd de ese estado de po- 
breza ; impulsado por sus veleidades literarias, el joven 
rey comenz6 a rodearse de las gentes de letras, y en 
poco tiempo, un grupo heterog^neo de poetas y ver- 



56 EL MARQUES DE SANTILLANA 

sificadores radic^base en la corte y rendia parias al 
sucesor de Enrique III, el Doliente. La literatura en 
general renacia con el diletantismo del rey, cuya corte 
atrala a los escritores de Arag6n y Navarra y esti- 
mulaba a los hijos del terruilo. Obras escritas por en- 
cargo del monarca o a instancias de ^1, comenzaron 
a circular en todos los cen^culos; fund^ronse biblio- 
tecas particulares, y muy pronto asomd en Castilla el 
alba precursora del Renacimiento. Empero, las discor- 
dias internas del pais y las constantes querellas con 
los reinos limftrofes, se oponian como r^mora fatal 
al movimiento de avance literario y encauzaban su 
corriente por entre guijarros y anfractuosidades. 

Hubo en la d^cimaquinta centuria una continua eclo- 
sidn de poetas y trovadores que, si no vefan cristali- 
zadas sus esperanzas, las m^s de las veces, en cambio, 
serial aban caminos a las nuevas generaciones o les 
sugerian la visi6n de luminosos horizontes. El Cancio- 
nero de Baena contiene composiciones de m^s de 60 
poetas que actuaron desde la minoridad del rey Juan II, 
y Amador de los Rlos cuenta hasta 218 poetas y tro- 
veros que vivieron durante su reinado \ Todos versi- 
ficaban, pues, en Castilla, y en los reinos contiguos, 
desde el propio Juan II y los grandes del reino, in- 
cluso Alvaro de Luna, hasta los criados de los prin- 
cipales magnates. La mayoria de esos versificadores 
se caracterizd, claro estd, por sus inclinaciones vena- 
les y su aMn mercantilista, y s61o produjo estrofas 
consagradas a ensalzar al monarca o a acrecentar su 
biblioteca en distintos cancioneros. Con todo, la poesla 
gand mucho, porque las obras 'de Fern^n P^rez de 



1. Amador de los Rips: Historic critica .... tomo VI, pag. 578. Esfe escritor parccc reco- 
nocer en Juan II al continuador de la obra de difusion literaria del Rey Sabio. (Vease el mismo 
volumen, pag. 8 ). 



SU EPOCA 57 

Guzman, del Marques de Santillana y de Juan de Mena, 
destac^ndose entre las de los contempor^neos, fijaron 
definitivamente rumbos precisos y han perdurado hasta 
hoy, permaneciendo algunas de ellas cual modelos en 
SU g^nero. 

Las mejores composiciones po^ticas de este siglo 
fueron compuestas en su segundo tercio. El Marques 
de Santillana y Juan de Mena, en la plenitud de su 
talento, ejercian de directores espirituales, abogando 
dste por el alegorismo dantesco y ampliando y reno- 
vando aqu^l las distintas tendencias que se disputa- 
ban entonces la supremacfa en los reinos de habla 
espaflola. Fueron ambos poetas las columnas en que 
se apoyaron los escritores del reinado de Juan II, 
aunque el Marques de Santillana, m^s que el poeta 
cordob^s, merece el tltulo de principe de los poetas 
de su tiempo porque adem^s del dominio por ^1 de- 
mostrado en el manejo de las distintas formas m^tri- 
cas que cultiv6, supo abordar discretamente asuntos a 
los que estaba poco acostumbrado el gusto inqipiente 
de la sociedad coet^nea. 

Tres escuelas po^ticas coexistieron durante el largo 
reinado de Juan II: la alegdrica^ la diddctica y la 
provensal. Ldpez de Mendoza represents, como dice 
Amador de los Rios, las tres escuelas; fu^ el linico 
representante de ellas. Ernest Merim^e, en su aMn de 
subordinarlo todo a la literatura francesa, afirma que 
la influencia it^lica sobre la poesia del quattrocento 
espaflol, « grandit de plus en plus aux d^pens de celle 
» de la France, gr^ce ^ la connaisance plus complete 
» de Dante, de P^trarque et de Boccace » ' . I Gratuita 
afirmacidn la del profesor de la Universidad de Tolo- 
sa! La lectura de las obras it^licas ya se habfa difun- 

]. Ernest Merimee : Pnfc/s d'Hisioire dc la LilUr^iurt Espagnolc. pags. 102-03. 



58 EL MARQUES DE SANTILLANA 

dido entre los escritores castellanos y catalanes, y el 
propio Marquds, en su Prohemio e Carta al Condestable 
de Portugal, confiesa su predileccidn por los autores 
it^licos. 

La escuela provensal^ en cuyo estudio se engolfd el 
Marques, directa o indirectamente, ' parece haber sido 
el punto de partida y el estimulo de muchos poetas 
del siglo XV. El Marques de Santillana cita a Arnaud 
Daniel, troubadour de fines del siglo XII; a Guillen 
de Bergued^, de mediados del XIII ; a Pao de 
Benbivre o Bellviure, de fines del XIII o comienzos 
del XIV, y a Berenguer de Noya, Remon Vidal de 
Besaduc o Besalu y Jufre de Foxd o Joxa que flore" 
cieron en el XIV ^ . Refiri^ndose al autor de la ver- 
sidn provenzal del Lancelot du Lac, Arnaud Daniel, 
ensalzado por Dante y Petrarca: 

Versi d'amore e prosi di romonzi 
Soverchio fuffi, e lascia dir gli stolti 
Che quel di Lemosi credon ch'avanzi. 

( Purgaforio, canto XXVI ). 

Fra tuHi il primo, Arnaldo Daniello 
Gran Maestro d'amor, ch'a la sua terra 
Ancor fa onor col suo dir novo e beilo. 

( / Tn'onfi, D'Amore, canto IV ). 

declara el Marques que no ha visto ninguna obra suya. 
Pero, he aqul que los cultivadores de la poesla lemo- 
sina, en los siglos XIII y XIV, son tributarios de Ar- 



1. Si bien es cierfo que • I'influence provenfale directe sur le Marquis a ete nulle • , como 
afirma Schiff, es discutible su aseveracion de que • ce qu'il ( el Marques ) salt des poe(iques et 
» des regies du Cay saber, 11 le doit a VArfe de frobar, ecrit pour lui par son mattre ef ami don 
. Enrique de ViUena. ( Vease : Mario Schiff : La Bibhofheque du Marquis de Sanfillane, pa- 
gina LXXII ). 

2. Cifados los fres primeros en el Prohemio al Condestable ; los olros en el Prologo de os 
Proverbios, 



SU EPOCA 59 

naud Daniel, y Ldpez de Mendoza tuvo en su biblioteca, 
probablemente, ademas del Hrte de trover de Fox^, los 
que escribieron algunos de los otros poetas precitados. 
Dice Emile Faguet que ' la influencia de los proven- 
» zales fu^ mayor sobre Italia que sobre Espaiia de- 
» bido a que los troubadours en dpocas de conquista 
» en Francia, se refugiaron en las petites cours de 
» Italia » \ Y Gaston Paris reconoce que Dante fu^ 
el emancipador de la literatura italiana que debla su- 
ceder a la francesa en « la hegemonia intelectual » de 
Europa 2. Indudablemente, la literatura francesa privo 
hasta fines del siglo XIII en Europa, y Dante y Pe- 
trarca dedicaron a la memoria de su m^s preclaro 
representante, Arnaud Daniel, las rosas fragantes de 
su admiraci(3n. 

La influencia lirica de los trouveres se hizo sentir 
en Galicia y Portugal antes que la de los troubadours. 
De ella proceden en gran parte, pues, su existencia, 
aunque real, se limita naturalmente a los asuntos, las 
primeras canciones y cantigas de serrana que, inspi- 
radas en las pastourelles de los liricos del Norte de 
Francia, llenaron los cancioneros galaico - Portugueses. 
Ya en la centuria d^cimaquinta, el propio Marques de 
Santillana deci'a haber visto en casa de su abuela, do- 
iia Menci'a de Cisneros « un grand volumen de canti- 
gas, serranas, e degires Portugueses e gallegos » ^. 

En el siglo XIII, segiin Faguet, la literatura del Me- 
diodfa de Francia sobrepujo a la del Norte y poco a 
poco, su influencia traspuso las fronteras y se exten- 
di6 en algunas comarcas de las peninsulas ibdrica e 
it^lica. Arnaud Daniel, el primer gran poeta lemosin, 

1. Etnile Faguef • Hisfoire de la Lifferafure Franfajse, depuis les origines j'usqu'i la fin du 
XVIe. siecle, pag. 49. 

2. Gasfon Paris : Esquisse historique de la Lifferafure Fran false au moyen age, pag. 172. 

3. Prohemio e Carfa al Condesfable de Porfugal. 



60 EL MARQUES DE .SANTILLANA 

fu^ el iniciador de esa palingenesia literaria que en 
los dos siglos siguientes habrian de loar sin reticencias 
Dante y Petrarca ; otros, acaso le precedieron, como 
Rambaud III, conde de Orange, o fueron sus contem- 
por^neos : Giraud de Borneil, Rambaud de Vaqueiras ? ; 
la historia de la literatura en Francia mu^strase vaci- 
lante a este respecto pues no fija exactamente la f echa en 
que actuaron Pierre d'Auvergne, Jaufre Rudel, Marca- 
brun, Pierre Roger, Elie de Cadenet, Aym^ric de Pdgui- 
Uin y, especialmente, Bernard de Ventadour y Bertrand 
de Born llamados por Faguet « los dos mas grandes 
poetas meridionales » ^ , aunque consigna que flore- 
cieron en la segunda mitad del siglo XII y primeros 
lustros del XIII ^ . De cualquier modo, es evidente 
que bajo la advocaci6n de Arnaud Daniel, cantaroii, 
adem^s de algunos de esos troubadours, los -que sos- 
tuvieron en la primera mitad de la centuria d^cima- 
tercera el cetro ya inseguro de la poesia lemosina: 
Pierre Vidal, Guillaume Figueira, Pierre Cardinal, 
Fouquet de Marseille, Robert d'Auvergne, Sordello 
de Mantoue, Elie Cairel, Perceval Doria, etc. 

Ya impuesta en Galicia y Portugal la influencia de 
los liricos provenzales fu^ difundi^ndose en el resto de 
Iberia. Hasta en las regiones meridionales que sufrian 
el ascendiente de la literatura ar^biga, y en las levan- 
tinas, penetr6 un soplo de provenzalismo. Empero, 
ciertas formas de la poesia lemosina tienen sus simi- 
lares, anteriores, naturalmente, en la lirica ar^biga. 
Schack encuentra en los cancioneros espafioles de los 
siglos XIII a XV composiciones de sabor provenzal, 
cuya forma par^cele semejante a la de los Badschales 



I. Emile Faguet: Obra cifada, pag. 45. 

2. Joseph Anglade, en su libro Les Troubadours, da fechas mas precisas que no deben acep 
farse sino con reservas. 



SU EPOCA 61 

y las muvaschajas de los ^rabes ' . Y afirma que no 
ha visto « ni en los trovadores ni en los antiguos poe- 
tas franceses», canciones cuya estructura sea igual a 
la de las nombradas composiciones ar^bigas, aunque 
no niega su existencia. En suma, cree Schack, condi- 
cionalmente, y su creencia es bien fundada, que los 
troubadours y sus contempor^neos espafioles bebieron 
en una misma fuente : la lirica de los ^rabes. El asunto 
merece estudiarse largamente ; por mds que, mientras 
no llegue a demostrarse lo contrario, se acertar^ si 
se piensa que muchos trovadores galaico - Portugueses 
adoptaron el procedimiento llrico de los provenzales, 
exteriorizando sus sentimientos en forma genuinamente 
ar^biga, pues segun el hispanista aleman, el sads- 
chal cultiv^base ya en el siglo IX, y la muvaschaja^ 
en el XI \ 

Al Marques de Santillana, representante de la es,: 

cuela Provencal en el segundo tercio del siglo XfV,VV^ 
no puede juzg^rsele como a un simple descendiente o 
tributario de los trovadores lemosines, pues sus Serra- 
nillas, asi como sus Canciones y Decires^ son verdaderas \ 
creaciones ante cuya belleza ban desaparecido para \ 
siempre, a lo menos como obras maestras, tragadas 
por la voragine de la superioridad, las otras composi- 
ciones de su indole; aquellas que las precedieron y 
alcanzaron su apogeo en el Arcipreste de Hita, y 
aquellas que, plasmadas por los contempor^neos y su- 
cesores del Marques, obtuvieron su mayor ^xito en 
Carvajal o Carvajales, y Francisco Bocanegra, y acaso 



1. Adolfo Federico de Schack: Poesi'a y Arte de los Arabes en Espaiia y Sicilia, fomo H, ca- 
pitulo XIV. 

2. Para el esiudio de eslas composiciones, recurrase al inismo volumen de Schack, cap. XHI ; 
su forma, a la que son analogas las de cierias serraniHas y canciones y algunos decires del Mar- 
ques (vease en el apendice IV la Serranilla IX.a, reproducida por Schack), se caracteriza por la 
rima que vuelve al fin de cada esfancia, sobre la de la estrofa inicial. 



62 EL MARQUES DE SANTILLANA 

mis que en ningiin otrb, en Pedro de Escavias, uno 
de los ultimos cruzados de la falange trovadoresca en 
Espaila K Es verdad que las Canticas de serrana de Juan 
Ruiz aun provocan la emulacion y cuentan con hlbi- 
les imitadores : Eduardo Marquina se inspira en el im- 
perturbable Arcipreste, a cuya musa retozona y des- 
enfadada rinde homenaje 2; bueno es observar, sin em- 
bargo, que el autor de Vendimion, gran poeta al fin, consi- 
gue superar ajuan Ruiz. Las Serranillas son, en cambio, 
inimitables, y ningto poeta ha de cometer la indiscre- 
cion de inspirarse en ellas con el Inimo predispuesto 
a hacer otras semejantes, porque fracasarl lamenta- 
blemente. La t^cnica de Juan Ruiz florece monotonia, 
y aunque su clntica Siempre me verna en miente marca 
la excepcion, la m^trica es en ella simple labor de 
aprendizaje; Marquina ha perfeccionado la estructura 
ritmica de las clnticas de serrana estilo Arcipreste; 
en las serranillas del autor de los Proverbics nada hay 
que perfeccionar, ni en la forma, que es de todas las 
edades, ni en el procedimiento Ifrico, que es siempre 
moderno. 

La escuela diddctica^ otra de las que represento el 
poeta castellano, ya habfa tenido en Espafla ilustres 
corifeos, principal mente desde las postrimerias del rei- 
nado de Alfonso el Sabio; todos los escritores de abo- 
lengo artistico, — quien mas, quien menos, — propen- 
dian a su ennoblecimiento, si bien son dignos de 
encomio por la fuerza de su personalidad el infante 
Juan Manuel, el rabino Sem Tob, conterraneo del Mar- 
ques, el canciller Pero Ldpez de Ayala, tio-abuelo del 
mismo y Fernan P6rez de Guzman que florecio mis 



1 . Ya insistire sobre esfe punto en el capitulo : ' Serranillas. 

2. Ved en Tapices V/ejos la Centiga de serrana. 



SU EPOC A 63 

tarde y muri6, probablemente, como su sobrino Ifiigo 
Lopez de Mendoza, en 1458. 

La vasta cultura de ^ste, fortalecida por el conoci- 
miento de autores de la antigiiedad, cuyas obras le 
eran asequibles ya por las traducciones francesas e 
italianas o bien por las espafiolas que ^1 mismo pro- 
curaba estimular, ( las latinas le eran asequibles en el 
original), era riquisima fuente para su obra didactica. 
Pero, la lectura de los autores latinos y griegos no le 
haci'a desechar la de los franceses e italicos que mds 
renombre habfan alcanzado hasta su epoca. Con un con- 
temporaneo suyo, autor didiictico tambi^n, nacido en 
Francia, tuvo el Marques grandes afinidades ideologi- 
cas. Quiero nombrar a Alain Chartier (1390-1457) 
cuyos talentos pueden apreciarse por aquella cdlebre 
an^cdota que, segun Faguet, es fruto de la inventiva, 
y que, por ende, pienso yo, encarece m^s el intelecto 
del poeta, del beso dado a ^ste, mientras dormla, por 
Margarita de Escocia, esposa del que fu6 luego Luis 
XL Margarita decia «no haber besado al hombre, sino 
la boca de que brotaban tan magnificas f rases ». Esa 
an^cdota sirvio de leitmotiv a Musset para su compo- 
sicion A Madame . . . K 

El Marques de Santillana, como Alain Chartier, fu^ 
poeta y escritor moralista ; como ^l, fu6 designado en 
su pais el primero de los oradores de su dpoca ^ . A 
Chartier se le neg6 el tltulo de gran poeta, aunque 
sobre este punto parecen disentir Gast'»n Paris y 
Emile Faguet : segun aqu^l hay « fdcil gracia de ex- 
presi6n » en sus versos ^ ; dice el segundo que « lo 
que Chartier no tenia, lo tiene el duque de Orleans? 

1. Emile Faguet : Obra citada, pag. 184. 

2. En cuanto a ChaHier, esa designacion fue confirmada por el siglo XVII 'que le dio el 
nombre de padre de le ehcuencia francesa ' , dice Gasfon Paris. (Obra cifada, pag. 219). 
3. Gaslon Paris : Obra citada, pag. 229. 



64 EL MARQUES DE SANTILLANA 

casi a la medida de su deseo : es decir : la gracia » ' . 
Igual suerte alcanz6 a su contempord.neo de Castilla, 
quien, para mayor semejanza todavia, ejercio tambi^n 
de diploma tico, como el autor del Quadriloge invectif. 
S^bese que aqu^l hablo con gran entusiasmo del Livre 
des quatre Dames, de La Belle Dame sans merci, del Re- 
velle matin, de Breviario de nobles y de otras obras del 
poeta francos, ^ en su Prohemio, de las cuales dice que 
son : « por gierto cosas assaz fermosas e plagientes de 
oyr ». Stibese tambi^n que, coino Charlier, sintid bas- 
tante predilecci6n por las octavas dodecasil^bicas tri- 
rrimas, bien que las suyas tengan uno u otro de estos 
esquemas rimeos: 

ABABBCCB 
ABBAACCA 

y las de Chartier el siguiente: 

ABABBCBC 

adoptado luego por Villon. 

Afirma Men^ndez y Pelayo que el Marques de San- 
tillana rara o ninguna vez imit6 a los poetas france- 
ses cuya lectura ^rale familiar. Del Roman de la Rose 
tuvo ^1 en cuenta la ficcidn aleg6rica y algunos por- 
menores insignificantes, para sus obras aleg6ricas. 
Guillaume de Lorris, a quien, por error, ll^mase Juan 
en el Prohemio e Carta al Condestable de Portugal, y Jua.n 
de Meung fu^ronle, pues, muy conocidos; de ahi su 
reconocimiento a ellos que hace extensivo tambi^n, 



1. Emile Faguet : Obra citada. pag. 186. 

2. Son ellas : Grand pastora y Hospital de amores. 



SU 6pOCA 63 

por devocidn artlstica y fraternidad espiritual, a Mi- 
chaute (Guillaume de Machaut) y a Micer Otho de 
Grandson. Sin embargo, ninguno de estos poetas tuvo 
verdadero ascendiente sobre ^1. Alain Chartier, como 
he dicho, ofrece muchos rasgos que son natmales en 
el Marques. La lectura de los prosadores latinos, de 
Cicer6n, Tito Livio y Seneca, particularmente, con- 
dujo a entrambos por una senda semejante, y si Fa- 
guet encuentra en el escritor frances la influencia de 
aqu^llos, puede decirse otro tanto acerca del caste- 
llano, pues su prosa, sobria y serena, por la amplitud 
de los periodos o el agradable tono did^ctico, recuer- 
da la de los escritores latinos nombrados. 

Con tal acopio de lecturas propicias a la idiosincra- 
sia de su espiritu, pudo el Marques representar digna- 
mente la escuela diddctica en una epoca de desequilibrio 
moral y social en que el dominio de las almas era 
ejercido por la indiferencia, y en que el pueblo mis^- 
rrimo de energia y Mcil al halago de la nobleza, ago- 
nizaba de inedia mental. 

En las ultimas decadas del siglo XIV irrumpi6 entre 
las escuelas provensal y diddctica^ la alegorica, que 
reconocia supremo Maestro al Dante. El alegorismo 
ya habiase manifestado en Francia antes de que la 
poetisa Cristina de Pisan (1363-1430?) citara alll al 
autor de la Dmna Comed/a, desconocido hasta entonces 
en los circulos literarios de ese pais. El Rorodn de la 
Rose es la obra que, anticipandose a la dantologia, di- 
fundio en la peninsula ib^rica el germen alegorico que 
debia alcanzar su completo desarrollo en la primera 
mitad del siglo XV. Con todo, el primero de los poe- 
tas aleg6ricos dignos de renombre, sino por sus obras, 
por sus intentos, Micer Francisco Imperial, desciende 
en linea recta del espiritu dantesco, aunque algo debe, 



66 EL MARQUES DE SANTILLANA 

indiscutiblemente, a Guillaume de Lorris y a Jean de 
Meung. De ^1 habla el Marques con suma admiracion 
en su Prohemio, y en nuestros dias, Bernardo Sanvi- 
senti dice que su eficacia fu^ « multiple, ben^fica, in- 
mediata » \ Muchos poetas espafioles siguieron la estela 
trazada por Imperial, pero, en verdad, ninguno de 
ellos supo secundar los esfuerzos del poeta ftalo-an- 
daluz en las tres ])rimeras d^cadas del siglo XV. Re- 
ci^n en los albores de la cuarta, Juan de Mena e Ifligo 
Lopez de Mendoza recogieron su herencia, obligandose 
a acrecentarla el primero, aun con el sacrificio de su 
propia personalidad, y considerandola el segundo como 
un nuevo estimulo para su fantasia que comenzaba a 
manifestarse flexible y proteica. El Marques de San- 
tillana tom6 del alegorismo dantesco cuanto tenia este 
de misterioso y fant^stico; hizo uso de ^1 en algu- 
nas composiciones que, exceptuando la Comedieta de 
Ponza, el Infierno de los enamorados y Querella de amor^ 
no le valieron lauro alguno, a pesar de sus rasgos de 
originalidad que por desgracia se pierden en la ma- 
rafla de la erudici6n, mas tuvo el acierto deno darse 
todo entero a la dantoiogia o el talento necesario para 
sobreponerse a todo vasallaje intelectual. Sea como 
fuere, sus esfuerzos en pro de la escuela alegorica 
resultaron beneficos para la literatura espafiola, por 
el conocimiento del Dante que provocd en Espafia el 
deseo de otras lecturas italicas y por el soplo vital que 
^stas infundieron a los nuevos escritores de la pe- 
ninsula. 

Sucintamente expuestos los principales rasgos e his- 
toriada la evolucion de las tres escuelas po^ticas ^ que 



1. Bernardo Sanvisenfi : Obra citada, pag. 56. 

2. El cuerpo de esfudio de esas Ires escuelas puede ser desglosado por el lector de los dis- 
tintos capifulos de esta OBRA. 



SU EPOCA 07 

coexistieron durante el reinado de Juan II, es menes- 
ter estudiar inmediatamente cierta orientacidn que no 
excluyen esas escuelas, aunque forma, por si sola, una 
tendencia especial que habria de producir frutos opi- 
mos en la ^poca siguiente. Me refiero a esa modalidad 
filosofico - sentimental esbozada primero en los Prover- 
bios y la Comedieta de Ponza y despu^s en Bias contra 
Foriuna. Doctrinal de Privados, etc., por el Marqu6s de 
Santillana, modalidad que alcanzd a difundirse entre 
los poetas liricos de la nueva generacidn merced al 
fino acierto de Jorge Manrique cuyo numen, deponien- 
do enconos y olvidando tiranias del pasado, supo can- 
tar serenamente en la Elegia a la muerte de su padre todas 
las aiioranzas que a un poeta emotivo puede inspirar 
la dolorosa decadencia de su epoca. Aludiendo acaso 
a esa modalidad, dice Miguel Moray ta, (Historia de Es- 
paha^ tomo II, p^g. 1295) que « las poeslas del Marques 
de Santillana abren el camino con su contemporaneo 
Jorge Manrique, a la m^s alta poesia ». Bueno es hacer 
constar, sin embargo, que Jorge Manrique florecio 
posteriormente al Marques, y que no fu^, en rigor, su 
contemporaneo. En nuestros dias muchos son los es- 
critores que unen al nombre del Marques el de Jorge 
Manrique. Puede citarse, entre otros, el de Pedro Hen- 
riquez Urefia, quien, en su estudio acerca de Rub^n 
Dano, loa la simplicidad en la expresion y la gracia 
intuitiva de esos poetas quattrocentistas tan refracta- 
rios ja los artificios del culteranismo \ Esa modali- 
dad que representa tipicamente el caracter afectivo 
del Marques, y que en otros poetas anteriores s61o 



1. • se olvidaba aquella facilidad dificuUosa, tan sencilla como sabia, de !a anfigua gracia 

» poelica en la expresion sentimental o filosofica, en el brillo del ingenio humoristico o de la fan- 
» iasia descriptiva, que encanta desde Jorge Manrique y el Marques de Santillana, deleilosamenfe 
* espontaneos, hasta Calderon y Gongora, los fecundos imaginificos • . — Pedro Henriquez Ure- 
iia : Moras de Estudio, pag. 126. 



68 EL MARQUES DE SANTILLANA 

habia sido un motivo de especulacidn, pas6 como un 
bolido por el reinado de Juan II \ pero dejo su huella 
tan profundamente marcada en el cielo de la poesia 
medioeval, que varias generaciones la adoptaron como 
cosa propia, silenciando, eso si, el nombre del Maes- 
tro. El hecho de que Juan Alfonso de Baena no haya 
incluido en su Cancionero ninguna composicion del Mar- 
ques, me induce a creer que aqu^l, movido quiza por 
infundadas rivalidades del arte, se obstin6 en negar al 
segundo. Y m^s cuerpo adquiere mi induccidn leyen- 
do estos octosilabos que el converso Baena dirigio a 
Diego de Estufiiga: 

En Buyfrago o en Villend 
Aprendisfes el deyfar, . . . 

Amador de los Ri'os ( Historia Critica . . . tomo VI, pag. 
141 ) cree observar en tales versos una demostracion 
despectiva hacia las dotes po^ticas de Diego de Estii- 
fiiga y, a la vez, un reconocimiento de dste como dis- 
cipulo de Enrique de Aragon o de Ifiigo L6pez de 
Mendoza. Mas Amador, cree tambi^n encontrar con- 
tradicci6n entre las inten clones de dichos versos para 
Estufiiga y las que van dirigidas a los otros dos es- 
critores, pues, refiriendose a Baena, dice : « bien que 
reconoci^ndole ( a Estufiiga ) disclpulo de don Enrique 
de Aragon o de don Ifiigo Lopez de Mendoza ». Para 
mi salta a la vista, sin caer en suspicacias, que la in- 
tencion. de Juan Alfonso fu6 menospreciar por igual 
los talentos de los autores de las Serranillas y del Arte 
de trobar y los de Diego de Estufiiga, recargando su 
menosprecio para el primero, ya que ni siquiera le 

1. Acontecio o(ro tanto con Jorge Manrique, a quien, en los principios del siglo XIX, (rato 
de rebajar la intolerancia conservadora de Manuel Josef Quinfana. Pero, t que imporfa que la 
rutina y el mal gusto personificados en esfe escrilor hayan enconfrado declamaforias las coplas de 
Manrique, si ellas son todavia admiradas por los espiritus selecfos ? . . . 



SU EPOCA 60 

cita por su nombre. En cuanto a las rivalidades del 
arte de que he hablado, las reputo infundadas puesto 
que nunca Juan Alfonso de Baena puso en sus obras 
ese sello personalfsimo que en las suyas^ aun en aque- 
llas imitadas del Dante, supo imprimir el Marques de 
Santillana. Por otra parte, no me sorprende la actitud 
de Baena que fu^ siempre un servil adulador del rey 
Juan II y de sus juglares, aduladores tambi^n cuyos 
gestos justifican las « poco decorosas » s^tiras que 
contra ellos lanzaba el vie jo poeta Alfonso Alvarez de 
Villasandino, a quien, no obstante, rodeaba de incien- 
so, el autor del Cancionero. Amador es inexorable, a 
este respecto, para el converso Baena, bien que lo 
trate despu^s con cierto sentimentalismo. Acepta y 
pregona que este imploraba la caridad del rey y del 
condestable Alvaro de Luna, por intermedio de per- 
sonajes allegados a esos sefior y magnate ', y hasta 
nos dice que ciertas poesias suyas dirigidas al rey 
resultan de una humillacion enorme sostenida en pe- 
didos pecuniarios. Fu^ Baena, con todo, un excelente 
versificador ; tiene combinaciones m^tricas no cultiva- 
das por sus coetaneos y demuestra gran facilidad en 
la concepcidn artistica que sobrepuja al raigambre 
ideologico de sus composiciones. Termina Amador el 
estudio de este poeta diciendo que era « interiormente 
bueno y honrado » ( ! ! ), ateni^ndose para ello a un 
poema que escribio el judino al rey Juan II. Palaciego 
y d^bil y exento de personalidad, Baena no supo con- 
quistar el puesto que otros de su misma talla intelec- 
tual, aunque m^s sinceros y menos vanidosos, alcan- 
zaron en su ^poca. 
La omisidn del nombre del Marques que hace en 

1 . Y ello puede comprobarse facilmenfe leyendo, en(re ofras, las composiciones 452 - 54 de su 
Cancionero, que son un modelo de humillacion vergonzosa y de moral lacayuna. 



70 EL MARQUES DE SANTILLANA 

su Cancionero Juan Alfonso est^ justificada por los fa- 
vores que dste debia a los magnates de la corte, y 
harto conocida es la emulacion que despert6 en ella 
el autor de Bias contra Fortuna. 

Los principales voceros de la poesia popular man- 
tenian correspondencia con el Marques, como Anton 
de Montoro, o le admiraban profundamente, como 
Fern^n Moxica. Jamas la satira de los trovadores po- 
pulares hizo bianco en 61 Ni el Ropero Ant6n de Mon- 
toro, el m^s formidable satirico de su tiempo, nijuan 
el Trepador, ni Gabriel el Miisico, ni Martin el Tafie- 
dor, ni Juan Poeta o de Valladolid, tuvieron una pala- 
bra de condenacion o de ironia para el poeta caste- 
llano, quien trataba igualmente a los intelectuales encum- 
brados y a los que, por reveses de la fortuna u otros 
motivos, ocupaban su tiempo en ingratos menesteres 
a los que dedicaban sus energi'as para subvenir a sus 
necesidades. La satira es uno de los g^neros que no 
ensayo el Marques, porque su temperamento artistico 
no se avenfa con ella. Nada ha perdido con ello nues- 
tra literatura; por el contrario, ha ganado muchisimo 
con esa manifestacion negativa del car^cter del poeta, 
porque ^ste, cultivando en sus jardines las flores de 
su predileccion, llevo a tal punto el desarrollo de la 
poesia lirica en Espafla, que no pudo ser superado 
por ninguno de sus contempor^neos, ni por Juan de 
Duefias, su aventajado contrincante politico, ni tam- 
poco por aquel dulcisimo poeta que floreci6 en las 
postrimerias de la vida del Marques, Juan Alvarez 
Gato, el galano madrilefio a quien elogid G6mez Man- 
rique en estos versos: 

De vos, varon adornado 
Dc la gracia gratis data, 



SU EPOC A 71 

En esfa ciencia fundado, 

Y fanfo bien ensenado 

Que hablays perlas y plafa . . . ', 

y cuya manera elegante y sencilla tiene a menudo 
tanta similitud con la de L6pez de Mendoza. 

Solo un poeta lemosin nacido en Valencia resiste el 
parangon del castellano en la peninsula ib^rica; ese 
poeta fu^ Ausias March, encpmiado por el Marques 
en SU Prohemio ^. Enamora'So del Petrarca, llamado ^1 
mismo en su tiempo el Petrarca Valentino, por cierta 
afinidad espiritual con el cisne de Valclusa, tuvo Au- 
sias March la idea del Renacimiento, a cuya difusion 
propendio dentro de los limites de su imperio ligiiis- 
tico. Empero, la poesla lemosina, que, paso a paso, 
iba desapareciendo, cumplido ya su brillante ciclo, 
poco podia aportar al movimiento de renovacion ini- 
ciado en Castilla, y los esfuerzos de Ausias March, 
aun cuando fructificaron entre los poetas de la ^poca, 
fueron inmediatamente olvidados como los del Marques 
de Santillana, en pro del endecasilabo y del soneto a 
la manera italiana. 

El poeta valenciano cultivo tambi^n el endecasilabo 
en sus diversas formas, y aunque muchas veces sus 
bordons de once silabas acentuados en la cuarta, que 
es siempre oxitona, sustentan la cadencia de nuestro 
endecasilabo anap^stico, no por eso excluyen ni con 
mucho el ritmo del y^mbico ni el del provenzal, ni 

1. Cancionero de Gomez Menrique, Madrid, 1885, fomo II, pag. 301. 

2. Anotando ideas sobre el poeta valenciano a quien tanto deben algunos portaliras del siglo de 
ore, viene de perlas el recuerdo siguienfe : En un concurso de oposicion para proveer una cafedra 
de liferafura en nuestra Universidad, el concursante a quien se oforgo dicha catedra, se permitio 
asegurar en una de las pruebas escritas, que nuesfros versificadores gauchescos podrian compararse 
a Ausias March (sic). Semejante especie, lanzada ante un jurado que habia de suponerse idoneo, 
y en presencia de un grupo heterogeneo de estudiantes y escritores para algunos de los cuales no 
era extrano el asunto, dettiuesfra la ignorancia que de nuestros mas preclaros poetas de la Edad 
Media fienen aqui los profesionales de la literature. 



72 EL MARQXJES DE SANTILLANA 

tampoco el del sdfico. No pocos crlticos han dado en 
llamar al metro usado por Jaime March, Pere March 
el viejo, Jordi de Sant Jordi, Ausias March, Lorenzo 
Mallol, etc., endecasilabo provenzal-cataMn. Nada m^s 
caprichoso y superfluo que esa denominacidn. Los 
bordons de los poetas valencianos y catalanes no di- 
fieren de los endecasilabos Italian os sino en que, por 
regla general, la sllaba cuarta es en aqudlos oxitona ; 
en cuanto a la estructura ritmica, unos y otros son 
id^nticos. Pero si se quisiera dar la prioridad al cata- 
Mn-provenzal, como alguien pretende, seria llegado el 
caso de recordar, pues nadie lo ignora, que existen 
endecasilabos perfectos en el Poema del Cid ' y tam- 
bi^n, en mayor cantidad, en la Chanson de Roland ^. 
I No habrdn sido estos cantares de gesta la fuente co- 
mun de los poetas provenzales e it^licos? 

El endecasilabo de Ausias March y sus coetlneos 
exige el oxitonismo en la silaba cuarta, y es ^sa su 
peculiaridad. Por lo dem^s, no difiere de los itdlicos; 
observad estos versos que entresaco de la obra de 
Amador de los Rios (tomo VI): 



TIPO YAMBICO 



Le viscahi, ques froba en Alemanyo . . 
Clar es e molf a tots les amadors . . . 
Leixant a part I'estil dels trobadors . . 



TIPO SAFICO 



Sab'el mester que paradis procure. 
No so gosat en demanar merge . . . 
Molf he tardaf en descobrir ma falfa . . 



1. Ved mi Arqirffccfura del Verso, Bouref, 1Q15, pag. 43. 

2. Predoinina en la Chanson de Roland el mefro decasilabo con cesura despues de la cuarta 
silaba, equivalente a nueslro endecasilabo; hay fanibien en ella versos de once y doce silabas (me- 
trica francesa). 



SU EPOCA 73 

TIPO PROVENZAL 

Si comm aquell que per sa'nfmifaf ... 

TIPO ANAPE5TIC0 O DACTlLICO 

Yo son aquell que en lo femps de fempesfa, . . . 
Tofs son grossers en poder explicar . . . 
AUre delit perdurable roman. i 

Por lo que toca a las reminiscencias e imitaciones 
petrarquescas observadas en los versos de Ausias 
March, no creo oportuno extenderme aqui ; baste ano- 
tar solamente que Amador reconoce en el poeta Va- 
lentino cualidades personales dignas de consagracion, 
y Pompeyo Gener, Uamandole gran poeta, dice de ^1, 
(Cosas de Espaha, p^g. 69) « que petrarquizaba a la 
misma altura de Petrarca», aunque este elogio par^- 
ceme excesivo. 

Encarece Amador de los Rios, con toda justicia, la 
admiraci6n que por el Marques sintieron muchos de 
los escritores de su tiempo, entre ellos : Anton de 
Montoro (el Ropevo) afortunado cultivador de la sd- 
tira y el epigrama, poeta mordaz e incisivo, quien, 
cierta vez se excuso en galantes quintillas y cuartetos, 
de presentarle sus versos; Fernan Moxica, el trova- 
dor ligero y gracioso; Pero Guill^iT de Segovia y 
hasta el propio Juan de Duefias malquistado luego 
con el. Algunos contemporaneos discipulos del Mar- 
ques abrieron las v^lvulas de sus sentimientos gene- 
rosos e hicieron el panegirico del Maestro, compa- 
randole con el Dante. G6mez Manrique, su sobrino, 
en las coplas que le envio pididndole un cancionero 
de sus obras, le dice : 

1. Todos esfos versos son de Ausias March. 



74 EL MARQUES DE SANTILLANA 

O fuenfc mananfe dc sabiduria, . . . 

Vos soys de los sabios el mas ex^ellenfe, 
E de los poetas mayor que Lucano . . . 

y luego, desencauzada su admiracidn y encendido su 
entusiasmo, declara que tiene vergtienza de propo- 
nerle hablar de «tan gentil» arte: 

Con vos que emendays las obras del Danfe 
E ofras mas alfas sabeys componer. 

En la composicion escrita con motivo de la muerte 
del Marques, dice el mismo Gomez Manrique: 

Por gierfo non fue Boe^io 
Nin Leonardo de Aregio 
En prosa mas elegante; 
Pues en los mefros el Dante 
Anf'el se mostrara negio, 

(El Planto de las Virfuoes). 

Y Diego de Burgos, secretario del poeta, en su com- 
posicion intitulada Triunfo del Marques, llena toda ella 
del alegorismo dantesco, hace hablar respectivamente, 
recordando a aqu^l, a los manes de Dante, Petrarca 
y Boccaccio: 

Que si tengo fame, si soy conosgido, 
Es por qu'el quiso mis obras mirar. 

No fueron sus gra^ias de humana gente, 
Mas fue su virtud bien como divina ; . . . 

Maestro del metro, sefior de la prosa, 
De altas virtudes varon coronado ; . . . 

Descontando el entusiasmo llrico y el trastrueque en 
la exposicion de ciertas ideas irrefutables, queda en 



SU EPOCA 75 



Triunfo del Marques un gran fondo de verdad que puede / 

apreciarse mds aiin en su prefacio dirigido al hijo ma- 
yor del Marques, el futuro duque del Infantado. Ori- 
ginal es la genesis de la composicion de Diego de 
Burgos. Declara 6ste haberla escrito a raiz de una 
vision de la muerte de don Ifiigo, que ^1 tuvo una 
noche, antes o despu^s, o acaso la misma en que mu- 
riera el esclarecido poeta. Advi^rtese en dicho prefa- 
cio la profunda veneracidn que sintio por el Maestro 
su secretario y compafiero. 

Algunas de las loas precitadas ponen al desnudo el 
alma sencilla y transparente de aquellos bardos, y de- 
muestran a Aa, vez qu^ idea erronea tuvieron ellos del 
poema dantesco. Queda amortiguada, sin embargo, la 
exageracidn de esos panegiricos, si se tiene en cuenta 
que sus autores, como todos los contempordneos, con- 
cedian mucha importancia a los elementos materiales 
de la poesfa. Y el Marques abordo temas y cultivo 
ritmos no ensayados por el genio del Dante, para 
quien la m^trica se reducia a estas formas: la ende- 
casiMbica ( en sus cuatro movimientos ritmicos usados 
entonces ad libitum)^ y la heptasilabica, que aparece 
interpolada con aqu^lla en la Vita Nuova. 



CAPITULO III 



EL POETA Y SU OBRA 



He dicho que es el Marques de Santillana, en cierto 
modo, el ilnico poeta de su tiempo, y he dicho bien, 
que tal habri'a sido reconocido por sus coetaneos si 
en vez de dedicarse el al perfeccionamienio de su 
propia personalidad moral e intelectual, hubiera sabi- 
do contemporizar con todos, violentando su idiosin- 
crasia y deponiendo su natural altivez. 

Alvaro de Luna no odiaba en Lopez de Mendoza 
al poeta ora grave, ora dulce y ligero, sino al gran 
revolucionario cuyo temple le inquietaba. Poeta ^1 
tambi^n, aunque de escasa inspiracion, no le faltaba 
discernimiento para apreciar las dotes liricas de su 
contrincante poHtico; sino que, como el Marques de 
Santillana unia a esas altas dotes otras no menos 
encomiables de energia y generosidad, no convem'a al 
condestable la consagracion del poeta, que hubiera 
sido tambi^n la del politico desafecto a sus gestiones. 

Juan II y su favorito deploraban que el car^cter de 
Lopez de Mendoza careciera de la ductilidad del de 
Jnan de Mena, el poeta de la corte que transigia con 
todas las bajezas de los politicos arteros de su tiempo. 



7tt EL MARQUES DE SANTILLANA 

El autor de E/ Labyrintho, proclamado por sus contem- 
por^neos principe de los poetas de Castilla, segUn 
Juan de Lucena en Vita Beata ' , fu^ el prototipo del 
poeta cortesano. jlnutil que Men^ndez y Pelayo, de- 
primiendo la integridad del Marques de Santillana, 
pretenda sostener, refiri^ndose a Juan de Mena « que 
no hubo voz m^s robusta ni espiritu mas entero para 
denunciar los males y escandalos del reino » ^ ; los 
versos de Juan de Mena no lo demuestran 1 El poeta 
cordob^s, si algunas veces ainonesto a sus contempo- 
r^neos, a aqu^llos de quienes algo podia temer, lo 
hizo parsimoniosa y amistosamente, a manera de re- 
con vencion amable y no de viril protesta. En cuanto 
a la « lealtad incorruptible » hacia el rey, que le atri- 
buye Men^ndez y Pelayo ^ no tengo por qu6 dudar de 
ella ; al contrario, la acepto como un apoyo a mi ase- 
veracion de que Juan de Mena no fue un espiritu 
integro sino un poeta palaciego dado a la vida apaci- 
ble y facil. 

Nada dice a favor del poeta el principado que le 
concedieron sus con tempore neos. Estos obraron en 
harmonia con la exigencia politica, descartando desde 
luego a las personalidades de tendencias contrarias 
a las del condestable. 

Detesto las penumbras y los circunloquios en lo que 
ataiie a la alta critica literaria. Creo, y no tengo re- 
paro en decirlo a todos los vientos, que Juan de Mena 
no calza los puntos del Marqu(^s de Santillana*. Es 



1. Amador de los Rios: Hisioria Critica,.., tomo VI, pag. 93. 

2. Menendez y Pelayo: Obra citada, fomo V, Prologo, pag. CL. 

3. Ibidem, Ibidem. 

4. Amador de los Rios loa el talenfo de Juan de Mena, pero declare que el Marques de San- 
tillana, mejor que ningun otro poeta, representa el movimiento liferario de su liempo. ( Historia Cri- 
fica..., tomo VI, pag. 129). En cambio, para Quiniana, el poeta que mas se destaca en la epoca 
de Juan II, es Juan de Mena, que con su Labyrintho, segun el, «dej6 muy lejos de si a los otros 



EL POETA Y SU OBRA 79 

^ste, como todo gran poeta, un sensitive y un t^cnico, 
y aqu^I, un poeta uniforme en el fondo y en la forma, 
incapaz de toda cread6n e indiferente a los nuevos 
matices del ritmo que tienen la virtud de alegrar el 
espiritu. Rechazo, sin embargo, el torpe concepto que 
la intolerancia catolica de Julio Cejador y Frauca ha 
dictado contra el autor de El Labyrintho. Dice el comen- 
tador del Libro de buen amor de. Arcipreste de Hita: 
« el por luengos aflos de mas estruendo y mas enre- 
» vesado y menos delicado y natural poeta que conoz- 
» CO, el famosisimo Juan de Men a » K Perniciosa es esa 
man era de juzgar estrechamente la obra de un poeta 
que, a pesar de sus innumerables errores, merece m^s 
alto juicio de la posteridad. Juan de Mena no hizo es- 
fuerzos de creacion, a buen seguro ; pero Juan de Mena 
fu^ un talento reproductor, uno de los mas serios y 
concienzudos talentos reproductores de su 6poca. Que 
no creo nuevos metros ni intento desviar de la rutina 
el procedimiento estrofico en boga ? . . . Bien : tampoco 
Dante dot6 a la poesia italiana de nuevos metros ni 
nuevas composiciones estr6ficas; el soneto y el ter- 
ceto: he ahi sus combinaciones de versos endecasila- 
bos, pues el heptasilabo solo aparece, como he dicho, 
de tarde en tarde, interpolado con ellos en sus sone- 
tos y mas a menudo en sus canciones. Juan de Mena, 
devoto del Dante, cultivd la alegoria dantesca ; a d y 
a mi biografiado, pues Imperial hizo unicamente ensa- 
yos, d^bese la implantacion definitiva y consciente de 
la dantologia en la peninsula. Adem^s, Juan de Mena 



escrilores'. ( Tesoro del Parnoso Espanol, Infroduccion, pag. 7). Y, ya en prensa esfa OBRA, 
me he enlerado de la opinion de Jose Rogerio Sanchez, quien llama al Marques ( Resume n de 
Hisforia de la Lengua y Literatura Espanola, pag. 77) el «raas grande poeta del siglo XV*. 

1, Julio Cejador y Frauca: Hisforia de la Lengua y Literatura castellana, hasfa Carlos V, 
pag. 227. 



80 EL MARQUES DE SANTILLANA 

trato de enriquecer nuestro l^xico, y su intento, aun- 
que poco feliz, merece consideracion. 

Julio Cejador y Frauca es un erudito y es algo 
m^s grave aun : un retdrico petrificado. El retoricismo 
es mal incurable. Un retorico (como un gram^tico) 
no OS perdonard jamas que omit^is un signo ortogra- 
fico en una frase; asi Cejador y Frauca. Su retori- 
cismo desprecia tanto la belleza de las expresiones 
como las incidencias naturales del proceso ideol6gico ; 
ama en el jazmin, no el perfume, sino la forma, y 
hasta seria capaz de desdefiar al ruisefior porque 
carece del gayo plumaje del pavo real . . . 

Juan de Mena e Ifligo Lopez de Mendoza fueron 

dos precursores: de Gongora y el gongorismo lo fu(§ 

^ aquel, y ^ste de Jorge Manrique y la poesia filosofico - 

^ sentimental que encontro su leimotiv en la fragilidad 

« de la Ventura humana. 

Claro estd que el culteranismo, no obstante el bello 
talento de sus m^s insignes representantes, no es 
comparable al mas d^bil estilo en el que palpiten ras- 
gos de la divina simplicidad. No cabe, pues, trazar un 
paralelo concebido acaso por no pocos historiadores 
de nuestra poesia de la Edad Media; antes bien, 
de los estilos del poeta castellano y del cordob^s 
podria decirse que son dos lineas divergentes sobre 
un piano regular: cuanto m^s avanzan ellas, mayor 
va siendo la distancia que las separa. Un sendero 
que se bifurca pr6ximo a su punto de partida : he ahi 
la idea que me sugieren esos estilos cuyos albores 
fueron an^logos. 

En literatura suelen repetirse de tiempo en tiempo 
ciertas tendencias formales y filosdficas, sin que ello 
implique muchas veces una reminiscencia de la obra 
de los predecesores. Asi^ en el siglo XVI, G6ngora 



EL POETA Y SU OBRA 81 

realiza la labor lexicol6^ica de Juan de Mena, dejdn- 
dose arrastrar por el culteranismo ; y, de sus colegas, 
aquellos que m^s se ensailaban con el autor de Las 
Soledadesy se entregaron de lleno al conceptismo ( creo 
que alguien lo ha dicho) que es, a mi modo de ver, 
una extravagancia m^s ridicula que el gongorismo. 

En el siglo XV, fu^ el Marques de Santillana uno 
de los pocos poetas que supo mantenerse igualmente 
alejado de ambas tendencias, aunque, en verdad, cayd 
en el abismo de la erudicion, mania perniciosa de los 
vates del Medioevo. Empero, ese afan de las notas 
eruditas es perdonable, porque ningiin escritor de la 
Edad Media hizo sacrificio de ^1. i No existe en Dante 
y Petrarca? Los poetas franceses dno lo demuestran 
a cada instante? 

Refractario el Marques al culteranismo y al concep- 
tismo idebe suponerse por ello que 6\ tu6 un rutina- 
rio en la forma y el pensamiento ? De ningiln modo ; i 
SU obra es la de un poeta personal que, aiin cuando I 
imita, sabe dar mucho de si mismo, condicion 6sta que 
lo distingue de Imperial y Mena, de los cuales, — dice 
Sanvisenti, no sin error, — necesi to 61 para sus obras 
po^ticas \ 

Nueve son las formas m^tricas cultivadas por L6pez 
de Mendoza. He aquf su denominacidn : tetrasilaba, 
pentasilaba, hexasilaba, endecasilaba yambica, dactf- 
lica, s^fica, provenzal y dodecasi'laba de 6 - 0. Existen en 
la Corned i eta de Ponza decasilabos anap^sticos y ascle- 
pi^deos, mas estas formas no deben tenerse en cuenta, 
porque el Marques, de haberlas usado (mu^veme a 
duda la diversidad de copias de sus obras) hfzolo in- 
cidentalmente. 

De esas formas merecen especial atenci6n la ende- 

1. Bernardo Sanvisenti: Obra ciiada, pag. 129. 



82 EL MARQUES DE SANTILLANA 

casiUbica y la dodecasiMbica. Por ahora solo me de- 
tendr^ en el estudio de la primera \ comenz.mdo por 
rectificar una idea por miexpuesta en ARQCJITECTCJRA 
DEL VERSO, (pagina 124);^ he dicho alli que el Mar- 
ques de Santillana «procur6 dominar el endecasilabo 
italiano, y que si lo sacrifico en casi todos sus sone- 
tos (de los 42 que escribid 41 contienen dactilicos), fu^ 
en beneficio del sentimiento portico ». \ 

Despu^s de someter a riguroso an^lisis las obras de 
los principales poetas italianos que florecieron hasta 
los liltimos lustros del siglo XIV, puedo asegurar que 
Ifligo Lopez de Mendoza no sacrifico el endecasilabo 
it^lico, sino que, por el contrario, respeto su estruc- 
tura, su organismo ritmico, inadaptable a las veces a 
la prosodia castellana. Y ese fue su error, porque des- 
cartando la acentuacion dactflica a cuya abolicidn pro- 
pendieron un siglo despu(!s Boscto y Garcilaso, pocas 
son las deficiencias de sus endecasilabos. 

El dactilico, usado sin prevencion desde el Renaci- 
miento, figura muy a menudo en los sonetos y can- 
ciones de los poetas italianos anteriores al siglo XV; 
observad : 

Gli occhi c la bocca e la bella sembianza, . . . 

( GlACOMINO PUGLIESE ). 
Pur aspeUanto bon tempo e sfagione. 

( PlERO DELLA ViGNA ), 
Have conquisi per forza c i Sanesi. 

(GUITTONE D'ArEZZO). 
Son io dolente, dolente apenafo, . . . 

( Monte Andrea ). 



1 . Ofros concepfos acerca del endecasilabo contiene el capifulo « Sonefos, fechos al ifalico 
modo • . 



EL POETA Y SU OBRA 65 

5e da virfufe non ha genfil core : . . . 

(GUIDO GUINIZZELLI ). 
E I'aria fresca comincia a schiarire, . . . 
E ne' bei mesi d'Aprile e di Mcio . . . 
Come la luce c'appare al mattino. 

(DiGNO COMPAGNl); 
Faffa di giocco, in figure d'aniore, . . . 
Fu fratto d'occhi di froppo valore. 
Accompagnafa di quelli martiri . . . 

(GuiDo Cavalcanti). 

Dirai a quelle ch'ha bionda la frezza, . . . 
Beafa I'alma che quesfa salufa ! 

(Lapo Gianni). 

Madonna involfa in un drappo, dormendo. 
Quando riguardo la vosfra belfate. 
Nasce un desio della cosa piacente, . . . 
Che non sospiri in dolcezza d'amore, 

( Dante Alighieri ). 

Par che da lei ogni vizio s'uccida. 

II suo confrario fuggendo alfretfanto, . . . 

( DiNO Frescobaldi ). I 
E senfa pena di nuovo dolore ! , 

(Cecco D'ascoli). 

E quando vita per moHe s'acquisfa, ... 
Nafa di pianto e di molto dolore, . . . 
(CiNO DA PISTOIA). 

Amanti e donni, correle a pregare . . . 

( Matteo Frescobaldi ). 

Prima che morfe t'uccida lonfano. 

(Sennuccio del BeNE;). 



84 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Ell'era onfica, solenne ed onesfa, ... 
Quel che fu guardi con tanfo diletfo, . . . 

( Fazio degli Uberti ). 

Libere in pace passavam per questa . . . 
Alcun soccorso di fardi sospiri. 
Da lei ti ven 1 amoroso pensero ... 

( Petrarca ). 

Merze d'Amore e de' dolci pensieri. 

Non freccia d'oro, non d'occhi vaghezza, ... 

Or con Sennuccio, e con Cino, e con Danfe . . . 

(Giovanni Boccaccio). 

Altera donna et genfil per nafura . . . 

(Giovanni Dondi Dell'Orologio ). 

Torniam la sera dal prato fiorifo, ... 

( Franco Sachetti ). 

Yo no acepto esa absoluta que otorga a Boscln el 
titulo de introductor del endecasilabo en Espafia, ne- 
g^ndoselo a Lopez de Mendoza, porque sus 42 Sone- 
tos, fechos a I italico modo no produjeron una influencia 
inmediata. Y a cuantos arguyen que no debe conside- 
rarse al Marques iniciador del movimiento it^iico, por- 
que el momento no era propicio, yo redarguyo que, 
no por ello, pero si a pesar de ello, debe ten^rsele 
por tal; y agrego, en contraposicion al concepto atra- 
biliario de algunos escritores, que todos los momentos 
son propicios cuando un Garcilaso secunda eficazmente 
los esfuerzos de un renovador. 

Carecio, pues, el Marques de un gran poeta amigo, 
de un petrarchista delta piu bell 'acqua, — empleando 
la bella expresion de Francesco Flamini — que, supe- 



EL POETA y SU OBRA 83 

rlndole, diese lustre a su nombre de renovador '. Y 
;sabds qu6 me sugieren las peregrinas ideas de aque- 
llos escritores que, por formar legidn, me abstengo de 
nombrar? Que, simplemente, es m^s poderosa la per- 
sonalidad literaria de mi biografiado, ya que nadie, en 
su ^poca, se considerd con fuerzas suficientes para 
coadyuvar a la implantacion, en la peninsula, del me- 
tro italico, cultivado entonces en Francia por Charles 
d 'Orleans y algunos de sus m^s insignes contempo- 
r^neos. 

El Marques de Santillana fu^ nuestro primer ende- 
casilabista consciente, a pesar de la opinidn adversa 
de Men^ndez y Pelayo, que sostiene la prioridad de 
Francisco Imperial. 

Digna de reparo y de insistente recordacidn es la 
circunstancia de que el Marques no hay a hecho uso 
del endecasflabo en tercetos (tercio rimo), como el 
Dante en la Divina Commedia^ y Petrarca en / Trionfi. 
({No es ^ste uno de los tantos indicios que demuestran 
su aMn y su celo artlstico por ser lo m^s perso- 
nal posible aiin en aquellas composiciones en que 
imito giros, pasajes y situaciones del alegorismo 
italico ? 

Es verdad que en Francia, sus contempor^neos tam- 
poco cultivaban el terceto. Francois Villon, Charles 
d 'Orleans y Henri Baude entremezclaban, en sus ba- 
ladas y rondoes, decasilabos con cesura despu^s de la 
cuarta si'laba, cuyo ritmo corresponde al de nuestros 
endecasllabos y^mbicos, s^ficos y dactllicos: 



1. Dice William I. Knapp, en la Adveriencia a las Obras de Juan Boscan, Madrid, 1875: 
* Faliaba al Marques un Garcilaso para secundar sus lentalivas, soberanos como los reyes cafolicos 
y Carlos V, y caudillos como el Gran Capifan Gonzalo Fernandez de Cordoba, para poner en co- 
municacion a Espana con Italia • En lo que no estoy de acuerdo con Knapp es en el calificativo de 
ensayo o fenfafiva que el da a la adaptacion del melro ifaliano por el poeta de Carrion de !os 
Condes. 



86 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Les biens de vous, ma dame ef ma maistresse, 
Sont frop plus grans que ne suis pecheresse. 
Sans lesquelz biens ame ne peuf merir ... 

(Francois Villon). 

France, jadis on fe souloit nommer. 

En fous pays, le fresor de noblesse, 

Car un chascun povoif en foy frouver . . . 

(Charles d'OrleaNS. La Complain fe de France). 

Ou il connuf que le diner s'avance. 

Alors s'efend, il se frofte, il se grafte. 

A gPrind regret depart de sa plaisance : . . . 

(Henri BaUDE, Les Lamenlallons de Bourrien). 

mas el Marques debia ignorarlo, pues no cita en sus 
obras a ninguno de ellos. 

La rebabilitacion del poeta depende del tiempo. 
Nuestros criticos se muestran vacilantes, y sus juicios, 
llenos de incertidumbre, cuando no vienen a reforzar 
los falsos preconceptos de nuestros antecesores, serla- 
lan rutas inciertas que solo consiguen desorientar al 
lector. Asi, en un libro de Gonzalez Blanco, la contra- 
diccion es flagrante; oid: «E1 primer revolucionario 
» de la li'rica espaflola f\i6 el Marques de Santillana, 
» quien fluidiz6 y suavizo el endecasilabo, acentu^ndolo 
» con profusion y energia, como en estos versos: 

« Son de las fus regiones e parfidas . . . 
Por cierto, non ; que lexos son fuidas . . ; » 

» a pesar de la impresidn a^ria y dura que dan sus so- 
* netos fechos al it^lico modo » '. 

Sorprende a Cejador y Frauca la variedad de com- 
binaciones estrdficas del Libro de buen Amor, iQu6 di- 



1. Andres Gonzalez Blanco : Salvador Rucda y Ruben Darfo, pag. 61. 



EL POETA Y SU OBRA 67 

r^n sus lectores de la riqueza de ese g^nero que con- 
tienen las obras del Marques de Santillana? 

Cuarenta y tres combinaciones de importancia, con- 
tando las de los sonetos como una sola^ he encontrado 
en las ediciones de Amador de los Rios y Garcia de 
Diego, y omito otras que, rigurosamente juzgadas, son 
iguales a algunas de aqu^llas, salvo el orden de ubi- 
cacion de los versos o sea la disposicion tipogrdfica. 
No he querido, — como lo hace el penegirista del Ar- 
cipreste, — aumentar el numero de combinaciones, con 
encubierta parcialidad, que tal implica la denominacion 
de sextina dada al conjunto de tres pareados como 
son las estrofas 1721 - 1728 del Libro de buen Rmor \ 

He aqui, m^tricamente ordenados, los esquemas rl- 
meos de las estrofas usadas por el poeta: 

1. Tercetos de hexasilabos: ABB. El primer verso 
consuena con el quinto de la estrofa siguiente 
que es una septina. (Serranilla III."). 

'2, Tercetos de hexasilabos : A B A. El segundo ver- 
so aconsonanta con el sexto de la estrofa si- 
guiente que es una septina. (5erra/?/7/a /X.^;. 

3. Tercetos de octosilabos : A B A. Va aconsonanta- 

do el segundo verso con el sexto de la septina 
que sigue al terceto. ( Canci6n que comienza con 
este verso : « Quanto mas vos mirardn », Cangion 
a la Senora Reyna). 

4. Tercetos de octosilabos : ABB. El verso primero 

es libre. ( Canci6n que empieza asi : « Quien de 
vos mer^et espera »). 

5. Cuartetos de hexasilabos : ABBA. {Serranilla Vl." , 

canci6n cuyo verso inicial dice : « De vos bien 
servtr»). 



1. J. Cejador y Frauca : Obra citada, pag. 247. 



88 EL MARQUES DE SANTILLANA 

6. Cuartetos de hexasilabos : A B A B. ( Serranilla Vl^ , 

cancion que comienza asi : « De vos Men servir»). 

7. Cuartetos de versos: octosflabos los impares, y 

los pares tetrasilabos : A BAB. (Canciones asi 
iniciadas : « Si tu desseas a mi », « Bien cuydava 
yo servir>->, « D esse undo ver a vos », « Recu^vda- 
te de mi vida •»). 

8. Cuartetos de versos : octosflabos los impares, pen- 

tasilabos los pares: A BAB. (Canciones que 
tienen por versos iniciales los siguientes : « Des- 
seando ver a vos »^ « Si tu desseas ami^. 

9. Cuartetos de versos: octosilabos y tetrasilabos, 

impares y pares, respectivamente, aunque a las 
veces ^stos suelen ser pentasilabos : ABBA- 
(Canciones cuyos primeros versos son: o^ Antes 
el rodante gielo », « Senora, qual soy venido » ). 

10. Cuartetos de versos: octosilabos y pentasilabos, 

pares ^stos e impares aqudlos: ABBA. (Can- 
ci6n que empieza: « Bien cuydava yo servir»). 

11. Cuartetos de versos: octosilabos los 1.°, 3.^ y 4.°, 

y tetrasilabo el 2P las m^s de las veces, pues 
tambi^n suele ser pentasilabo: ABBA. (Bias 
contra Fortuna, Los Gogos de Nuestra Senora, can- 
cion cuyo es este verso inicial : « Senora, qual 
soy venido -»). 

12. Cuartetos de versos: octosilabos los tres prime- 

ros y tetrasilabo el otro: AAAB. El verso 
cuarto aconsonanta con el ultimo de la estrofa 
siguiente que est^ compuesta de diez versos. 
(Cancidn que empieza asi: <^ Por amar non 
saybamente » ). 

13. Cuartetos de octosilabos: A BAB (rima de ser- 

ventesio): (Serranillas /." . V.^ , Vll." , X.' . Loor a 
dona Ouana de Urge!, canciones que comienzan 



EL POETA Y SU OBRA 8Q 

con estos versos : Senora^ qual soy venido », 
« Yd del todo desfalles^e » , decires cuyos pri- 
meros versos son: 'i.^QuUn serd que se deten- 
ga . . . ?, « Amor^ el qual olvidado ^). 

14. Cuartetos de octosilabos: ABBA ( redondillas ) : 

(B]as contra Fortuna, Los Gogos de Nuestra Senora, 
Degir de un enamorado. Serranillas 1." , IV." , V." , 
canciones iniciadas de este modo: « Antes el 
rodante i^ielo, « Nuevamente se m'ha dado », 
« Ya del todo desfallesge », decires cuyo princi- 
pio es: <^ Quando la fortuna qmsso»^ »f^Quien 
serd que se detenga ...?»). 

15. Quintillas de octosilabos: ABAAB. (Degir de un 

enamorado ). 

16. Quintillas de octosilabos: ABABB. (Decir que 

empieza : « j Qui4n serd que se detenga ...?>■>). 

17. Sextinas de versos : octosilabos los 1.°, 2P, AP y 

50, y tetrasllabos los 3Py6P: A B A B A B. La 
palabra final de los versos impares es siempre 
la misma en cada estrofa. (Cancion cuyo co- 
mienzo es : « El triste que se despide » ). 

18. Septinas de hexasilabos : A B B A C D D. El verso 

quinto de todas las estrofas tiene el mismo con- 
sonante que el primero del terceto - introduccidn. 
(Serranilla III.-). 

19. Septinas de hexasilabos : A B B A C D C. El verso > 

sexto de todas las estrofas tiene igual conso-/ 
nante que el segundo del terceto -introduccidn. 
(Serranilla IK."). 

20. Septinas de octosilabos : A B B A C C A. (El Planto 

de la Reina dona Margarida). 

21. Septinas de octosilabos: ABB ABAC. Los ulti- 

mos versos de todas las estrofas consuenan 
entre si. (Canci<5n que tiene el siguiente pri- 



90 EL MARQUES DE SANTILLANA 

mer verso : « Quien de vos mer(;et espera . . . » ) 

22. Septinas de octosilabos : A B A B A B C. El illtimo 

verso aconsonanta con el mismo de la septina 
anterior, y ^ste con el tercero del terceto - intro- 
duccion. ( Canci6n que comienza asi : « Quien de 
vos mer^et espera » ). 

23. Septinas de octosilabos : A B A B C D C. Los ver- 

sos sextos de todas las estrofas consuenan entre 
si y el de la primera con el segundo del terceto 
que sirve de introduccion a la poesia. {Cancion 
a la Senora Reina). 

24. Septinas de octosilabos : A B B A C C D. El s^p- 

timo verso va aconsonantado con los 1.^ y 4.^ 
de la redondilla - introduccidn. ( Cancion que em- 
pieza: « Nuevamente se m'ha dado). 

25. Septinas de octosilabos : A B B A C D C. Los ver- 

sos 5.0, 6.0 y iP de todas las estrofas tienen, 
respectivamente, igual consonante que los del 
terceto - introduccion. (Serranilla II, cancion que 
comienza asi : « Quanto mas vos mirardn »). 

26. Octavillas de versos: octosilabos los impares y 

tetrasilabos los pares, que suelen ser a las veces 
pentasilabos : ABBAACCA. (Proverbios). 

27. Octavillas de octosilabos: ABABACAC. (El 

Planto que figo Pantasilea). 

28. Octavillas de octosilabos: ABABBCCB. (Co- 

plas a Don RIfonso, Rey de Portugal, El Triunphete de 
Amor, El Infierno de los Enamorados, Degir en loor de 
la Reina de Castilla, Carta del Marques a una Dama, 
cancion que empieza : « For imvalle deleytoso »). 

29. Octavillas de octosilabos : ABBAACCA. ( Qae- 

rella de Rmor, Doctrinal de Privadcs, Degir contra los 
Aragoneses, Sobre la Quartana del senor Rey^ Don 
Juan II, Canonigagion de Ferrer y Villacreges, El Rgui- 



EL POET A Y SU OBRA 91 

lando. Respuesta a Johan de Mena, Corcna(;i6n de 
Mossen Jordi, El Sueno, Vision, decires asi comen- 
zados : « Non es htimana la lumbre », « Gentil 
dama, tal paresge »^ « Yo mirando una ribera » ). 

30. Octavillas de octosllabos: ABABCBCB. {El 

Planto que figo Pantasilea). 

31. Octavillas de octosllabos: ABABBABA. {El 

Planto que figo Pantasilea). 

32. Octavillas de octosllabos: ABABCACA. {El 

Planto que figo Pantasilea). 

33. Octavillas de octosllabos :ABBAACCD. Acon- 

sonantan entre si los versos octavos de todas 
las estrofas, y el de la primera con los 1.^ y 
4.** de la redondilla inicial. ( Cantar que empieza : 
« Dos serranas he trovado » ). 

34. Octavillas de octosllabos: ABABABAC. Los 

versos octavos de todas las estrofas consuenan 
entre si y el de la primera con los I.*' y 4.'' de 
la redondilla -introduccion. (Serranilla IV.^). 

35. Octavas de dodecasllabos de 6-6 : A B B A A C C A. 

{Pregunta de Nobles. Defunssion de Don Enrique de 
Villena, Favor de Hercules contra Fortuna, Respuesta 
a Johan de Mena, Respuesta a Gomez Manrique), 

36. Octavas de dodecasllabos de 6-6 : A B A B B C C B. 

( Comedieta de Ponza, Oracion ' ). 

37. D^cimas de versos: octosllabos los 1.®, 3.'', 4.*", d"", 

7.^ 8.° y 9.^ y tetrasllabos los 2.^ 5.° y 10.^: 
A B C A B C C D D E. Los versos finales de to- 
das las estrofas van aconsonantados entre si, y 
el de la primera con el ultimo del cuarteto- in- 
troduccion. (Canci6n que empieza: <^ Por amar 
non saybamente ). 



1. Publicade por Menendez y Pelayo. Obra cifada. iomo II, paj^ 141. 



02 EL MARQUES^ DE SANTILLANA 

38. Decimas de octosilabos : ABBAACCCCA. 

{fl Nuestra Sehora de Guadalupe). 

39. Decimas de octosilabos: ABBAACCADD. 

( Villancico, fecho por el Marques de Santillana a unas 
tres fijas suyas), 

40. Decimas de octosilabos :ABAABBCCCB. (5o- 

bre la Quartana del Senor Rey, Don Juan II). 

41. Uiid^cimas de octosilabos : ABBAACCDDCD. 

(Pregunta cuya linica estrofa conocida comien- 
za con este verso : « Grand rethdvico eloqiiente » ). 

42. Duod^cimas de octosilabos: 

ABABCDCDCDCB. {Serranilla VI 11,^). 

43. Sonetos, fechos al italico modo \ 

Es la que acabo de exponer una clasificacion logica 
de las estrofas empleadas por el Marques, pues no ha 
logrado engafiarme la disposicion arbitraria o equivo- 
ca de ciertas combinaciones estroficas que, de ser 
aceptadas, aumentarian considerablemente el numero 
de las que, en realidad, cullivo el poeta. Hay asi, por 
ejemplo, estrofas compuestas por una redondilla y un 
cuarteto con rima de serventesio ; yo las he conside- 
rado como dos estrofas independientes, aunque su dis- 
posicion sea la de las octavillas 

Fu^ Ifligo Lopez de Mendoza, por consiguiente, un 
poeta multiforme y proteico. No gusto de esas flofle- 
ces malabarescas tan en boga entre ciertos versifica- 
dores aprovechados de su tiempo, ni dedic6 sus ocios 
a la lucubracidn de versos ramplones como los si- 
guientes de Juan Alfonso de Baena: 

Muy dyno vesino del vino muy fino . . , ; 
Poeta dyscreta, perfecfa eleta, . . . 



1 . Vease el capifuio especial consajrado a esia forma. 



EL POETA Y SU OBRA 93 

Gragioso, visfosso, donosso, fermosso, ... 
Carefa muy nefa, barrefa, Irompefa, ... i. 

ni fatigo a su musa lozana construyendo estrofas de 
versos en su mayar parte concatenados, como aque- 
llas a que pertenecen los versos reproducidos. Tam- 
poco tuvo representacion en el mosaico churrigueresco 
que la lirica de su ^poca formo con elementos impu- 
ros, si bien su arte, aunque sobrio y espont^neo, no 
excluye ciertas figuras de pensamiento. En su res- 
puesta a Juan de Mena, Sobre la Quartana del Sehor 
Rey, Don Juan 11^ introduce, como el poeta cordob^s, 
una elegancia de lenguaje denominada en su tiempo 
arte lexapren o de lexa prenda^ que consiste en co- 
menzar una estrofa con el ultimo verso de la anterior, 
especie de concatenacion que tambidn puede adver- 
tirse, aunque con ligera variante, en Carta del Marques a 
una Dama^ en la que el juego y unidn de una estrofa 
con otra depende de la palabra final de cada una de 
ellas, que se repite al comenzar la siguiente. 

Esas elegancias y otras de p^simo gusto como la 
llamada arte de macho e fembra^ empleada por Al- 
fonso Alvarez de Villasandino en estos versos: 

Consellada me ora, amigo, 

Que veiays plazer de amiga, 

Querendo me dar casfigo 

Commo homme que me casfiga : . . . 2 

no preocuparon mayormente al Marques de Santillana, 
quien, en su Prohemio, las nombra y dice de ellas que 
fueron importadas de Galicia y Portugal ^. 

1. El Cancionero de Juan Alfonso de Baena, Madrid, 1851; num. 379, pags. 438-3Q. 

2. Ibidem, Ibidem; num 143, pag. 134. (Ved (ambien la composicion 144. 

3. « E aun destos es ^erfo res^evimos los nombres del arte, asy como maesf ria mayor e menor 
encadenados, lexapren e mansobre > ■ 



94 EL MARQUES DE SANTILLANA 

El arte de mansohre que cita en el mismo opiisculo 
ha sido ya definido vagamente ^ ; ejemplos de esa es- 
pecie de aiiteracidn, que no otra cosa es el juego pri- 
moroso a que alude Amador de los Rios, deben ser 
los que contienen los versos preinsertos de Juan Al- 
fonso de Baena. 

Tuvo el Marques de Santillana su t^cnica personal 
que, pocas veces, adolece de rigidez y monotonia. No 
son frecuentes en ^l, a pesar de sus Proverb ios y El 
P/anto que figo Pantasilea^ las estrofas en que los versos 
aconsonantados van precedidos o seguidos de otros 
que asuenan con ellos. Tampoco faltan las asonancias 
internas que suelen empailar la gracia harmonica de 
sus dodecasilabos ; con todo, pocos son los poetas de 
nuestros dias que han conseguido igualarle en el cul- 
tivo de ese metro compuesto de 6-6. He dicho en 
otro ocasi6n que con el Marques de Santillana el do- 
ble hexasilabo comenzo a perfeccionarse ; hoy puedo 
asegurar que, no obstante las observaciones preindi- 
cadas, ese metro lleg6 a la perfeccion absoluta merced 
al delicado oi'do del autor de la Comedieta de Ponza. 
Los estudios hechos por ^ste en las /Irtes de trovar de 
Enrique de Villena, del trovador Remon Vidal de Be- 
saduc o BesaM, del benedictino Jufre de Joxa ( Jufre 
o Gofredo de Foxl) y del mallorquin Berenguer de 
Noya, solo orientaron su instinto musical que habfase 
manifestado mucho antes, en las primeras Serranillas 
que ^1 escribio estando de frontero en Agreda. Consta 
que el Marques poseyd el /^rte de trovar de Foxa, y, 
dada su honradez artistica, puede creerse que tuvo en 
su biblioteca o leyd los de Berenguer de Noya y Vi- 



1. MANSOBRE : « cierto primor del arte mefrica, que consisfia principalmenfe en el juego 
de los consonanfes, ya al medio, ya al fin de los versos. Habia dos genero de mansobrc: sencillo 
9 menor, y doble o mayor » . — ( Amador de los Rios : Obras, Glosario, pag. 568 ). 



EL POETA Y SU OBRA f>5 

dal de Besaduc, denominado el de ^ste ultimo La dreita 
maniera de trovar. El pr61ogo de sus Proverbios me indu- 
ce tambi^n a creer que ^1 conocid las leyes del con- 
sistorio tolosano establecido en 1323 y fundado, entre 
otros, por el trovador Vidal de Besaduc K Sea como 
fuere, ninguno de esos tratados de verslficacion, acaso 
dogmaticos, malogro la person alidad de Lopez de Men- 
doza, porque dste, tan h^bil versificador como buen 
poeta, no tuvo necesidad de cefiirse estrictamente a 
c^nones retoricos para construir estrofas desbordantes 
de harmonia. Acepto ciertas leyes de la versificacidn 
que, por su naturaleza, no deben contravenirse, y, 
siendo como fue un t^cnico excelente, hizo primores 
de innovacion, sin recurrir a la rima rebuscada ni al 
juego de extravagantes aliteraciones. Uso, si, de la 
aliteracion, en cierto modo casi transcendental, cuando 
con ella el concepto se vigoriza por medio de la tra- 
duccion^ figura ^sta cuya elegancia parece haberle 
complacido, a juzgar por la frecuencia con que de 
ella se sirve. He aqui algunos ejemplos no siempre 
felices : 

Mas Natura nafuranfe, . . . 
{ Bias contra Fortune, CIV). 

Nin piensso que lo penssaron. 
De gierfa gertinidad. 
Pues, privados, que privades . . . 
Del progesso prof'essado. 
Son sanctos sancfificados. 

( Doctrinal de Privados. XVII. XXIII. XXVII. XXXIX. L ). 



1 . Gaston Paris confunde probablemente a es(e trovador con Pierre Vidal, que florecio en 
los comienzos del siglo XI II. (Vide: Obra ciiada. pag. 160). 



96 EL xMARQUES DE SANTILLAXA 

E la rueda rodanfe la venfura . . . 

E si muriere, muera por su amor : . . . 

La grand baylessa de nuestra baylia ... 

Tu, virgen, friunphas del friunpho, friunphante . . . 

Por mi fe ruego ruegues, Bernaldino. 

( Sonefos VI. XIX. XXX. XXXVII. XXXIX ). 

La fu charidat piadosa 

Benina beninidaf, 

Serena serenidat, 

Vida honesfa e religiosa, . . . 

( A Nuestra Senora de Guadalupe, IV ). 

E la fal gragia gra^iosa . , . 
( Cangion a la Senora Reyna, \\\ ). 

Hasta el siglo XV, tres poetas en Espafia, oficiaron 
de conductores espirituales. Sustdntase el misticismo 
en Gonzalo de Berceo; el realismo consigue reno- 
varse (fuera de las canticas de serrana) en el Arci- 
preste de Hita, y el idealismo retofia lozano y fragante 
en el Marques de Santillana. Fu^ la doctrina del pri- 
mero no solo fiel reflejo de la tradicion filos6fica y el 
sentimiento religioso de los letrados del Medioevo, 
sino tambi^n 16gica cpnsecuencia del medio social en 
que se desliz6 la vida del poeta y de las lecturas cul- 
tivadas por dste, que luego habrian de frecuentar los 
dem^s representantes del mester de clerecia. En Ber- 
ceo, escritor hagiografico por excelencia, alguien ha 
encontrado semejanzas con su contemporaneo Gautier 
de Coinci, principal cultor de la poesia religiosa en 
Francia. Sea como fuere, el misticismo tuvo en la litera- 
tura su 6poca de apogeo y, tanto en Francia como 
en Italia y Espafla, va esa ^poca desde los comienzos 



EL POETA Y SU OBRA 97 



del siglo XIII hasta mediados del XIV. Contra la opi- 
ni6n de Benedicto Croce, puede decirse que en la 
Edad Media se identifico el concepto artistico con el 
concepto teologico ^ . Las teorias de unos cuantos 
escritores, — de Dante y del Marques de Santillana, 
citados por aqud, — del Arcipreste de Hita, etc., son 
una excepci6n de la regla y no un mentis a la afir- 
macion que pretende impugnar el docto hispanista 
itaJiano. 

El realismo del Arcipreste de Hita, ligeramente ins- 
pirado en la filosofia aristotelica ^ (el. autor del Libro 
de buen Rmor cita al filosofo estagirita), senalo un nuevo 
derrotero a la literatura espaflola. Las inspiraciones, 
asl como la forma del mester de clerecia, enriquecidas 
en parte por el canciller Lopez de Ayala, cedieron la 
principalia a las joviales manifestaciones de la musa 
del Arcipreste, cuya concepcion artistica, si bien im-^ 
perfecta, era mas amplia que la de sus predecesores. 
Juan Ruiz fu^, por consiguiente, el primer poeta reno- 
vador de Espana; porque el rabino Sem Tob, que lo 
supera como escritor filosofico y didactico, carecio de 
esa matizada amplitud pensante que hace de la obra 
del Arcipreste un tipo representativo de nuestra lite- 
ratura, en cuyo manantial inagotable debi'an de abre- 
var varias generaciones. 

En el Marques de Santillana, el idealism o es la ma- 
nilestacion genuina del temperamento. Las lecturas 
de ciertas obras maestras que los humanistas italianos 
difundieron en Euro])a, mcircaron la orientacion del 
poeta y fueron un factor secuiidario, aunque decisivo, 
en SU desarrollo espiritual. Refractario a la moral per- 



1. B. Croce: Esfeiica, fraduccion de Sanchez Rojas, pag. 230. 

2. No consta que el Arcipreste haya cifado de «segunda mano» a Arislofeles, aunque asi io 
•firme Cejador y Frauca en su obra ciiada, pag. 231. 

7 



98 EL MARQUES DE SANTflXAXA 

niciosa de su tiempo, y en pugna eterna con sus m^s 
altos sostenedores, Lopez de Mendoza y^rguese con 
altivez, junto al autor de Generaciones y Semblanzas^ 
Fern^n P^rez de Guzman, su tio. Y no que ^\ haya 
sido un pedagogo inocuo con veleidades de moraliza- 
dor, no ! Sintio, como su tfo - abuelo, el canciller Pero 
Ldpez de Ayala, la honda e imprescindible necesidad 
psicol6gica de exteriorizar cuanto bullia qn su inte- 
rior: sentimientos e impresiones suscitados por los 
males de la ^poca, pero no fud un moralista dogma- 
tico a modo de aqu^llos, porque tuvo de la vida un 
concepto mds amplio y una idea m^s generosa e in- 
dependiente del arte. 

Su poesia idealista admite, o. mejor dicho, lleva en 
si g^rmenes de moral transcendental y savia del Ar- 
bol cristiano. Y es eminentemente revolucionaria, por- 
que el poeta, olvidando por momentos lo> mansedum- 
bre de Jesiis, a quien invoca en sus imprecaciones, y, 
respondiendo a los impulsos de su instinto, agota el 
carcaj de sus dicterios contra la maledicencia y la acti- 
tud prepotente de los grandes paniaguados. Pero en 
donde pueden apreciarse con m^s intensidad las moda- 
lidades del idealismo santillanesco es en las Serranillas y 
en Canciones y Decires^ particularmente en las primeras, 
que son antlpodas de las Canticas de serrana de Juan Ruiz. 
Unas y otras sirvieron de pauta o de punto inicial a los 
m^s notables poetas de Castilla, Aragdn y Navarra, y 
entre sus tributarios, adem^s de Bocanegra y Carvaja- 
les, figuran G6mez Manrique, Alvarez Gato, y acaso 
tambi^n Juan de Duefias y Juan Agraz que no care- 
cieron, con todo, de inventiva est^tica e inspiracion per- 
sonal. Huelga decir que ninguno de ellos es comparable 
al Marqu(^s; hay en las composiciones amatorias de 
^ste cierto candor natural propio de los grandes artis- 



EL FOETA Y SU OBRA 99 

tas, cuya falta suele advertirse en las de los poetas 
mencionados. Y es que la emotividad de Lopez de 
Mendoza, a manera de un sol tropical, ilumina y 
alegra los valles solitarios y las montafias umbrias en 
donde suele satisfacer el poeta sus aspiraciones de 
romero. 

Ignoro hasta qu^ punto habran influido en el Mar- 
ques las cprrientes filosoficas de los humanistas italia- 
nos que sucedieron a Petrarca. Hay indicios de que ^1 
mantuvo correspondencia con el Aretino (Leonardo 
Bruni de Arezzo), relacionado tambi^n con el rey 
Juan II de Castilla, y es probable que el escritor cas- 
tellano guardara en su archivo las eplstolas del ilustre 
quattrocentista que alternaba con su multiple labor de 
poeta, historiador y filosofo, la de traductor, difun- 
diendo entre sus contemporaneos del terrufio y de 
allende los mares, las ideas de Platon, Aristoteles, De- 
mostenes y Plutarco. Acaso versaran esas epistolas 
sobre el dolce stil miovo y sus mas preclaros cultiva- 
dores cuya fama habfa trascendido a Espafia y Fran- 
cia ; quiza sobre la interpretacion que en Italia debase 
entonces a las doctrinas platonica y aristot^lica, que 
algunos lustros despues, comentaron brillantemente 
Marsilio Ficino y Pico de la Mirdndola, harmonizando 
en amable conjuncion que dio vida a nuevas especu- 
laciones est^ticas, con la doctrina de Cristo, la de Pla- 
t6n y la del filosofo de Estagira. A Philippe Monnier 
se le antoja tarea de reconciliacion la de aquellos dos 
humanistas ; old : « A 1 'oeuvre de Marsile Ficin s 'a joute 
» 1 'oeuvre de Pic de la Mirandole. La tache de Mar- 
» sile avait ^t^ de r^concilier Platon et J^sus ; la t^- 
» che de Pic sera de r^concilier avec Platon et Jdsus, 
» Aristote d'abord et au-de 1^ d'Aristote, toutes les 
» philosophies » (Le Quattrocento, tomo II, pag. 115). 



100 EL MARQUES DE SAX riTJ.AXA 

Tuvo el Marques en su biblioteca algunas obras del 
Aretino, traducidas y originales, que se conservan 
aiin; ellas y otras de autores griegos y latinos, ver- 
tidas en lengua toscana o en castellano, demuestran 
su amor a la lectura de los grandes autores de la 
antiguedad y de la Edad Media. Tocante a escuelas 
filos6ficas, carecio el Marques de una idea precisa 
(tambi^n carecieron de ella sus coet^neos), pues, como 
observa Amador de los Rios, (Obras, p^g. 630), aqud 
aplica al filosofo griego el titulo de estoico, en la 
Question al obispo de Burgos, Alonso de Cartagena. 
Sin embargo, de todas esas tendencias, a las veces 
antagonicas, que nutrieron el espiritu de los pensado- 
res del Medioevo, supo ^1 asimilarse lo mejor, todo 
aquello que se avenia con su ideal metaflsico y sus 
sentimientos de humanidad^ todo aquello verdadera- 
mente noble y desinteresado. Porque el idealismo fu6 
en ^1 una cualidad ing^nita que no lograron empali- 
decer ni los esc^ndalos de la politica ni los pernicio- 
sos procedimientos morales de la ^poca. 

Suelen algunos criticos justificar las debilidades de 
ciertos escritores con la pobreza intelectual del medio. 
iFclcil justificacion ! El verdadero escritor, aquel que 
posee rasgos propios, se sobrepone inmediatamente al 
medio y lo domina y subyuga a su albedrio, o de lo 
contrario se declara contra 61. As! el Marques de San- 
tillana. 

El reinado de Juan II fu^ el reinado de la rapaci- 
dad y de la prevaricacion, de la venalidad y de la 
apostasia mal encubiertas para el comentador lejano, 
aunque habilmente tamizadas por una literatura aulica 
cuyos velos se esforzaba en conservar diafanos y fic- 
ticios la cohorte de los juglares amorfos que medra- 
ban al amparo del condestable. Penetrando en esa 



EL POET A Y SU OBRA 101 

^poca, el historiador austero se hace inexorable, y es 
por ello por lo que juzga con sorpresa y admiracidn 
el cardcter independiente y el credo artistico de los 
pocos escritores que supieron permanecer aislados en 
medio de tanta bastardia intelectual. \Qu6 tiempo 
aqu^l tan semejante al nuestro ! Semejante, si, por md,s 
de un concepto. La flora del idealismo no podia sur- 
gir, como no brota hoy, sino en los campos soledosos 
de los grandes revolucionarios. En los castillos coro- 
nados de almenas que se erguian como un reto a la 
prepotencia de los privados, reunianse los cen^culos 
libres ; gest^banse por igual poemas y revoluciones, y 
de alll partian las palabras de protesta precursoras de 
la acci6n que propenderfa a cristalizarlas. La corte, en 
cambio, era el aprisco en que balaba incesantemente 
el rebafio Heterog^neo de los versificadores mediocres, 
de los transf ugas de los reinos limitrofes y de algunos 
poetas de nota en quienes podia m^s la ambicidn des- 
enfrenada del boato y la notoriedad que el deseo de 
cultivar solicitamente las regiones del espiritu. 

La obra de mi poeta es personal por su tendencia 
contra las costumbres relajadas del ambiente ; ya sea 
en las composiciones de indole filosofica o social, como 
el Dialogo de Bias contra Fortuna, Doctrinal de Privados, etc., 
o bien en las amatorias y sentimentales (Serranillas, can- 
clones, decires, algunos de los Sonetos, fechos al italico 
modo, etc.), su urdimbre ideologica, rica de modalida- 
des y bellamente matizada, os da la impresidn de un 
sencillo cuadro simbolico en el que se intentase glori- 
ficar, junto a los primores de la naturaleza agiganta- 
dos por la psiquis del poeta al pasar a traves de su 
finfsimo tamiz, la generosidad magnificente de las al- 
mas rectilfneas y la verdad del ideal amoroso. Perso- 
nal es tambien esa obra porque, rechazando el abalorio 



102 EL MARQUES DE SANTILLANA 

de la expresidn rebuscada y del concepto peregrino, 
tiende a acercarse a las lindes de la simplicidad, adonde 
solo llegan los talentos privilegiados y de donde se ale- 
jan mas cada dia la magia de la diccion y la tropical 
exuberancia del estilo. 

Hubo un tiempo en que los escritores de habla es- 
pafiola omitian toda cita de los poetas primitivos. 
Nuestra era po^tica comenzaba en el siglo de oro, y 
aun a si, solamente trascendfan hasta el publico lector 
los nombres de Garcilaso, Fray Luis de Leon, Fer- 
nando de Herrera, Gutierre de Cetina, los Argensola 
y algunos mas. Se olvidaba a los precursores, por 
incuria o conservatismo, y parte de ese olvido no era 
extrafia a las normas pedagogicas y a la finalidad uti- 
litaria que perseguian los autores didacticos ccfiidos a 
la formula rutinaria de los programas universitarios . . . 
Despu^s, la ingerencia en las aulas de ciertos escri- 
tores que ejercian el profesorado con m^s libertad, 
y, por ende, con mas talento, libro a la enseflanza de 
la literatura de todo dogmatismo est^ril, de todo canon 
imitil concebido en amplios bufetes por graves cate- 
draticos que resumfan sus estudios e impresiones 
de lectura en hueras disquisiciones gramaticales. El 
amor a nuestras antiguas letras desperto el afan 
productivo de eminentes pensadores y ensayistas, y 
uno de ^stos, cuya labor fragmentaria se caracteriza 
por la observacion sutil y la justeza del comentario 
sobrio y preciso, reconoce que nuestros actuales liri- 
cos algo deben a los tres poetas pre-cMsicos cuyas 
modalidades estudio ahora. Azorin, que no es otro el 
escritor a quien me refiero, dice sencillamente, ( Clasi- 
cos y Modernos, « La Lirica Moderna » ) ; « Puestos a estu- 
» diar la genesis de la lirica castellana, tendriamos 
» que examinar la parte que corresponde a los pri- 



EL POETA Y SU OBRA 103 

» mitivos en el car^cter y contextura de la poesfa 
» actual : Berceo, Santillana, el Arcipreste de Hita han 
» sido y son releidos por los poetas del presente ». 

El nombre de Alfonso el Sabio con que algunos 
autores did^cticos han querido distinguir la ^poca li- 
teraria en que con tanto ardimiento y perseverancia 
breg6 ese rey por el fomento de nuestra lengua, apa- 
rece ya en casi todos los programas de la materia de 
las universidades americanas. Buen sintoma, aunque ha 
de verse en ^l, no un reconocimiento implicito de ele- 
vadas condiciones intelectuales, sino un vano empeflo 
en subordinar a los nombres de los reyes los de los 
hombres representativos de nuestra cultura artfstico- 
literaria. Sino, £ por qu^ se omiten en esos programas 
las citas de ciertos poetas y prosadores que sobrepu- 
jaron al rey sabio ? Tuvo ^ste el bello, laudable acier- 
to de atraer hacia la corte a las mas preclaras men- 
talidades de su tiempo a las que protegio y estimulo 
en el culto de las letras castellanas, y fu^ excelente 
poeta y escritor de sanas inspiraciones. Supo rodear- 
se de selectos escritores, no por vanidad coiiio Juan 
II, sino para colmar sus entusiasmos de artista y so- 
fiador, y es por eso, mas que por sus obras, por lo 
que se le cita al historiar la formacion de nuestra 
lengua. Trat^ndose de dinastfas reales los ciclos litera- 
rios no me sugieren ninguna denominacion que las 
haga perdurables fuera de la historia. Yo amo la 
fiPOCA de Berceo, la EPOCA del Arcipreste de Hita, 
la fiPOCA del Marques de Santillana, pero de las ^po- 
cas dindsticas que el formalismo pedagdgico ha in- 
tentado abrillantar adoptando su denominacidn en 
^ridos cursos de literatura, escritos a las veces con 
sujecidn a contratos, no me seduce sino una: la de 
Alfonso el Sabio. Empero, reconozco que otros escri- 



104 EL MARQUES DE SANTITXAXA 

tores, m^s que el rey erudito, son dignos de estudio 
en todas las aulas, y especialmente en las universita- 
rias adonde va a nutrir la juventud su espiritu ^vido 
de idealidad. 

Adem^s de Azorfn, otros escri tores posteriores a 
Men^ndez y Pelayo y a los ultimos hispanistas, han 
estudiado en nuestro tiempo las obras del Marques de 
Santillana, unos con criterio personal, y por inspira- 
cion ajena los otros. Forma entre estos Alvarez de la 
Villa que hace suya, sin reparos ni previa declaracion 
de paternidad, la opinion de Fitzmaurice Kelly, en la 
cual pres^ntase a un Lopez de Mendoza poco menos 
que frivolo, que solo descuella cuando escribe decires 
y serranillas ; y entre los primeros figuran Enrique de 
Mesa, Pedro Henriquez Urena, Antonio de Zayas, Vi- 
cente Garcia de Diego, y otros cuyos conceptos he 
de comentar, si bien de modo somero, en los capitu- 
los siguientes. 

Amador de los Rios clasifico asi las obras del Mar- 
ques : 

/; OBRAS DOCTRINALES E hlSTORlCRS ; II: 50NE- 
TOS, FECH05 AL ITRUCO MODO; III: OBRAS DEVO- 
TAS; IV: OBRAS DE RECREACION; V: OBRAS DE AMO- 
RES, y VI; OBRAS EN PROS A. 

Imposible encontrar mejor clasificacidn, dado el ob- 
jeto que perseguia Amador de los Rfos. Yo no puedo 
ceflirme estrictamente a ella porque no es este un li- 
bro de erudicion ni un exponente de tendencias litera- 
rias, sino un estudio personal y sereno en el cual, por 
razones de logica, aparecen subordinados al orden de 
la personalidad los ordenes cronologico y filosofico 
de las composiciones po^ticas. Ofrezco pues, respecto 
al poeta, esta clasificacion : 

/; POESl/^S ORIGINALES; II: SONETOS, FECHOS AL 



EL POET A Y SU OBRA 105 

IT/^UCO MODO, y ///; IMITACIONES, PAR/^FRASIS (?). 
etc., que comprende la labor del creador, del renova- 
dor y del reproductor. 

Considero labor de renovaci6n la que suponen los 
Sonetos, fechos al italico moofo, ya que ^stos, por su t^c- 
nica, no por su ideologia, son semejantes a los de 
los poetas italianos de los siglos XIII y XIV, algunas 
de cuyas obras conocia el Marques. 

Respecto del prosador, he de tratar sin norma pre- 
concebida en distintos capitulos, y de englobar en uno 
solo aquellas composiciones que, por sus meritos per- 
sonales, para mf relativos, no hayan menester de un 
estudio especial. Con todo, dedicar^ al Prohemio e Carta 
al Condestable de Portugal el primer lugar que en dere- 
cho le corresponde. 

El creador que hubo en Lopez de Mendoza es dig- 
no de los m^s grandes aplausos. Poeslas originales 
suyas deben reputarse las siguientes, aun cuando en 
algunas de ellas pueda encontrarse cierta reminiscen- 
cia de escasa importancia : 

Dialogo de Bias contra Fortuna, Doctrinal de Privados, 5e- 
rranillas. — Canciones: las que comienzan asi: « Antes 
el rodante ^ielo», « Si tu desseas a mi», « Ha bien 
errada opinion y>, «Por un valle deleytoso», « Por 
amar non saybamente >■>, « Recii^rdate de mi vida »^ 
« Corasdn a Dios te dd»^ « Bien ciiydava yo servir^>, 
<^ Quien de vos merfet espera»^ « Desseando ver a 
vos»^ « Qtianto mas vos mirardn », « Senora, qual soy 
venido », « Dios vos faga virtuosa », « Senora, muchas 
merfedes», « Nuevamente se m'ha dado»^ ^Deffeto es 
quien bien s'entiende »^ « El triste que se despide », 
«De vos bien servir»^ « Ya del todo desfalles^e » . — 
Decires : los iniciados con estos versos : « Uno pienssa 
el vayo » (contra los aragoneses), « Quando la fortuna 



106 EL MAliQU^S DE SANTILLAXA 

quiso^^ « Amor, el qtial olvidado^, « Caliope se levante », 
« Non es humana la lumbre»^ ^Gentil dama, tal pa- 
resfe»^ «Diversas vefes mirando» (Degir de un enamo- 
rado)^ * Yo mirando una ribera^^ ^^QuUn sera que 
se detenga . . . ? ^ ^ « Yo del todo he ya perdido^. — Poe- 
slAS VARIAS : Villancico, fecho por el Marques de Santillana 
a Unas tres fijas suyas f«Por una genttl floresta»J^ ^ Dos 
serranas he trovado», (cantar), Carta del Marques a 
una dama, Loor a Dona Johana de Urgel, Oracion, A Nuestra 
Senora de Guadalupe, Coplas a Don RIfonso de Portugal, 
Respuesta a Gomez Manrique, Pregunta a Juan de Mena, 
Respuestas a Juan de Mena (dos), Pregunta de Nobles, 
Sobre la Quartana del senor Rey^ don Juan II, Favor de Her- 
cules contra Fortuna, Pregunta (^« Grand rethorico elo- 
quente^). 

A trav^s de Sonetos, fechos a I italico modo debe juz- 
garse al renovador. . :^ 

En cuanto al reproductor, es preciso estudi^rsele 
comentando las siguientes poesfas, que son ora imita- 
ciones, ora i par^frasis ?, o que contienen ideas, expre- 
siones, giros o cualesquiera reminiscencias de obras 
latinas, francesas, italianas, etc. : 

Proverbios o Centiloquio. Comedieta de Penza, El Sueno, 
Triunphete de Rmor, Infierno de los Enamorados, Querella de 
Rmor, Coronaglon de Mossen Jordi. Canonigaglon de Vigente 
Ferrer y Pedro de Villacreges, El Planto de la Reina dona 
Margarida, Vision, Defunssion de don Enrique de Villena, — 
PoESiAS VARIAS : El Planto que figo Pantasilea, El Rguilando, 
Los 6ogos de Nuestra Senora. 



CAPITULO IV 



EL LEXICO DEL POETA Y DEL PROSADOR 



Siempre que se ha hablado de la simpatla con que 
el Marques de Santillana miraba a los poetas france- 
ses, ha parecido oportuna la reproduccion de los ver- 
sos, — o a lo menos de dos de ellos : 

Con fabla casi extraniera, 
Armado como Frances, . . , 

de que se sirve el autor de las Coplas de la Panadera 
para trazar la semblanza de aqu^l en la memorable 
batalla de Olmedo. La aceptacion voluntaria por cri- 
ticos doctos del juicio a priori que encierran esos 
versos, despierta en mi un juicio de hostilidad seme- 
jante al experimentado por William L Knapp ante las 
palabras de Fernando de Herrera, quien, en sus Notas 
a Garcilaso, llama « extranjero » a Bosc^n * . Porque 
no debe aceptarse ni siquiera condicionalmente el con- 
cepto que quiere ser amable y resulta errdneo, aun 
cuando ^1 sea dictado por la amistad o la admiracidn, 
como acontece con el expuesto en las mencionadas 
Coplas. En el Prohemio e Carta al Condestable de Portugal 



William I. Knap: Obra citada, pags. 568-69. 



r08 EL MARQUES DE SAXTILLAXA 

( pardgrafo XII ), confiesa el Marques sus gustos lite- 
rarios : « Los itllicos prefiero yo, s6 emienda de quien 
» m^s sabra, a los fran^eses solamente. Ca las sus 
. obras se muestran de mas altos engenios, e ad6r- 
» nanlas e comp6nenlas de fermosas e pelegrinas es- 
» torias: e a los fran^eses de los it^licos en el guar- 
» dar del arte: etc., etc». 

Ahora bien : esa preferencia suya por la labor artfs 
tica de los f ranceses i est^ latente en sus f ormas o en 
su l^xico ? Por lo que toca a las primeras, nada quie- 
ro manifestar aqui, pues algo he dicho ya y m^s ha- 
br6 de decir sobre ellas en otros capitulos ; en cuanto 
al segundo. creo que el Marques acogio, propag6 y 
castellanizo por igual ciertas voces italianas y france- 
sas, o estrictamente latinas, y no pocas ^rabes, que 
fueron despues de uso comiin en nuestra literatura 
cMsica. Y asi como ^1 adoptd raras veces, en sus pro- 
sas y versos, giros sintaxicos franceses e italianos : 

Robadas avian el Ausfro e Borea 

A prados e selvas las frondes e flores, . . . 

( Defunssion de don Enrique de Villena, I ). 

En sus inforfunios que Homero ha contados. 
(Ibidem. XI), 

Me sea esfada demandada, etc., etc. 
( Prohemio de la Comedieta de Ponza), 

Figo de buenas cangiones en loor, etc., etc. 
{Prohemio e Carta a I Condestable de Portugal). 

en los que la construccidn se resiente por la falta de 
concordancia o regimen gramatical, asi tambi^n em- 
pleo algunas voces puramente francesas e it^licas cuya 
eufonia era grata a su oldo ; pero la adopcion de 



KL I.KXKO Df^L POJ^IA ^• DKL f'KOSADOK 109 

aqudllos y de estas no implica de ningiin modo una 
desviacidn inconsciente hacia las lenguas hermanas, 
sino un gran deseo renovador, y si el Marques fu6, 
en verdad, poco feliz al aceptar aquellos giros que en 
61 no son frecuentes ni mucho menos, demostro en 
cambio un rico espiritu de seleccion, propendiendo a 
consagrar en la literatura coetd.nea vocablos extran- 
jeros ya adoptados ppr sus antecesores y enrique- 
ciendo a la vez nuestro bagaje lingliistico con otros 
de su propia cosecha, plausibles y elocuentes, simples 
y eufdnicos. 

No entra en mis propdsitos estudiar in extenso esta 
faz lexicologica de la obra de mi biografiado. Quienes 
deseen conocerla en sus detalles pueden consultar el 
Gfosario compuesto por Amador de los Rios y publicado 
al fin de la edicion que 6ste hizo de las Obras de aqu^l. Yo 
debo limitarme a la exposicidn y el comentario de los 
principales rasgos que el l^xico del Marques ofrece 
desde el punto de vista personal, y que no son pocos 
ni carecen de interes para el lenguaje en nuestros 
dfas; aunque antes quiero anotar, por lo menos lige- 
ramente, ciertos accidentes gramaticales, ciertas licen- 
cias que acaso no fueron considerados asi en la centu- 
ria d^cimaquinta ni tampoco en la d(!cimasexta, y que 
el observador solicito advierte a ojos vistas en las 
prosas y los versos de L6pez de Mendoza. 

La preposici6n a suele ser equivalente de para ( va- 
lor diiplex de la ad latina) en ciertos casos que hoy 
serian motivo de controversial observad: 

En verdat, Senor, en ofros fechos de mayor imporfoncia, aunque a mi 
mas frabajosos, etc., etc. 

( Prohemio e Carta al Cpndestable de Portugal, I ). 



110 EL MARQUES DE SANTILT.ANA 

el pronombre quien aparece en singular siendo plural 
el antecedente a que se refiere: 

Asi los omes bien nas^idos c doHos, a quien eslas s^ien^ias, etc.. etc. 
(Ibidem, III) 

mas hay infinidad de ejemplos en las obras de nues- 
tros m^s grandes prosadores hasta Cervantes y des- 
pu^s de Cervantes, que sancionan autorizadamente en 
casos an^logos el empleo indistinto de dicho pronom- 
bre en plural o en singular. La palabra mas^ equiva- 
lente a la conjuncion adversativa sino, en el paragrafo 
XVII del mismo Prohemio, adquiere un tinte marcada- 
mente francos : 

Al qual yo non llamaria deqridor o trovador, mas poeta; etc., etc. 

A las veces, — y ello era comiin en aquella (^poca, 
tiene el indicativo -fiitiiro un valor de suhjuntivo cuan- 
do otro verbo tambi^n en futuro complementa la 
oracion : 

Quanto mas vos miiaran 

Muy exgellente pringesa, ^ 

Tanto mas vos loaran. 

Ouicn vos vera giertamente 
Non dubdara si venis ... 

( Cancion * Quanto mas vos miraran » ). 

Garcia de Diego, mas parco en explicaciones, dice 
a este proposito : « Sabido es que el futuro podia en 
» lo antiguo expresarse con una partlcula condicional 
» o temporal » ' , pero no indica las relaciones de ese 
futuro con el modo suhjuntivo cuyo sentido es, — no 
porque lo establezca la Academia sino porque asl lo 



1. Vicenfe Garcia de Diego: Condones y Dccires del Marques de SanfUlana, pag. 225, 
NoU. 



El. utXKO DEI. POETA V DEE PROSADOR 111 

ensefla la 16gica, — « optativo, desiderativo o condicio- 
nal ». El hoy llamado fiitnro imperfecto de subjun- 
tivOy que ya asomara elegantemente en las Prosas de 
Gonzalo de Berceo, ofrece su gallardia y pulcritud en 
el Prologo de los Proverbios, IV: 

En los lugares donde bien le viniere, e el caso o la ra^on lo nesges- 
sifare. 

En cuanto a las desinencias verbales, el Marques no 
aceptaba sujecion alguna que pudiera menoscabar el 
ritmo de su prosa o la cadencia y el colorido de sus 
versos. De ahi el uso de soys-sodes^ avHs-avedes^ 
vi-vide, fuisie-fusie^ pod^ys-podedes, supe-sope, plu- 
goplogo, etc., etc., que se observa en sus obras. En 
la segunda persona del plural ^1 emplea generalmente 
la terminacidn es^ y en la del presente las ades, edes^ 
ides. 

La negacidn expletiva, en estos versos: 

Que jamas un punfo non fa^e mansion ? 
( Pregunia de Nobles, VI ) 

Codro quiso mas veneer 
QuQ non vivir ; . . . 

( Proverbios, LIX ). 

vigoriza el concepto ; por el contrario, el tiempo ver- 
bal es, que suple al presente impersonal hay, en ora- 
ciones como la siguiente: 

Nin es quien pueda negar . . . 
( Prohemio de Bias, 1 1 ). 

resulta, adem^s de galicado, d^bil y confuso. 

Algo que me sorprende en el Marques de Santilla- 
na, y que era comto en su tiempo, es la frecuencia con 
que ^1 emplea artlculos masculinos precediendo a nom- 



112 Hi. MARQUFS OE SAXTILLAXA 

bres femeninos que comienzan con vocal, pero cuya 
primera silaba es ^tona ; he aqui algunos ejemplos : el 
arena, el altisima, el altera, el alegria, el altura, el 
espada. Y ello me sorprende por la intencion que tal 
empleo supone, ya que no es posible atribuir ^ste a 
causas puramente fortuitas. 

El l^xico del Marques de Santillana es vastisimo y 
natural ; de ahi su riqueza. Distfnguese del de Juan de 
Mena por su sobriedad espontanea y sin exageracion, 
por su aliento sostenido y por su horror a la rutina 
en la que suelen caer los poetas culteranos cuando 
vuelven la espalda a su ideal pirot^cnico. Muchas de 
las voces que hoy diriamos nuevas y que fueron usa- 
das por Lopez de Mendoza, ya habian hecho su apa- 
ricion, a las veces esporadica, en nuestras epopeyas y 
canciones primitivas, desde el Poema del Cid hasta la 
Danza de la Muerte, pasando por las obras de Berceo, 
los Poemas de Alejandro y Fernan Gonzalez, el Libro de 
fjpolonio, la Vida de Santa Maria Egipciaca. las Cant! gas del 
Rey Sabio, El Libro de buen Hmor, El Rimado de Palacio. 
de Lopez de Ayala, y los Proverbios del rabino Sem 
Tob. La originalidad, en este caso, no consiste solo en 
la invencion del vocablo, sino en su aplicacion y en la 
oportunidad y pureza con que ^l se usa. Y el Marques 
de Santillana tuvo del sentido de las palabras una per- 
cepci6n a todas luces clan'sima y ligera que le permi" 
tia concretar facilmente sus pensamientos y cristalizar 
sus mas intensas emociones con encomiable lidelidad. 
Cupida, langor, claror, stifrenda^ tardinoso^ odoryfe- 
rar, clarifico, febal, poetal, epithalamia^ sonorosa, the' 
sorisar, adamar, clamoso, discor, fanga, femineo^ 
metropologia ( ciencia metrica ), « no usada antes del 
Marques, — segiin Amador delos Rios, — planto^ voce- 



KL I.RXfCO DF.L POK TA V DEL PROSADOR 113 

gar^ idola, etc., etc., son voces que, empleadas por el 
autor de las Serranillas^ adquieren siempre un matiz 
encantador y espiritual que harmoniza con el asunto 
y da mas claridad a las ideas. No hay duda de que 
algunas de ellas tenian ya sus equivalentes en nues- 
tra lengua; sin entrar, pues, a discutir las bondades 
de Unas y otras, porque no viene al caso, yo sosten- 
go que el Marques procedid deliberada y acertada- 
mente al aceptar o introducir aquellas voces, corres- 
pondiendo asi al desarrollo de su sentimiento est^tico 
e infundiendo nueva savia al arbol lirico de la poesia 
castellana que crecfa enteco y solo daba frutos tardfos. 

A despecho de muchos criticos que aseguran que el 
Marques no sabi'a el latin, muchas de las voces por 6\ 
adoptadas se derivan de esa lengua y conservan la 
pureza etimologica que siglos mas tarde consagraron 
nuestros mas cultos lingiiistas. 

Las obras en prosa jamas pueden dar, a lo menos 
con precisi6n, una idea de la acentuacion fon^tica 
usada por los escritores anteriores al siglo XIV. Y, si 
bien es cierto que todo cuanto se dijera a ese propo- 
sito, acerca de mi biografiado, observ^ando s61o sus 
prosas, implicaria un preconcepto, no lo es menos que 
sus rimas ofrecen al comentador lejano infinidad de 
rasgos concretos que materializan su modalidad fon^- 
tica. Asi, facil es comprobar que solo por licencia, y 
en las dicciones finales del verso o del hemistiquio, 
(rara vez en las otras) 61 trastrueca el valor acentual 
ortografico, haciendo uso de la sistole o de la dias- 
tole que no ban sido tenidas en cuenta por Miguel de 
Toro Gisbert, en su Ortologia Castellana de nombres pro- 
pios. Otras veces, — y por excepci6n — es la sincopa 
el metaplasmo que altera las raices latinas. La con- 
traccion graficamente representada, que suele sustituir 



114 EL MARQUES DE SANTILLANA 

al apostrofo, y la diuresis supuesta, tambi^n modifican 
el significado fonico de las palabras. En todos estos 
casos muestra el Marques su lib^rrima personalidad, 
y, sin desnaturalizar la esencia intima de las voces 
^/ extranjeras, sabe adaptarla a su propia lengua con 
admirable espiritu interpretativo y t^cnico. Y advi^r- 
N tese entonces la feliz adopcion, ora de verbos como 
/ murmurear y thesoriBar m^s eufonicos que el mur- 
murare y el thesaurisare latinos ; ora de adjetivos como 
confina, equivalente a cercana o, mejor aiin, a lin- 
dante ; reverido ( reverenciado ) ; o bien de sustantivos 
que en aquella ^poca habr^n parecido verdaderos ha- 
llazgos, como los siguientes : antigor, animalia, discor 
( composicion po^tica ), pehedo, enigmato^ etc., etc. De 
tarde en tarde, algunas voces francesas e italianas ya 
corrientes, detonan en la sencillez de los versos y 
asimismo en la serenidad de la prosa; apr^s, trovar, 
cor^ qualqiie, esgiiarde, maestressa^ lito, entre otras 
semejantes (empleadas algunas de ellas en los siglos 
XIII y XIV), se no tan prima facie en las composicio- 
nes del poeta. 

Miguel de Toro Gisbert, en su libro precitado, trae 
frecuentemente en apo/o de sus afirmaciones, ejem- 
plos entresacados de las obras del vate castellano. Y 
aunque reconoce que « los ejemplos en prosa no tie- 
nen ningiin valor probante » y acepta los en verso 
«cuya acentuacion fon^tica es indiscutible », no siem- 
pre sabe ^1 aprovechar las ventajas ni desembara- 
zarse de las maraflas que ofrecen los liltimos. Asi, 
por ejemplo, dice a menudo que deben rechazarse 
ciertas formas acentuales en que, para satisfacer las 
exigencias del ritmo o de la rima, interviene la dias- 
tole. Y esto es imposible porque equivaldria a ence- 
rrar al poeta en una jaula o cortarle las alas, Y el 



EL LEXICO DEL POET A Y DEL PROSADOR 113 

poeta, privadb de la libertad, deja de ser poeta. 
<iQu^ mucho que el Marques de Santillana, a quien, 
por otra parte, poco agradaban los hemistiquios es- 
drujulos, reincida en el empleo de voces graves que 
deberfan ser esdrujulas, como Antigona^ Caliope^ Hd- 
cuba, Priamo^ Sdtiro^ Semiramis^ j de agudas en 
vez de graves: Polux ; o escriba Passiffe^ sincopan- 
do a Pasifae^ o Eolia^ alargando la segunda sila- 
ba de Eolia ? Tengo para mi que el sentia el horror 
del proparoxitonismo, hasta el punto de que en toda 
su obra podtica quiz^ no se encuentren dos hemisti- 
quios (versos no hay ninguno) proparoxitonos. Es 
verdad que los versos de esta especie, aunque ya 
existfan en el Arcipreste de Hita, fueron escasos en 
Espafla hasta mediados del siglo XVI, poco antes de 
que Cairasco de Figueroa se dedicara de lleno a su 
cultivo haciendo gran derroche de ellos en su Tem- 
p\o Militante. Mas no acontece lo mismo con los hemis- 
tiquios que por poco son comunes en nuestros poetas 
primitivos, desde Berceo hasta el Canciller Ayala. 

No me sorprende que existiendo tan estrechos vin- 
culos de amistad entre Lopez de Mendoza y Juan de 
Mena, haya seguido el uno la ruta de la cual se apar- 
taba el otro. Y no me sorprende, porque la determi- 
nacion de entrambos poetas respondi6 al imperativo 
de su personalidad y ^ste al de su temperamento. El 
poeta cordob^s gusta del l^xico fastuoso y sonoro, 
del boato en el estilo, de la hip^rbole en la expresidn, 
mientras que el castellano, asi en sus prosas como en 
BUS versos, persigue con ahinco la sencillez compren- 
dida en el periodo sobrio y di^fano, en la expresidn 
clara, en la imagen llmpida y espont^nea que engen- 
dran de consuno la imaginaci6n y la emotividad, en 
el l^xico, en fin, que guarda intima relacidn con sus 



^ 



116 EL MARQUES DE SAXm.l.ANA 

emociones y sus mirajes. Pero, dalcanza siempre el 
conterr^neo de Sem Tob, el poeta - filosofo, esa senci- 
llez a que aspira? Es includable que no; el matorral 
(no encuentro vocablo mas aparente al caso) de la 
erudicion, es el mayor obst^culo que le obliga muchas 
veces a desviarse de la senda por la cual va ^1, pe- 
regrino del ensuefio, en busca del galardon con que 
ha de ofrendar a su musa. El exceso de citas mitold- 
gicas y legendarias, y de heroes inmortalizados por la 
antiguedad clasica, tenia forzosamente que empafiar, 
y empaflo, la transparencia de algunos de sus poemas 
que aparecen a vuestra vista como un cristal semive- 
lado por el relente, cuya diafanidad, sin embargo, se 
adivina. Menos mal que de ese exceso en que incu- 
rrlan generalmente los prosadores y poetas de la ^poca 
OS compensan sobradamente sus condiciones lexicolo- 
gicas encauzadas hacia el buen sentido y en pugna, 
por lo tanto, no pocas veces, con nuestros actuales 
acad^micos y gramlticos. 



5EGUNDA PARTE 

EL CREADOR 



' CAPITULO I 



"DiAlogo de bias contra FORTUNA'* 

'^DOCTRINAL DE PRIVADOS"-"NUEVO DOCTRINAL' 



Estas dos composiciones filosofico - did^cticas (pres- 
cindo del Nuevo Doctrinal), en union de las Serranillas 
son, indiscutiblemente, las obras maestras de mi bio- 
grafiado. 

La primera \ escrita en 1448, esta compuesta apa- 
rentemente, segun su disposicidn estrofica, de 180 oc- 
ta villas octosilabicas con pie quebrado (bioq, que dirian 
los provenzales ) en sexto lugar. Logicamente, su com- 
posicion estrofica es la de redondillas simples y redon- 
dillas con el segundo bordon quebrado, alternadas y 
ordenadas de dos en dos, pues la rima del cuarteto con 
que comienza cada estrofa, es independiente de la del 
cuarteto de pie quebrado. Solamente la estrofa CLXIII 
consuena asl : A B B A A C C A, y este cambio supone 
un descuido del Marques. La forma... ^Jqu^ podrla de- 
cir yo de ella sin incurrir en las tonterlas y los luga- 
res comunes en que han caido crlticos de gran reputa- 
ci6n ? — Sencillamente, que es admirable y no desmedra 



1. Vide: epindice I. 



120 EL MARQUES DE SANTILLAXA 

ni ato en compafifa de las m^s primorosas que en su 
g^nero se escriben ahora. El verso octosilabo no tuvo 
secretos para el Marques de Santillana. Por consi- 
guiente, es una majaderia reducir los m^ritos a que 
por el dominio de esa forma tiene derecho el poeta, 
y un torpe rasgo de ingenuidad, discernirselos gene- 
rosamente. lQu6 importa que Puymaigre haya dicho 
que los versos del Dialogo de Bias contra Fortuna « son 
muchas veces armoniosos » ? Puymaigre y, como ^1, 
Ticknoi-, Amador de los Rios, Fitzmaurice Kelly y 
Sanvisenti son discretos cuando estudian la forma dra- 
m^tica del poema. Para el primer o, el dialogo suele 
estar « feliz y h^bilmente cortado » ' ; el escritor anglo- 
americano encuentra « trozos escritos con soltura y 
vigor, y en estilo terso y agudo al par que gracinso » ^; 
de las estrofas IX, X y XI, dice Amador que son « mues- 
» tra brillante de la flexibilidad y soltura con que logr6 
» tambien manejar el dialogo, en donde no sin funda- 
» men to pensamos reconocer el pintoresco y vigoroso 
» decir de nuestros grandes dramaticos » ^ ; Fitzmau- 
rice Kelly, siempre parco, afirma que es el poema una 
« obra verdaderamente m^s dramiitica que la Come- 
dieta de Penza » *, y, por ultimo, expone Sanvisenti 
que es una « especie estimada de los criticos como 
fuerte y eficaz preludio del futuro drama espaflol » ^« 
Concuerdan, como se ve, todas esas opiniones. Tick- 
nor, que precedio a los demas hispanistas y a Ama- 
dor de los Rios, no alude siquiera a la modalidad 
caracteristica del Dialogo. Men^ndez y Pelayo ha dicho, 
^1 solo, la palabra definitiva al respecto; oldie: «Mu- 

1. Vide: Menendez y Pelayo: Obra citada, (omo V. Prologo, pag. CXXXIX. 

2. M. G. Ticknor: Obra cifada, pags. 396-98. 

3. Amador de los Rios: Obros, Introduccion, pag. CXXXI. 

4. James Fitzmaurice Kelly: LiWrafure Espagnole, pag. 94. 

5. Bernardo Sanvisenti : Obra citada, pag. 129. 



"DIALOGO DE BIAS CONTRA FORTUNA 121 

» cho mis dramltico en el estilo que la Comedieta de 
» Ponza es el Dialogo de Bias contra Fortuna. por mis 
» que no haya en ^1 verdadera accidn, nudo ni des- 
» enlace >, etc., etc. (Rntologia de poetas liricos castellanos, 
tomo V, pig. CXXXVITI). Y asentando en otro lugar 
que aqu^l « no puede ser citado como precedente dra- 
mltico» (tomo VI, pig. CCCLXXIX) destruye el 
error que padecieron no pocos escritores al conceder 
a la Comedieta de Ponza cualidades dramlticas. Es ver- 
dad que ya en el primer tercio del siglo XIX Leandro 
Fernandez de Mora tin habia sustentado la misma idea 
en cuanto a la Comedieta^ pero tambi^n es cierto que 
el autor de los Origenes del teatro espanol ignoraba la 
existencia del Dialogo de Bias contra Fortuna, pues de 
haber conocido esta composici6n, la hubiera interpo- 
lado, probablemente, en aquella obra suya, dlndole 
justa prelacidn cronologica sobre el Dialogo entre el 
Amor y un Viejo, de Rodrigo de Cota, sino por su 
g^nero que, en realidad, no es dramltico, si por su 
forma que debe haber suscitado admiraci6n entre los 
primeros escritores que se dedicaron al teatro en 
Espafia. 

En Bias contra Fortuna extiende el artista su campo 
de accidn; se orienta venturosamente y amplia y re- 
nueva el musical aparato del verso. El enjambement 
que, usado con precision y elegancia, aleja toda mo- 
notonia de los periodos metrificados; la conjuncidn y 
la disyuncidn empleadas con mesura; la falta, quizl 
absoluta, de homofonia en las dicciones rimadas; el 
gracioso movimiento del dillogo que fluye natural y 
Ifmpido y la infinita variedad de giros, todo concurre 
a matizar la belleza rftmica y a ennoblecer la harmo- 
niosa plasticidad de este poema. 



r 



122 EL MARQUlfeS DE SANTILLANA 

. . . Que con que fin escribid el Marques el Dlalogo 
de Bias contra Fortuna ? Ya se ha dicho : con el humano 
fin de consolar a su primo Fern to Alvarez de Toledo, 
preso por mandato de Juan II y a instigaci6n del con- 
destable Alvaro de Luna. Apenas puesto en prision 
el conde de Alva, en el Castillo de Roa, abandono la 
corte el Marques, m^s entristecido que nunca, y, tor- 
nando a su retiro de Guadalajara, di6 comienzo al 
poema que debia justificar mas tarde su vida intelec- 
tual y en cuyas estrofas llenas de admoniciones apare- 
ce cristalizada su vocacion pensante. Conviene apreciar, 
ante todo, el afecto poco comun que entrambos se 
profesaban. M^s que los lazos del parentesco, suficien- 
tes por si solos para inspirar reciproca simpatia ; m^s 
que la igualdad de ideales, raros nexos de amistad 
manifestados en la nifiez y fortalecidos en la adoles- 
cencia merced a la afinidad de sus almas, ligaron sin- 
gularmente al poeta y al politico. Sentimental y emo- 
tivo como la mayoria de los revolucionarios intelectuales, 
no penso en acallar aquel la voz de su imperativo 
categorico ; no intento erguirse contra ^1, y, romantico 
anticipado en un medio social donde la virtud era algo 
inconcebible, tuvo su gesto altivo y rebelde; alejose 
de la corte en seflal de protesta y mientras el lucha- 
dor que habla en ^1 procuraba libertar a su amigo 
por medios violentos, el poeta le encarecfa resignacion, 
que no otra cosa sugiere el envio, en tales circuns- 
tancias, del Dialogo de Bias contra Fortuna y su grave y 
enjundioso Prohemio. 

No mariposea el numen del Marques de Santillana 
en torno a esta enunciacion estoica del filosofo Bias, 
dirigi^ndose a la Fortuna: « Poco puedes dafiarme, 
pues llevo conmigo mis bienes todos», — y que aqu6l 
hace suya: 



"diAlogo de bias contra FORTUNA" 123 

Poco me puedes dapnor : 
Mis bienes lievo conmigo: ... 

— como con notoria injusticia lo establece Mario Schiff 
(La Bibliotheque du Marquis de Santillane, pd,g'S. LXXVII 
y LXXVIII). Este diletante en quien el aMn erudito 
ha anulado la potencia creadora y entorpecido la fa- 
cultad del discernimiento, va mds a lid, de lo que sus 
fuerzas le permiten y se aventura a afirmar que el 
Marques se abandond a la « libresca inspiracion » que 
alentaba en los voliimenes de su biblioteca, afladiendo 
que su erudicion en este poema « fatiga menos que en 
otras partes porque es menos impertinente ». Pero, 
cuando asl pensaba el hispanista francos, aun no habia 
comenzado a publicar xVlen^ndez y Pelayo su Antologia 
de poetas liricos castellanos en cuyo tomo V (paginas 
CXXXVIII y CXXXIX) formula el sincero elogio que 
hasta entonces ni criticos ni poetas hablan sabido de- 
dicar a esta composicidn. Despu^s de asentar rotun- 
damente que es ella la obra maestra del Marques de 
Santillana, dice el insigne poligrafo que «los pocos 
» defectos que tiene ( derivados casi todos del falso 
» concepto de la erudicion que predominaba en el si- 
» glo XV) desaparecen ante la luz de sus innumera- 
» bles bellezas ». Y agrega : « Es imposible exponer con 
» mds gracia una doctrina mds severa». Otras ideas 
igualmente favorables emite Men^ndez y Pelayo, que 
contrastan profundamente con las de Mario Schiff, cuya 
petulancia casi ])aternal de maestro de escuela apenas 
si concede al poeta castellano el m^rito escasfsimo de 
una labor refleja desprovista de todo aspecto perso- 
nal. Si hubiera presentido Schiff los conceptos de Me- 
n^ndez y Pelayo, otra opinion mds afortunada habri'a 
dado a prop6sito de Bias contra Fortuna. Porque, tem- 
perament© conservador, al fin, no ha hecho sino ceflir- 



124 EL >L\RQUES DE SAXTTLLAXA 

se al comentario puramente formal de Ticknor y a) 
m^s original y complejo de Amador de los Rios, dese- 
sechando, no obstante, ciertas modalidades del juicio 
con que este escritor tan apasionado de nuestras letras 
se adelantaba al sereno raciocinio del maestro de San- 
tander. 
I Jorge Manrique, en la Elegia a la muerte de su padre, 
' fu^, si se quiere, el renovador de la poesfa filosofico- 
sentimental que lleno luego nuestras antologlas y flo- 
restas liricas, pero el Marques fu^ en Espafta el ver- 
, dadero creador de esa modalidad, y el Dialogo de Bias 
^ contra Fortuna basta para demostrarlo. M^s feliz, o aca- 
^ so menos prematuro, el ensayo de aqu^l desperto la 
emulaci6n y sorprendi^ a todos los cenlculos como 
una bella esperanza ya cristalizada, es decir, como 
una bella realidad. Sus coplas son, por otra parte, 
mas accesibles que las de su predecesor, porque en 
ellas' el elemento afectivo animado por la aftoranza 
del carifio paternal supedita al fundamento ideoldgico. 
Jorge Manrique es el soriador elegiaco que canta y 
se consuela con su propio cantar ; el Marques de San- 
tillana es el sofiador humano que aspira a aliviar con 
sus canciones las ajenas pesadumbres, sin reparar en 
las propias. Uno y otro tienen la misma nutriz: la 
Filosofia ; pero, mientras el ^lego de las Cop/as va 
hacia ella inconscientemente, el pensador de Carridn 
de los Condes lo hace de proposito preconcebido, sa- 
tisfaciendo asl su sed de sabidurla. 

No tuvo Lopez de Mendoza un criterio filosofico 
disciplinado. El titulo que mejor se aviene con su 
intelecto es, por consiguiente, el de pensador, con el 
que acabo de designarle. La cultura filos6fica coetd- 
nea perdlase en los vericuetos de las especulaciones 
teoldgicas, y tanto Alfonso de Madrigal como Juan de 



"DFAT.Of.O DK BIAS C OXTRA FORTIXA 125 

Lucena y Pero Diaz de Toledo, sus principal es repre- 
sentantes, adaptaban por igual a la teologia las doc- 
trinas de los fil6sofos en cuyas fueptes abrevaban. 
iQu6 raro, pues, que los poetas, desorientados, con- 
fundiesen las escuelas filos6ficas? 

Por lo que toca al Marques, puede consignarse que 
cultivaba buenas y variadfsimas lecturas: ni Platon, 
ni Aristoteles, ni Seneca, ni San Agustfn, entre los 
filosofos, ni^ muchos de los mas grandes historiadores 
y poetas de la antigtiedad cMsica, faltaban en su biblio- 
teca seleccionada y enriquecida no por mero diletan- 
tismo sino por entrafiable amor a las letras.. De todas 
esas lecturas, claro esta, acogid ^1 aquellos fundamen- 
tos que harmonizaban con su idiosincrasia moral 6 
intelectual, cualquiera fuese su procedencia. Poeta y 
pensador, am6, naturalmente, a Platon, el fil6sofo 
divino, y a Aristoteles, el fildsofo proteico. Partidario 
del culto de Cristo; sostenedor, por ende, de la '^tica 
cristiana, aunque algunas veces, de hecho, llegase a 
contradeciria, inspirado por sentimientos personales, 
no podia menos de admirar a San Agustin, que tanta 
boga alcanzd entre los escritores did^cticos de su 
tiempo. Moralista, en fin, a su manera, sin amoldar 
estrictamente su pensamiento a c^nones ortodoxos, 
como cuadra a todo talento real y desinteresado, 
interpret© bien el sentido de las sentencias de Seneca 
y tu6 su m^s fervoroso propagador. Esa amplitud de 
conocimientos y una flexibilidad mental que le permi- 
tian comprender y discernir, unidas a la nobleza de 
su temperamento, a su austeridad, propenden a enca- 
recer la personalidad del autor del Dialogo de Bias con- 
tra Fortuna y a estudiar una de sus fases, — para mi la 
mds transcendental, — a trav^s de esta composicidn. 

Es el poema una serie de razonamientos que, en 



126 EL MARQUES DR SAXTILLAXA 

forma de preguntas y respuestas o replicates amables, 
formulan Bias y la Fortuna. « Controversia doctrinal » : 
tal es la denominacion que le aplica Men^ndez y Pe- 
layo. Sustenta Bfas la tesis de los estoicos en la cual 
se opone a la instabilidad de las cosas humanas la hu- 
mana sabiduria. Por Valerio Maximo, Diogenes Laer- 
cio y San Agustin, supo el Marques del fildsofo griego 
cuyo nombre da a uno de sus personajes y cuyas m^- 
ximas se ajustaban a su concepto de la vida. Sin duda, 
^1 desconoci6 en su esencia la escuela estoica, mas in- 
tuitivamente distinguid .en ella los fundamentos que 
podian conciliarse con su ^tica individualista, y, dotado 
de un sentimiento cristiano en ^1 ing^nito, puso en 
boca de Bias sabios proloquios que el cristianismo hace 
suyos, aunque pertenezcan al fondo comiln de todas 
las filosofias. Del estoicismo sostiene este poema sanos 
principios y fdrmulas rectilineas. Ese desprendimiento 
por los bienes externos, de suyo noble y bellisimo, que 
permite al mismo tiempo acrecentar los vinculos de 
confraternidad y reconocer con justeza los atributos 
del projimo, sin subordinarlos a la condicion social; 
ese inconmensurable deseo de la virtud, aun a true- 
' que de los mayores sacrificios, que, por si solo, impli- 
ca regeneracion y perfeccionamiento ; esa espontanea 
aceptacidn de la mutabilidad de la fortuna, y otros 
postulados establecidos por los primeros estoicos, no 
se echan de menos en las respuestas de Bias: 

Gloria o fnumpho mundano 
Non lo atiendo : 
En sola virtud entiendo, 
„ La qual, es bien soberano. 



i Que pro me fienen a mi, 
Fortuna, ricas moradas 



DIALOGO DE BIAS CONTRA FORTUNA " 127 

Con marmoreas porfadas, 

Porque me sojudgue a fi ? . . . 

Ardan esas demasias 

Que figieron 

NuestroS padres ; e creyeron 

Nunca fenesger sus dias. 



E con fanto, magiier preso 
En cadenas, 

Gloria me seran las penas 
E comer el ^ibo a pesso. 



De los grandes estoicos, desde Zenon hasta Marco 
Aurelio, pasando por Cleanto y Epicteto, solo a dos 
( aunque cite a otros ), distanciados por los siglos, leyd 
el Marques de Santillana, directa o indirectamente ; 
son ellos Bias y Seneca. De ahi que puedan atribuirse 
m^s que a dudosas reminiscencias, a su idiosincrasia 
moral, ciertas manifestaciones suyas de car^cter es- 
toico. De cualquier modo, el poeta expone su gusto 
personal : 

Ca a mi non platen los premios 
Nin otros gogos mundanos, 
Sinon los esfo'igyanos. 
En compafia de academios ; . . . 

y si sus doctrinas morales « de uii marcado sabor 
estoico » ( segun Garcia de Diego ), est^n « depuradas 
por un sentido cristiano » ^ , debese ello, no a un 
proposito deliberado, sino a la ecuanimidad del poeta 
cuyo espiritu de selecci6n vedabale rechazar las be- 
Uas ideas parando mientes en las doctrinas o en el 
origen de sus autores. 
No faltan ejemplos de moral cristiana en esta con- 



1 . Vicenfe Garcia de Diego : Obra citada, Prologo, pag. XVII, nota. 



12ft KL MAViQVKS DK SAX PI LI. AX. A 

troversia en que la imaginaci6n acicateada por el 
recuerdo del amigo que sufre la nostalgia de las 
cosas m^s queridas, se exalta y pone tambi^n, de 
vez en cuando, su tinte personal de leve acrimonia 
que mds tarde se acentiia formidablemente en el 
Doctrinal de Privados. Expresiones de un buen discipulo 
de Cristo contienen, entre otros muchos, estos versos : 

Yo soy amigo de todos 
E todos son mis amigos ; 
E fuy de los enemigos 
Amado por tales modos. 
Fagiendo como querria 
Que me fagan ; 
Ca los que desto se pagan, 
Siguen la derecha via. 

mas luego asoma el fogoso luchador a quien no ame- 
drenta ningun canon, y, sin eufemismo ni morigera- 
cion, dice: 

Yo me fallo cavallero 
Orgulloso e con grand brio., 

para demostrar despu(!s su rectitud ejemplar y sus 
sentimientos de justicia: 

Non puse espacio ninguno 
Entre mis fechos e ajenos, 
Nin los mire punfo menos 
Que si fuessen de consuno. 
E quando los ^ibdadanos 
Debatieron, 

Digan si jamas me vieron 
Tor^er nin por mis hermanos. 

No ignoro que el comentario desluce con la abundan- 
cia de citas, y que ^stas suelen no dar una idea exacta 
de la obra que se estudia. Empero, tan copiosa es la 



" mAl.OCO I)K BIAS COXTRA FORTUNA " 12© 

inspiracidn derramada en este poema, tanta la belleza 
de los pensamientos desperdigados aquf y all^, que 
seria menester acotarlo expresamente para no omitir 
el concepto elogioso^ la loa serena que merecen mu- 
chas de sus estrofas. Refractario a las acotaciones de 
ese jaez, en que la erudicion resulta, necesariamente, 
un elemento empalagoso, renuncio a hacerlas, repro- 
duciendo en cambio ( i y todavia I ) la estrofa CXIII, en 
la cual, respondiendo a la Fortuna, que asi se expresa : 

E muchos otros enojos 
Te fare, por fe oparfar 
Del go^o del esfudiar. 
Dime, (ileeras sin ojos ? 

dice Bias con la firnkeza de los grandes apostoles a 
quienes no acobarda la vision del sacrificio; 

Democrifo se cego 

Desseoso 

Desta vida de reposo, 

E Homero ?iego canto. 

Esta respuesta, adem^s de oportunisima, es magnffica 
y desconcertante en su simplicidad. No recuerdo ha- 
ber leido en ningiin poeta castellano de la Edad Me- 
dia, nada que la supere en sutileza filos6fica, gracia 
expresiva y rotunda idealidad; y apenas si pueden 
parangonarse con ella las c^lebres Coplas de Manrique. 
No en vano ha dicho el autor de Horacio en Espana, a 
proposito del Dialogo de Bias contra Fortuna: « Los que 
« rutinariamente afirman que en el siglo XV no se hi- 
« cieron mds versos dignos de ser Icidos que los de 
« las Coplas de Jorge Manrique, nada perderian con 
« dar una ojeada a este poema » K 
En resumen: puede enunciarse que en ^l se aduna 

1 . . Menendez y Pelayo ; Obra ciiada, tomo V, Prologo, pag. CXXXIX. 



]30 FX MARQUKS I)E SANTll.LANA 



a los sentimientos propios del poeta, exteriorizados 
con singular candor que se advierte en seguida, gra- 
cias a ciertas contradicciones, el prodigo aliento de la 
metafisica estoica y de la ^tica cristiana. V ha de con- 
signarse tambi^n, — pese al criterio de xMario Schif f , — 
que su caudal erudito, discreto y oportuno como en 
ninguna otra composicion del Marques, es la excusa 
de que ^ste se sirve para variar los giros de su pen- 
samiento. 



En 1454 fu^ escrito el Doctrinal de Privados ' cuyas 53 
octavillas, en su mayoria de este tipo: ABBA A CCA 2, 
han sido justamente encomiadas por la critica. Algo 
he dicho acerca de su metro (el octosilt^bico ) con 
motivo del poema anterior, y nada podria agregar 
ahora sin incurrir en fastidiosas repeticiones. Hecho 
como est^, pues, el juicio del atributo sensible, me li- 
mitary al comento y el estudio del soplo fundamental. 

El Doctrinal de Privados hecho a la muerte de Alvaro 
de Luna es, en puridad, la obra de un moralista, a 
quien la indignacion que provoca la humana avilantez," 
con su s&ueta de horrores, ha tornado fiero e inexo- 
rable. El Marques de Santillana pone en boca del con- 
destable un extenso discurso, — soliloquio, es la palabra 
precisa, — matizado de graves sentencias, en el cual 
confiesa el decapitado de Valladolid sus innumerables 
excesos y sus transgresiones de las leyes divinas y 
humanas. Una auto - semblanza moral no nos hubiera 
pintado tan exactnmente la psiquis de aquel poderoso 
personaje, bajo cuyo gobierno, exacciones y tropelias. 



1. Ved el apendice II. 

2. Las XXIX, XXXI! y XXXV aconsonanlan asi: A B B A A B B A. 



" DOCTKt.VAL DR ^^RIVAOOS 131 

debilidades y bajezas obtuvieron la sancidn de la cor- 
te de Castilla. Nada eran para Alvaro de Luna los 
preceptos divinos; no porque ^1 fuese un ateo antici- 
pado y convencido, que su talento no lleg6 hasta ahi, 
sino porque su audacia jam^s perdla la oportunidad 
de manifestarse ruidosamente. ;No conocds aquella 
cancidn suya que comienza : 

Si Dios, nuesfro Solvodor, 
Ovicr dr toinor amiga, 
Furra mi coinpctidor., 

y en la cual es puro alarde la actitud que en algunos 
de los poetas 7nalditos y tambi^n en Baudelaire hu- 
biera sido un gesto natural y sencillo? A falta de con- 
diciones intelectuales que excedieran a las de sus con- 
temporaneos de Castilla y trascendiesen a los reinos 
contiguos, tuvo ^1 cualidades instintivas de esas que 
conducen al triunfo en no importa qu^ ^poca ni qu^ 
pais. Adherido a la pefla del poder, como una concha 
de mar contra cuya ubicaci6n, solo ayudadas por el 
curso de los dias, pueden las olas procelosas; y, ena- 
morado, nuevo Narciso, de su figura politica que lo^- 
base cuotidianamente en las juntas de los trovadores 
asalariados, se crey6 un ser providencial, y dispuso a 
su albedrio de la propiedad privada, y conculcd todos 
los derechos y atent6 contra la libertad individual y, 
como corolario de ello, contra la vida ajena. Leyes 
humanas nunca se ensefiorearon de sus sentimientos, 
y he ahi por que el nego siempre hasta los m^s ele- 
mentales principios de humanidad. 

Podra ser el Doctrinal de Privados una « invectiva fe- 
rocisima », al decir de Men^ndez y Pelayo; podr^ tam- 
bi^n haber empalidecido la fama de moralista de que 
goz6 el Marques ; pero lo que no admite discusion al- 



132 EL MARyUES DE SAXTII.LAXA 

guna es la integridad de este hombre, que, unida a su 
pujanza emotiva, es la piedra angular de su lozano in- 
dividualismo. 

Suele hablarse de los grandes moralistas encare- 
ciendo su mansedumbre y magnanimidad. Siu embar- 
go, no pocas veces, su norma de accion ambigua, su 
falta de arrogancia varonil, su indiferencia por el apos- 
tolado de la verdad, permanecen ocultas para muchos 
que se dedican a espigar en su vida y sus obras. 
Nadie mas generoso y magn^nimo que el Marqu^^s, 
pero nadie, tampoco, m^s severo y rigido que 6\ en 
lo que atafie al derecho colectivo y a la libertad pri- 
vada. El discurso del Maestre de Santiago, no obs- 
tante el tono de acritud que aqu^l logro imprimir a 
sus palabras, obsesionado por el recuerdo sangriento 
de su cruel enemigo que, de pronto, se habia alzado 
a mayores, es una obra bell a en su linalidad, sin tra- 
bas convencionales escolasticas o religiosas, una obra 
de moralista bb^rrimo que ve a trav^s de su concien- 
cia y no de las inspirationes de la moral pasiva . . • 
El derecho humano es alli defendido con amor y ener- 
gia, y, -claro esta que para ello es menester cierta 
exaltacion real que infunda fuerza y vivacidad al 
concepto : 

Casa a casa | guay de mi ! 
E catnpo a campo allegue : 
Cosa agena non dexe ; 
Tanto quise, quanfo vi. 



Deste favor corfesano 
Lo que nunca sope, se ; 
Non adverti nin pensse 
Quanto es caduco e vano. 



" DOCTRrXAL DE PRIVADOS " 135 

Asy que de llono en llnno. 
Sin olgund femor nin miedo. 
Quando me dieron el dedo. 
Abarque toda la mano. 



De fodos me ensenoree 
Tanfo, que de mi senor 
Cuydava ser el mayor, 
Fas(a que non lo cuyde. 



Piensse toda cnalura 
Que segunt en esfa vida 
Midiere, sera medida, 
De lo qual esfe segura. 



Altas dotes de psicdlogo se descubren en esta compo- 
sicion, y esos versos lo demuestran satisfactoriamente. 
Si el Marques comprendid a maravilla los rasgos m^s 
intimos, las mas reconditas intenciones del condestable, 
y los expuso en ella con toda fidelidad, ^a qu^ las 
protestas tardias y los aspavientos reivindicatorios a 
favor del personaje decapitado ? El historiador Juan de 
Mariana que no vacild en justificar el tiranicidio, sin 
que por ello menoscabase su dignidad eclesi^stica ni 
la nobleza de sus sentimientos, tambi^n le dedico fra- 
ses acerbas que confirman el juicio del Marques de 
Santillana. 

El Doctrinal de Privados, como obra psicoldgica y de 
saneamiento social, es imponderable, si se le juzga sin 
morbido sentimentalismo ni parcialidad, como conviene 
al momento histdrico de Castilla en las postrimerias 
del reinado de Juan 11. Su estilo acre y vehemente 
suscita en Men^ndez y Pelayo la evocacion gigantesca 
de Los Castigos de \M'ctor Hugo ; induce a Mario Schiff 
(aunque equivocadamente) a reconocer su principalla 



IM EL MARQUItS DE SAXTILLAXA 

entre todas las obras del autor, e inspira a Fitzmau- 
rice Kelly frases paup^rrimas y frfvolas ideas morales 
sin fondo dtico alguno, que acusan ligereza en el 
juicio o falsa interpretacidn de la doctrina estoica que 
sostiene el poeta. Porque es precise recordar que el 
Doctrinal de Privados. — asi como el Dialogo de Bias contra 
Fortuna y otras composiciones del Marques de San till a- 
na, de car^cter diddctico o histdrico, ~ tambi^n preco- 
niza, m^s que esa indiferencia, ese desden absolute 
por los giros de la fortuna, que tanto encarecieron en 
sus m^ximas los fil6sofos estoicos. En cuanto a su base 
^tica, (que muchos ban discutido pero que nadie ha 
osado negar aiin rotundamente, ni el mismo Mendndez 
y Pelayo a quien mueve a compasi6n la cafda del con- 
destable ), par^ceme que el Marquds desvidse m^s que 
nunca del ideal cristiano, para ser consecuente con su 
ideal personal. Empero, su devocidn y piedad cristia- 
nas no dejan de manifestarse continuamente en la 
confesion de Alvaro de Luna: 

A quolquiera pcccador 
O que mas o menos yerra. 
Un peccado le da guerra 
O se le fage mayor. 
A mi qual sea menor 
De los siefe non lo se; 
Porque de todos peque 
Egualmente, sin femor. 



Mi soberbia y mi cobdigia, 
Ira e gula non te niego, 
Perega, lasgivo fuego, 
Envidia e toda maligia. 



" NUEVO DOCTRINAL " 135 

Los rnenguodos non (arte: 
Alguno, si me pidio 



Capfivos non los saque, 
Nin los enfermos cuytados 
Fueron por mi visifados. 
Nin los muerfos sepulfe. 



y entonces, el hombre de suyo caritativo y piadoso, 
advierte con dolor, que 

Passes, puentes, hospitales 
Donde fuera menester, 
Se quedaron por fa<;er, 
Paresge por las senales. 

Asf se sirve a la humanidad : de hecho, como el Mar- 
ques, o, como el mismo, con el amargo reproche de 
los crimenes y la acerada protesta contra el desprecio 
por las obras nobles y generosas. Lo dem^s es pura 
sensiblerfa de almas enfermas o farsa sentimental que 
fomenta el error y la maldad y da estfmulos a la flo- 
ra cidn del vicio. 

Hasta el afio 1900 solo se conocia el Doctrinal de Pri- 
vados de que os he hablado. En dicho afio publico Fran- 
cisco R. de Uhagon (Jn cancionero del siglo XV con varias 
poesias ineditas ' en el que inserta bajo el titulo de Otras 
coplas del dicho sen or Marques sobrel mesmo casso, una 
composicion que podria denominarse : Variacion del Doc- 
trinal de Privados, 

Declara aquel compilador haber examinado un Can^ 
cionero que formaba parte de la biblioteca de los Con- 
des de Ofiate y pertenecfa en aquella epoca a la 

1. Rcvisfa dc Arcfiivos, Biblioiccas y Museos, tercera epoca, afio IV, nuins. 6-9. ( Junio a 
Setiembre de 1900). Vide: apcndice III. 



136 EL ]VL\RQU6S DE SANTILLANA 

Condesa de Castafleda. Y agrega que todo el c6dice 
est^ escrito en letra del siglo XV. Aun ignorando la 
procedencia de ese c6dice, presume De Uhagdn que 
debe haber pertenecido a Fern^n P^rez de Guzmd,n, 
por ser la casa de Ofiate la « sucesora y representan- 
te » del autor de Generaciones y Semblanzas. En el men- 
cionado cancionero conocido ahora con el nombre de 
Castaneda, dene prioridad el Doctrinal de Privados que 
Amador de los Rfos ha publicado en su edicidn de 
las Obras del Marques. 

He leido detenidamente el nuevo Doctrinal y tengo 
niis dudas en cuanto a la paternidad que en el Can- 
cionero de Castaneda se le atribuye. De su contexto se 
infiere que fu^ escrito contempor^neamente al otro. 
Mario Schiff cree que las coplas descubiertas y publi- 
cadas en 19< )0 son una primera redaccion del Doctrinal 
de Privados K Schiff invierte el orden de aquel cancio- 
nero y llama primer Doctrinal al que yo distingo aqui, 
condicionalmente, con la denominacidn de Variacion del 
Doctrinal de Privados. Si algiln dfa se comprueba que 
dichas coplas pertenecen al poeta, yo dir^ que el eru- 
dito francos ha acertado. Afirma ^ste, y en ello si estd 
en lo cierto, que aqu^llas no tienen el m^rito del Doc- 
trinal. Por mi parte, no s^ si proceden del Marques. 
Causas de orden t^cnico y de indole filosdfica, me dicen 
que no. El verso octosllabo que el poeta manejo con 
insuperable destreza, aparece alli, muy a menudo, re- 
torcido o desarticulado. Hay en la composicidn estrofas 
irregulares e infinidad de versos que ni aun con la 
ayuda de la diuresis llegan a ser octosilabos. He en- 
contrado tambi^n un eneasflabo terminal en la novena 
estrofa. El Idxico, en parte, no es el usado por el Mar- 
ques, y ciertos giros, — no todos, que algunos son in- 

1. Mario Schiff; Obra utada, pafi. LXXIX. 



"NUFCVO DOCTRINAL 137 

discutiblemente de su cosecha, — desconcertar^n por 
inocuos a sus asiduos lectores. Rachas de vulgaridad 
azotan en esos versos el caudal de las ideas. Mucho 
de estoicismo, de serenidad y noble orgullo hay en las 
obras doctrinales del poeta. Su numen no se entretie- 
ne jam^s urdiendo chismes de aldea ni cae en el fango 
de las discusiones a menudo truhanescas que sostu- 
vieron no pocos de sus contempordneos. Toda su 
obra did^ctico - filos6fica se singulariza ])or la belleza 
de la finalidad y hasta aquellas creaciones personali- 
simas en que, como en el Doctrinal de Privados, muestra 
su garra el formidable combatiente, estdn animadas de 
una tendencia al perfeccionamiento humano en bene- 
ficio de la belleza. 

Dice de Uhagdn que en el Cancionero de Casta neda 
figuran como de Juan de Mena y el Marques una pre- 
gunta y su respectiva respuesta que en el Cancionero 
de Castillo se dan como de Sancho de Rojas y Un 
Aragon^s. Pero ^1 cree que pertenecen a los prime- 
ros ' , porque las copias del c6dice son mejores que 



1 . Yo tambien tengo esa creencia porque el estilo de la Respuesta y la estructura de sus versos 
ofrecen absoluta similifud con las poesias de ese genero escritas por el poeta casfellano. i Que 
diferencia enorme enfre la forma de esa excelente Respuesta y 1« de las Copias sobrel mesmo 
easso ! He aqui ef texto integro de aquella : 

Vuesfro saber cotejando 

Con el flaco entender mio, 

Respondo, amigo, dudando 

Como duda el ladron quando 

Vee el Real poderio. 

Por ende quien bien apunta 

Mi fabla podra juzgar 

Que no asuelue mas pregunfa, 

No declara mas barrunla 

Lo que av^ys de declarar. 



Amor na^e de folgura 
Y d'csperan^a sae cria : 
Es deseo que procura 



13ft EL MARQUES DE SANTILI.ANA 

las reproducidas en este liltimo cancionero. La duda 
existe, sin embargo i Por qu^ no dudar tambi^n de la 
paternidad del nuevo Doctrinal achacada al Marques? 
Si bien yo pienso que ^ste no se ve favorecido con 
la adjudicacidn que se le hace, mantengo mis dudas, 
reserv^ndome la palabra definitiva sobre la paternidad 
de la composicion a que me refiero. Muchos motivos, 

— entre ellos los expuestos, — me inducen a recha- 
zarla; otros, --como la enemistad que existi6 entre ^1 
y el Maestre de Santiago y la circunstancia de haber 
sido el Marques acaso el unico poeta independiente 
(excluyendo a Perez de Guzman) que en su tiempo 
se hubiera atrevido a expresarse con tanta violencia, 

— dan cuerpo a mi indecisidn. Descarto el punto de 
las citas historicas que contiene el nuevo Doctrinal y 
que aparecen ampliadas en las glosas que hizo el 
Marques a sus Prove rbios, y procedo asf porque bien 
podria haberse inspirado cualquier contemporaneo suyo 
en el Centiloquio antes de formular semejante filfpica 
contra Alvaro de Luna. 

Estoy, pues, ante un caso de eonciencia que me 
abstengo de resolver, por sinceridad y pudor litera- 
rio. No que la virulencia empleada en las coplas sea 
indigna para mi biografiado ni para nadie. Rechazo 
instintivamente la idea que emite De Uhagon en ese 
sentido y que refutard al estudiar al Hombre en su 
faz moral. Es que encuentro tantos detalles antagdni- 
cos en el contexto del nuevo Doctrinal, que no me 



El dcleyle que ffigura 
La vista y la Faniasia. 
Esperan^a 1' va detrass, 
Temor le sale al fraues, 
(Jelos no r dexa jamas : 
Mira, amor, que gloria das 
A quicn se umilla a tus pics. 



" NUEVO DOCTRINAL 13Q 

atrevo a dar un juicio definitivo sobre la cuestidn 
planteada a prop6sito de su descubrimiento. Porque, 
en efecto, junto a estrofas deficientlsimas que el Mar- 
ques, en todo caso, se hubiera resistido a prohijar, 
aparecen interpoladas otras bellisimas y conceptuosas 
que son las menos. 



CAPITULO II 



SERRANILLAS" 



«Ya las serranillas que en ^1 florecieran con prima- 
» veral lozania, habian mostrado siis picantes capullos 
» en D. Diego Furtado, su padre, y el h^roe de Alju- 
» barrota, su abuelo» % dice el delicado cantor de la 
sierra, Enrique de Mesa, en sii himno primoroso al 
Marques de Santiliana. Aun descontando el lirismo . 
sentimental y la savia idealista (por todos conceptos 
encantadora ) que en el derrama el escritor madrilefio, 
siempre quedar^ fija e inalterable su admiracidn por 
Ifligo Lopez de Mendoza, a quien llama divino Marques, 

He iniciado este capftulo con la impresidn pantefs- 
tica de un alma gemela de la del cisne de Carri6n de 
los Condes, solo para deciros que la fragancia del ma- 
nojo que ^ste nos ha legado, conserva to da via su pris- 
tina frescura a pesar de Cronos. Y, ;por qu^? Porque 
este manojo de Serranillas en cuya loa me complazco, 
mds que un modelo, es un simbolo de nuestra poesia 



1 . Reproducidas en el apendice iV. 

2. Enrique de Mesa: Andoneas scrranas; capitulo : SantlHana y Manzanares, 



142 EL MARQUES OR SAXTILT,AKA 

pastoril. El Marques de Santillana fu^, pues, el crea- 
dor de la Serranilla ' . 

lY sus precursores? 

Remontaos a la ^poca de los trouvdres o poetas de 
la lengua d'o'tl, y luego a la de los troubadours o 
poetas de la lengua de ocK Ya en el siglo XI culti- 
vaban los primeros el romance, « breve relato elegfaco 
en que se cuenta una corta y triste historia de amor », 
al decir de Emile Faguet ^ y la pastourelle, que fu^ 
renovada por los tronhadoiirs e introducida en la pe- 
ninsula ib^rica por los Ifricos galaico - Portugueses, cu- 
yos cantos de ledino y canciones de amigo sirvieron 
de pauta en Castilla a los enamorados de la poesi'a 
trovadoresca. Procede ^sta, por lo tanto, de dos fuen- 
tes ilnicas y reales: la de los liricos del Norte, que 
iniitilmente se ha discutido, y la de los liricos del Me- 
diodla de Francia; es decir, de la doble fuente lemo- 
sina o provenzal, de la que es tributaria la llrica ga- 
llega. Pero, sea de ello lo que fuere, lo cierto es que 
aiin perduran los nombres de algunos troiiv^res del 
siglo XIII que se destacaron en este g^nero y sus si- 
milares. Gace Brul^, Colin Muset y, principalmente, 
Thibaut de Champagne, entre muchos otros, son sus 

1. Aunque profesfe Cejador y Franca. Esfe senor que (an mal escribe, piensa desaslrosamente. 
Su obra esfa hecha de erudicion y lugares comunes; de gramaiica y cotalogia ; con fodo, fendre el 
heroismo de volver a hurgar en ella. Por lo que foca al Marques, nada supone que el mismo, en 
su Prohemio e carta al Condesfahle de Portugal, haya declarado haber leido « cantigas, serranas y 
decires porhigueses y gallegos » — muchos de los cuales eran del rey Diniz ; — puesto que sus 5erra- 
nillas son originales hasta en esa denominacion generica que el uso, el primero, en Espana. 

2. Joseph Anglade, en su libro Les Troubadours (Infroduccion), esludia la genesis de la poesia 
lirica de la lengua de oil y de la lengua de oc. y expone era ideas complefamente opuestas a las 
de Emile Faguef, ora simples hipolesis. De ello se infiere que aun no han podido establecerse con 
precision ni los origenes ni el desenvolvimienfo gradual de la lirica del Norfe y del Mediodia de 
Francia. Gaston Paris, A. Gazier, H. y J. Pauthier, efc, entre otros hisforiadores de la poesia 
francesa de la Edad Media, giran a ese respecto en torno a meras suposiciones. Sin embargo, es 
indudable que la influencia de los frouveres se h\zo senfir en Galicia y Portugal antes que la de los 
troubadours, como he dicho anleriormente. 

3. Emile Fajjuet: Obra citada, pig. 3S. 



" SEKRAXILJ.AS " 143 

m^s genuinos representantes. La pastorella de los 
troubadours tuvo su mejor cultor en Giraud Riquier, 
una de cuyas composiciones, segiin Ticknor, debio 
haber servido al Marqu<5s de Santillana para su sexta 
SerraniHa. 

Dice Cejador y Frauca que el Marques se sirve de 
algo ya inventado ; que sus Serranillas no tienen « la 
naturalidad primitiva » de los cantos de ledino y las 
canciones de amigo, (plagio a Men^ndez y Pela3^o); 
dice tambi^n que aqu(?llas, comparadas con las del Ar- 
cipreste de Hita, « son dibujos de principiante », y otras 
insignificancias de igual ralea, Y, entusiasmado ante la 
ligura del Arcipreste, por quien siente idolatria, le 
atribuye dxitos imaginarios. neg^ndoselos, como es na- 
tural, al Marquees de Santillana. Yo no voy a discutir 
esas frivolidades de mal gusto, como tampoco discuto 
la opinion paup^rrima de Puymaigre de que las Can- 
ticas de serrana de Juan Ruiz son « parodias bufonescas ». 
Pero si, deseo exponer, para prevenir a los lectores, 
que el catedrd^tico espailol tiene un concepto del rea- 
lismo, curioso como otros suyos, que le permite acep- 
tar en una obra poc^tica lo grotesco y lo prosaico K 
Todas las Canticas de serrana^ del Arcipreste de Hita, 



1. Y es ese el unico punfo de su esfudio sobre el Arcipreste, que puede fomarse un poco en 
serio. Lo demas es puro galimafias ; oid : «La obra del Arcipreste de Hifa es toda suya, personal, 
» originalisima. i Que gloso una comedieta latina, que engarzo en su libro fabulas orienlales, de 
» todos conocidas enfonces, que lomo de la lilerafura francesa algun fabliau y el fema del combaie 
» enire don Carnal y dona Cuaresma ? Esos son maferiales en brulo que el poefa labro. pulio, vi- 
» vifico con alienfo nuevo y no sonado por los aulores que (ales maferiales le ofrecieron » . — ^(Obra 
cilada, pag. 227). 

. . . Porque nuestro Arcipreste, no solo es el primer poeta de su siglo, sino de toda la Edad 
• Medio Espanola, y fuera de Espana tan solo el Dante puede con el emparejar » . — (Ibidem, pag. 229). 

•Pero esfe maravilloso poeta, si no tenia libros, tampoco los necesitaba ». — {Ibidem, pag. 232). 

Si, eh ! Conque la obra del Arcipreste es toda suya no obstante las glosas y fabulas ajenas 
que interpolo en ella . . . Conque el Dante, por obra y gracia de Cejador, puede emparejar con 
Juan Ruiz . . . Conque este no necesitaba libros... — i Galimatias, dechado de desaiinos : eso es 
la obra del gr«m6tico espanol ! 



EL MAKOl'KS OE SANTfLI.AN'A 



adolecen do un sensualismo primitivo que estd en pug- 
na con el arte, y de una brutalidad de expresidn que 
exaspera al m^s tolerante y radical de los artistas. A 
mi me tienen sin cuidado el sensualismo y la volup- 
tuosidad; sensitivo (y a la vez sentimental), creo ser 
tocante a ellos el glorificador del instinto, el macho, 
en una palabra, que no hesita ante la desnudez de la 
hembra; mas creo tambi^n que no debe herirse bru- 
talmente, con burdos e insolentes gestos de ruMn, el 
pudor mujeril. Y el Arcipreste de Hita, en estrofas 
desarticuladas de versificador novel, se encarga de 
evidenciar su propia falta de fineza psicoldgica; va 
hacia la hembra que la suerte le depara en plena 
campiiia o en el paisaje riberefio y discurre con ella 
empleando un lenguaje lleno de turpitud que rechaza- 
rla por cierto el m^s zatio y amartelado pastor. Bien 
e^ verdad que sus serranas no le van en zaga en esa 
psicologia de los lances amorosos; pero, aun asi. el 
elogio, primero, y luego la frase galante, mahciosa sin 
impudicia, ardiente sin lubricidad, son cosas que suelen 
agradar a la m^s taimada, y que, por ende, se imponen 
en los preludios de esa clase de batallas. Las Canticas 
de serrana, a pesar de la tendencia de su autor, no son 
realistas ni con mucho, porque carecen de ciertos ma- 
tices ;:iaturales que el Arcipreste no conocicS, o de 
haberlos conocido, prefirio repudiarlos. 

Yolviendo a Giraud Riquier, es preciso recordar 
estas palabras de Ticknor: «Ninguno de los poetas 
» provenzales, que yo sepa, escribio tan lindas pasto- 
» retas como Riquier ; y por lo tanto no pudo el Mar- 
» quds escoger mejor modelo » ^ . Asi da cima a su 
estudio de la Serranilla el escritor angloamericano ; 
pero es bueno hacer notar que ^1 mismo expone en 

1. M. G. Ticknor; Obra citede, tomo 1, pag. 395. 



" SERRANILLAS " 145 

p^rrafos anteriores su opinion condicional que no deja 
de ser una ligera suposicion. Reproduce Ticknor los 
siguientes versos de la pastorella de Riquier, que su- 
pone sirvio de modelo al Marques para la suya de la 
Vaquera de la Finojosa: 

Gaya pasforelha 

Trobey 1 autre dia 

En una ribeira. 

Que per cauf la belha 

Sos anhels tenia 

Desofz un ombreira : 

Un capelh fazia 

De flors e seria, 

Sus en la fresqueira . . . 



aunque antes reconoce que las Serranillas de mi bio- 
grafiado, a quien, por otra parte, atribuye erronea- 
mente solo seis, son de mayor merito poetico que las 
del Arcipreste de Hita. La forma mdtrica (hexasila- 
bica) es la misma en la pastorella del poeta proven- 
zal y en la Ser rani I la del castellan o. Eso no tiene im- 
portancia, como no la tiene, para discernir diplomas 
de originalidad, el asunto, que es necesariamente igual 
en este g^nero de composiciones. La originalidad es- 
triba en el subjetivismo y la gracia emotiva del poeta, 
en la intensidad del sentimiento que ^ste infunde a\ 
sus estrofas y en la intencidn. a las veces aparente- 
mente ambigua, de sus palabras. 

He dicho que fu^ el Marquds el creador de la Serra- 
nilla porque aunque ^sta procede de la pastonrelle del 
Norte que precedio a la pastorella meridional y a la 
albada y la serenata, no carece de aspectos propios 
de pura raigambre castellana que el observador sagaz 
distingue prima facie. Como la pastorela y la vaquera 

10 



146 EL MARQUES DE SANTILLANA 

en la poesfa provenzal, la Serranilla es el arquetipo de 
un gdnero en el solar castellano, porque al pasar 
aqudlas por el espiiitu de nuestra raza dejaron de 
ser la concepcion del trouvere naturalmente propenso 
a la voluptuosidad y a los desbordes drollticos de la 
imaginacion, para convertirse en el ideal romantico 
del caballero que rendi'a culto a la verdadera galan- 
teria. La modalidad de los troubadours cuya psiquis 
reflejaba por igual las impresiones ^picas y las liricas 
y cuyo numen complaciase tan pronto en los asuntos 
morales y did^cticos como en los politicos y amato- 
rios, aunque preferia el lirismo, es mas compleja y^ 
por consiguiente, menos candorosa que la de sus com- 
tempor^neos del Norte. Y esa complejidad se advierte 
en seguida en sus pastorellas. Las de Giraud Riquier 
el poeta laureado, son una mezcla de ingenuidad es- 
tudiada y de sentimientos aprendidos y exteriorizados 
en forma elegante y seductora. La citada por Ticknor 
cuya version francesa por el profesor en la Universi- 
dad de Nancy, Joseph Anglade, he leido, nada de co- 
mun tiene con la, sexta Serranilla del Marques. La 
descripcion existe, si bien en escorzo en la poesia del 
llrico provenzal, cuya pastora, por otra parte, mas 
bien parece una dama de la ciudad, asaz experimen- 
tada, tanto ha arraigado en ella el convencionalismo 
del amor. Luego, el dialogo en las pastorellas de Ri- 
quier, (y esta opinion puede hacerse extensiva a las 
pastorellas de casi todos los troubadours) aunque 
bien sostenido y risueno, parece fruto de un idilio 
premeditado y no de un coloquio que el azar dispen- 
sa al caballero y la pastora, como acontece en las 
Serranillas del poeta castellano. 

Segun Men^ndez y Pelayo, de los poetas que culti- 
varon el g^nero de la serranilla en el siglo XV, nin- 



"SERRANILLAS 147 

guno aventajd a Santillana ; ni Francisco Bocanegra ni 
Carvajales. Yo creo que ^stos ni siquiera le iguala- 
ron ; sus dos mejores serranillas que comienzan res- 
pectivamente con estos versos: 

Llegando a Pineda , . . 
Enfre Sesa ef Cinfura . . . 

no alcanzan ni remotamente el m^rito de las de Lo- 
pez de Mendoza. M^s flexible y galana que ellasesla 
de Pedro de Escavias, que empieza asf: 

Llegando cansado yo . . . 

inserta en el Cancionero de Castaneda, y que tampoco 
puede compararse con las del Marques. Esta serrana, 
llena de gracias y galam'as, demuestra, como las de 
Bocanegra y Carvajales, la influencia de aquel maes- 
tro; sus estrofas fluyen limpidas y harmoniosas, y en 
sus comienzos el dialogo del caballero y la serrana 
fermosa es sumamente interesante. Ella le invita a 
pernoctar en su cabana; acepta 61, diciendo: 

. . . y pues Dios aqui m'echo 
Yo acebfo vuestra gra^iosa 
Profierfa con una cossa 
De no errar a cuyo sso., 

y el poeta, que gusta cumplir sus palabras condicio- 
nales, pero que no es gentil ni complaciente con las 
damas, cierra la composicion, afe^ndola con el siguien- 
te comentario que pinta situaciones comicas a las que 
pone fin el despecho de la serrana desdefiada: 

Y aquella noche can ella 
Alvergue'n cama de heno 
Do fuve fal tenpre y freno 
Quella se quedo donsella, 



148 EL MAR(?UES DE SANTILLANA 

Quel su madre la pario, 
Pero creo que sanossa 
Porque no me dixo cosa 
Al partir, ni me miro. 

Dixele por dar color 
Pues senora, adios seays, 
Ved si algo me mandays 
Que faga per vuesfro amor, 
Nada no me respondio, 
Mas con ayre desdenoso 
Y senblanfe rrigurosso 
Las espaldas me bolvio. 

La modalidad de Pedro de Escavias recnerda la de 
otro autor de serranillas, el Almirante Diego Furtado 
de Mendoza, padre del Marques de Santillana, que 
representa la transici6n entre la del Arcipreste de 
Hita, nlstica y sensual en sumo grado, y la del pro- 
pio Marques, que es una amable fusion de candor y 
donaire picaresco, de pureza y galanteria amatoria, 
que no disuenan, en modo alguno, con el aliento del 
idealismo. 

Mucho se ha escrito acerca de las SerraniHas del 
Marques, y el juicio unanime de los doctos establece 
que ellas son inimitables. iQu6 importa que Alfredo 
Alvarez de la Villa, que, dicho sea asl al pasar, hace 
ascender su numero a doce, compare con estas diez 
excelencias del espfritu los villancicos m^s bien cere- 
brales de Juan del Encina ? Es ^ste un poeta pura- 
mente descriptivo cuyo pincel reproduce facilmente 
todas las tonalidades del paisaje y cuya alma percibe 
ciertas gradaciones emocionales : sino que ^1 no infunde 
a las imagenes reales o abstractas que pavsan por su 
tamiz ese divino soplo animico que hace perdurables 
las concepciones po^ticas. Ifiigo Lopez de Mendoza 
es, en cambio, el poeta subjetivo que enriquece sus 



* * SERRANILL AS " 1 4Q 

mirajes y visiones con la llama vivificante de su dios 
interior: su regio subjetivismo, provido y generoso, 
suele deleitarse ante la magnificencia de la naturaleza, 
y entonces basta su sentimiento para suscitar en nos- 
otros la contemplacion espiritual de alcores floridos y 
enhiestos altozanos, de amplias praderas y valles fera- 
cfsimos, de ribas dilatadas y soledosos monticulos a 
cuyo pie apacientan sus vacadas los pastores. En todas 
sus Serranillas, el di^logo lleno de animacion y corte- 
sana afabilidad, libre de amaneramientos y, por lo 
tanto, sincero, supedita al rasgo descriptivo ; de ahi 
que el paisaje que, segiin Menendez y Pelayo, « no 
esta descrito, pero est^ Hricamente sentido, cosa mas 
diffcil y rara todavia » (Rntologia de poetas liricos caste- 
llanos, tomo V. p^g. CXIX) no nos sea presentado 
sino sugerido por el guerrero y la pastora, cuya pM- 
tica, al rev(!s de la del Arcipreste y sus serranas, 
trasciende a ingenuidad primitiva y pudor natural. 

Leyendo las Serranillas nos imaginamos estar en un ^ 
ambiente arcadico en el cual se mezclan a los acentos 
de las flautas pastoriles las melodias del ruiseiior, 
mientras retozan los corderos, y pastoras y pastores, 
regocijados en pleno idilio, pierden la nocidn del tiempo 
hasta que el lucero de la tarde viene a anuhciarles 
que ha llegado la hora de conducir el rebaflo al aprisco. 
Leyendo las Canticas de serrana, creemos estar, por el J 

contrario, en una casa de lenocinio, no obstante la. . J^^^ 
sencillez imaginativa y los esfuerzos del Arcipreste 
por poetizar el asunto. Y se nos habla de serranas 
que, ora detienen al pasante, barruntando sus deseos 
voluptuosos ; ora le ofrecen posada y carne de placer 
a cambio de la soldada, naturalmente. Como veis, no 
es posible el parangdn entre ^stas y aqu^llas, en lo 
que atafie al sentimiento portico y a la verdad artls- ^ 



150 EL MARQUES DE SANTILLANA 

tica. Juan Ruiz no sabe de gradaciones psfquicas ni 
de modalidades est^ticas. En cuanto al elemento for- 
mal, la comparacion es igualmente imposible. Los 
versos del Arcipreste de Hita recuerdan los de un 
principiante poco aprovechado; el metro y la rima 
son deficientes; los del Marquds de Santillana, a su 
vez, revelan un dominio t^cnico innegable. 

Fueron escritas las Serranillas, con toda probabilidad, 
entre los afios de 1429 y 1440, lejos del hogar apaci- 
ble, en medio de las campifias aparentes para las 
incursiones guerreras. De 1429, fecha en que el Mar- 
ques ejercia de frontero, datan las dos primeras: 

Serranillas de Moncayo ... 
En foda la su monfanna . . . 

En aqu^lla declara el poeta su asiento jurisdiccio- 
nal y su alta jerarquia : 

En Agreda soy fronfero .... 

manifestacion que halaga al punto a la condescen- 
diente serrana. Una y otra est^n escritas en octosila- 
bos. La tercera, cuyo metro hexasilabico resulta de 
^/ admirable fluidez, mucho nos dice de las afioranzas 
del amor: 

De guissa la vi 
Que me figo gana 
La fruda temprana. 

A Menga de Manzanares nombra el poeta en la cuarta ; 
y en la quinta, concebida en 1438, estando ^1 en la 
frontera de Ja^n, nos habla de su encuentro con la 
moza de Bedmar de cuyo amor seria cautivo « si no 
fuese ajena su voluntad ». La sexta (la de lavaquera 
de la Finojosa ), traducida al francos, y en verso, por 



" SERRANILLAS ' 151 

el conde de Puymaigre ' , e inserta por Men^ndez y 
Pelayo en su coleccion de Las den mejores poesias (liri- 
cas) de la lengua castellana, es la que m^s ^xito ha al- 
canzado por su elegancia y espontaneidad. Bien ha 
hecho en loarla en nuestros dfas Pedro Henrlquez 
Urefia, rindiendo justo tributo a la concepcion po^tica, 
radiante de simplicidad-, de nuestros grandes cMsicos 
y sus precursores, tan manoseados por los poetillas y 
criticos de arrabal. La Serranilla de la Finojosa ha figu- 
rado y seguird figurando en nuestros mejores florile- 
gios Ifricos, junto a las elegiacas coplas de Manrique, 
a las ^glogas purisimas de Garcilaso y a las adora- 
bles odas de Fray Luis de Ledn. Las s^ptima y octa- 
va son las md.s breves de estas composiciones, y en 
ellas la imaginacion y la sensibilidad se adunan har- 
moniosamente para exteriorizar con gracia el senti- 
miento del li'rico. Hexasilabica como las tercera y sexta, 
la no vena, « escrita seguramente en Li^bana » (Me- 
nendez y Pelayo), es quiz^ la m^s intensa de todas: 
lo picaresco vibra alll con singular encanto, entre las V^ 
frases de la mozuela de Bores que se excusa fund^n- 
dose en las simpatias de dos pastores de Frama que 
la han solicitado, y las palabras vehementes del poeta 
que esta dispuesto, si es menester, a hacerse pastor. 
Y, por ultimo, la d^cima, compuesta acaso en 1440, 
contiene un elogio a la « moza lepuzcana », primero, 
y un homenaje, despu^s, como broche final, a la com- 
pafiera del Marques, cuya lozania loa 6ste sobre la 
de todas las dem^s doncellas y serranas. 

Considero innecesario y poco discreto establecer 
diferencias absolutas entre las diez Serranillas cuyas 



( 1 ) Hubbard en su Lifferafure confemporaine en Espagne publica una (raduccion en prosa 
basfante fiel y delicada. — Clarus considero infraducibles las Serranillas, pcro es voz corrienfe que 
Puymaigre ha sido feliz en la traduccion de esfa. 



152 EL MARQUES DE SANTILLANA 

principales lineas acabo de bosquejar. Empero, si se 
me pidiese una impresion puramente personal y emo- 
tiva no tendria reparo en manifestar que mi predilec- 
ci6n es para la sexta ( y a ello nadie habria de oponer 
conceptos ). y para la novena, en la cual la musa caste- 
liana, prodiga y sutilisima, mudstrase espiritual y sen- 
sual a la vez. A proposito de esta ultima, dice Schack 
en Poesia y Arte de los Arabes en Espana y Sicilia, (tomo 
II, pags. 286 - 87 ) que se parece en la combinaci6n de 
los consonantes a lina miivaschaja del poeta ^rabe 
Ab-ul-Hasan. Entiendo que el trazo caracterlstico de 
la muvaschaja es la repiticion intermitente de la rima 
que llevan los versos iniciales y que persiste al fin de 
la composicion. Pongo por caso un rondel entre cuyas 
estrofas birrimas se interpolasen otras de distintos 
consonantes. Composicion popular ^rabe tambi^n, el 
Badschal es semejante a la muvaschaja ; Schack ofre- 
ce un ejemplo de ^1 rimado en AABBBACCCA, 
y reproduce sendas composiciones del Arcipreste de 
Hita y Alfonso Alvarez de Villasandino aconsonanta- 
das en igual forma. La influencia directa de los arabes 
sobre el Marques debe descartarse incondicionalmente 
en lo que se refiere al alma y m^s aiin a la estruc- 
tura de las Serranillas y Canciones y Decires. La lirica 
ar^biga precedio a la provenzal y a la galaico-por- 
tuguesa en la adopcion de un procedimiento t^cnico 
indudablemente harmonioso y arduo, pero que, en el 
fondo, no es sino un simbolo de la est^tica musical 
de la 6poca, todavia en cierne. Los primitivos poetas 
de cepa popular se dieron de lleno a los encantamien- 
tos ornamentales de la rima y a la diccion sonora, m^s 
que al espiritu misterioso del ritmo, cantera de sub- 
jetividades deliciosas y puras. De ahi tambi^n la 
eclosidn de las concatenaciones, de la rima de macho 



•* SERRANILLAS 153 

y hembra, del retornelo y, hasta cierto punto, de los 
retruecanos, de los giros pleonr^sticos y de las con- 
junciones y los adverbios expletivos. Las Serranillas 
excluyen todo alarde lingtiistico y toda gala ingeniosa 
en las combinaciones rimeas, y a ello debe indiscuti- 
blemente el Marques los lauros inmarcesibles que la 
posteridad se ha visto constreiiida a tributar a su me- 
moria. Obs^rvase en casi todas ellas, ilnicamente, como 
signo especial, la miitua correspondencia de la rima . 
entre los versos finales de cada estrofa y los del ter- 
ceto o cuarteto escritos a modo de introduccion . El 
hecho de que el Marques de Santillana desdenase in- 
timamente los artificios poeticos mientras la mayoria 
de sus coetaneos cifraba en ellos sus esperanzas de 
triunfo, explicase facilmente por el singular desarro- 
llo que en ^1 habia alcanzado el sentido auditivo y por 
sus cualidades ing^nitas de percepcion musical. Por- 
que (es preciso insistir en ello), el dominio de la tec- 
nica no se adquiere si la vocacion no preside el es- 
fuerzo del artista \ 



1. Sin comentario alguno, creo conveniente reproducir aqui, respefando hasfa los solecismos, 
la siguiente frase de Cejador y Frauca : • Santillana vive y vivira por sus Decires y Serranillas, 
» no porque fuera el primero que las hizo, ni siquiera el que mejor las hizo, sino porque en aquel 
» siglo no hubo otro que las hiciera mejor desde el Arcipreste, que le sobrepuja de cien codos, 
» hasfa Juan del Enzina y Gil Vicente. — ( Obra citada, pag. 293 ). 



CAPITULO III 



CANCIONES Y DECIRES*' 



Hecho el estudio de las Serranillas es menester pro- 
longarlo con el de las Canciones y los Decires para com- 
pletar la semblanza trovadoresca de Ifiigo L6pez de 
Mendoza. La Serranilla^ en cuya escena son siempre el 
caballero y la pastora los linicos e indispensables per- 
sonajes, no permite al poeta ninguna clase de mani- 
festaciones sentimentales restrospectivas ni de auto- 
observacidn. En ella triunfa la espontaneidad, flor 
purfsima cuyo ])erfume se desprende del didlogo insi- 
nuante y trasmina por nuestro espiritu como un hdlito 
de bucolica simplicidad ; las remembranzas pasionales 
que pasan en tropel por la imagmacion de los inter- 
locutores, se adivinan de inmediato pero no son evo- 
cadas durante el coloquio ceflido logica y estricta- 
mente a las circunstancias del azar que determina el 
encuentro fortuito de la serrana y el poeta. Estable- 
cidos la situacion y el pensamiento de ^ste antes de 
platicar con aqu^lla ; qu^ atractivo resalta en la Serra- 
nilla? El dialogo, natural y, por ende, quebrado, lleno 
de modales sorprendidos en su virginidad, de modulos 
variadisimos y pintorescas exclamaciones. La disqui- 



156 EL MARQUES DE SANTILLANA 

sicion sentimental, el analisis del amor, el examen psi- 
cologico con sus divagaciones caracterfsticas, en una 
palabra, todo aquello que predomina en la mente del 
poeta entregado a la meditacion, engendraria disonan- 
cias y asperezas dentro del cuadro ideal de esa apa- 
cible composicion pastoril. 

En sus Canciones y Decires escritos con igual simpli- 
cidad, exhuma el Marques viejas afioranzas; describe 
sentimientos propios y ofrece generosamente la savia 
de su intenso y rico subjetivismo. El verso octosilabo, 
solo o combinado con sus adicionales obligatorios, el 
tetrasilabo y el pentasilabo, recoge a maravilla y trans- 
mite con rara fidelidad los estados anfmicos del poeta. 
Y son, ora halagos y reproches de amor que se su- 
ceden con naturalidad en medio de sentidas quejum- 
bres, ora deprecaciones a la virtud y la belleza, o bien 
recuerdos de la amada lejana bajo cuya advocacion 
puesta estl la musa del caballero, lo que este expone 
en estrofas proteicas cuya originalidad seduce y cuyos 
escasos vicios formales llegan a desvanecerse entre la 
prodiga ramazon de la idea y el sentimiento. 

Suele el poeta concretar sus protestas amorosas y 
entonces alcanza grandes alturas el vuelo de su ima- 
ginacion acicateada por una infinita sensibilidad. « Antes 
el rodante ^ielo » dice el primer verso de una exce- 
lente cancion ^ en la que se rinde culto a la mujer ido- 
latrada y en la cual jura el Marques, abundando en 
ejemplos ilustrativos, que todos los imposibles dejar^n 
de serlo antes de que ^1 traicione u olvide a la sefiora 
de sus pensamientos, 

Espejo de las mujeres 
De Castilla. 



1. Excelente, a pesar de cuanfo dice al respecto Nicolas Heredia en su libro La Sensibilidad 
en la Poesia CastelJana, recordando acaso a Manuel Josef Quintana. 



" CANCIONES Y DECIRES ' 1 57 

Old esta estrofa, que suscitar^ en vosotros la imagen 
de las dem^s: 

Las fieras figres faran 
Antes paz con todo armento, 
Avran las arenas cuenfo, 
Los mares se agofaran; 
Que me faga la forfuna 
Si non fuyo, 

Nin me pueda llamar suyo 
Ofra alguna. 

Con esta bella cancion pueden rivalizar por uno u otro 
concepto estas otras : « St tu desseas a mi » ^ , varia- 
cion sobre el mismo asunto tratado ligeramente, aun- 
que con gracia y candor, y en la que un estribillo 
inocente pone una nota de sabor primitivo ; « Ha bien 
errada opinion », en la cual sustenta el enamorado 
que la ausencia no engendra el olvido, y « Por un 
valle deleytosoy> 2, completamente distinta de aqu^llas, 
y que, no obstante su tema, « lugar comiin de la poe- 
sfa provenzal», como dice Garcia de Diego, contiene 
trazos personalisimos que la realzan notablemente. 

o^Por awiar non saybamente ^ y ^Rectierdate de mi 
vida » tienen tambi^n innegable importancia ; la pri- 
mera, escrita en gallego a la manera de la ^poca, es 
decir, interpolando voces y giros castellanos y Portu- 
gueses, presenta al poeta bajo un nuevo aspecto lin- 
gliistico ; dulce y melancolica, es la segunda un rimero 
de saudades; serenamente brota de ella la queja de 
amor: 

Recuerdafe que padesco 
E padesgi 

Las penas que non meresco, 
Desque vi 

1. Bellamenfe fraducida al Frances y en prosa por La Boulaye, bajo el filulo Fidclite. (Vide: 
H. Dietz, Lcs Lifferafures efrangeres, tomo II: Ifalie-Espagne, pag. 319). 

2. Publicada por Garcia de Diego: Obra cifada, pag. 271. 



158 EL MARQUES DE SANTILLANA 

La respuesfa non devida 
Que me disfe; 
Por lo quel mi despedida 
Fue fan triste., 

intensificada por la insistencia del estribillo, que el 
Marqut^s emplea tambi^n en alguno de sus decires. 
« Coras on a Dios te d6y>^ << Bien cuydava yo servir>->^ 
« Quien de vos mevfet espera » , « Desseando ver a 
vos»^ <^Quanto mas vos mirardn», «Senora, qual soy 
venido », « Dios vos faga virtuosa », « Senora, mitchas 
iner^edesy>, «Nuevamente se m'ha dado»^ ^Deffeto es 
quien biejt s'entiende>>^ « El triste que se despide»^ 
«De vos Men servir-» (en hexasilabos), «Ya del todo 
desfallesge >^ son los versos iniciales de otras tantas 
canciones en las que el ojo experto del catador de 
nuestra poesia medioeval ve con delectacion no pocos 
ejemplos magnificos de sutileza amatoria y de galan- 
terfa. La quinta y la s^ptima, dedicadas, respectiva- 
mente, a dona Blanca de Navarra y a dofia Isabel de 
Portugal, son poesias de homenaje en cuyas expresio- 
nes, sino la dulzura y hasta la fina elegancia comu- 
nes en el Marques, falta a lo menos ese fuego interior 
que anima a otras composiciones de su indole. Descu- 
bren ambas al magnate que va friamente a cumplir 
una formula en una fiesta, y que, no debiendo excu- 
sarse, ante la sociedad cultisima que desea oirle, me- 
trifica y vierte por ceremonia algunas ideas alusivas 
al acto. 

Los Decires no se distinguen de las Canciones en for- 
ma tal que haga necesaria la adopcion de diferentes 
titulos. Mds aun: yo creo que el uso de ambos nom- 
bres es solo un capricho, pues excluyendo el Decir 
contra los /Iragoneses ( v^ase el capitulo primero de esta 
obra), Canciones y Decires, en el autor de las Serranillas, 



" CANCIONES Y DECIRES " 159 

pertenecen a un mismo g^nero K Ademas del que acabo 
de citar, que es el unico en su tema, dos de entre 
ellos justifican el renombre de que gozd el Marques; 
« Quando lafortuna quiso » ; asi comienza el que mere- 
ce prelacion en estas paginas. Aunque el Marques de 
Santillana no hubiera escrito otras poesias igualmente 
penetrantes cuya esencia mal puede alcanzar la flacu- 
ra inteiectual de los criticos pedagogicos y de los co- 
men tadores a sueldo, ese solo decir bastarfa para 
consagrar su reputacion de poeta semsitivo y delicado. 
Hay en ^1, — pese a los escritores que encuentran fria 
y amanerada la concepci6n podtica del precursor del 
Renacimiento en Castilla, — fervor en las demostra- 
ciones afectivas, en las im^genes gracia y profundidad, 
y ese humano misticismo en la concrecion de los sen- 
timientos, que suele ensefiorearse de los espiritus ro- 
m^nticos de todas las ^pocas. 

Algunos juegos de palabras, — asi juzgados a prime- 
ra vista — son, para el observador consciente queen 
ellos ahonda, sutiles expresiones y signos emocio- 
nales : 

Desseo non dessear, 

Y querria non querer : 
De mi pessar he placer 

Y de mi go^o pessar., 

que adquieren mayor frescura en esa exposicion de 
contrastes que se llaman estados de alma, cuando el 
raudal de las emociones asoma al rostro materiali- 
zandose en l^grimas o sonrisas: 

Lloro e rio en un momenfo 
E soy confenfo e quexoso : 



1. Afirma Menendez y Pelayo (Obra citada, {omo V, Prologo, pag. CXXI ) que los « c/ec/res 
se distinguen de las canciones por no tener esfribillo ni fema inicial » . — No es verdad ; algunas 
canciones carecen de uno y otra ; el decir « Amor, el qual olvidado » tiene, en cambio, esfri- 
billo. 



160 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Ardif me fallo e medroso : 
Tales disformegas sienfo 
Por vos, donna valerosa, . . 

Y el poeta, para quien ciertos conceptos est^ticos poco 
divulgados entonces chocan con la realidad, no con- 
cibe asl como asl, es natural, la fusion de lo malo y 
lo bello: 

I Quien vio tal ferogidat 
En angelica figura ? . . . 
Nin en fanfa fermosura 
Indomita crueldat ? . . . 

En estos versos: 

Pensaf que muriendo vivo, 
E viviendo muero e peno : 
De la vida soy ajeno, 
E de muerfe non esquivo ., 

par^ceme que est^ en germen la psicologia de las 
Coplas del alma que pena por ver a Dios, de San Juan de 
la Cruz, prescindiendo (es claro) de la esencia de la 
finalidad, abstracta en la de estos liltimos, y asequible 
en la de aqudlos; porque mientras el bardo mistico, 
con inusitada vehemencia que se me antoja un tan to 
morbida, procura purificarse en el crisol del amor di- 
vino, el Marques busca consuelo a sus angustias en la 
verdad del amor humano. Los sentimientos de uno y 
otro poeta, en las composiciones que estudio, son an- 
tipodas, filosoficamente ; su intensidad, sugerencia y 
penetracion, son en cambio, semejantes; comparad 
con los ya citados del Marques estos versos de San 
Juan de la Cruz: 

Esfando ausenfe de fi. 
dQue vida puedo fener, 
Sino muerte padecer, 
La mayor que nunca vi? 



" CANCIONES Y DECIRES *' 16l 

Lasfima tengo de mi, 
Pues de suerfe persevere, 
Que muero porque no muero. 

La cancidn <^Bien cuydava yo servir^^ continuacidn 
de «Qiiando la fortuna quisoy>^ es harmoniosa e inte- 
resante, pero no se mantiene a la altura de este bello 
decir. 

El otro a que he hecho referenda y al que desig- 
nar^ aquf con su verso de entrada: ^Amor, el qual 
olvidado > , carece de la profundidad y la savia pensante 
del primero ; sin embargo, su fuerza evocativa animada 
por la cadencia de un estribillo undulante que musita 
afioranzas y emite acentos elegfacos, no es atributo 
comiin de las composiciones an^logas de la ^poca. Ya 
en el cuarteto - introduccion esbdzase, delicado, el pen- 
samiento : 

Amor, el qual olvidado 
Cuydava que me tenia. 
Me fage vivir penado, 
Sospirando noche e dia., 

que afirma su toque y colorido en la estrofa siguiente, 
y pone al desnudo la congoja del poeta: 

En ofros fiempos quisiera 
Que de mi non se membrara : 
Que qualquier bien me figiera, 
Pues que gelo soplicara. 
Mas despues que rebafado 
Me vio de como solia. 
Me fage vivir penado, 
Sospirando noche e dia., 

quien, encar^ndose luego con el Amor, ru^gale que le 

inf unda la creencia de que es amado por la dama que 

logr6 cautivarle: 

11 



162 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Pero, Amor, pues me fegisfe 
Amador, fazme que crea 
Ser amado de quien visfe. 
Que me firio sin pelea : . . . , 

pues, de lo contrario, jam^s ser^ suyo, como tan re- 
sueltamente ^1 se propone en la estrofa final: 

Si non, sabe ^iertamente 
Que jamas tuyo non sea, 
Nin me Ilame fu servienfe 
Nin visfa de fu librea, 
Aunque sep'andar frasgado ; 
Pues fu poca corfesia 
Me fage vivir penado, 
Sospirando noche e dia. 

El Marques nutre a su ilusion no importa con qu^ ali- 
mentos ; y, a fuer de poeta dulce y sensible, herido del 
dardo amoroso, busca alivio tan pronto en las realidades 
como en los embelecos del amor. De ahl los atracti- 
vos de este decir. 

Las otras composiciones que, bajo el mismo tltulo, 
compuso mi biografiado, comienzan asf : « Caliope se 
levante- (en loor de la reina de Castilla), «^ Non es 
humana la himbre », « Gentil dama^ tal pares^e »^ 
« Diversas vefes mirando», {Degir de un enamorado), 
« Yo mirando una ribera», <^^QiiUn sera que se de- 
tenga . . .?y>, « Yo del to do he ya per dido » '^ y de 
entre ellas se destacan por su sencillez o elegancia 
formal las segunda, tercera y cuarta. En la quinta el 
poco amor que se siente por el asunto amengua el 
brillo de algunos pensamientos graciosos que suscitan 
el recuerdo de las Serranillas. 



1. Garcia de Diego (Obra cifada, pag. 243) publica separadamente este decir, advirtiendo que 
en la edicion de Amador de los Rios, forma parte del que empieza: "Cenfil dama, fal pares^e" . 
Yo creo, a mi vez, que ninguno de los dos tiene razon, y que la octavilla "Yo del fodo he ya 
perdido" es el preludio o prologo de la cancion "Corazon a Dios ie do". 



" CANCIONES Y DECIRES " 165 

Alguien ha creido observar en las Canciones y los 
Decires cierto amaneramiento fomentado por la caren- 
cia de fuego amoroso; alguien tambidn ha pretendido 
descubrir en ellos simples variaciones de temas pro- 
venzales. jNada m^s incierto! Quienes emiten tales 
juicios son puramente escritores didacticos que igno- 
ran las leyes de afinidad espiritual; y para juzgar a 
fondo al Marques de Santillana o a cualquier poeta 
complejo, es men ester dominar su arte y haber expe- 
rimentado, o a lo menos intuido, sus mismas emocio- 
nes. El alma del poeta es un bosque impenetrable para 
los prof an OS ... He ahi por qu^ sostengo que la critica 
po^tica debe ser reservada para los temperamentos 
poeticos, y no para los escritores, maximos o media- 
nos, que nada saben de la sensibilidad del poeta. En 
abono de mi tesis, puedo presentaros los ejemplos de 
tres escritores uruguayos; prosadores dos de ellos: 
Carlos Reyles y Carlos Vaz Ferreira, y poeta ( i os sor- 
prende ? ) el otro : Juan Zorrilla de San Martin. La con- 
cepci6n de la poesia es en el primero sobrado uniforme ; 
sustenta la sencillez y la sinceridad (y yo convengo 
en esos principios est^ticos), pero pone limite a la li- 
bertad espiritual, y no columbra las infinitas transicio- 
nes que opdranse durante la gestacion en el alma del 
poeta y que forman, por decirlo asi, su caudal de re- 
miniscencias emocionales ^ Ni ahonda tampoco en esos 
raros psicologismos que son logica resultancia de in- 
fluencias exteriores extrafias a la objetividad del no- 
velista, y en los cuales hincan el diente los lobeznos 
de la filosofia barata estilo Max Nordau. Al estado 
morbido del espiritu corresponde la manifestacion tarn- 



1 . Ved, sino, en La MueHe del Cisne : La Flor Latina, admirable por ofros concepfos, cuyos 
rasgos fundamentales conllrma el autor en el Prologo que hubo de llevar esa obra y que publico 
ya nuestra prensa... 



164 EL MARQUES DE SANTILLANA 

bi^n mdrbida del creador, y hasta la hiperestesia ( que 
no de otra cosa padecen los escritores de nervios ex- 
tra - sensibilizados de que habla el autor de La Muerte 
del Cisne)^ y es por ello por lo que no solo son acep- 
tables, sino plausibles, pues que se derivan de la es- 
pontaneidad, ciertas incoherencias intimas que no al- 
canza a comprender en toda su amplitud el talento de 
Carlos Reyles. Gusta ^ste de la sinceridad en el arte, 
mas acontece que va contra ella de vez en cuando, 
porque no sabe adaptarse a las incidencias contradic- 
torias que suelen estremecer el espiritu del artista, y 
que al materializarse, conservan aun en su plasticidad 
la huella indeleble de su origen. Tocante al l^xico es- 
cogido por el poeta, tengo para mi que Reyles aboga 
por region alizarlo. y de consiguiente, por restringirlo 
a favor de una mal entendida sinceridad en la crea- 
cion po6tica. 

Carlos Vaz Ferreira y Juan Zorrilla de San Martin 
no tienen, en verdad, ninguna disciplina estetica que 
les permita compenetrarse a fondo de los encantos 
porticos. Niegan ante todo la personalidad, y, como tal 
negacion trae aparejada la de la sinceridad y el sen- 
timiento, resulta que la poesfa, — de acuerdo con sus 
ideas, — es un producto de la imitacion servil, tanto 
en lo que atafle a las formas como a la modalidad y 
el concierto ideologicos. Las bellas imitaciones, las 
imagenes exactas y directas, es decir, exentas de pro- 
fundidad y poco sutiles, los impetus imaginativos tras- 
plantados de los pai'ses tropicales, la versificacion 
artificiosa que a las veces encubre la trivialidad de la 
idea, la expresion arcaica no siempre Mcil de sustituir, los 
gestos caballerescos, aun aquellos de antiguallas, todo 
ello en extrafio consorcio les place sobremanera ; pero, 
lY los atributos personales cuya ausencia implica in- 



"CANCIONES Y DECIRES " 165 

sinceridad de sentimiento e impotencia de crear? — 
jAh, 6stos ocupan un lugar secundario en su concep- 
ci6n po^tica! De mis pMticas con estos tres escrito- 
res o de sus juicios sobre obras po^ticas, he recogido 
como fruto de mi observacion que no repara en 'peli- 
llos, las impresiones que acabo de consignar. 

Ahora bien : esas mismas impresiones me son suge- 
ridas por aquellos crlticos que, husmeando en la lirica 
provenzal o lemosina, encuentran en sus anales el tipo 
directo de las Canciones y los Decires del Marques de 
Santillana. Y 6ste tiene de los provenzales lo que los 
provenzales de los ^rabes y ^stos, a su vez, de los 
latinos y griegos: un concepto del amor que aun es 
sustentado, cuando menos en su esencia, por nuestros 
poetas idealistas y especialmente por los rom^nticos. 
El sentimiento amoroso de 6stos y aquellos vibra al 
unisono con el ritmo de la sangre, y, ni Anglade ni 
otros catedr^ticos que rivalizan en escudriflar los re- 
covecos del lirismo de la Edad Media en Francia, 
obran concienzudamente al unificar las doctrinas amo- 
rosas de los troubadours. La misoginia de Marcabrun? 
la vocacion guerrera de Bertran de Born, la inclina- 
ci6n mistico - sensual de Jaufre Rudel, el sentimenta- 
lismo ing^nito de Bernard de Ventadour y de Arnaud 
de Mareuil, la llama creadora de Arnaud Daniel, el 
suntuoso imaginativo, y, en fin, los rasgos primordia- 
les de la mayoria de los troubadours del clasicismo, 
que estudia con tanto amor, entre otros profesores, 
el propio Anglade, son modalidades que escinden irre- 
mediablemente la harmonia de toda cuestion doctri- 
nal y m^s aun si ^sta responde, como acontece con 
la de los poetas provenzales, a principios puramente 
org^nicos que ellos, a fuer de sinceros, no hubieran 
podido desnaturalizar. 



166 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Bien est^ que el amor fuera considerado un culto, 
al decir de Anglade, « en la poesfa cortesana de los 
troubadours >^ ^ (nada hay en ello de extrailo, pues 
todavia sigue si^ndolo para el verdadero amador); 
bien esta que bardos y caballeros rindieran vasallaje 
a las damas, (siempre se pagar^ tal tribute al eterno 
femenino ), pero creer sin reservas que ese culto « tu- 
viera sus leyes y derechos que formaban una especie 
de cddigo del perfecto amante, a cuya disciplina era 
menester someterse», y aceptar de todos modos la 
eficiencia de ese codigo, es un exceso de ingenuidad 
deliciosa o un bello signo de inocencia. Porque, siendo 
evidente, como lo es, en la poesia de los lemosines, 
la sinceridad, nunca el subjetivismo de dstos pudo 
estar supeditado a preceptos inexorables que negasen 
la ley natural del instinto menoscabando a la vez la 
esencia del sentimiento. Lo que individualiza en puri- 
dad la poesia galante de los troubadours es la agu- 
deza psicologica en el procedimiento amatorio del cual 
se diriva (y Anglade lo reconoce) la arbitraria deno- 
minacion de Leys d' Amors que aplicose despu^s al con- 
junto de las leyes podticas provenzales. Las cualidades: 
discrecion, paciencia, etc., siempre ban sido y ser^n 
reivindicadas por el perfecto amador ; y es por ello 
tambi^n por lo que estoy en desacuerdo con el ama- 
ble profesor de Nancy que casi las considera patri- 
monio exclusivo de los troubadours, ^1, que no trepida 
en adjudicar a ^stos la invencion del « vasallaje amo- 
roso ». 

De todo ello se infiere que los trovadores lemo- 
sines fueron sobre todo personales, y, si por persona- 
lidad se entiende fidelidad absoluta consigo mismo en 
el cultivo del elemento formal y en la expresidn de 
los sentimientos, es indudable que el Marques de San- 



"CANCIONES Y DECIRES 167 

tillana fu^ sumamente personal en sus Canciones y De- 
cires. Podr^ argtiirse que ciertos pensamientos suyos 
son similares a otros ya corrientes entre los proven- 
zales ; empero, la reminiscencia no existe por dos cau- 
sas: porque esos pensamientos pertenecieron siempre 
al acervo popular y porque el Marques no conocio 
las poesias de aquellos troubadours a quienes mds se 
asemeja por sus inspiraciones amorosas. Asf, Mcil es 
advertir, por ejemplo, la analogia que existe entre 

Ha bien errada opinion 
Quien dice: fan lexos d'ojos, 
Tan lexos de cora^on., 

o, como dice uno de los refranes que ordeno el pro- 
pio Marques, a ruego de Juan II : 

•Tan luene de ojos fanfo de corag6n.,» 

y el siguiente pensamiento de Bernard de Ventadour 
dirigido a una dama: 

'Si mis ojos no os ven, sabed que os ve mi coraz6n»; 

entre esta manifestacion del poeta castellano: 

Sinon fanfo que penssar 
Deves que mi conclusion 
Es sin fallir 
Padesger, penar, morir 
So fu pendon., 



y otras parecidas: 



Tomafme en vuesfro parfido 

Como quiera, 

Porque, viviendo, non muera 

Aborrido. 



168 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Sin favor o favorido 
Me fenedes 

Muerfo, si fal me queredes, 
O guarido,, 

y esa filosofia amorosa — ya cultivada, si bien mesura- 
damente, por griegos, latinos y arabes, — que predica- 
ron y enaltecieron los provenzales y que est^ basada 
en el sacrificio. El sano espiritu de sumision que alienta 
en las declaraciones dirigidas a las damas por esos li- 
ricos tan insinuantes y caballeros, palpita en las tier- 
nas manifestaciones del Marques, aunque con modales 
m^s puros y parsimoniosos, como cuadraba a su auste- 
ridady exigfalo la condici6n de la dama — su esposa — 
a quien fu^ dedicado, en su mayor parte, este bucaro 
primoroso de Canciones y Decires. 



CAPITULO IV 



POESIAS VARIAS 



Pero, al creador que hubo en Lopez de Mendoza es 
menester juzgarlo tambi^n a trav^s de otras poesias 
de inspiracion varia y diversa estructura. Ante todo 
se imponen las citas del c^lebre Villancico, fecho por el 
Marques a unas tres fijas suyas, y a cuyas estrofas dan 
cima cantarcillos populates llenos de galania, y del can- 
tar « Dos serranas he trovado » que, como alguna otra 
de las composiciones que motivan el presente capitulo, 
pertenecen al mismo genero de las canciones y los de- 
cires. La reproduccion del primero es obligatoria en 
este libro. He aqui, pues, la leccion de Amador de los 
Rios: 

I 

Por una genfil floresfa 
De lindas flores e rosas 
Vide tres damas fermosas 
Que de amores han reqiiesta. 
Yo con volunfat muy presfa 
Me llegue a conosgellas : 
Comengo la una dellas 
Esfa cangion fan honesta : 

Aguardan a mi : 

Nunca tales guardas vi. 



170 EL MARQUES DE SANTILLANA 



II 



Por mirar su fermosura 
Desfas fres gentiles damas, 
Yo cobrime con las ramas, 
Metime so la verdura. 
La ofra con grand fristura 
Comengo de sospirar 
E de^ir esfe cantar 
Con muy honesfa messura : 

La nina que amores ha, 

Sola icomo dormira? . . . 

Ill 

Por no les fa^er turbanga 
Non quise ir mas adelanfe 
A las que con ordenan^a 
Cantavan fan consonanfe. 
La ofra con buen semblanfe 
Dixo ; Senoras de esfado, 
Pues las dos aveis canfado, 
A mi conviene que canfe: 

Dejaflo, al villano pene ; 
Vcngueme Dios delle. 

IV 

Desque ya ovieron canfado 

Esfas seiioras que digo, 

Yo sali desconsolado, 

Como ome sin abrigo. 

Ellas dixeron : Amigo, 

Non soys vos el que buscamos ; 

Mas canfaf, pues que canfamos : 

Sospirando iva la nifia 

E non por mi. 

Que yo bien se lo enfendi. 

Ya habr^is sospechado, sin duda, el porqu^ de la 
obligatoriedad de esta reproduccion ; la belleza del 



POESIAS VARIAS 171 

Villdncico supera a todo encomio; y, si se me pidiese 
que estableciera un paralelo con otra poesia coetd,nea 
de g^nero parecido, yo no podria menos de nombrar 
una del propio Marques: la Serranilla de la Vaquera de 
la Finojosa. Hay tanta espiritualidad, tan sutil encanto 
en este villancico^ que no alcanzo a comprender aun 
por qu^ en ciertas obras didacticas se ha omitido su 
cita. Fiel reflejo son sus estrofas de una emocion pura 
y sencilla, experimentada por el poeta- padre y que, 
por lo tanto, nada tiene que ver con esas emociones 
librescas en cuya exposicion entretenian sus ocios los 
bardos mediocres del reinado de Juan 11. Su movi- 
miento esc^nico y el primor de su t^cnica pueden 
parangonarse con los de las Serranillas^ de las cuales, 
sin embargo, difieren fundamentalmente, como obser- 
va Amador de los Rios (Obras^ pag. 461, nota). 

El cantar que comienza con este verso: «Dos se- 
rranas he trovado^^^ y que Garcia de Diego inserta 
en su coleccion de Canciones y Decires del Marques de 
Santillana (pags. 265-269) es un nuevo exponente del 
talento descriptivo de mi biografiado que suele gustar 
de la sobriedad pictorica y de los reld^mpagos del es- 
corzo. Old; 

Fruenfes claras e luzientes. 
Las gejas en arco algadas. 
Las narizes afiladas, 
Chica boca e blancos dienfes, 
Ojos priefos e rienfes, 
Las mexillas como rosas, 
Gargantas maravillosas, 
Ahas, lindas al mi grado. 

Carta del Marques a una Dama es una composicidn amo- 
rosa en la que el primero lamenta la ausencia de la 
segunda, que, segiin estos versos: 



172 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Mio non, mas fodo vuesfro 
Soy despues que me prendisfes, 
E si fanfo non lo muesfro, 
Es porque lo deffendistes., 

era una mujer casada. Creo que este amor pintado 
por el poeta no es sino un amor circunstancial, ya 
que tan escasa es la intensidad de un sentimiento que 
en otras ocasiones exprime aqu^l con tanta vehemencia. 

Loor a dona Johana de CJrgel (condesa de Fox) es, 
como lo indica el ti'tulo, un elogio; ferviente loa a la 
belleza, que, como esas rimas con que el poeta, en su 
peregrinaje, va orlando las p^ginas de los ^Ibumes 
que manos femeniles le presentan, carece de aliento 
emotivo, aunque no de gallardias espirituales en que 
tan prddigas se muestran siempre las musas galantes. 

Oracion, publicada por Men^ndez y Pelayo fAntologia 
de poetas liricos castellanos, tomo II, pdg. 141 ) es una poe- 
sia consagrada al culto de Jesiis y la Virgen 111 \ Com" 
puesta en octavas dodecasilabicas, llena toda ella de 
profundas reflexiones que descubren al poeta cristiano 
entregado a los inocentes placeres de la edad madu- 
ra, su espiritu de resignacion y serena forma confir- 
man la austeridad del moralista que ya se habfa de- 
mostrado en los Proverbios, y del religioso que en el 
himno fl Nuestra Senora de Guadalupe se expresa con 
profunda ardentia. Esta liltima composicion, escrita en 
1455, es a la vez himno y deprecacion. Su forma es- 
trofica (d^cimas en ABBAACCCCA) par^ceme 
ardua y harmonioslsima ; sus giros, en cambio, adole- 
cen de ampulosidad, y sus tropos me resultan des- 



1. Amador de los Rios, en su Hisforia Crifica tomo VI, pag. 127, da noHcias de ella, 

reproduciendo la segunda estrofa y asegurando que la composicion consfa de ocho octavas: Me- 
nendez y Pelayo, a su vez, la da como inedita en su libro precitado, pero solo inserta siete 
\octavas, supliendo la septima con puntos suspensivos. t Seria esta ilegible en el Codice de Ca- 
llardo en donde la descubrio Amador ? . . . 



POESIAS VARIAS 175 

templados. Y es que el poeta, a quien no debe acusarse 
de artificioso, y menos aiin con motivo de estas d6ci- 
mas que ^1 sinti6 mtimamente, tuvo el poco tino de 
acumular met^foras, sin^cdoques y metonimias, arras- 
trado por su sentimiento que deseaba encarecer m^s 
las virtudes de la Virgen. A Nuestra Senora de Guada- 
lupe contiene, por otra parte, muchos versos de ado- 
rable sencillez; he aqul algunos: 

Perdona, si mas non supe, 
Mi lengua deffefuosa. 
Ninguna fue fan verbosa 
De los nuesfros pregepfores, 
Sancfos e sabios dotfores 
Qu'en loar los fus loores 
No recre^iessen errores, 
Fuesse rimo, fuesse prosa. 

Las Coplas a don /llfcnso de Portugal son una serie 
de consejos a los reyes, no exentos de interns, pero 
cuyo merito es muy inferior al de la Respuesta que 
envi6 el Marques a su sobrino Gomez Manrique, junto 
con un cancionero de sus obras que dste habfale soli- 
citado. En ella harmoniza el donaire de la versifica- 
cion dodecasiMbica con la riqueza del pensamiento 
que discurre muelle y cadencioso por los floridos sen- 
deros de la gaya ciencia, enconrnando las bellas cua- 
lidades Ifricas del solicitante. Pueden colocarse en el 
mismo piano una Pregunta y dos Respuestas del Mar- 
ques a su entraflable amigo Juan de Mena. En la 
primera creo ver una alusidn al condestable Alvaro 
de Luna; pregunta Lopez de Mendoza cu^l es, entre 
los sensitivos, el animal 

Que quando mas farfo, esfa mas fambrienfo, 
E nunca se falla que fuesse contenfo, 
Mas siempre guerrea al geno humanal . . . 



174 EL MARQUES DE SANTILLANA 

y responde Juan de Mena: 

El fal animal a mi pensamienfo 
Arpia seria, del fodo avariento, 
COBDIQIA llamada por sesso moral. 

Las Respuestas, de igual tenor, a enigmaticas pre- 
guntas del autor de la Coronacion^ demuestran sutil 
ingenio y gran fondo de experiencia literaria. 

Pregunta de Nobles (a Villena), recargada de erudi- 
cion ; Sobre la Quartana del senor Rey^ don Juan 1 1, ele- 
gante en su forma y escrita en colaboracion con Juan 
de Mena ; Favor de Hercules contra Fortuna, publicada por 
Eugenio de Ochoa bajo el titulo de Los doze trabajos 
d'Ercoles ^ , llena de citas mitologicas y, por ende, 
pesada ; y, en fin, una Pregunta que comienza asl : 
« Grand rethorico eloquente », en octosilabos, que ha 
quedado incompleta y se ignora a quien iba dirigida, 
son composiciones que, sin aventajar a las de los 
cancioneros de la ^poca, tienen aqui y alld, entre la 
frondosidad de los versos, algunos rasgos que per- 
miten vislumbrar el temperamento del poeta. 



1, Vide: Eugenio de Ochoa: Rimas inediias de Don Inigo Lopez de Mendoza, etc. pag. 245. 



TERCERA PARTE 

EL RENOVADOR - - - 



CAPITULO UNICO 



SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO" 



Juan Bosc^n, en el prologo de su libro segundo: 
Sonetos y canciones a manera de los italianos, dirigido a la 
Duquesa de Soma, declare ser el implantador del en- 
decasilabo y del soneto en Espafia; old: «Porque la 
» cosa era nueva en nuestra Espafia, y los hombres 
» tambi^n nuevos, a lo menos muchos dellos; y en 
» tanta novedad era imposible no temer con causa, y 
» aun sin ella» '. 

Durante algunas d^cadas, fue aceptada como justa 
la pretension de Boscan, hasta que Argote de Molina 
y Herrera, el divino, en la segunda mitad del siglo de 
oro, reconocieron y manifestaron, no sin cierta violen- 
cia indigna de tan altos ingenios, que el poeta de Bar- 
celona habia usurpado al Marques de Santillana el 
honor de tal implantacion. Desde entonces, no se dis- 
cute en la peninsula la prioridad en la construccidn 
del soneto, y si la del verso endecasllabo, de la que 
ya he tratado exponiendo ideas personales que sus- 
tento desde hace mucho tiempo. 



1. William I. Knapp : Obra ciiada, pag. 166. 

\2 



i7d EL MARQUES DE SANTILLANA 

Sonetos, fechos al italico modo merecen un extenso y 
minucioso estudio, a pesar del juicio mezquino de Fitz- 
maurice Kelly, quien asegura : « II est vrai que Santi- 
» liana fut apparemment le premier k cultiver le son- 
» net en Espagne; mais il ne r^ussit pas a Ty acclimater, 
» bien qu'il empruntat a Petrarque. Leur fond imitatif 
» et leur expression guindee, font que ses sonnets ne 
» sont gu^re que des curiosites historiques qui pass^ 
» rent h peu pr^s inapergues . . . » \ 

Para dar cima a semejarite estudio, es menester juz- 
gar dichos sonetos ideologica y t^cnicamente, some 
ti^ndolos al analisis, aunque se impone primeramente 
esta pregunta: £c6mo conocio el soneto el Marques 
de Santillana? 

En el Prohemio de la Comedieta de Ponza el poeta atri- 
buye a Guido Cavalcanti la invencion de esta forma, 
diciendo : E esta arte fallo primeramente en Italia Guy- 
» do Cavalgante, e despues usaron della Checo Das- 
» culi, e Dante, e mucho m^s que todos Frangisco 
» Petrarcha, poeta laureado ». Amador de los Rlos 
refuto este punto : « La literatura italiana — dice — con- 
» cede esta honra a Pedro de las Vifias, ministro in- 
» fortunado de Federico II, precediendo tambi^n a 
» Cavalcanti un Jacopo da Lentino, un Dante da Ma- 
» jano, un Guido Guinizzelli y un Guittone d'Arezzo, 
» que fu^ el que fijo del todo la combinacion m^trica 
» del soneto » ^. Y agrega en la misma nota, que el 
poeta de Carrion de los Con des siguio en sus sonetos 
« esta primera tradicion, cruzando las rimas, como 
» Vifias, Lentino y otros». Esta illtima observacion, 
parcial, y no absoluta como pretende Amador, ca- 
rece de importancia, porque casi todos los poetas 



1. Fitzmaurice Kelly; Obra citada, pag. 96. 

2. Amador de los Rios: Hisforia Crifko.,., !omo VI, pag. 123, nola. 



'* SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO " 179 

italianos cultivadores del soneto en la Edad Media 
usaron indistintamente la rima cruzada o de servente- 
sio, y la de redondilla. En cuanto a la paternidad de 
la invencion del soneto, la asercion del Marques de 
Santillana es, a la verdad, erronea. 

Queda establecido, desde luego, que el poeta caste- 
llano gusto del soneto a trav^s del genio de Alighieri 
y de la inspiracion del Petrarca, cuyo numen siguio 
la estela de sus predecesores. 

Ahora bien : el Marques de Santillana i imito en sus 
sonetos a los poetas nombrados? 

No; y voy a demostrarlo, comenzando por cuanto 
concierne al elemento formal. 

Empleo el Marques en sus sonetos las cuatro formas 
endecasiMbicas usadas por los poetas italianos, a sa- 
ber: las de Y^mbicos o heroicos, anap^sticos (deno- 
minados tambi^n dactilicos), saficos y provenzales, 
cuyos esquemas ritmicos son, respectivamente, los si- 
guientes : 

123456789 10 11 

123456789 10 11 

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 

123456789 10 11 

Hay tambi^n en dichas composiciones — aunque usa- 
dos accidentalmente, si me atengo a las copias que 
ban llegado hasta nuestros dlas — algunos versos am- 
biguos e indeterminados, y dodecasllabos de 6-6, como 
observar^is en este cuadro: 



180 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



1 


2 


3 


4 


5 


6 


7 


8 


9 


10 


11 


tf. 

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1 

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C 

1 

V 
+-> 

a; 

1 — 1 


246 


155 


76 


51 


5 


20 


22 


6 


3 


2 


2 



Las deficiencias de los versos sefialados con los nii- 
meros 5, 6, 7 y 8 consisten en la falta de acentuacion 
pros6dica, unas veces ; y las otras, en la omision de la 
sinalefa o en el uso de hiatos por demas desagradables. 

De la clasificacion anterior he obtenido los siguien- 
tes resultados: 

De los 588 versos que componen los 42 sonetos, 528 
son perfectos, pues que corresponde su t^cnica a la 
empleada por Guinizzelli, Cavalcanti, Dante, Fresco- 
baldi, Cino da Pistoia, Petrarca, Boccaccio y otros 
poetas de los siglos XIII y XIV. 

Claro esta que yo, consecuente con mis ideas ya 
expuestas en mi libro citado, y bien fundadas, por 
cierto, rechazo esa formula conciliatoria que aconseja 
el uso del endecasilabo anap^stico entre las otras for- 
mas endecasiMbicas. Con todo, debo advertir, que 
en este caso transijo con dicha formula, ya que no ha 
de juzgarse por igual la t^cnica de los poetas del Me- 
dioevo y la de los contempor^neos. 



"SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO 181 

Pero, aiin analizando severamente los sonetos de L6- 
pez de Mendoza, con un criterio aparente a la evolu- 
cion ritmica de la poesla de hoy — aiin asf, — fuerza 
es reconocer que ellos contienen mayorfa de versos 
perfectos. Observad el cuadro expuesto: hay en 6\ 
246 ylmbicos, 76 s^ficos y 51 provenzales; en total, 
373 endecasflabos acentuados con la perfeccion que 
hoy alcanzan nuestros m^s altos poetas. 

Esta afirmacion de Ochoa : «... raro es tambi^n el 
» que esta acentuado como se debe para que sea ver- 
» dadero endecasilabo » ^ es gratuita y ligera, y queda 
destruida sin necesidad del an^lisis. 

Imperfectos son estos versos para Angel Vegue y 
Goldoni : 

Por venfura diras, ydola mia. ( VI, 9 ). 
La hora, el punfo sea fal engano, (XXII. 3). 
Desnudo de esperanga e abrigado. (XIX, 5). 
Muy glorYosa fue su vida al mundo. ( XLI, 14)2. 

y para todo aquel que ignore el verdadero valor de 
los acentos preponderantes y de la cesura. 

Acerca del enjambement^ tan grato para el oido se- 
lecto, que usa a menudo el Marques, nada dice el 
mismo autor ; y, sin embargo, ^1 reproduce en su tesis 
varios ejemplos. Afirma, en cambio, a manera de repro- 
che. que « la sinalefa coincide con la cesura » en estos 
versos que transcribo a su modo : 



1 Eugenio de Ochoa : Obra cifada, pag. 93. 

2. Angel Vegue y Goldoni : Los sonefos « a/ ifalico modo • de Don Inigo Ldpez de Men- 
doza, Marques de Sanfillana, (fesis), pags. 32-33. Adverfid que la numeracion y el fexfo en las 
citas ajenas correspondientes a los sonefos del Marques, como asimismo a los de Petrarca que 
apareceran mas adelanfe, son los adoptados por cada aufor. Yo me afengo respedo al Marques 
de Sanfillana, a los de Amador de los" Rios cuya es la leccion de Sonetos, fechos al ifalico modo 
que inserfo en el apendice V; en cuanfo a Pefrarca, la edicion de sus rimas por mi consultada es 
la de G. Barbera, de Firenze. 



182 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Desnudo de esperan^a | e abrigado ( XIX, 5 ). 
En hedad nueva | e tiempo friunphanfe (V, 10). 

y que « la cesura, por la brusca, interrumpe el senti- 
do », en este otro: 

Muy gloriosa fue | su vida al mundo ( XLI, 14) 

y ello es en gran parte incierto. Vegue y Goldoni, en 
estos casos, parece desconocer los primeros principios 
de la versificacion, que no otra cosa sugieren sus ro- 
tundas afirmaciones. En el verso citado primeramente 
no coincide la sinalefa con la cesura; en el segundo 
SI, consider^ndolo y^mbico merced al auxilio de la 
diuresis, y no si se le juzga como dactilico, recono- 
ciendo el hiato. Ademas, no debe olvidarse que en el 
verso endecasilabo las cesuras son generalmente leves 
y que, por lo tanto, aunque ellas coincidan con la si- 
nalefa, no destruyen el ritmo. Vegue y Goldoni forma 
la sinalefa a-e en el primero de los versos reprodu- 
cidos y da al segundo un valor de yambico como otros 
pueden dd,rselo de dactilico, obrando irreflexivamente. 
En cuanto al ultimo de dichos versos, la cesura ha 
sido mal comprendida por el escritor espafiol que to- 
ma por yambico un s^fico. Observad la verdadera si- 
tuacion de aqudla: 

Muy glonosa | fue su vida al mundo. 

Muchas otras de las aserciones de Vegue y Goldoni, 
podrian ser destruidas con igual facilidad, pero me 
abstengo de hacerlo para no extender demasiado este 
capitulo. Por lo dem^s, bastan las objeciones que aca- 
bo de formular para medir las condiciones del comen- 
tador de Sonetos, fechos al italico modo^ como critico del 
verso. 



"SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO 183 

Alfred Morel -Fatio afirma que algunos endecasila- 
bos del Marques est^n acentuados solamente en las 
silabas cuarta y d^cima, y cita los siguientes: 

Servando en acfo la fraternal liga. (II, 4 ) 
Las genfes della, con toda fervengia, ( III, 4 ), 
Vieron mis ojos en forma divina. ( III, 7 ). 
Ardiendo en fuego, me fallo en reposo. (Ill, 14) i. 

Ya fu^ rebatido el erudito escritor francos por Fran- 
cisco Flamini en su obra Studi di Storia Letieraria ita- 
liana e straniera (p^g. 388) en lo que a la acentuacion 
de los versos precitados se refiere. Excepto el pri- 
mero cuya intensidad rltmica no ha sabido apreciar 
Flamini y si Morel -Fatio, tienen ellos, adem^s de los 
acentos de 4.^ y 10.^, el de la 7.^, que ha escapado a 
la observacion del culto hispanista francos. Agrega 
este que al endecasilabo italiano que el Marques sigue 
debe exigirsele la formula 4, 8, 10 6 6, 10. Tal exi- 
gencia no es necesaria. Morel -Fatio parece ignorar el 
organismo ritmico de los endecasilabos del Dante y 
Petrarca y de los de sus contempor^neos y predece- 
sores. Estos y aqudllos usaban frecuentemente el 
acento en 7.^. 

Siete esquemas representan la variedad de estos 
sonetos en cuanto a las combinaciones de su rima; 
son estos: 

1. ABAB-ABAB-CDC-DCD. (Sonetos I, III, 
IV, V, VI, VII, VIII, XIII, XVI, XVII, XVIII, 
XXII, XXIII, XXIV, XXX, XXXIII, XXXIV, 
XXXV, XXXVI, XL, XLII). 

2. ABBA-ACCA-DED-EDE. (Sonetos II, IX, 
XI,-^V, XXXII). 

1. Alfred Morel - Fafio : L'Arte Mayor ci I'HendecasyHabe, en Romania, num. 90; Abril - Ju- 
nio de 1894, pag. 226. 



184 EL MARQUES DE SANTILLANA 

3. ABBA-ACCA-DEF-DEF. (Sonetos X, 
XXIX). 

4. ABAB-BCCB-DED-EDE. (Soneto XII). 

5. ABBA-ABBA-CDE-CDE. (Soneto XIV). 

6. ABAB-ABAB-CDE-CDE. (Sonetos XIX, 
XX, XXI, XXV, XXVI, XXVII, XXVIII, XXXVII, 
XXXVIII, XXXIX, XLI). 

7. ABAB-BCCB-DEF-DEF. (Soneto XXXI). 

He aqui los esquemas rimeos de los sonetos de 
Dante y Petrarca: 

ABBA-ABBA-CDC-CDC. 
ABBA-ABBA-CDE-EDC. 
ABAB-ABAB-CDE-CDE. 
ABBA-ABBA-CDD-CEE. 
ABBA-ABBA-CDE-DCE. 
ABBA-ABBA-CDD-DCC. 
ABAB-ABAB-CDC-DCD. 
ABAB-ABAB-CDC-CDC. 
ABBA-ABBA-CDC-DCD. 

(Dante, Vifa Nuova, II Canzoniere). 

ABBA-ABBA-CDE-CDE. 
ABBA-ABBA-CDE-DCE. 
ABBA-ABBA-CDC-CDC. 
ABBA-ABBA-CDC-DCD. 
ABBA-ABBA-CDDDCC. 
ABBA-ABBA-CDE-EDC. 
ABBA-ABBA-CDE-DEC. 
ABAB-ABAB-CDC-CDC. 
ABAB-ABAB-CDE-DCE. 
ABAB-ABAB-CDE-CDE. 
ABAB-ABAB-CDC-DCD. 
ABAB-BABA-CDC-DCD. 
ABAB-BAAB-CDE-CDE. 

(Petrarca, // Canzoniere). 



"SONETOS. FECHOS AL ITALICO MODO " 185 

Los esquemas rlmeos nilmeros 2, 3, 4 y 7 usados 
por mi poeta no existen, pues, en la Vita Nuova e // Can- 
zoniere del Dante ni en // Canzoniere del Petrarca. 
Tampoco he podido encontrarlos en las obras de los 
dem^s poetas italianos que florecieron hasta el si- 
glo XV. 

El concepto del soneto seria para ml absolute si yo 
no aceptase la combinacion de la rima cruzada como 
la de redondilla, en ambos cuartetos. Desdeilo esa 
forma de soneto tan difundida en Espafia y que con- 
siste en rimar distintamente los cuartetos, menospre- 
ciando la base birrima, regular o irregular. 

No llego a tan to el « atrevimiento » del Marques, quien 
se abstuvo de desligar completamente un cuarteto 
del otro, conservando en el segundo dos versos rima- 
dos con dos del primero . e introduciendo en aqu^l 
una nueva rima; que a ello se reduce su innovacion 
en esta materia. Admiro, pues, el intento de Ifiigo 
Lopez de Mendoza ; pero, aun reconoci^ndolo superior 
al de muchos de nuestros contemporaneos, no lo enca- 
rezco ni aplaudo. Por otra parte, esa innovacion solo 
aparece, como habeis visto, en nueve de sus sonetos. 

Alfred Morel -Fatio no cree que el Marquds tuvo 
intenciones de innovar al escribir esos nueve sonetos ; 
old: «Je ne crois pas qu'il ait voulu innover; il a, k 
» mon sens, simplement maintenu dans le sonnet ita- 
» lien I'ordre des rimes de deux formes de Fancienne 
» octave espagnole » ' . Yo si, lo creo, pues no otra 
cosa debe esperarse de un poeta que siempre did 
pruebas de independencia artlstica, hasta en aquellas 
composiciones que por su forma alegdrica descienden 
directamente de la escuela dantesca. 

Sanvisenti encuentra ocho esquemas rlmeos en estos 

1. Alfred Morel - Fatio : Obra cifada, Romania, pag. 227. 



186 EL MARQUES DE SANTILLANA 

sonetos \ cuando en realidad no hay m^s que siete. 
El Marques no tiene ningun soneto cuya rima respon- 
da a este esquema presentado por el ilustre escritor 
italiano : 

ABBA— ABBA— CDC— DCD. 

y que dicho escritor atribuye al numero II. Un error 
de caja ha hecho que Sanvisenti presente tambi^n este 
esquema : 

ABBA — ABBA — EDE-CDE. 

error Mcil de subsanar pues la letra que debe repre- 
sentar el primer verso del primer terceto es la C 
Pero, aparte de ese error ajeno e involuntario, hay 
otros propios, m^s sensibles aiin; Sanvisenti agrupa 
en un mismo esquema sonetos cuya rima tiene distin- 
ta combinacidn. El cuadro esquem^tico que yo presen- 
to ha sido cuidadosamente verificado ; no hay, por 
ende, lugar a duda alguna. 

Las terminaciones versales usadas por el Marques 
en sus sonetos son, como en todas sus composiciones, 
oxitonas y paroxitonas; los hemistiquios proparoxito- 
nos no aparecen en ninguna de sus estrofas de dode- 
casilabos de 6-6 *. Priva, naturalmente, en Sonetos, fe- 
chos al italico modo, el paroxitonismo ; observad : 

VERSOS PAROXITONOS 

1.° al 5.^ a'^ al W] sonetos II y XXXI. 
1." al 8." ; 10.^ , 12.^ y 14.° ; sonetos IV, XV, XVIII, XXIII, 
XXXV. 



1. Bernardo Sanvisenti: Obra citada, pag. 175. 

2. Uno solo, y mal medido, exisfe en la Comediefa de Ponza. 



"SONETOS. FECHOS AL ITALICO MODO " 187 



1.^ , 3.' , 5.^ , 7.' ; 9.^ al 14.^ ; sonetos VI(Vin/XX, XXXIV. 
2.% 4.% 6.^ 8." al 14.^ sonetos VII,'1(XV, XXXVI, 

XXXVII. 
1.^ al 9.^ 11.^ y 13.^ sonetos IX, XXII, XXIV, XL. 
1.^ , 4.^ , 5.^ , 8." , 9." , 10." , 12." y 13." ; soneto XIV. 
1." , 3." , 5." , 7." , 10." , 12." y 14." ; soneto XVI. 
1.", 3.", 5.", 7.", 10.", 11.", 13." y 14."; soneto XIX. 
2." , 4." , 6." , 8." , 10." , 11." , 13." y 14." ; soneto XXI. • 
1." al 9."; 11.", 12." y 14.° ; sonetos XXVI, XXXIX. 
1." al 8." ; 10." y 13." ; soneto XXVII. 
1." , 3." , 5." , 7." , 9." , 10." , 12." y 13." ; sonetos XXVIII. 

XXXVIII. 
1." al 8."; 10.", 11.", 13." y 14."; soneto XXIX. 
2.", 4.", 6.", 8.", 9.", 11." y 13."; soneto XLII. 
Y, adem^s, todos los de los sonetos I, III, V, X, XI, XII, 

XIII, XVII, XXX, XXXII, XXXIII, XLI. 

VERSOS OXITONOS 

6." y 7."; sonetos II, XXXI. 

9.", 11." y 13."; sonetos IV, XV, XVIII, XXIII, XXXV. 

2." , 4." , 6." y 8." ; sonetos VI, (VIl), XX, XXXIV. 

1." , 3." , 5." y 7." ; sonetos VII, XXV, XXXVI, XXXVII. 

10." , 12." y 14." ; sonetos IX, XXII, XXIV, XL. 

2." , 3." , 6." , 7." , 11." y 14." , soneto XIV. 

2.", 4.", 6.", 8.", 9.", 11." y 13."; soneto XVI. 

2." , 4." , 6." , 8." , 9." y 12." ; soneto XIX. 

1." , 3." , 5." , 7." , 9." y 12." ; soneto XXI. 

10." y 13." ; sonetos XXVI, XXXIX. 

9.", 11.", 12." y 14."; soneto XXVIL 

2.", 4.", 6.", 8.", 11." y 14."; sonetos XXVIII, XXXVIII. 

9." y 12." ; soneto XXIX. 

1." , 3." , 5." , 7." , 10." , 12." y 14." ; soneto XLII. 

En resumen: cuatrocientos setenta y uno de los 



188 EL MARQUES DE SANTILLANA 

primeros y ciento diez y siete de los liltimos, sobre 
quinientos ochenta y ocho que componen los cuarenta 
y dos sonetos. Tampoco desde este punto de vista 
es aceptable el peregrine criterio que rebaja a infimas 
proporciones, acaso irrisorias, el valor intrinseco de 
estos sonetos, como si elios fuesen s61o un pcllido ex- 
ponente de tecnicismos originales dantescos y petrar- 
quescos. 

El gran escollo del soneto radica indudablemente 
en las palabras rimadas; chocan a las veces contra 
el poetas de vuelo altisimo para quienes es imperdo- 
nable el uso de un adjetivo inexacto o un verbo ino- 
portuno. Y, necesariamente, ardua es la tarea de 
combinar en una misma estrofa versos cuyas diccio- 
nes finales responden ora a la fdrmula acentual paro- 
xitona, ora a la oxftona. 

Ifiigo Lopez de Mendoza consolido su poderosa per- 
sonalidad de poeta innovador con estos sonetos en los 
que el loable afan de huir de todo lugar comun, de 
todo conservatismo est^tico y de toda imitacion mate- 
rial, le estimula a inventar nuevas combinaciones ri- 
meas no siempre felices, y a propagar el uso de 
aquellas dos formulas acentuales ortograficas, en la 
palabra terminal de los versos del soneto, enrique- 
ciendo con una bella nuance esa harmonia que yo he 
denominado colorido plasfico fARQUITECTURA DEL VERSO, 
cap. VI, primera parte). 

Observando las rimas de estos sonetos, no se expli- 
ca Vegue y Goldoni el uso de los versos oxitonos. 
Dice ^1 : « Lo que desde luego se advierte en una sim- 
» pie lectura de los sonetos al itdlico modo es la gran 
» cantidad de versos agudos u oxftonos. — iK qu^ se 
» debe este fenomeno, por dem^s original? — Puesto 
» que en la m^trica italiana, y taxativamente dentro 



"SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO 189 

» del campo del soneto, no hay nada que se le ase- 
» meje. ({Acaso a una influencia del endecasilabo ca- 
» talan, que, sobre estar acentuado en la cuarta, lleva 
» rimas agudas? — Porque hay que descartar la posi- 
» bilidad de una influencia del endecasilabo italia- 
» no, etc. » \ 

Despu^s de preguntarme : d Por qu^ ese aMn de Ve- 
gue y Goldoni en buscar ascendientes a todas las loa- 
bles iniciativas del Marques de Santillana?, cr^ome 
autorizado para contestar, y contesto: nada requiere 
una explicacion nitis fdcil. Pens6 en un tiempo, como 
un catedratico amigo, con quien tuve oportunidad de 
discurrir sobre este asunto de los versos oxitonos en 
los sonetos del Marques, que ^ste habia partido de un 
error, o, mejor dicho, debio a un error la original in- 
novacion cuyo origen no acierta a alcanzar Vegue y 
Goldoni. Tal error consistiria en la verificacion de dip- 
tongos y triptongos al leer ciertas sikbas finales de 
los versos italianos : 

Ond'io mi cangio in figure d'ahrui: . . . 
Qual lagrimando e qual traendo quai, . . . 

( Dante, Vifa Nuova ). 

y entonces la innovacion santillanesca habri'a sido ino- 
pinada. Mas^ el Marques, versado en italiano, hasta el 
punto de haber escrito algunos versos en la lengua 
del Dante ^ no pudo haber incurrido en semejante 
error. La innovacion resulta asl consciente y bien me- 
ditada. Por lo que toca a su originalidad debe decirse 
que ella pudo ser posible ya que en sus octavas y 
octavillas, tanto en las anteriores como en las poste- 



1. A Vegue y Goldoni : Obra cifada, pag. 35. 

2. Comediefa de Ponza, XIX, XX. 



190 EL MARQUES DE SANTILLANA 

riores a los sonetos, suelen aparecer estas combina- 
ciones de cuartetos: 

ABAB-BCCB; ABBA-ACCA; ABAB-ABAB, 

cuyos versos son muchas veces oxitonos y paroxitonos. 
Y en los Prove rbios escritos antes de 1437 hay una es- 
trofa cuya rima oxitona corresponde a uno de los es- 
quemas normales de los cuartetos del soneto italiano ; 
hela aqui: 

Mucho es digna de honor 

Sobriedaf, 

Como sea una bondaf 

De grand loor ; 

Ca mifiga la furor 

En honesfat 

E ressisfe en mogedaf 

Al loco amor. 

(Proverbios. XXXVI). 

Si a esa innovacion, sistem^ticamente, quiere atri- 
buirse alguna influencia dantesca o petrarquesca, pue- 
de observarse que el Marques, asl como hizo uso de 
la diastole en sus sonetos: 

La corporea fuerga de Samson, ... ( IV, 9 ). 

Non fue por su belle^a Virginea, ... ( XII, 6 ). 

El cuerdo acuerda, mas non el sandio ; . . . (XX, 12). 

y en otras de sus composiciones : 

Eran asy mesmo faunos e satyros ... 
( Comediefa de Ponza, XCIII, 7 ). 

y de la sistole, bien que mesuradamente : 

El rey Dan'o 

Del poderoso adversario . . . 

(Proverbios, LXVIl )., 



" SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO IQl 

asi tambi^n podria haberse inspirado en determinadas 
rimas del verso italiano, y, advirtiendo un nuevo efecto 
melddico producido por la dislocacion acentual, que 
no se encontraba en los sonetos de los poetas it^li- 
cos, no tardo en obtener su equivalencia aplicando a 
sus sonetos el oxitonismo ' . 

Con todo, la innovacion existe, y nadie osarl dis- 
cutirla, ni Vegue y Goldoni que, aunque parece ser 
un erudito no exento de discrecion, no ha logrado 
desprenderse del preconcepto general formulado acer- 
ca de Sonetos^ fechos al italico modo^ preconcepto err6- 
neo en su esencia como ha de inferirse del contexto 
de mi estudio y que, sin embargo, ha llegado o cris- 
talizar en Espaila, merced al esplritu conservador de 
la juventud intelectual que por un prurito de mal 
entendida veneracion hacia escritores m^s 6 menos 
ilustres o por conclliarse el aprecio de los maestros, 
nunca asume actitudes de independencia e integridad. 

Las analogias de forma que existen entre los sone- 
tos del Petrarca y los del Marques de Santillana, son 
iguales a las que pod^is observar en todas las ^pocas 
literarias, comparando las obras de poetas aun anta- 
gonicos. En que consisten ellas ? — En que el Marques, 
en sus sonetos, hace gala de cierta sjmetrla cesural, 
como Petrarca y otros poetas anteriores a ^1, — entre 
ellos Cavalcanti, Angioleri y Dante, — y en que em- 
plea por igual las cuatro formas del endecasilabo ita- 
Hano. La primera, la analogia en la cesura, es gene- 
ral, como he dicho, en los poetas italianos de la Edad 
Media; en cuanto a la segunda, debe aceptarse ya 

1 . Hay en la obra de Gonzalo de Berceo algunos vocables : grey, ley, rey, que fienen unas 
veces valor oxifono y otras paroxifono, tanto denfro de los hemistiquios como al fin de ellos. John 
D. Fiiz-Gerald estudia y defermina el valor de esas palabras en su libro VersiScafion of the cua- 
derna via, efc, pag. 88. Yo he podido enconlrar exacfas las clasificaciones hechas por este eru- 
dito escritor. 



192 EL MARQUES DE SANTILLANA 

que Lopez de Mendoza, como buen italianizante, pro- 
euro transplantar el soneto a Espafia, conservando en 
^1 todos los matices ritmicos de los maestros. Otfo 
tanto hicieron los poetas franceses con el endecasilabo 
(decasilabo francos) para el cual querian la misma 
fuerza acentual sostenida por los poetas Mlicos. 

Jos^ Amador de los Rios, que tanta atencion dedic6 
a las obras del Marques, afirma que ^ste siguio las 
huellas del cantor de Laura, « no olvidandose de aque- 
» Ua metafisica amorosa, que presta fisonomia a sus la- 
» mentos » \ Fu6 ese erudito el primero que expuso tal 
juicio ; despues, en la peninsula y fuera de ella, otros 
escritores mariposearon en torno a ^1 2, y, sin inquirir 
el motivo que tuvo Amador para expresarse en tal for- 
ma, difundieron esa especie en todos los ambitos, reser- 
v^ndose el derecho de ocultar datos que, de ser irrefu- 
tables, servirian de apoyo eficaz a su aserto. 

Ignoro como Amador de los Rios se ha atrevido a 
citar los sonetos I.^, IV.o, VIIL^ y XIX.o del Marques, 
cual MMiTACioNES », diciendo « que tienen en la 
» primera parte del Cancionero de Petrarca acabados 
» tipos ». Bien es verdad que ^1 no indica qu^ sonetos 
habn'an servido de modelo a Lopez de Mendoza, limi- 
tandose solamente a consignar que dichos tipos se en- 
cuentran en los folios 16 y 65 de la edicion de Velu- 
tello. No me sorprende, pues, que Men^ndez 3^ Pelayo 
sostenga el mismo aserto, reproduciendo en el tomo V.^ 
de su Rntologia, p^g. CXLII, los versos iniciales de los 
cuatro sonetos que cita Amador, y estableciendo antes, 



1 . Amador de los Rios : Obras, Introduccion, pag. CXXVII. 

2. Francisco Flamini en su obra ya cifada, pag. 387, ha demostrado conocer el libro de Ama- 
dor, pues dice que el Marques escribio « sonetti al italico moda, futfi pieni della metafisica amo- 
rosa del Petrarca, ...» 



*' SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO " 193 

con menoscabo de la verdad, que el Marques remitio 
sus 42 sonetos al mismo tiempo que la Comedieta de 
Ponza a la condesa de Modica y de Cabrera, doila Vio- 
lante de Prades. Para nadie es un misterio que el 
poeta, en 1444, remitid solo a aquella dama los 17 pri- 
meros sonetos de la serie que hoy se conoce y que 
no estuvo compuesta en su totalidad sino hasta los 
ultimos afios de su vida. Un pequeno lapso, diran al- 
gunos . . . Sea como fuere, Menendez y Pel ay o no debia 
haber incurrido en ese error, cuya pequefiez hubiera 
dado motivo a ligera y Mcil comprobacion. 

Ll^name de pesadumbre, y es justo manifestarlo en 
estas paginas dictadas por la generosidad, que el autor 
de Los Heterodoxos Espanoles afirme, refiri^ndose a So- 
netos, fechos al italico modo, que « El ensayo, para haber 
» sido el primero, no puede calificarse de enteramente 
» infeliz ». Yo, a mi vez, puedo asegurar, sin temor de 
equivocarme, que ^1 leyo someramente, pero no estudio 
los mencionados sonetos. ^Se quieren pruebas? Ahi 
van: en el mismo libro y en la pagina ya indicada, 
l^ese : « en los endecasilabos predomina con cierta mo- 
notonia la acentuacion safica :...». No es verdad : ya he 
demostrado que solo 98 de los 588 versos que consti- 
tuyen los 42 sonetos, son s^ficos, e incluyo en esa can- 
tidad los deficientes, que son 22. 

Amador de los Rios y, como d, Menendez y Pe- 
layo, tratan de aplicar un paliativo a sus opiniones, 
diciendo, el primero : « Pero al traer a Castilla las ins- 
» piraciones de la musa toscana, quiso don Ifiigo dar 
» tambi^n pruebas de la independencia de su ingenio, 
» y cant6 en sus sonetos ya las alabanzas de los re- 
» yes, ya las virtudes de los santos, ora la desolacion 
» del cristianismo con la p^rdida de Constantinopla, 
» ora, en fin, la ruina de la patria, olvidados los anti- 

13 



104 EL MARQUES DE SANTILLANA 

» guos timbres de su nobleza» S y el segundo: « No 
» se han de despreciar (los sonetos) por imperfectos 
» y por desapacibles a nuestros ofdos, pues ninguna 
» forma de arte nace adulta, y harta gloria es haber 
» sentido la necesidad de ensanchar los limites del 
» mundo portico y el haberse arrojado a ello aunque 
» fuese a tientas » 2. 

Lo que yo encuentro en estos sonetos es el uso me- 
surado de algunos vocablos Italian os y ciertos giros 
que, por su empleo general en aquellos tiempos, lle- 
garon a ser patrimonio de todos los poetas. ; Qu^ raro. 
entonces, que Lopez de Mendoza diga : el punto e ova , 
dnimo gentil ; Vencio Anibdl; La vida fiiye, etc., como 
el Solitario de Valclusa ? Tambi^n este empleo muchas 
veces : la mia dolce nemica, expresion usada por Dante 
en la Wfa Nuova. 

Estribillo de algunos comentarios sobre Sonetos, fe- 
chos al italico modo es la frase : « Est^n Uenos de la me- 
tafisica amorosa del Petrarca », debida, como he di- 
cho, antes que a otro alguno, a Amador de los Rios. 
Escritores de escasa de personalidad recogieron e hicie- 
ron suya esa frase, sin preocuparse de investigar qu6 
razon tuvo aqu^l para estamparla en su libro. Insisto en 
ello, porque historiadores de nuestra literatura acogen 
con benepMcito las paJabras de Amador, tergiversando 
el verdadero concepto de la evolucion poetica en el 
siglo XV \ 



1. Amador de los Rios: Obras, Introduccion, pag. CXXVII. En Hisforia Cridca..., tomo VI, 
dice, alterando la cifada frase : « Pero al traer a Casfilla las inspiraciones eroticas del Petrarca, 
quiso tambien, segun queda insinuado, dar pruebas, etc., etc.* 

2. Menendez y Pelayo : Obra cifada, tomo V, Proiogo, pag. CXLUl. 

3. Mario SchilT, en su libro La Bibliofhique du Marquis de Sanfillane, consigna que los sone- 
tos en que me ocupo, -derivan de la Vita Nuova tanto como de los sonetos de Petrarca*. Y aiiade 
que 'es, sin duda, a Dante a quien el Marques ha copiado la costumbre de pequenos sumarios ex- 
plicativos, con los que precede sus 17 primeros sonetos*. La costumbre de los sumarios iniciales, 
sea o no propia del Dante, no afecta en nada el merito de los sonetos del poeta. La observacion 



"SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO " 1Q5 

Esa metafisica amorosa que alcanzo poderosos relie- 
ves en el genio de Petrarca, manifest^ndose en lamen- 
taciones a toda fuerza o en plafiideros soliloquies, es 
comiin entre los poetas sentimentales del Medioevo. 

La circunstancia de haber aprendido el Marques de 
Santillana en Dante y Petrarca la construccion del 
soneto, no autoriza a ningiin critico a afirmar que los 
Sonetos, fechos a I italico modo son el producto de una 
imitacion servil. Que Lopez de Mendoza estuvo dotado 
de singulares condiciones para las cosas artisticas, de- 
mu^stralo su propia personalidad desconcertante y varia 
como su obra. Conociendo como ^1 conocia // Canzoniere 
de Petrarca, ,ituvo acaso en cuenta los malabarismos 
de que es contentiva esa obra? 

El soneto V.^, que comienza asi: 

Quando io movo i sospiri a chiamar voi . . . 

trae un juego con las palabras Laureta, Lanre, y 
el XVI.o, cuyo primer verso dice: 

Quand'io son tutfo voHo in quella parte... 

es todo ^1 un equivoco ( figura retdrica ), vicio indigno 
de los poetas de genio ^ 

Cito de intento estos casos para demostrar la inde- 
pendencia est^tica del Marques; ellos son harto elo- 
cuentes para que yo me detenga a buscar otros. 
Cualquier poeta mediocre, enamorado de esos juegos 
malabares que minoran toda finalidad artistica, hubiera 



de Schiir resulfa basfante ridicula, pues con su mismo criferio, facil es exponer una larga serie de 
plagios cometidos por Dante y Petrarca. Basia leer solamente las composiciones de Cavalcanti, Gui- 
nizzelli y otros poetas italianos de los siglos XIII y XIV. 

1 . No en balde dice Macaulay en su esfudio sobre el Petrarca : « Su ingenio fue el azote de su 
» talenfo y su castigo, porque abandono el estilo natural y noble en que pudo lucir fanfo, para en- 
» tregarse al artificio y al oropel de las frases deslumbradoras, etc. • . (Estudios Liferarios, traduc- 
tion de M. Juderias Bender, pag. 300). 



196 ^ £L MARQUES DE SANTILLANA 

perdido su tiempo imMndolos, pues la mediocridad da 
mas importancia a ellos que al asunto o a la forma 
sen cilia y serena. Y, sin embargo, en la centuria d^- 
cimaquinta, serian perdonables todos esos vicios por- 
ticos, ya que el sentido de la percepcion estaba aun 
en los comienzos de su desarrollo. 

Volviendo al tan manoseado asunto de la « amorosa 
metaflsica » del Petrarca, debo agregar que ella exis- 
tio, aunque en embri6n, en las composiciones del 
poeta provenzal Arnaud Daniel; basta, para el caso, 
recordar estas palabras de Emile Faguet : « Arnaud 
» Daniel ^tait un italien, en effet, et un p^trarquiste 
» avant la lettre. Subtilit^ d 'expression, recherches de 
» rime, obscurity peut-^tre voulue, peut-^tre appa- 
» rente et du fait des mauvais copistes qui nous ont 
» transmis ses oeuvres, il a surtout tous les d^fauts 
» du p^trarquisme » ^ 

En lo que concierne al amor, la ideologi'a del poeta 
rechaza el concepto de Petrarca, de quien ^1 prescinde 
en sus manifestaciones Kricas. i Fu^ aqu^l mas ingenuo, 
m^s optimista o acaso mas afortunado en amor que el 
gran poeta italiano? Quiza esto liltimo. Pero, sobre todo, 
fu^ un gran emotivo que canto sus propios sentimientos 
en una forma que, aun aprendida del Dante y de los 
maestros del quattrocento^ obtuvo, merced a su fan- 
tasfa e intuicidn pMstica, nuevos detalles de color, de 
ritmo y de gracia arquitectonica. 

Temperamento estoico, el de Inigo Lopez de Men- 
doza no ceja ante el avance del pesimismo ; tampoco 
acepta en las lides del amor, — de las cuales jamas su- 
frio el vertigo,— triunf OS definitivos ni nobles con- 
quistas. 

En sus sonetos pone al desnudo el Petrarca la malla 

1. Emile Faguet: Obra citada, pag. 47. 



" SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO " 197 

sutil de su esplritu. Su delicadeza en la expresi6n, —a las 
veces morbosa, — su acierto en la oportunidad y exac- 
titud de las metdforas y en la creaci6n de las im^ge- 
nes ricas siempre de intensidad y galanura, no han 
sido ni serto jamds superadas. Recordad aquel soneto 
suyo que dice en su primer cuarteto : 

Amor m'ha posfo come segno a sfrale, 
Come al sol neve, come cera al foco, 
E come nebbia al venfo ; e son gia roco, 
Donna, merce chiamando ; e voi non cale. 

( // Canzoniere, parte I. a , soneto ClII ). 

El Marques de Santillana carece de esa sutileza ima- 
ginativa, de esa magnificencia en el uso de los tropos 
y, en fin, de ese don del artista imaginifico que infun- 
den a la poesia del Solitario de Valclusa un aliento 
personalfsimo imposible de ser imitado y menos por 
poetas de otro temperamento. 

El Petrarca es un metafisico puro; un emotivo el 
Marques. Canta ^ste sentimientos varios, contradicto- 
rios muchas veces a fuerza de ser espont^neos, mien- 
tras aqu^l se extasfa ante los matices psicologicos del 
amor que llena toda su vida. 

Tratase, pues, de dos poetas distintos, si no antag6- 
nicos, cuyo linico nexo intelectual estriba en haber 
adaptado uno de ellos, a su lengua, la forma ( elemen- 
to puramente material ) cultiva^a con ^xito por el otro 
y sus antecesores. 

En cuanto a los temas desarrollados en sus sonetos, 
ambos poetas difieren esencialmente, hasta en el del 
amor que es, puede decirse, la unica ubre inexhausta 
que alimentd a la musa del genial lirico italiano. 

Dice el docto hispanista Bernardo Sanvisenti : « Non 
» ho saputo in tutta la serie de' sonetti del Mendoza 



198 EL MARQUES DE SANTILLANA 

» cogliere una diretta reminiscenza delFAlighiere e del 
» Petrarca; neppure i passi or ora allegati mi paiono 
» tali da dovere rimandare per essi a ben note armo- 
» nie del Canzoniere^ perch^ son di tal natura da potere 
» pure crederli spontanei; certo che qua e 1^ parmi 
» udire qualche nota che richiama il dolce stil nuovo 
» ed anche un'eco del dolce di Calliope labro ma sono 
» rinomanze troppo vaghe perch^ mi sia lecito pre- 

» cisarle » • 

« Grazie alia felice innovazione il Mendoza ci si 

» presenta meglio che dantista o petrarchista, un vero 
» italianissante come direbbero i francesi, quale, del 
» del resto, lo manifesta tutta la sua produzione. In- 
» gegno critico, il Santillana non solo innova in arte, 
» ma sente anche il bisogno di chiarire i concetti nuovi 
» di cui si h impossessato » ^ 

Del contexto del libro de Sanvisenti s^canse conse- 
cuencias favorables a la personalidad del poeta caste- 
llano, y especialmente en cuanto se relaciona con los 
Sonefos, fechos al italico modo. 

No es Sanvisenti un fervoroso panegirista sino uno 
de los pocos comentadores sinceros del Marques de 
Santillana. Enumera y analiza las imitaciones del poeta 
en muchas otras de sus poesias, particularmente aque- 
llas de indole alegorica, — como he de hacerlo notar 
en los capitulos correspondientes, — mas deja estable- 
cido de modo concreto e irrefutable, que aqu^l, 
en sus sonetos, fu6 un feliz y original innovador. Con- 
trasta su opinion con las de ciertos eruditos espafio- 
les que intentan presentar los Sonetos, fechos al italico 
mode como una simple reliquia exenta de toda impor- 
tancia artlstica, aunque es mayor el contraste que ella 
ofrece con el dictamen de Fitzmaurice Kelly, quien no 

1. Bernardo Sanvisenti; Obra citada, pags. 179-80. 



"SONETOS. FECHOS AL ITALICO MODO 19Q 

tiene empacho en declarar sentenciosamente que estos 
sonetos no son otra cosa que « curiosidades histori- 
cas». Ticknor afirma que ellos fueron olvidados muy 
pronto, y reconoce, en cambio, su esmerada versifica- 
cidn ' . Discrepo, sin embargo, con el escritor anglo- 
americano cuando dice que el Marques confiesa que 
sus sonetos fueron escritos a imitacion de los de 
« Cavalcanti, D'ascoli, Dante, y, principalmente, de 
Petrarca » ^ . Eso es incierto. Leed, sino, el Prohemio 
de la Corned i eta de Ponza. Una cosa es escribir « al itd- 
lico modo», y otra, muy distinta, a imitacion de deter- 
minados poetas italianos. 

El libro de Sanvisenti me ha proporcionado grata 
sorpresa, porque la intelectualidad italiana, en su 
mayoria, rinde culto al m^s intransigente naciona- 
lismo. Comenc^ a leerlo con prevencion ; mas inmedia- 
tamente pude apreciar la serenidad y el criterio ecul- 
nime de su autor que conoce a fondo la poesia del 
quattrocento espafiol y la juzga con tanta amplitud, 
que habr^ indudablemente asombrado a sus colegas 
de la peninsula ib^rica. 

Muchos versificadores y criticos de arrabal, muchos 
poetas y amateurs que no comprendieron la transcen- 
dencia de Sonetos, fechos al italico modo, arremetieron 
contra los manes del insigne quattrocentista, y hasta 
Manuel Josef Quintana, arrogtodose el tltulo de est^- 
tico, que nadie que tenga un poco de buen sentido ha 
de acordarle, dice del soneto XVIII.o ^ que « vale muy 
poco » '^ ; otros, aceptando los juicios de predecesores 
consagrados por el vulgo, tuvieron la poca honradez 



1 . M. G. Ticknor : Obra cifada, tomo I, pag. 396, 

2. Ibidem, Ibideiti. 

5, Vide : apendice V. 

4. Manuel Josef Quintana : Tesoro del Parnaso Espafiol. pag. 30. 



200 EL MARQUES DE SANTILLANA 

y la debilidad de difundir en sus obras falsas 6 err6- 
neas opiniones que lograron rebajar los valores por- 
ticos del autor de Bias contra Fortuna K 

Empero, la pleamar de la critica petulante ha co- 
menzado a declinar y muy en breve seguira el reflujo 
en proporciones tan colosales que el lector de nuestra 
historia literaria, avergonzado de la insinceridad y las 
mistificaciones de esa critica roma, se verd constreilido 
a reconstruir su diario de lecturas Ueno de acotaciones 
inverosimiles y torpes como las especies de los es- 
critores que las ban inspirado ^. 

Despu^s de haber desmenuzado sutilmente las crlti- 
cas hechas a los poetas espafioles de los siglos XIV 

1. Debo hacer jusficia a Rafael Altamira y Crevea, quien, en su libro Historia de Espafia y dc 
la Civilizacion Espanola, tomo II, pag. 265, dice del Marques de Santillana — rechazando la false- 
dad de todo juicio hecho, — que • sus merifos principales consisten en los sonelos fechos al ifalico 

* modo, que el introdujo en Castilla, y en las composiciones bucolicas, graciosas, ligeras (dfcires, 
» serranillas, vaqueiras), que ban dado popularidad al nombre de la vaquera de la Finojosa;... » . 
Aunque me sorprende que Alfamira no haya citado el Dialogo de Bias contra Fortuna y Doctrinal 
de Privados, que son, indiscufiblemenfe, las mejores composiciones del poeta. 

2. Yo no escribo la historia de nuesfra liferafura ; hago obra de reivindicacion historico-lite- 
raria, y, por ende, no puedo poner trabas a la violencia de mi estilo provocada por la impudencia 
y el servilismo de escritores profesionales. Poefa y a la vez hombre de accion, sostengo mi integri- 
dad con mi propio esfuerzo persona!. Ninguno de mis libros persigue friunfos convencionales, y 
menos aun esfe, enderezado contra esos vulgarizadores de juicios hechos que aspiran al cultivo de 
nuesfra historia literaria. 

Enfiendo que todo escritor debe de ser personal sin afectacion ni extravagancia, y por eso desdefio 
el lugar comun y el sofisma, de los que fanto abusan los profesores y escritores a sueldo ; aunque 
el ser personal tiene tambien sus puntos inconvenienfes : incita al plagio. Prueba de ello es que un 
senor Consfancio Eguia Ruiz, jesuita espaiiol, segun creo, se ha permifido poner a saco mi Arquitectura 
del Verso, dando como de cosecha propia ciertas expresiones muy mias y exponiendo conceptos 
por mi vertidos en aquella obra. La esencia y hasfa algunas citas del articulo El idioma y las le~ 
yes mefricas que incluye Eguia en su libro Literafuras y Literatos, pag. 441 , han sido extraidas 
de mi obra precitada ; en cuanto al plagio material, observad : 

«... extranos versos hibridos e inharmonicos » ; «... aunque sea con giros triviales y abstru- 

» sas libertades metricas que en vez de fluidizar el verso le llenan de prosaismos e intercadencias 

» inesperadas • . 

{Arquitectura del Verso, 1913, pags. 138 -3Q). 

«... de versos hibridos e inarmonicos, llenos de giros triviales y absfrusas libertades metricas 

• y de prosaismos e intercadencias inesperadas » . 

{Literafuras y Literatos, 1QI4, pag. 445). 



" SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO " 201 

y XV, Bernardo Sanvisenti encuentra en su propio 
pais un contrincante : Arturo Farinelli. Discute ^ste las 
ideas de aqu^l, y, segiin Vegue y Goldoni, para de- 
mostrar sus asertos, « entresaca unas frases que en los 
sonetos del Marques, descubren a los de Petrarca » \ 
Yo he leldo el articulo de Farinelli, intitulado Note 
sulla fortuna del Petrarca in Ispagna nel Quattrocento 2, y 
pienso que es todo ^1 un puro panegirico encaminado 
a exaltar el genio nacional. Las tan mentadas frases 
a que alude Vegue y Goldoni, son un cumulo de erro- 
res y trivialidades que dejan mal parado a su autor ^. 



1. A. Vegue y Goldoni: Obra citada, pag. 39. 

2. En Giornak Sforico della Leiteraiura Ifaliana, ano XXII. vol. XLIV, pags. 297-350. 

3. He aqui dichas frases : « . . . le reminiscenze pefrarchesche abbondano, sovrabbondano, 
penefrano nel cuore della creazione o composizione lirica, futt'aUro che spontanea e naturale, del 
marchese. L'imitazione non pofeva resfringersi alia forma esferiore, ma doveva comprendere 
I'anima sfessa del canto ; trovi adunque riprodotta I'amorosa casistica del Petrarca, non riscal- 
data pero da vera passione ; trovi I'eco dell' 

» Ite caldi sospiri al freddo core ( XI ) : 

» Desperfat con afflato doloroso, 

» Tristes sospiros, la pessada lengua : . • . - 

frovi I'ardere, il consumarsi, il morire ed il vivere ad un tempo, il piangere, il gemere, I'impre - 
care, il consolarsi con immagini e bisficci gia tutti nel Petrarca ; I'amante a in cuore 

«... llaga o mortal ferida 



La qual me mata en pronto e da la vida. 



* Ardiendo en fuego, me fallo en reposo. 
non ha anche lui pace e non ha da far guerra : 

* Nin punto fuelga, nin so en reposo, 

* Mas vivo alegre con quien me refuye ; 
» Siento que muero, e non so quexoso.; 



rimembra con letizia 



Alegrome de ver aquella tierra 
Non menos la gibdat e la morada, 
Sean plani^ies o campos o sierra, 
Donde vos vi yo la primer Jornada. 

Non es a nos de limitar el aiio, 
El mes, nin la semana, nin el dia. 
La hora, el punto ! . . . 



202 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Muy pobremente, a buen seguro, razona Arturo Fa- 
rinelli para permitirse el lujo de sentar absolutas. El 
cree que el numen de Petrarca es el origen de todos 
los sentimientos y todas las manifestaciones animicas. 
Que siga con su creencia si ella le hace feliz. 

De acuerdo el autor de la tesis, como lo declara en 
ella, con la opinion de Farinelli, dedicase a buscar la 
influencia del Petrarca en los sonetos del Marques, y, 
por fortuna para 61, la encuentra en el primero de 
ellos y en el verso inicial: 

« Quando yo veo la genfil criafura, . . . 

» verso que tiene todo el aire italiano, pues vuelto en 
» italiano da tambidn un endecasilabo como los de 
» // Canzoniere, 

» Quand'io veggio la genfil creatura, 

» nos lleva a la manera de empezar propia del Can- 
» tor de Laura, como lo demuestran los versos 

» Quand'io son fuHo volto in quelle parte 
» Ovel' bel viso di Madonna luce ... 

» (Petrarca, P. I. son. 14). ^ 

» Quand' io veggio dal ciel scender I'Aurora. 
. (P. II. son. 23.) » 

Bien : la version italiana del escritor esp»aftol : 

* Quand' io veggio la gentil creature, » 

no es verso, y mal puede por lo tanto tener todo el 

» Come il Pefrarca, sa volger gli occhi dai dolori e dalle miserie d 'amore per donna ai dolori ed 
» alle miserie della patria afflila, piagafa; esclama anche lui, memore della Canzone all 'Italia, il suo 

» O patria mi'a, . . . 

• ( Oy que dire de ti, triste emispherio ? 



• Tu gloria e laude torno vituperio ! ). 

Nei poemetti anch'essi, scritti in alfro metro ed in altre stile, risuona ancora I'eco delle doici rime 
del Petrarca* (No(e sulla Fortuna del Pefrarca, etc.). 



" SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO " 203 

aire del endecasflabo italiano. Adem^s, en poesfa, el 
aire italiano es igual al francos, y al espailol, y al 
portugu^s, ya que todo verso, a lo menos en estos 
idiomas, que tenga por acentos preponderantes los 
de cuarta y octava, por obligatorio el de la d^cima 
y por accidental el de la primera, o sus equivalen- 
tes, tiene la misma cadencia. En lo que atafie a la 
manera de comenzar el soneto, eso no tiene impor- 
tancia alguna. 

Prosigue Vegue y Goldoni: 

« El gusto de Petrarca se trasluce, adem^s, en el 
» citar nombres de antiguos personajes o de seres 
» mitoldgicos, cosa que no existe en los sonetos que 
» Dante Alighieri entremezclo con la prosa de la Vita 
» Nuova, ni en los que reunio para formar su breve 
» cancionero ». 

Mai gusto ese de las ostentaciones eruditas; si un 
grave defecto hay en ciertas obras del Marques de 
Santillana es el que se refiere al exceso de citas; ello 
no obstante, puede aducirse que el autor de la Vita 
Nuova^ antes que Petrarca, naturalmente, Ueno de esa 
erudicion empalagosa la Divina Corned ia. 

Numerosas son las citas reproducidas en la men- 
cionada tesis, de las cuales, dos o tres contienen expre- 
siones y pensamientos vulgares empleados por Petrarca 
y por el Marques: 

* r benedico il loco e '1 tempo e I'ora 
» Che si alfo miraron gli occhi miei. 

» (P. I, son. 10 ). 

» Benedetto sia '1 giorno e'l mese e I'anno 
» E la stagione e '1 tempo e I'ora el punto. 

» ( P. 1, son. 47 ) » 



204 EL MARQUES DE SANTILLANA 

y de ellas, segiin el aludido escritor, « son traduccion 
» estas frases del Marques: 

. . . « loo mi buena venture 
» El punto ( o el fiempo ) e hora que fanfa belleza 
» Me demosfraron e su fermosura. 

. ( Son. I ). 

» Loo mi lengua, maguer sea indigna, 
» Aquel buen punfo que primero vi 
» La vuestra ymagen e forma divina. 

. (Son. IX) .. 

Renuncio a seguir por ese camino est^ril a Vegue y 
Goldoni, y lo siento, pero antes de comentar ligera- 
mente el cuerpo de su estudio, voy a formularle una 
pregunta : <i No es con alegria o jubilo como ^1 recuer- 
da algiin momento feliz de su vida; el primer beso 
puesto en labios de mujer, la primer cita de amor, 
etc.? — Supongo que si. Pues entonces, esa bendicion 
al « punto e hora » o al « tempo e I'ora » de Petrarca, es 
un lugar comiin de la poesia en todas las edades, lu- 
gar comiin dulce siempre para las sensibilidades ex- 
quisitas. Instintivamente exterioriza el poeta ese senti- 
miento como puede hacerlo, aunque bastamente, el 
m^s burdo ganapan. Ciertas expresiones sentimentales 
son de todos los tiempos ; pertenecen a todos los poetas, 
y son difundidas por el vulgo que acrecienta el acer- 
vo de la poesia popular. No veo, pues, ninguna in- 
fluencia petrarquesca en los versos citados del Mar- 
ques de Santillana. 

Aborda el mismo autor el estudio de la doctrina 
amorosa del Petrarca, esparcida en los sonetos de 
// Canzoniere^ y tambi^n encuentra en el cisne de Val- 
clusa al ascendiente portico de Lopez de Mendoza. 

Aunque he expuesto mis ideas generales a ese res- 



" SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO " 205 

pecto, voy a ampliarlas; obligame a ello la obra del 
erudito espafiol. 

Petrarca fu^ un gran poeta, un genial poeta, como 
tambi^n un lirico carente de emotividad. No expone 
en su poesfa, como Dante, — aun en las lucubra clones 
misticas que este Maestro introdujo en la Divina Come- 
dia^ — ningun postulado filos6fico, ningiin rasgo de psi- 
cologia experimental; y puede decirse que su arte 
adolece de cierta artificialidad inherente a los gran- 
des poetas que se alejan demasiado de las luchas terre- 
nas. Asimismo, pecaba ^1, al decir de algunos de sus 
comentadores, « par exc^s de sensibility et tendence 
k I'exag^ration » ' , es decir, de insinceridad, y, por 
ende, de afectacion y rebuscamiento, y « avait I'ha- 
» bitude de developper et de travailler k froid ses mo- 
» tifs^ en s'imitant lui-m^me » ^ . No fu^, pues, ni con 
mucho, un emotive > cual el Marquees de Santillana a 
quien podr^ regate^rsele el dictado de gran poeta, 
mas no el de poeta extraordinariamente humano. El 
concepto del amor, que es en Petrarca un conglome- 
rado de pureza y sensualidad, mfstico y a la vez pan- 
teistico, pero no plat6nico, como pretende Vegue y Gol- 
doni ^ , es distinto en el Marques. Mai pudo entonces 
penetrar en los sonetos de ^ste la ideologia amatoria 
del Petrarca, como aseguran aqu^l y muchos de sus 
antecesores en Espafia. 

Sin abrazar en un todo el concepto del amor que su 
contempor^neo Ausias March sintetizo, a pesar suyo, 
con estas palabras: 



1. Giuseppe Finzi : Peirarque, sa vie ef son ceuvre, pag. 175. 

2. Giuseppe Finzi: Obra cifada, pag. 175. — Quien crea exageradas las opiniones de Finzi, debe 
leer a Macaulay. Este reconoce la afecfacion del poeta, y opina «que su amor es el de un compo- 
sitor de sonetos ». (Obra citada, pag. 298). 

3. Menendez y Pelayo solo descubre en Petrarca 'barrunlos de platonismo, derivados princi- 
palmenfe de la lectura de San Agustin*. (Obra citada, tome XIII, pag. 293). 



206 EL MARQUES DE SANTILLANA 

La cam vol earn, . . . 

en uno de sus versos, ni el de la mujer, sustentado 
por Petrarca: 

Femina e cosa mobil per nature ; . . . 

gusta el Marques, imaginativamente, de los lances amo- 
rosos; mas su amor no se caracteriza por lo descar- 
nado del intento que inspira el verso del Petrarca 
Valentino, ni su idea de la mujer admite la definicion 
del Solitario de Valclusa. Tampoco se dio de lleno a 
la poesia mistica prevaleciente en su ^poca en la que 
todos los espiritus cultos abogaban j^or el alegorismo 
dantesco. Prescindiendo, es claro, del orden cronolo- 
gico, podria aplicarse a su poesia, en lo que ella de 
personal tiene^ la opinion que a Lucie F^lix Faure le 
ha sugerido la personalidad de Cino da Pistoia, cuya 
poesia marca « une transition entre Fart mystique de 
Dante et Tart plus hiimain de P^trarque» \ De 
ningun modo podria hacerse extensiva a 61 esta mani- 
festacion de Flamini, si alcanzara a los poetas espa- 
fioles: «E innegabile. Ne' due terzi dei nostri poeti 
» erotici del tre e quattrocento manca la sincerity del 
» sentimento, e con essa, necessariamente, la genuinit^ 
» deir arte » 2. Porque el Marques fu6, ante todo, un 
lirico - sentimental, un amante agradecido a quien, para 
ser un casuista amoroso, solo faltole concretar o, me- 
jor dicho, cristalizar su ensuefio en prosas dogmaticas. 
Y no que 61 haya puesto en sus poesias, como parte 
fundamental, ningun precepto del dogma religioso por 
€\ aceptado, sino que sus sentimientos intimos, en ma- 
teria de amor, fueron, — no obstante las aventuras que 
61 narra de si mismo en algunas Serranillas^ — tan ge- 

1 . Lucie Felix Faure : Les femmes dans I'cEuvre de Danfe pag. 42. 

2. Francesco Flamini : Obra citada, pag. 4. 



*• SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO ' 207 

nuinos como firmes. No puede afirmarse lo mismo de 
Petrarca en quien la unidad del amor parece no ha- 
ber sido sino una leyenda que poco a poco va desva-' 
neci^ndose '. Debe dudarse, por consiguiente, de su 
sinceridad artistica y rechazarse la especie de que su 
influencia alcanza a los sonetos del poeta castellano, 
como sostiene, entre otros escritores, el autor de la 
tesis que motiva este largo comentario. 

'Madonna Laura ne fut qu'un Episode de sa pens^e 
» et qu'un accident de sa vie, du temps oti il allait 
» par les rues d 'Avignon, T habit ^l^gant et les che- 
» veux bien peign^s», dice Philippe Monnier refiri^n- 
dose a Petrarca ^. Y afiade : « Sa vie est une vie d'^cri- 
» ture, comme son amour est un amour de chansons » ... 
« II aime moins Laura que les sonnets charmants qu'elle 
» lui inspire ; . . . » ^. 

El amor que en sus sonetos traduce el Marques de 
Santillana, no es, a pesar de la opinion de Vegue y 
Goldoni, « un producto de temas aprendidos en las lec- 
turas de poetas italianos y provenzales » *. Nada afec- 
tado hay en 61, y, en contraposicion, si de algo ado- 
lecen sus sonetos amatorios, es de cierta simplicidad 
primitiva en la exposicion del asunto, que a fuerza de 
prodigarse, suele hacerse rutinaria. 

De haber penetrado en Sonetos, fechos al italico modo 
la influencia amorosa de Petrarca, siendo como fu6 
este un recherche, que asi lo admiten muchos de sus 
comentadores y criticos, y entre 6stos, el Conde de 
Puymaigre, la labor de mi biografiado, circunscribi^n- 
dola a estcs sonetos, se resentiria por falta de unidad 



1. Vide: Giuseppe Finzi : Obra cifada, pag. 172. 

2. Philippe Monnier: Z.e Quattrocento, fomo I, pag. 133. 

3. Ibidem, Ibidem, pag. 136. 

4. A. Vegue y Goldoni: Obra citada, pag. 43. 



208 EL MARQUES DE SANTILLANA 

ideologica o por exceso de artificialidad. Que el Conde 
de Puymaigre juzgue al Marques ^^ plus rechercM" que 
Petrarca, asunto es ^se que, por su amplitud, exige un 
extenso estudio de las obras del poeta italiano, que no 
me es posible interpolar aqui. Declaro, asi al pasar, 
solamente, que mi juicio es contrario al del erudito 
escritor francos. Y luego, satisfaciendo a Vegue y 
Goldoni, me apresuro a manifestar que si el Marques 
no cultivo la nota elegiaca del Petrarca — detalle ^ste 
que favorece mis opiniones, ya que ningun imitador 
tiene reparo en imitar hasta lo inimitable, — fue indis- 
cutiblemente porque, dotado de poder creador, nunca 
intento abordar, fuera de la inspiracion, temas senti- 
mentales en los que la espontaneidad se revela por la 
ingenuidad y frescura de las expresiones y la senci- 
llez de la evocacion. 

El aator de la tesis que estoy comentando, en su 
aMn por encontrar ascendientes a todas las tendencias 
y modalidades del Marques, se sorprende porque ^ste 
no cultivo la poesia elegiaca, y dice : « Y es esto tanto 
> m^s extrafio, por cuanto que en la biblioteca de Don 
» Ifligo existia un libro Sonetti e cdnzoni in morte de 
» Madona Laura (hoy en la Biblioteca Nacional, — li, 98). 
» Schiff. O. C, pag. 321 » ' . 

Es decir que, porque el Marques posei'a ese libro de 
Petrarca, debia haber imitado el g^nero al que perte- 
necia . . . i Bravo 1 1 

Yo concibo sin esfuerzo que L6pez de Mendoza, que- 
riendo como quiso tan acendradamente a su esposa y 
compafiera, no haya cantado a su muerte ; porque 
tengo como un axioma en psicologia que los grandes 
dolores suelen detener el curso de la inspiracion cuan- 
do ^sta necesita de impulsos puramente afectivos. 

1. A. Vegue y Goldoni: Obra citada, pag. 53. 



" SONETOS. FECHOS AL ITALICO MODO " 209 

Poeta que haya experimentado en la adolescencia esas 
depresiones animicas que perturban el entendimiento, 
podr^ volver a cantar intensamente, contemplando su 
mundo interior, pero no puede exigirse lo mismo de 
los poetas que se aproximan al ocaso, como el Mar- 
ques de Santillana al morir su esposa. En casos seme- 
jantes son mas elocuentes los versificadores ; sino que 
es la suya una elocuencia artificial que no deja nin- 
guna estela en el animo de los oyentes. 

No cultivo Lopez de Mendoza la nota elegiaca; y, 
sin embargo, j qu^ bien cuadran a su temperamento, 
en la tarde de su edad, los seis ultimos versos de 
esta d^cima-rondel de Francisco A. de Icazal: 

Yo supe canfar las penas 
Cuando nunca las senfia, 

Y era mi melancolia 
Reflejo de las ajenas. 

Y J oh dolor ! hora que llenas 
Toda la exisfencia mia 

Y mi pasada alegria 

Es triste recuerdo apenas, 
Callo . . . i y escribir podria 
Con la sangre de mis venas ! 

( Con sangre ). 

Asiduo lector del Petrarca, podrfa haber imitado el 
Marques las elegias de // Canzoniere, asi como aqu^l 
habia imitado en esa obra suya y, mas aun, en / Trionf'h 
al Dante. Mas en tal caso, el Marques, cuya musa era 
harto honrada, no hubiera ocultado la fuente de sus lu- 
cubraciones, como el Petrarca, que fingia ignorar las 
obras del Dante que habia imitado conscientemente. 

Un escritor italiano de exquisito discernimiento vie- 
ne a apoyar mis ideas desde largo tiempo sostenidas ; 
refiri^ndose al orgullo y la vanidad de Petrarca, dice 

14 



210 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Giuseppe Finzi : « Quand Zanobi da Strada, autrefois 
» son ami, fut couronn^ k Pise par Charles IV, il en 
» fut bless6, et se plaignit beaucoup de voir le laurier 
» po^tique ainsi d^pr^ci^. Ne pouvant dominer ce pe- 
» tit d^pit il n'eut pas la fiert^ d'attendre le jugement 
» de la posterity ». 

« II en fut de m^me quand Boccace aussi courtoise- 
» ment qu'il put, I'amena h parler de Dante. P^trar- 
» que qui, dans Les Triomphes^ cherche h Timiter, et 
» qui dans le Canzoniere prit plus d'une forme de sa 
. pens^e et de son style, se donna Pair d'ignorer ses 
» oeuvres en langue vulgaire affectant d'en faire peu 
> de cas et de ne pas s'en ^tre occupy afin de ne 
» pas deformer son st^ie. Avec le talent de celui qui 
» retire d'une main ce qu'il donne de P autre, il s'en 
» tira sans avoir reconnu en aucune fagon, non seule- 
» ment la valeur de I'homme et de son oeuvre, mais 
» m^me le m^rite et P importance que ses plus tildes 
» admirateurs eux-m^mes reconnaissent h Dante » ' . 

Este Tiltimo parrafo y los anteriormente reproducidos 
de Monnier ponen al desnudo la idiosincrasia intelectual 
y moral del autor de / Trionfi, completamente opuesta 
a la del Marques de Santillana. Las citas podran parecer 
inoportunas, pero no lo son porque aportan a mis in- 
vestigaciones un detalle de suma importancia que pa- 
r^ceme necesario para el esclarecimiento de la opinion 
sustentada por Vegue y Goldoni respecto de la since- 
ridad del amor y el sentimiento que ^1 atribuye a Pe- 
trarca y niega al poeta castellano. 

La « ficcion » de la gentil criatura^ inspirada — dice 
el mismo escritor por la donna gentil de Dante « y 
m^s concretamente por la de Madonna Laura », da 
motivo a aquel para afirmar que la figura idealizada 

1 ■ Giuseppe Finzi : Obra citada, pags. 505 - 06. 



" SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO 211 

por el Marques carece de los rasgos propios y de la 
« realidad artistica » de aquellas heroinas de Dante y 
Petrarca. La opinion es bien fundada y nadie intenta- 
ra discutirla. 

En cuanto a que el procedimiento « pict6rico » sea 
el mismo en Petrarca y el Marques, no es aceptable. 
Hay situaciones (muy pocas) que conservan cierta 
analogia, aunque par^ceme que nadie est^ autorizado 
para afirmar rotundamente que el Marques las imito 
del autor de // Canzoniere, porque, como dice Sanvi- 
senti, pueden reputarse un fruto de la espontaneidad 
del Marques. Cuando 6ste canta: 

El su grato fablar dulge, amoroso, 
Es una maravilla giertamente, 
E modo nuevo en humanidad : 

El andar suyo cs con fal reposo, 
Honesfo e manso, e su continenfe, 
Que, libre, vivo en capfividad., 

(SonetoXVI), 

recuerda a Petrarca, pero no se muestra inferior a el, 
como podds observar: 

Non era I'andar suo cosa morfale. 
Ma d'angelica forma ; e le parole 
Sonavan alfro che pur voce umana. 

( Soneto LXIX ). 

Otras similitudes, hasta por inversion del pensamiento 
o por el alcance de la intencion, que enumera Vegue 
y Goldoni, no merecen comentarse porque no demues- 
tran ninguna extrafla influencia. 

En el soneto XVIIL° canta el Marques su desola- 
cion ante la ausencia de su amada, y porque cita 
algunos rios de su patria: 



212 EL MARQUE.S DE SANTILLANA 

Nin son basfantes a safisfager 

La set ardiente de mi grand desseo 

Tajo al pressente, nin me socorrer 

La enferma Guadiana, nin lo creo ; 

Solo Guadalquevir tiene poder 

De me guarir e solo aquel desseo., 

el mencionado escritor le encuentra ascendiente en el 
soneto CXVI.° del poeta italiano (en el cual la cita 
de los rlos es escandalosa) que en nada se parece al 
del Marques a pesar de la afirmacion en contrario del 
autor espaflol. 
Comparad ambos sonetos: 

Non Tesin, Po. Varo, Arno, Adige e Tedro. 
Eufrate, Tigre, Nilo, Ermo, Indo e Gange, 
Tana, Isfro, Alfeo, Garona e 1 mar che frange, 
Rodano, Ibero, Ren, Sena, Albia, Era, Ebro, 

Non edra. abefe, pin, faggio o genebro 
Poria 1 foco allenfar che 1 cor fristo ange. 
Quant un bel rio chad ogni or meco piange, 
Co' I'arboscel, che n rime orne e celebro, 

Quesfo un soccorso frovo fra gli assalfi ,' ^ 

D'Amore, onde conven ch'armato viva 
La vifa che fraspassa a si gran salfi. 

Cosi cresca il bel lauro in fresca riva; 
E chi 1 pianto pensier leggiadri ed alti 
Ne la dolce ombra, al suon de I'acqua, scriva. 

El del Marques, reproducido en el apindice F, est<i 
de acuerdo con la leccion de Amador de los Ri'os. 

Prosigue Vegue y Goldoni citando las que ^1 deno- 
mina imitaciones de // Canzoniere. y luego dedicase a 
comentar los sonetos personal es, «lo no petrarquesco 
» o lo menos petrarquesco — segiin 61 — en los sonetos 
» del Marques de Santillana». 



"SONETOS. FECHOS AL ITALICO MODO " 213 

Es mi propdsito juzgar ahora con absolute criterio 
artfstico el procedimiento ideol6gico del poeta en estas 
composiciones, prescindiendo de los juicios hechos y 
de las exageraciones de los escritores profesionales. 

Procurar^ sostener la harmonfa de mi estudio, hasta 
aqui bastante accidentado, y he de hacer omision, en el 
comentario final, de toda cita baladi que pueda entor- 
pecer la marcha de mis reflexiones. 



Varios son los asuntos tratados en estos sonetos. 
Yo formulo la siguiente clasificacidn : 

Amatorios: I, III, IV, VI, VII, VIII, IX, XI, XII, XIV, 

XVIII, XIX, XX, XXI, XXII, XXIII, XXIV, XXV, 

XXVI, XXVIII. 
Patri6ticos: X, XXIX. 
MfSTicos : XXVII, XXXV, XXXVI, XXXVII, XXXVIII, 

XXXIX, XL, XLI, XLII. 
CiviLES Y OTROs: II, V, XIII, XV, XVI, XVII, XXX, 

XXXI, XXXII, XXXIII, XXXIV. 

Alguien ha dicho que el concepto del amor, en Ldpez, 
de Mendoza, es de «pura cepa provenzal » \ mas no\ 
observo que en el poeta son genuinos esos sentimien- / 
tos suaves exteriorizados ante el recuerdo de la amada 
toda candor e idealidad. 

La literatura italiana que, sobrepujando a la france- 
sa, comenzd a prevalecer en Europa en los albores 
del siglo XIV, como dice Gaston Paris ^^ tuvo tam- 
bi^n su punto de arranque en la fuente provenzal, 
metafisica y est^ticamente. Y, sin embargo, la teoria 
amorosa de los bardos provenzales, al pasar por el ta- 

1. V. Garcia de Diego: Obra cifada, Prologo, pag. XXVII. 

2. Gaston Paris : Obra cifada, pag. 172. 



214 EL MARQUES DE SANTILLANA 

miz de la poesia it^lica, sufrio cambios en su esencia 
porque se impuso en seguida la personalidad de los 
poetas de fines del trecento y principios del quattro- 
cento. 

Dante, que habia gustado con delicias de la poesia 
de Virgilio, fu6 el primero en serialar a los poetas de 
la Edad Media una orientacion alegorica definitiva; y 
el ideal metafisico que, partiendo de la filosofia de 
La Eneida^ derivada en parte de la de La lliada^ se hizo 
carne en su espiritu, lanzo a los cuatro vientos las 
modulaciones de su genio. 

Introduj^ronse en Espafia las nuevas maneras lite- 
rarias en boga en Italia, a la par que las costumbres 
sociales, y aunque en el fondo de todo poeta habia un 
provenzalizante en amor, la propia idiosincrasia con- 
seguia avasallar las influencias extrafias. El concepto 
acerca de la mujer, por caballeros y prelados, estable- 
cia una antinomia, y, cosa rara, no faltaban poetas 
que incurrieran en flagrante contradicci6n, cantando a 
una mujer y repudiando a las mujeres. Dice a propo- 
sito de ello Philippe Monnier : « P^trarque peut bien 
» chanter Laure. Le reste du temps, il d^teste la fem- 
» me qu'il tient ^loign^e de sa maison et de son souci. 
» La femme, ecrit-il^ est le plus souvent le diable in- 
> came, ennemie de toute paix, occasion d impatience 
» source inepuisable de discordes et de disputes, et 
» Vhomme doit s'en ^carter, sHl veut pourvoir a la 
» tranquility de sa vie. ( Petrarque, Opera). Et, ce disant, 
» Petrarque exprime son id^e veritable et I'id^e veri- 
» table de son 6poque » ^ 

En la sociedad coetanea del Marques, la realidad 

fu^ la negacion del pensamiento amoroso; el porcen- 

\taje de hijos naturales es considerable, aun entre los 

Philippe Monnier; Obra cifada, tomo I, pag. 65 



"SONETOS. FFXHOS AL ITALICO MODO 215 

hombres de letras. No creels en la pureza sentimental 
de los poetas de ese tiempo que hacen alarde de pla- 
tonismo. 

El Marques de Santillana, sin ser un platonico fer- 
viente, paso por su ^poca de descomposicidn sin sufrir 
el contagio de las enfermedades sociales, y si hay algo 
transcendental en sus sonetos amatorios, que nadie ha 
sabido apreciar con justicia, es el gran fondo de sin- 
ceridad que descubre una de las facetas de su tempe- 
ramento. No tuvo ^1 amantes imaginarias, como alguien 
presume ( de imaginarios solo pueden tildarse sus « ena- 
moramientos », ya que su imaginacion busco regocijo, 
mas de una vez, en la poesia de otras gracias que la 
de su cdnyuge), ni fu^ violento en la pintura de la 
pasion amorosa, ni bajo velos de misticismo demostro, 
como Ausias March, a pesar suyo y de su amor abs- 
tractor arranques de sensualidad que escapan a la mi- 
rada observadora de Desde vises du Dezert ^ 

Cierto candor en la exposicion del ideal amoroso, 
que mds esta en su espiritu que en la fantasia de 
los bardos provenzales, caracteriza sus sonetos ama- 
torios infundi^ndoles savia propia y colm^ndolos de 
rasgos psicologicos que contrastan con la vulgaridad 
de algunas expresiones que son de todos los tiempos 
y que, por eso mismo, han sido aprovechadas por todos 
los poetas. 

Los sonetos L**, IX.°, XXIII.**, contienen un lugar 
comun de la literatura pasional: es la evocacidn del 
instante en que por primera vez ha visto a la gentil 
criattira : 



1. « Comme Pefrarque, Ausias March a une amante mystique, mais sa passion est plus theori- 

• que et plus abstraite encore : Teresa n'esf guere qu'un nom, et ce nom n'apparait qu'une fois 
» dans les conis d'amor ; I'amour tel que veut le peindre le poete, n*a que faire de la realite et 

• n'a meme plus besoin d'objet. — ( G. Desdevises Du Dezert,, Don Carlos d'Aregon, prince 
de Viene, pags. 418 - 19 ). 



216 EL MARQUES DE SANTILLANA 

. . . loo mi buena venfura. 
El punfo e era que fanta bellega 
Me demosfraron, . . . 

Loo mi lengua, magiier sea indina, 
Aquel buen punto que primero vi 
La vuestra imagen e forma divina, . . 

Alegrome de ver aquella tierra 



Donde vos vi yo la primer Jornada., 

lugar comiin gratfsimo para todo amante sea letrado 
o analfabeto. Los VIl.^, yilL'', XL'', ofrecen otros ma- 
tices del amor y los restantes son aiin mas persona- 
les. En todos ellos predomina la tendencia filosofico- 
sentimental del poeta, que fu^ mas tarde un vasto 
campo para las especulaciones imaginativas de bardos 
y prosadores. 

Han querido los historiadores de nuestra literatura 
subordinar el pensamiento de Lopez de Mendoza a la 
inspiracion de Dante y Petrarca ; mas ellos no ban re- 
parado en la est^tica ni mucho menos en la ^tica per- 
sonal del poeta castellano. Lejos estuvo ^ste del di^- 
fano misticismo dantesco, y poco favor se le haria 
juzgandole tributario del Petrarca en cuanto al m^todo 
ideologico de su labor sonetistica. Porque el cisne de 
Valclusa tuvo del sentimiento la idea de lo imposible, 
y de la mujer el concepto de un misogino empeder- 
nido . . . 

Dudad de los hombres que, como Leonardo da 
Vinci, desposado cuatro veces, predican la soledad en 
bien de la integridad. Esos genios, sabios y artistas, 
pierden toda nocion de humanidad y viven por el arte 
y para el arte, y no pocas veces de ^1^ menospreciando 
su propia entidad moral, jlniitil que Gabriel S^ailles 



" SONETOS. FECHOS AL ITALICO MODO 2 1 7 

se empefle en ponderar en el creador de la Gioconda, 
al hombre; su elogio no deja de ser una paradoja, 
bella, pero ineficaz, al fin, como todas las paradojasi K 

De Sonetos, fechos al italico modo, aquellos de indole 
pasional, que son casi la mitad, descubren al hombre - 
artista, formidable, ardiente y sensible, al varon equi- 
IJbrado que canta las cosas de su corazdn sin ninguna 
suerte de artificios. De ahi la natural ingenuidad que 
rebosan muchos de ellos y que los imposibilita para 
resistir el parangon de los de Petrarca, en los cuales, 
sin embargo, el lector falto de experiencia suele admi- 
rar falsas situaciones y sentimientos ficticios bien ex- 
presados y magnificamente melodizados como todos 
los pensamientos del genial humanista. 

Nutrido con las mejores lecturas que fueron asequi- 
bles a los intelectuales del Medioevo y que provenlan, 
en gran parte, de fuentes cristianas, el Marques refle- 
ja en sus obras, — y sus sonetos no presentan la ex- 
cepcidn, — la cultura alcanzada por los discipulos de 
San Agustin, mas en vez de cefiirse estrictamente a 
los dictados de ^stos^ permanece integro y trata de 
harmonizar con su 6tica los fundamentos de la doctri- 
na de Cristo. No he ser yo quien componga el pane- 
girico del creyente que hubo en 6\, pero tampoco he 
de ocuparme en descalificarlo, porque en su espiritu, 
m^s que en el de ningiin otro poeta de su ^poca, ha- 
llaron eco los sentimientos cristianos, a pesar de la 
violencia de algunas de sus composiciones de car^cter 
politico. 

Hay en sus sonetos escritos bajo la advocacion del 
amor, grand es aciertos y felices hallazgos. La frescura 
de algunos versos i no os parece precursora de la de 



1 . « Par un privilege de son genie et de son femps, Leonard ne sacrifie Hen de 1 ' homme en lui: 
il vit la plenitude de la vie interieure». (Gabriel Seailles, Leonard de Vinci, pags. 491-92). 



218 EL MAl-iQUES DE SANTILLANA 

las ^glogas de Garcilaso y los madrigales de Gutierre 
de Cetina? 
Eugenio de Ochoa loa los versos 

E qual pares^e flor de clavellina 

En los frescos jardines de Floren^ia, . . . 

del soneto III.*', citados tambi^n, aunque con error, por 
Bernardo Sanvisenti ; y a la verdad que son ellos her- 
mosos, si bien palidecen al lado de muchos otros 
como estos : 

Di, d que faremos al ordenamiento 
De Amor, que priva foda senoria, 
E rige e manda nuesfro entendimiento ? 

( Sonefo VI ). 

Yo soy fu prisionero, e sin porfia 
Fuisfe senora de mi libertal, 
E non fe piensses fuya lu valia 
Nin me desplega tal captividat. 

( Sonefo VIII ). 

Non es el rayo de Febo lu^ienfe, 
Nin los filos d'Arabia mas fermosos 
Que los vuestros cabellos luminosos, 
Nin gema d'esfupaga fan fulgente. 

( Sonefo IX ). 

Desperfaf con afflafo doloroso. 

Trisfes suspiros. la pessada lengua : . . . 



i De que femedes ? ca yo non enfiendo 
Morir callando sea grand sgien^ia. 

( Sonefo XI ). 

Sef el oliva, pues fusfes la espada ; 
Sef el bien mio. pues fusfes mi mal. 

( Soneto XXII ). 



"SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO " 219 

No es por sus sonetos por lo que puede juzgarse 
acerbamente al erudito empalagoso que fu^ el Mar- 
ques de Santillana; ellos, en union de las Serranillas, 
Bias contra Fortuna ^ , Doctrinal de Privados y Dec/res y Can- 
ciones, son evidentemente, un vivo trasunto de elegan- 
cia y sobriedad artisticas, desconocido entre los poe- 
tas de la corte de Juan II. 

Iniciador del Renacimiento espanol, el Marques no 
escribio estos sonetos por mero capricho o diletan- 
tismo, como suele afirmarse; docil a la ley de evolu- 
cidn, busco nuevos horizontes para su numen, y embe- 
bi^ndose en la lectura de sus poetas predilectos, fran- 
ceses e it^licos, descubrio en los illtimos la forma 
po^tica del porvenir, representada por el soneto ende- 
casilabico. No gasto hipdrbole ni doy expansion a mis 
sentimientos admirativos: el Marques presintio la glo- 
ria reservada al soneto, y, prueba de ello es que no 
intento cultivar, ni siquiera por via de ensayo, el ter- 
ceto (tergio rimo) de cuya existencia tuvo conoci- 
miento por / Trionfi y la Divina Comedia. La grandeza 
del presentimiento fu6 en el superior a la importancia 
de la lucubracion, como en todo poeta que, aislado en 
su propio medio, tiene que luchar contra la indiferen- 
cia de unos y el formalismo ritual de los otros. 

I Amor ! . . . Inagotable tema de la poesfa ! Entregado 
a ^1, Lopez de Mendoza abandono por momentos la 
octava dodecasiMbica y las distintas estrofas de ver- 
sos octo, hexasilabicos, etc., y canto en sonetos no 
exentos de disonancias e intercadencias, cual los de 
los poetas it^licos, todas las ilusiones y desesperanzas, 
todos los goces y dolores que del amor se derivan. 
Idealista por excelencia y adverso a la pluralidad del 

1. Esta composicion no carece de citas, pero su asunto exige la erudicion, por o<ra parie dis- 
creta con que el poefa anima el dialogo de Bias y la Forfuna. 



220 EL MARQUES DE SANTILLANA 

amor que fu^ necesidad imperiosa para sus coetdneos, 
demuestra en sus sonetos, ya la timidez del amante 
austero : 

Asy que punfo yo non he vigor 
De mirar fixo su deal persona, . . . 

(Sonefo XV).. 

ya la angustia que en ^1 mantiene la ausencia de su 
dama : 

Lexos de vos e gerca de cuydado, 
Pobre de gogo e rico de triste^a, 
Fallido de reposo e abasfado 
De morfal pena, congoxa e bravega ; 

Desnudo d esperanga e abrigado 
D'inmensa cuyta e visto d'asperega. 
La mi vida me fuye, mal mi grado, 
La muerte me persigue sin pere^a. 

(Sonefo XVIII).. 

o bien la firmeza de su pasion : 

Por vuestro vivo, por vuesfro morre : 

Vuesfro soy fodo e mios son mis males. 4- 

( Sonefo XXV )., 

con tal mesura y espiritualidad como habria de ha- 
cerlo un siglo despu^s la elite de nuestros clasicos. 

Fu^ el Marques un amador rectilineo ; las aventuras 
amorosas que ^1 se atribuye en las Serranillas compues- 
tas lejos del hogar, entre las incidencias del ambiente 
fronterizo y los tumultos guerreros, no dejan de ser 
concepciones imaginarias, como lo aseguran muchos 
de sus biografos. Y el ilustre poeta que en su juven- 
tud di6 desahogo a su numen, ^vido de idealidad, vol- 
viendo el pensamiento hacia su compaflera y enco- 
miando la hermosura de mozas y serranas, no quiso 



"SONETOS. FECHOvS AL ITALICO MODO " 221 

abstenerse en la edad madura, de usar igual procedi- 
miento, y canto en sus sonetos amatorios, aunque con 
parsimonia y austeridad que hubieran sido fatales para 
la gracia de sus Serranillas, la augusta beldad y los 
sentimientos de su dama. Sus evocaciones sentimenta- 
les tienen, pues, un valor retrospectivo que solo pueden 
negar el fr^gil discernimiento de los criticos suspica- 
ces y la pedanteria inocente de los bardos inexpertos. 
Quien haya leido con detencion la vasta obra del 
Marquds, u observado minuciosamente los detalles de 
su vida, convendra conmigo en que la inspiratriz de 
las composiciones que estudio fu^ la esposa del poeta, 
a la que este dedico siempre sus m^s dulces recuerdos 
y las expresiones mas intimas de su corazon. Mucha 
nobleza de sentimiento y pureza de intencion hay en 
estos sonetos para creer que ellos sean el fruto de un 
amor o tonal o de una pasion senil. Y mucha admira- 
cion sentla el Marquds por su esposa, como se inhere 
de algunas de las Serranillas y de la mayor parte de 
Canciones y Decires^ para que sea permitida al comenta- 
dor lejano y parcial la asercion de que los sonetos 
XVIII y XIX aluden a otro amor suyo incubado en 
C6rdoba o en Sevilla. Dichos sonetos sugieren momen- 
tdneamente la idea de otro amor que el conyugal. Pe- 
ro el critico discreto no debe basar sus juicios en meras 
presunciones sin fundamento alguno ni tampoco en 
impresiones ligeras. Por los detalles que se conocen 
de la vida del poeta, no puede saberse si su esposa 
estuvo en Cordoba o en Sevilla ; yo creo que si, y si 
mi creencia llegara a cristalizarse con el descubrimiento 
de nuevos manuscritos, o en su defecto se comproba- 
se el real valor retrospectivo o el simple valor ima- 
ginativo de ciertas remembranzas pasion ales del autor 
de los Proverbios^ quedaria entonces elucidado el mis- 



Ill EL MARQUES DE SANTILLANA 

terio de la dedicatoria de los sonetos en cuestion. Entre- 
tanto, yo tendr^ mi creencia, — logica deduccion del 
estudio de la vida y las obras del Marques, y no fr^gil 
sospecha, — como una idea de verdad, la linica expuesta 
sin preconceptos de ningun g^nero. 

Hase regateado el m^rito de los sonetos amorosos 
del poeta, a causa de la similitud de algunas de sus 
expresiones con las de antiguos escritores que a su 
vez las tomaron de la vida misma como todos los 
creadores de las canciones de gesta. Mas nadie ha 
querido reconocer la originalidad y el soplo intenso 
de algunos de ellos que, como los VI.^ XL*', XXIV.^ 
no tienen semejantes en el parnaso italiano, a despe- 
cho de quienes dedican sus ocios a la biisqueda de 
imposibles ascendientes y filiaciones lejanas. 

De los dos sonetos patrioticos ( los X."" y XXXIX.*' ) 
es el segundo el mas interesante y mejor escrito. 
Reproducido por Fernando de Herrera en sus Anota- 
ciones a Garcilaso y loado con justicia por Amador de 
los Rios, como debe serlo ( descartando la doctrina en 
si) por todo aquel que posea excelente espiritu de 
seleccion, ha sido comparado malevola o inconscien- 
temente con estas dos quintillas que Gomez Manrique 
escribio durante su corregimiento en Toledo : 

Nobles, discretes varones 
Que gobernais a Toledo, 
En aquesfos escalones 
Desechad las aficiones, 
Codicias, amor y miedo. 
Por los comunes provechos 
Dexad los parficulares : 
Pues vos fizo Dios pilares 
De tan riquisimos techos, 
Estad firmes y derechos. ' 



Candonero de Gomez Manrique, tomo I, pSg. XXVI. 



" SONETOS, FECHOS AL 11 ALICO MODO " 223 

Vegue y Goldoni se complace a menu do en negar 
los talentos del poeta castellano e invierte el orden 
cronologico, diciendo que el citado soneto asem^jase a 
esa ^^d^cima'\ aunque reconoce en el primero, por 
supuesto, « mayor altura de miras» \ Yo aduzco — y 
^1 estar^ de acuerdo conmigo y tendr^ que rectifi- 
carse — que son las quintillas de Gomez Manrique las 
que se parecen al soneto del Marques, y no el segundo 
a las primeras. En cuanto al parecido, es discutible, 
pues si el intento en ambos es semejante, la concep- 
cion no lo es. 

Tengo para mi que el concepto de patria es un lu- 
gar comun, el mas vil y prosaico de los lugares co- 
munes; con todo, adaptando ahora mi pensamiento a 
los ideales del siglo XV, puedo juzgar serenamente 
el soneto de Lopez de Mendoza y reconocer, por lo 
tanto, su superioridad sobre las quintillas de su sobrino 
Gomez Manrique. Mientras en ^stas son dignos de ad- 
miracion el tono sentencioso y la fluidez de los versos, 
cuya estructura octosilabica, por otra parte, no habra 
quitado el suefio a su autor, sorprenden en aqu^l la 
intensidad del sentimiento inspirado en la decadencia 
de la patria; la fuerza de la recriminacion, en que se 
adivina, sin embargo, la acritud de la pesadumbre ; la 
vehemencia de las exclamaciones y el gran fondo de 
escepticismo que contiene cada estrofa. El soneto XXIX.^ 
es una verdadera admonicion, y a pesar de sus defi- 
ciencias ritmicas resulta, sencillamente, admirable. 

Los sonetos misticos son reveladores de un perfecto 
cristiano de la Edad Media. Hastiado de los lances 
guerreros y presintiendo su proximo fin, el Marques 
confia a su musa los secretos m^s reconditos de su 
alma y protesta con sin igual ardentia de su fe cris- 

1. A. Vegue y Goldoni: Obra citada, pag. 57. 



224 EL MARQUES DE SANTILLANA 

tiana, dirigiendo sus loas y deprecaciones ora a Dies 
y laVirgen, ora a San Miguel Arcdngel, a ruego de 
la vizcondesa de Torija, o bien a Santa Clara, virgen, 
o a los santos Cristobal, Bernaldino, Andres, Vicente 
Ferrer y a su Angel guardador ! ! ! 

Tal florecimiento mistico no debe atribuirse a deca- 
dencia moral en el Marques; 61 fu^, como cuadraba 
a su ^poca, un espiritu cristiano y a la vez un formi- 
dable temperamento al cual no lograron amedrentar 
las desazones de la lucha cuotidiana ni el flujo y re- 
flujo de las desesperanzas. En el soneto XXIL^, can- 
tando a su dama, trazo ^1 su propia semblanza moral, 
con la firmeza de los grandes convencidos; old: 

5i el pelo por venfura voy.trocando 
Non el animo mio, nin se crea ; 
Nin puede ser, nin sera fasfa quando 
Infegralmente muerfe me possea., 

y f u^ consecuente con las ideas de esa auto - semblanza, 
pues did pruebas en sus ultimas horas del estoicismo 
y la serenidad que habia demostrado en su juventud. 
No se caracterizo el Marquds por sus composiciones 
misticas (mas que religiosas) ni fu^ el misticismo su 
fuente principal ; empero, sus sonetos de esa indole no 
adolecen de artificialidad, sino que, por el contrario, 
descubren al artista probo y sincero que, hombre al 
fin, reconoce la fragilidad de las cosas humanas: 

Ca mucho es debil mi fragilidat : . . . 
( Sonefo XLIl ).. 

y encarece a su angel tutelar el cuidado de su breve 
vida 1 1 

Nueve son, como he dicho, los sonetos misticos del 
poeta, liltimo fruto que di6 su numen, a juzgar por la 
austeridad de sus manifestaciones y la templanza de 



" SONETOS. FECHOS AL ITAlICO MODO " 225 

sus gestos suavizados por la edad. Flota en ellos la 
tristeza de los grandes renunciamientos ; advi^rtese la 
prevision de la muerte esperada con singular manse- 
dumbre y hasta parece que el poeta, en su afan de 
mejoramiento artistico, desdefla todo boato de erudi- 
ci6n y tiende cada vez mas al culto de la sobriedad 
po^tica ya empleada con ^xito en muchas otras de sus 
composiciones madrigalescas y politico -filosoficas. 

Bajo la denominacion de civiles y otros, que yo he 
formulado, figuran once sonetos de robusta inspira- 
cion y verdadera originalidad. El IL®, puesto en boca 
de la reina de CavStilla, dofla Maria, esposa de Juan II, 
trae el recuerdo de los tradicionales romances espa- 
lioles cuyo leitmotiv fueron los episodios del sitio de 
Zamora. Evocase en €i una leyenda autoctona — la 
muerte del rey Sancho — aparente al asunto elegiaco 
que conmueve el animo de la reina; muerto el infante 
Pedro, hermano suyo y de los reyes de Aragon y 
Navarra, con quienes estaba enemistado su esposo, 
por no disgustar a ^ste, quiere la reina ocultar su 
dolor, y pregiintase compungida como podr^ dejar de 
llorar la muerte de su dulce hermano. Maravillan en 
este soneto la nobleza del sentimiento y la naturalidad 
de la emocidn. 

En el V.o tambi^n habla el poeta en nombre de 
otra persona ; esta vez en el del infante Enrique, quien 
llora la muerte de su esposa, la infanta dofla Catalina ; 
en el XIII.® lam^ntase porque ningiin escritor ni poeta 
canta la gloria del rey de Arag6n 

A quien la Ifalio soberbia s'enclina. ; 

en el XV."* sentencioso y profundo, dirige a sus par- 
ciales atinados consejos que indudablemente debieron 
aprovechar los contrincantes de Alvaro de Luna; de- 

13 



226 EL MARQUES DE SANTILLANA 

licado y lleno de persuasion, el XVI.o fu^ hecho para 
consolar a un amigo herido de amor, y en ^1 la expe- 
riencia del poeta aconseja el olvido como unico con- 
suelo : 

Pues i que dire ? Remedio es olvidar : 
Mas animo gentil atarde olvida, 
E yo conozco ser bueno apartar. 

Pero desseo consume la vida : 

Asy diria, sirviendo, esperar 

Ser qualque alivio de la fal ferida. ; 

el XVII.'*, enderezado contra aqnellos que en Castilla 
« fablavan mucho e fagian poco » resalta en el con- 
junto por su inusitado vigor y espiritu arrogante: 

Non en palabras animos gentiles, 

Non en menagas nin semblanfes fieros , , 

5e muesfran alfos, fuerfes e veriles, 

Bravos, auda^es, duros, femederos. 

Estrofas similares a ^sa solo se encuentran de tarde 
en tarde en algunos poetas del siglo de oro. Bella 
amonestacion es el XXX.° que contiene versos graves 
como los siguientes : 

Non es a nos de limifar el ano, 
El mes nin la semana, nin el dia, 
La ora, el punfo ! . . , Sea fal engano 
Lexos de nos e fuyga foda via. 

Quando menos dubdamos nuesfro dapno 
La grand baylessa de nuestra baylia 
Corfa la tela del humanal pario : 
Non suenan frompas, nin nos desafia., 

cuya enjundia, por si sola, pone en ridlculo el juicio 
de Ernest Merim^e acerca de Sonetos, fechos al italico 



" SONETOS, FECHOS AL ITAlICO MODO " 227 

modo ' ; dedicado a Juan II, el XXXI.® ofrece palabras 
de aliento a ese rey que, por cierto, necesitaba de 
ellas ; el XXXII.**, m^s que una amonestacidn, es una 
invitacion a los principes cristianos para la reconquista 
de Constantinopla ; el XXXIII.o, escrito durante la visita 
que hizo el Marques a Sevilla en 1455, es una loa a 
esa ciudad comparada hiperbdlicamente, aunque no 
sin ciertas reservas, con Roma: 

Roma en el mundo e vos en Espana 
Soys solas gibdades ^ierfamenfe, . . . 

y el XXXIV.o, dedicado al rey Enrique IV, el impo- 
tente, es contentivo de algunos consejos que el infe- 
liz monarca debio de aceptar con satisfacci(3n. 



Dando cima a este capitulo, ha de establecerse : 

a) Que el Marques escribio sus sonetos amatorios, 
prescindiendo de las normas ideologicas de los i^oetas 
it^licos a quienes debe el conocimiento de esa forma, 
como d mismo, con plausible honradez^ declardlo en 
el Prohemio de la Comedieta de Ponza ; 

bj Que su labor sonetistica comprende, adem^s del 
tema amoroso, ciertos asuntos genuinamente castella- 
nos y otros desconocidos de Dante y Petrarca ; 

cj Que las escasas reminiscencias que existen en 
sus sonetos son puramente l^xicas, y que ciertos giros 
por €\ empleados y cuya paternidad suele atribuirse 
a Petrarca, pertenecen al acervo comun de donde los 
tom6 el gran humanista; 



1 . « line place a part doit etre faite a ses 42 sonnets hendecasyllabiques a la maniere italienne 
(a/ ifalico modo), non pour leur valeur propre, qui est, en realite, des plus mediocres, mais 
parce qu'ils marquent une date dans I'histoire de la poesie, ou plutot de la versitication. — 
(Ernest Meriin€e, Obra citada, pag. 105). 



226 ELMARQUES DE SANTILLANA 

d) Que Ifiigo Lopez de Mendoza tuvo su manera 
propia y expres6 sus propios senfimientos con inimitable 
sinceridad en una forma que solo un siglo despu^s 
habria de cultivar con mejor suerte Garcilaso de la 
Vega. 



CUARTA PARTE 

EL REPRODUCTOR— 



CAPITULO I 



PROVERBIOS" 



He aqui la obra m^s popular del poeta. Los Pro- 
verbios^ en numero de cien, expuestos en otras tantas 
estrofas (octavillas de pie quebrado) y un cabo o 
estrofa final, fueron escritos expresamente para el 
principe Enrique, a pedido del padre de ^ste, el rey 
Juan II de Castilla. Su composicion estrofica, de ver- 
sos: octosllabos los impares y tetrasilabos y a las 
veces pentasllabos los pares, responde al esquema 
ABBAACCA, exceptuando la octa villa XXXVI que 
tiene la rima normal de los cuartetos del soneto. Esta 
combinacidn m^trica cultivada despu^s con tanto 
acierto y buen gusto, ya aparece en los Proverbios 
en forma robusta y definitiva, no obstante la mezcla 
de asonancias y consonancias que suele entorpecer 
la fluencia de la melodia, y a la cual no pudieron 
escapar tampoco Gomez y Jorge Manrique. La ver- 
sificacion del Centiloquio no puede ser m^s esmerada 
para un poeta del siglo XV y aun del XVI; su con- 
cisi6n y sobriedad cuadran admirablemente a la in- 
dole sentenciosa de la obra, y su m^trica, popular, 
por decirlo asf, hace que las sentencias pulidas y 



232 EL MARQUES DE SANTILLANA 

comentadas por el Marques, resulten gratas al oido 
de los lectores y aparentes para ser difundidas por 
boca del pueblo que gusta de los metros Mciles y 
cantables. 

Los Proverbios de gloriosa doctrina y fructuosa ensenanza 
est^n divididos en diez y seis capitulos, a saber: 
/. De amor e temor ; II, De prudencia e sabiduria; 
III De justicia ; IV. De paciencia e honest a correp- 
don; V. De sobriedat ; VI De Castidat ; VII De 
fortale^a ; VIII De liberalidat e franque^a ; IX. De 
verdat ; X. De continencia cerca de cobdicia ; XI De 
invidia ; XII De gratitut; XIII De ami^ifia , XIV 
De paternal reverengia ; XV De senetut o vejes\ 
XVI. De la muerte. 

Alfonso Reyes (Cuestiones esteticas) concibe, en la 
literatura paremio]6gica, dos especies, cuando en ri- 
gor no existe sino una sola : la de los Refranes que 
digen las viejas tras el fuego, recopilacion hecha por el 
propio M.'irqu^s^ la mas antigua que se conoce en 
lengua castellana. Los Proverbios no caen bajo la juris- 
dicci6n de la paremiologla, como pretende, entre otros, 
el culto escritor mejicano ' ; pertenecen a un g^nero 
distinto, no dir^ m^s humano pero si m^s complejo y 
transcendental que el de los Refranes, por el comenta- 
rio ^tico que sirve de corolario a los aforismos. 

La liter itura paremiol6gica tiene por principal carac- 
terfstica la exposicion escueta y viva de los pensa- 
mientos populares, y, como en ella nada puede ponerse 
del propio espiritu, su linico m^rito estriba— siempre 
que permanezca fiel hasta donde sea posible la expre- 



1. Por lo demas. el capitulo en que e! frata De los proverbios y senfenciea vulgares es digno 
de ser leido por los enamorados de lo humilde, por los exaltadores del alma del pueblo. 



*• PROVERBIOS " 235 

si6n natural — en la mayor o menor gracia o rotundi- 
dad con que esos pensamientos est^n expuestos. En 
slntesis: la obra paremiologica es fruto del compila- 
dor, sea ^ste fecundo o est^ril, y los Proverbios de glo- 
riosa doctrina y fructuosa ensehanza y todos sus similares 
son la obra del poeta - moralista que, compilador tam- 
bi^n, en cierto modo, sabe interpretar y comentar con 
talento las sentencias de sus predecesores ; penetrar 
en la intimidad de las cosas y aprender de los hechos 
sabias lecciones cuya difusidn le produce luego no es- 
caso regocijo. 

Compilacion llama Men^ndez y Pelayo a los Prover- 
bios; yo me permitir^ clasificarlos de obra mixta, es 
decir, de recopilacidn y de interpretacidn reproducti- 
va, pues la personalidad moral del poeta no es ajena 
a los temas allf tratados. En cuanto a su originalidad, 
old lo que dice el propio autor en el Prologo, paragra- 
fo IV; «... Podria ser que algunos, los quales por 
» aventura se fallan m^s prestos a las reprehensiones 
» e a redargtiir e emendar que a fager nin ordenar, 
» dixiesen yo aver tomado todo, o la mayor parte 
» destos Proverbios de las doctrinas e amonestamien- 
» tos de otros, asy como de Plat6n, de Arist6tiles, de 
» S6crates, de Virgilio, de Ovidio, de Terengio e de 
» otros philosophos e poetas. Lo qual yo no contradi- 
» rla ; antes me plage que asy se crea e sea entendido. 
» Pero estos que dicho h^, de otros lo tomaron, e los 
» otros de otros, e los otros d'aquellos que por luenga 
» vida e sotil inquisiQi6n alcangaron las experiengias 
» e cabsas de las cosas, etc., etc. ». 

Advi^rtese desde luego que el Marquds de Santilla- 

na no concede a los autores que cita el derecho de 

paternidad sobre la esencia de sus Proverbios^ ya que 

^stos pertenecen, como 6\ mismo lo declara, a aque- 



234 EL MARQUES DE SANTILLA.m 

llos que alcanzaron la causa primera. A fuer de buen 
moralista, recogid ^1 esos proverbios que ya habfan 
enriquecido con su frecuente uso el fondo de la con- 
ciencia popular, y metrific^ndolos sabiamente, como 
€\ solo supo hacerlo en su ^poca. propendid m^s que 
otro alguno a su consagracidn en el solar castellano. 
Lo que hay en ellos de personal son, a pesar de su 
sabor cristiano, las breves reflexiones que suelen su- 
gerir al poeta ciertos hechos hist6ricos o legendarios 
que nadie habia comentado antes que ^1. 

El Marques de Santillana, moralista, no es de la 
estirpe de su tio-abuelo el Canciller Ayala y Fer- 
n^n P^rez de Guzman, su tio, aunque ^ticamente pro- 
ceda de ellos. M^s humano y, por lo tanto, menos rigi- 
do; m^s abierto su esplritu a los procesos de la 
evolucidn, m^s ecl^ctico, mejor poeta, en fin, si a alguien 
debe compararse es a su conterrdneo Sem Tob de 
quien tiene, hasta cierto punto, el « genio del escorzo » 
que ha dicho Ernest Merim^e en una de sus pocas 
frases- felices. Lopez de Ayala y el sefior de Batres 
moralizan escolasticamente, si bien con soltura 6ste y 
con vigor personal el primero, cuya musa demole-* 
dora, inexorable y experta se da toda entera en los 
tetrastrofos monorrimos del Rimado de Palacio. El Mar- 
ques, cuyo verbo lirico recorre toda la gama, se insi- 
niia a las veces (leed sus Proverbios) como moralista 
suave y sereno, y es entonces cuando por sus acen- 
tos persuasivos y sus ritmos amables y parsimoniosos 
trasmina el h^lito fragante de los Proverbios de Salo- 
mdn. Otras veces su musa grave y rectilinea se exas- 
pera, como en el Doctrinal de Privados^ y su aliento 
viril sobrepuja entonces al del Canciller Ayala. Aun- 
que la base ^tica de su obra doctrinal sea la misma 
que la del Rimado de Palacio^ como intenta establecer- 



" PROVERBIOS " 255 

lo, no sin cierta mesura, Men^ndez y Pelayo, es im- 
posible negar al Marques condiciones personales de 
moralista. Su procedimiento en la exposicidn de las 
ideas, la singular ardentfa de sus apostrofes^ la viveza 
de sus expresiones, su propio estilo no sefialan el 
abolengo de su ilustre pariente y tutor. Es ^ste un 
gran pintor de las costumbres de su tiempo, y sus 
protestas surgen implfcitcimente con la acritud de sus 
descripciones, cuando no est^n condensadas, como 
acontece muchas veces, en rasgos firmes pero exen- 
tos de ese divino furor que individualiza al poeta sin 
poner Ifmites a los avances imaginativos. 

He dicho que el Marques de Santillana, moralista, 
puede hombrearse con el rabino Sem Tob, y ahora 
debo afladir que este paralelo que no hago extensivo 
al fondo filos6fico ni a la fuerza verbal, sino a la 
intensidad reflexiva de ambos, est^ justificado por la 
humana concepci6n de la vida, que, al igual que su 
predecesor en sus Proverbios morales dedicados al rey 
Pedro, expone el Marques en su Dialogo de Bias contra 
Fortuna y muchas otras de sus composiciones. 

Aludiendo a los proverbios del ilustre rabino, cuya 
miga no puede meuQS de loar, Ernest Merim^e no 
vacila en incluirlos en el g^nero de la literatura pare- 
mioldgica. Pero Merim^e no anda solo en esas intrin- 
cadas selvas de las clasificaciones ; muchos son los 
que le acompaflan y se extravian en ellas. Aun a 
riesgo de parecer presuntuoso, yo rechazo la exten- 
si6n que tanto en Francia como en Espafla suele 
darse al vocablo paremiologia que no conserva de la 
ralz griega sino la significaci6n meramente material. 
Llamar paremidlogos o, si se quiere, paremidgrafos, 
al Marques de Santillana y a Sem Tob, es rebajar el 
concepto de su personalidad, subordinar su arte al 



236 EL MARQUES DE SANTILLANA 

simple esfuerzo erudito de un escritor que sigue un 
m^todo pedag6gico expositive m^s o menos encomiable, 
pero que nada pone de su psiquis ni de su intelecto en 
las paremias que recoge, pule y colecciona ; es, en fin, 
reducir al marco estrecho de la tarea folk - lorfstica la 
inventiva o el alcance interpretativo y el discernimien- 
to de aquellos poetas que al poner en lenguaje rltmico 
esenciales proverbios, han sabido matizarlos con ro- 
bustas reflexiones. Si la palabra paremiologia^ al ser 
adaptada en las lenguas francesa y castellana, hubiera 
conservado su valor etimologico, su original pureza, 
no habria habido entonces inconveniente alguno en 
aceptar la general clasificacion que hace suya, por su- 
puesto, con sobrada ligereza, el profesor de literatura 
en la Universidad de Tolosa, ni la m^s personal de 
ese espiritu selecto que es Alfonso Reyes y que sabe 
distinguir en princip'O los atributos propios de los 
Proverbios de gloriosa doctrina y fructuosa ensenanza y la 
raigambre puramente popular de los Refranes que digen 
las viejas tras el fuego. 

El espiritu cristiano ve en los primeros una mani- 
festacion de su ideal filosofico, que no puede discu- 
tirse; el Marques de Santillana no ve en ellos sino la 
encarnacidn de sus aspiraciones morales, de sus deseos 
de regenerar a la especie humana. Y es que su ^tica 
personal priva alli como en todas sus obras did^cticas. 

Ofd estos versos que tan bien pintan su cardcter 
austero, inflexible: 

Non discrepes del officio 

De jusfigia 
Por femores o amici^ia, 

Nin servi^io :, 

y esta estrofa en cuyos ultimos bordones — observa 



*■ PROVERBIOS " 237 

Amador — crey 6 encontrar Rafael Flonmes (y acaso 
estuvo en lo cierto) una ironia enderezada contra 
Alvaro de Luna : 

De los bienes de fortune 

Tantos foma 
Que conserves de carcoma 

Tu colupna : 
Tal cupidifaf repuna, 

Ca de fecho, 
Non es furable provecho 

So la luna., 

y estos versos aun, en los que ya asoma el gesto, reli- 
gioso si OS place, pero no menos viril, con que 61 
habfa de acoger veinte afios ^ despu^s, a la linica libe- 
radora : 

Pues di : i por que femeremos 

Esta muerfe, 
Como sea buena suerte. 

Si creemos 
Que, passandola, seremos 

En reposo 
En el femplo glorioso, 

Que af endemoa ? . . . 

Para mayor ilustracion y aprovechamiento del prin- 
cipe Enrique, fueron glosados algunos de estos Prover- 
bios por su propio autor. Despu^s, lo fueron por un 
contempor^neo y amigo del poeta, el doctor Pero Diaz 
de Toledo, su capelMn =^ ; y en 1575, por el poeta Luis 



1 . O veintiuno, pues parece comprobadp que los Proverbios fueron enfregados al rey Juan 1 1 
en los comienzos de 1437. 

2. "Muy pedantescas y prolijas», al decir de Menendez y Pelayo, son las glosas de este. Yo 
he podido examinarlas — en la edicion de Proverbios, Coplas de Mingo Revulgo y Copies de 
Jorge Manrique, hecha en Amberes en 1581 — merced a la exquisite amabilidad de mi estimado 
amigo el poefa Julio Lerena Juanico, quicn puso a mi disposicion ese precioso ejemplar de su 
biblioieca. 



238 EL MARQUES DE SANTILLANA 

de Aranda, en elegantes versos. Esas glosas demues- 
tran la admiracidn que desperto el moralista, no s61o 
entre los escritores y la sociedad de su ^poca, sino 
tambi^n entre los de las siguientes centurias. En la 
ddcimasexta, fueron contra hechos los Proverb ios por 
Apdstol de Castilla S y en la d^cimas^ptima, Nierem- 
berg (dice Men^ndez y Pelayo) recuerda frecuente- 
mente los « preceptos de sabiduria prdctica » de su 
autor 2. 

Yo no conozco las anota clones hechas por Rafael 
Floranes a esta obra preciada y popularfsima que toed 
tan fntimamente el alma de la raza ; s^, sin embargo, 
por hab^rmelo asi sugerido ciertas lecturas, que ese 
erudito juzgaba de ella como del Libro de horas de un 
espiritu en el cual la verdad es soberana ; y tal juicio 
de un escritor del liltimo tercio del siglo XVIII es su- 
ficiente para confirmar la favorable acogida que a tra- 
v^s de casi cuatro siglos se le dispenso en Espafla. 

Gran parte de su 6xito lo debe el Centiloquio a la 
sencilla elegancia de la versificacion y la sobriedad 
del lenguaje, cualidades ambas que, por si solas, bas- 
tan para enseilorearse suavemente de la imagihacidn 
del lector ; pero el atributo que m^s contribuyo a ese 
^xito, porque hizo vibrar el corazon y educ6 la volun- 
tad populares, consiste indudablemente en la pureza 
y amplitud del concepto humano que anima todas las 
reflexiones interpoladas en las formulas aforisticas. 
Nada hay estrictamente dogm^tico en la inspiracidn 
personal que el Marques infundio a sus Proverbios; de 
ahi la supremacia de e^stos sobre los de Fernln P^rez 



1. Ved el capifulo " Su vida", primero de esfa OBRA. 

2. Rafael Floranes ya habia comprobado que Nieremberg recuerda en su Tratado de obras y 
dias los Proverbios de Inigo Lopez (Vide: Rafael Floranes y Tomas Antonio Sanchez: Orfgenes 
dc la poesla casfellana, pag. 54, New York, Paris, 1908). 



'■ PROVERBIOS 239 

de Guzman (loados de ceremonia por su sobrino en 
el Prohemio e carta a I Condestable de Portugal), que ado- 
lecen, por otra parte, de formalismo y flaquezas t^cni- 
cas y pecan un tanto de sequedad o falta de fuego 
animico. 

Sorprende sobremanera que el sefior de Batres, 
escritor probo y discrete, dotado de preeminentes cua- 
lidades perceptivas y talento creador a cuyo encomio 
obligan sus Generaciones y Semblanzas, haya podido escri- 
bir sus Proverbios despues de leer el Centiloquio, Y, sin 
embargo, la prioridad de ^ste ha podido ser consta- 
tada. Yo no caer^ en la ingenuidad de decir que en 
Fern^n Pdrez de Guznicln la garra del prosador refle- 
xivo y sereno empequeflece el ensuefio del poeta ; 
tampoco incurrir^ en la injusticia de manifestar que 
sus Proverbios no valen un abalorio. Bien es verdad 
que en ellos tiene el octosilabo achaques seniles que 
ocasionan con harta frecuencia la descomposicion del 
ritmo; monotonia el lenguaje; la expresi6n debilidad; 
prosaismo la estructura con la que suelen emparejar 
ciertas metaforas de mal gusto ; vulgaridad la rima . . . 
Bien es verdad que los proloquios estiin expuestos 
alli con desalifio y aparente indiferencia que no se 
advierten ni con mucho en la obra del pensador, pero 
no lo es menos que, diseminados aqui y alia, hay en 
esos Proverbios hermosos rasgos de filosofia moral cuya 
profundidad revela inmediatamente al autor de Genera- 
ciones y Semblanzas. Para no pecar, pues, de ingenuo ni 
de injusto, como tantos escritores formados en las 
aulas universitarias, he de limitarme a decir, simple- 
mente, que el sefior de Batres, a la par que concebia 
sus Proverbios^ minoraba intimamente su reputacidn 
indiscutible de escritor discreto y exigente, que no 
otra cosa supone la composici6n de aqu^llos, cono- 



240 EL MARQUES DE SANTILLANA 

ciendo como ^1 conocfa los mis harmoniosos y limpi- 
dos, mis inspirados y elocuentes del Marques de San- 
tillana, y acaso tambi^n los de Sem Tob, persuasives 
y admirables, a apesar de la poca habilidad en el 
manejo de la m^trica y en el cultivo del ritmo que 
^ste ultimo demuestra en sus cuartetos heptasilabicos. 

Las ediciones del Centiloquio se sucedieron con rela- 
tiva frecuencia y ya en el siglo XVIII el erudito To- 
mls Antonio Sanchez conocia diez, y doce Rafael Flo- 
ranes, su contrincante ocasional. Es por esa circuns- 
tancia, unida a la bondad de la obra, por lo que se 
ha dicho que durante algunas d^cadas se designo a 
Ifligo Lopez de Mendoza con el nombre de Marques 
de los Proverbios^ design acion ^sta que, ademls de 
confirmar su popularidad en los reinos de habla cas- 
tellana, evidencia su fama de moralista personal y 
proteico, cualesquiera que sean las fuentes filos6ficas 
en que bebio su espiritu, grande en los rasgos gene- 
rosos, e inexorable y mis grande aun en los dictados 
de la justicia. 

Ciertas reflexiones intercaladas en los Proverbios. de 
cuya originalidad no puede dudarse, porque nadie tiene 
el derecho de poner llmite a la sinceridad del poeta, 
demuestran de modo inconcuso que ^ste, prescindiendo 
de los fil6sofos antiguos, desde Plat(5n hasta Seneca, 
expresa sentimientos genuinamente personales. Ofd 
estos versos acerca de fortalesa : 

Anfepon la libertad 

Batallosa 
A servifuf vergongosa 

Que maldaf 
Es ser en captividat, 

Por fuyr 
El glorYoso morir 

Por bondaf. : 



'■ PROVERBIOS " 241 

estos otros de continencia cerca de cobdicia: 

Non confies en asgenso 

Sin medida: 
Mas espera su cayda 

E mal inmenso: 
Nin le piensses que yo piensso 

Quel malvado 
Permanesca aforfunado. 

Sin des^enso., 

en los que dice admoniciones la sabiduria que da la 
experiencia; y los siguientes, no menos nobles, a pro- 
posito de amiQii^ia: 

Pero non piensses que digo 

Que fe geles 
Nin fe reguardes nin veles 

De tu amigo ; 
Ca seria el fal casfigo 

Deshonesto, 
E fornarlo pronto e presto 

Enemigo. 

El sentimentalismo del Marques florece hasta en las 
composiciones de indole doctrinal o exclusivamente 
didd^ctica ; de ahi el natural atractivo de sus Proverbios 
que han sido fuente de inspiraci6n para algunos y 
para otros motivo de loa. 



16 



CAPITULO II 



COMEDIETA DE PONZA" 



Cotnponen la Corned i eta de Ponza, escrita en 1435, 
120 octavas cuyo esquema rimeo es 6ste : 

ABABBCCB. 

Dodecasi'labos del tipo 6-6 (senario doble) son casi 
todos sus versos. Los pocos decasilabos y endecasila- 
bos interpolados en las copias conservadas hasta nues- 
tros dias, quiza hayan sido en el original dodecasi'la- 
bos como aqu^llos, adulterados mis tarde por copistas 
nada escrupulosos K Mudveme a pensar asi el gran 
dominio demostrado por el Marques en el cultivo de 
ese metro. 

Los 960 versos de la Comedieta de Ponza se descom- 
ponen en esta forma: 



1. Por iniciaiiva propia no siempre digna de aplauso, unas veces, y ofras per error de los 
copisfas, ya aparecen en las obras de los poefas predasicos muchos de los primores de lenguaje 
y no pocas de las extravagancias que ofrecieron como novedades los grandes maestros modernisfas 
y decadenies hispanoamericanos. 



244 EL MARQUES DE SANTILLANA 

DODECASILABOS DE 6-6 

Perfectos 929 

Imperfectos, aunque marcando bien el hiato o re- 
curriendo a la diuresis, los mds de ellos son 

aceptables 19 

Ambiguos, por ser al mismo tiempo de 4-4-4.. 3 

ENDECASILABOS 

S^ficos, y^mbicos y provenzales 5 

Anap^sticos o dactilicos 1 

DECASILABOS 

Tipo 5-5 ( asclepiddeos, segun Moratin ) 2 

Anap^sticos 1 

TOTAL - 960 

En sus dodecasflabos de 6-6, agot6 L6pez de Men- 
doza todas las formulas acentuales. Ya he citado en 
mi libro RRQUITECTURR DEL VERSO, segunda parte, 
capitulo IV, versos suyos con las nueve combinacio- 
nes acentuales que admite tal forma, a saber: 

l.a: Acentos en las silabas 1.^ y 7.^ 

2.^: » » » » 1.^ y 8.^ 

3.a : » » » » 1.^ y 9.^ 

4.^ : » » » » 2.^ y 7.^ 

5.^ : » » » » 2.^ y 8.^ 

6.a : » » » » 2.^ y 9.^ 

7.a : » » « » 3.a y 7.a 

8.a : » » » » 3.^ y 8.^ 

9.^ : » » » » 3.^ y 9.^ K 

1 . Omito aqui el acento de la silaba quinfa, porque considero compuesfa esta forma por dos 
versos hexasilabos, siendo aquel, por consiguiente, obligalorio, como el de la silaba undecima. Ad- 
vierfase que me refiero a las silabas metricas, y prescindo de las orfogra/icas, que pueden aumeniar 
o disminuir, segun scan proparoxitonos u oxitonos los hemistiquios. 



" COMEDIETA DE PONZA " 245 

I Iniitil, pues, que la crltica convencional de Jos^ En- 
rique Rodd se haya empefiado en difundir la especie 
de que Rub^n Dario ha dado al dodecasflabo un sello 
nuevo y lo ha hecho flexible y melodioso! K iComo si 
en el siglo XV no lo hubiese sido I i Iniitil tambi^n que 
Rufino Blanco Fombona sostenga que remozar una 
forma obsoleta vale tanto como crearla ! ^. 

Todos los matices rltmicos, toda la harmonia y toda 
la melodla del verso dodecasflabo de 6-6 coexisten en 
la Comedieta de Ponza. Ni Rub^n Darlo, ni Blanco Fom- 
bona, ni ningiln otro poeta ibero - americano le han 
dado nuevas modulaciones. Ya es hora de pregonar a 
todos los vientos esta verdad. 

Nuestra critica, iq\i6 ha hecho desde la ultima d^- 
cada del siglo pasado? 

Adular, sencillamente, a poetas de algiin vuelo a 
quienes atribuia novaciones inverosimiles. Nada, en- 
ti^ndase bien, nada es verdad en tan mentadas nova- 
ciones. Lo que ha existido es un noble afan de re- 
mozamiento de las formas de nuestra antigua llrica, 
remozamiento que muchos han concretado ardiendo 
en desd^n contra la vieja fraseologia castellana. Y 
nada mas. 

El autor de las Serranillas jugo primorosamente con 
el dodecasflabo. Lo dot6 de todo matiz acentual digno 
de aceptacion ( el que ha menester de las silabas cuarta 
o d^cima es intolerable ) ; empled, unas veces, y evito, 
otras, el hiato entre ambos hemistiquios ; mas en igual 
circunstancia, desdefld siempre la sinalefa, y gustd in- 
distintamente de las terminaciones oxitonas y paroxl- 
tonas en los dos hemistiquios. Faltdle solamente una 
cosa: usar las terminaciones proparoxitonas. Pero, no 



1 . Jose Enrique Rodo : Ruben Dario. 

2. Rufino Blanco Fombona: Cantos de la Pn'sion y del Desfierro; apendice, nota, pag. 204. 



246 EL MARQUES DE SANTILLANA 

es por haber reparado en este detalle ( los crfticos sue- 
len ser muy ignorantes) por lo cual se obstina con 
harta frecuencia la crltica servil, atribuyendo a poetas 
altlsimos como Dario la invencidn de sellos nuevos y 
nuevas modulaciones. 

Rodo y otros que, como ^1, agotan el ditirambo a 
favor de ciertos poetas que en el comienzo de su boga 
supieron deslumbrarnos con ritmos ajenos, est^n obli- 
gados a conocer los viejos moldes de nuestra poesia. 
Y, una de dos: o conoci^ndolos, emiten juicios adula- 
torios, o ignor^ndolos, tienen el desparpajo de dar opi- 
niones absolutas que resultan erroneas. 

Dice Jesus Semprun en suestudio: Rufino Blanco Fom- 
bona y su obra poetica, que « todas las combinaciones 
del dodecasilabo estaban ya formadas en castellano ». 
Acierta el joven critico, mas es parco en explica- 
ciones. Yo he de ser m^s generoso, demostrando con 
infinidad de ejemplos como Rub^n Darlo no dio nin- 
giln nuevo sello al dodecasilabo. 

Ya he dicho que este metro, en su tipo de 6-6, ad- 
mite nueve combinaciones de acentos. Ya he dicho 
tambi^n que el Marques hizo uso de todas ellas. Bas- 
taria, para comprobarlo, que os trasladaseis a mi obra 
citada ; quiero, sin embargo, abundar en ilustraciones. 
He aqui nueve versos con las nueve formulas indi- 
cadas : 



1. T.*" 

Esfe, magnifiestas puso sus vanderas . . . 



Quanto de virtudes es fija cercana. 



Duelo comengaron, que jamas se falla . . . 
De nefa mafisfa, fieros e rompienfes ; . . . 



" COMEDIETA DE PONZA " 247 



2." 8." 

Libro de Oloferne la sacra ^ibdaf ; . . . 

2." Q." 

I Bendifos aquellos que en pequenas naves ! . . . 

3." 7." 

De color de neta gema de Tarsis, . . . ' . 

Sobre sendas farjas de rica valia, . . . 

3.a 9.* 

La segunda farja de un balaxo ardienfe ... 

( Comedieta de Ponza, octavas XXX, XL, 
LXXXIll, VII, IV. XVllI. LXXXVII. VI, VllI ). 

Que no basta, para desmenuzar tanta frase apolog^- 
tica como se oye por ahi, la demostraci6n que acabo 
de presentaros ? Ahi va otra : 

I Us6 el Marques de Santillana en una misma estrof a 
tal disposicion de acentos que inhabilite al autor de 
Hzul para suponerse un creador de harmonias dentro 
de la pieza estrofica? 

Sf, la uso. Y su riqueza en la distribucidn del pri- 
mer elemento del ritmo, no ha sido aun superada. 
Leed: 

Los campos e miesses ya descoloravan, 
E los desseados fributos rendian; 
Los vientos pluviosos las nuves bogavan, 
E las verdes Frondes del ayre tremian. 
Dexado el esfillo de los que fingian 
Mefhaforas vanas con dulge loqiiela, 
Dire lo que priso mi ultima gela; 
E comicos oyan, si bien los oian. 

Dexado el exordio. la friste materia, 
O muy chara madre, conviene focar; 



1. Queda esfablecido que los versos acenfuados en 3. a y 7. a suelen ser ambiguos, por admitir 
muchas veces dos movimientos ritmicos, subordinandolos a la cesura y haciendo transmulacion de 
acenfoi< 



248 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Ca nuevas grcundan las playas d' Iberia 

E son afirmadas por fama vulgar. 

Que naves son vueUas en el fondo mar 

De los espanoles confra ginoveses 

E de taranfinos contra milaneses: 

Pues fablen poefas; que bien ban logar. 

tPues que mas dire?... que quantos abarca 

Varones e duenas, e son memorados 

En el su volumen del «Triumpho», Pefrarca, 

Alli fueron fodos visfos e ayuntados; 

Los unos vesfidos, los ofros armados, 

Segunf los pinfaron las plumas discretas 

De los laureados e sacros poetas 

En las sus estorias, e son reconfados. 

( Comediefa de Ponza, ocfavas III, LXI, CVI ). 

Los versos de Era un aire suave ... no son, pues, mas 
flexibles ni melodiosos que los que acab^is de leer; 
carecen, por el contrario, de ciertos matices musicales 
que el poeta castellano derroch6 en los suyos. 

No quiero ocupar vuestra atencion con nuevas citas ; 
pero en este mismo capitulo, ya encontrareis reprodu- 
cidas otras estrofas de la misma composicion, cuya 
harmonfa no tiene par en nuestros anales porticos y 
cuyo colorido nadie ha logrado igualar hasta hoy. 
Vuestro discernimiento, lectores doctos, no habria de 
vacilar si leyeseis sin prevencidn los versos dodecasi- 
labos del quattrocentista castellano y los del poeta 
nicaragliense y su secuela de imitadores. 

Hase denominado el dodecasilabo : verso de arte 
mayor o de Juan de Mena, por haber sido el poeta 
cordob^s, segiin algunos criticos, el primero en culti- 
varlo con loable acierto. Esa doble denominacion pa- 
r^ceme viciada : verso de arte mayor. . . tambi^n lo 
es el alejandrino, anterior al dodecasilabo en nuestra 
vieja po^tica ; verso de Juan de Mena ...: m^s feliz 



" COMEDIETA DE PONZA 249 

que este poeta fu^ el Marques de Santillana en el ma- 
nejo del doble senario. Intentar^ demostrarlo. Para los 
preceptistas del siglo XV y principios del XVI, era el 
dodecasilabo un verso bipartido, como lo es aiin para 
nuestros grandes poetas que no han sufrido la influen- 
cia de los liricos franceses. Esos preceptistas, cosa 
rara, pensaban como poetas. El acento preponderante 
afectaba generalmente la segunda silaba de cada he- 
mistiquio; pero, poco a poco, fu^ ampli^ndose la for- 
mula acentual, y los vates concertaron en una misma 
estrofa, versos acentuados indistintamente en la se- 
gunda o la tercera silaba de los hemistiquios. La si- 
nalefa cometida ^ entre ^stos es un grave defecto que 
no evitaba la mayorfa de los poetas de la centuria 
d^cimaquinta, como no la evitan hoy nuestros poetas 
afrancesados. Otro de los graves errores de los coeta- 
neos del Marques fu^ la interpolacidn de endecasflabos 
dactflicos en estrofas de dodecasilabos de 6-6. No 
porque ambos sean disonantes (yo he sustentado su 
calidad de harmonicos entre sf), sino porque el dac- 
tllico no es un verso bipartido, y porque esas interpo- 
laciones que tanto parecen haber gustado a Juan de 
Mena, se hacfan sin orden alguno que respondiese a 
principios de est^tica musical. 

El doble senario, que no llegd a fijarse completa- 
mente sino bajo la pluma del Marques de Santillana, 
habla sido cultivado m^s o menos deficientemente por 
todos los poetas y versificadores, desde Alfonso el 
Sabio y el Arcipreste de Hita, hasta los que alterna- 
ron en la corte de Juan II de Castilla, pasando por el 

1 . Cometer es el verbo preciso en casos como este. Salvo excepciones, verificar y sus derivados 
suelen ser usados por mi en su acepcion de efecfuar, realizar, etc. ; pero no podria menos de sor- 
prenderme que los crlticos, si asi les plugo, hubieren leido realizacion alia por la pagina 189 de 
esfe libro. Porque el significado de algunos vocablos depende del sentido de las clausulas ; y esto 
lo saben los filologos y lo ignoran generalmente los criticos. 



250 EL MARQUES DE SANTILLANA 

gran Canciller Pero Lopez de Ayala, por Imperial, 
Lando, Villasandino y otros. Mas lo que en ^stos po- 
dria llamarse deficiencia, fue en Mena un prop6sito 
largamente meditado. Pueden aceptarse a este res- 
pecto las palabras de Men^ndez y Pelayo: «Juan de 
» Mena hace endecasflabos ' no ciertamente por igno- 
» rancia o negligencia, sino por sistema, puesto que 
» los mal llamados dodecasilabos muiilados, de que 
» las Trescientas est^n llenas, hasta el punto de no ha- 
» ber estrofa que no contenga dos o tres, son versos 
» en que la acentuacion de la quinta est^ substituida 
» por la acentuacidn de la cuarta, ^ etc., etc. ». Pero, 
por eso mismo, precisamente, la labor de Juan de 
Mena no alcanza el grado de perfeccion a que Wego 
la de su amigo Ldpez de Mendoza, quien, dotado de 
un oido selectfsimo, advierte la pequeila diferencia 
rltmica que existe entre el dodecasilabo mutilado y el 
de 6-6. Reconoce Men^ndez y Pelayo que no hay len- 
titud (alude a la pronunciacion de la primera sllaba 
de aqud en compensacidn de la silaba perdida) que 
convierta un verso de 5-6 en un doble senario, ( con- 
cepto de MiM y Fontanals). Y agrega que Juan de 
Mena « sabia lo que hacia ». No lo dudo; sino que en 
tal caso, el sentido de la percepcidn en el autor de 
E/ Labyrintho no habi'a alcanzado ni siquiera mediocre 
desarroUo. A menos que el poeta haya querido inno- 
var, a pesar de todo, cosa imposible por otra parte^ 
porque sus interpolaciones, como he dicho, no respon- 
den a ningun fin musical. Algunas veces hace Juan de 
Mena versos de 6-5: 

Sin ser del espege j quadrupedal ... 
(Pregunta al Marques de Sanfillana). 



1. Refierese el ilustre poligrafo a los endecasilabos intercalados en las Tresa'enfas. 

2. M. Menendez y Pelayo: Obra citada, tomo XIII, pag. 205. 



" COMEDIETA DE PONZA 251 

En cuanto al uso de los hemistiquios proparoxito- 
nos y oxftonos, poco diligente se muestra el precur- 
sor del gongorismo. De hecho ^1 trastorna los acentos 
preponderantes y altera el valor ortogr^fico de los 
vocablos que suprimen la cesura, (de la palabra- 
puente, como ha dicho Ricardo Rojas), o remata con 
preposiciones los primeros hemistiquios que, logica- 
mente, no pueden desligarse de los segundos : 

Segun dicen rusti | cos desfe canfanfo, . . . 

Velloso leon a | sus pies por estrado . . . 

Y rica corona a | la mano siniesfra, . . . 

Pues quien de fal guisa a | delanfa su nombre, . . . 

Por aver muerfo en | no jusfa bafalla ; . . . 

Par en el animo, | no en la forluna . . . ' 

Muchos versos semejantes a los reproducidos se en- 
cuentran en las obras de Juan de Mena ; y pocos, muy 
pocos en las del Marques. No en vano habla Men^ndez 
y Pelayo de la « destreza t^cnica » del autor de los 
Proverbios. Creo innecesario enumerar aqui sus dode- 
casilabos deficientes; la clasificacidn que he hecho de 
los de la Corned i eta de Ponza demuestra con creces al 
lector como manejo ^1 ese metro. Sobre 960 versos, 
929 son perfectos, y aun se est^ en el derecho de 
dudar de los copistas en cuanto a la reproduccidn de 
los 31 restates. 

Del estuOTo comparado del dodecasflabo en ambos 
poetas U^gase a la conclusidn de que mientras Juan 
de Mena, con un procedimiento irregular, parece sos- 
tener la idea del verso de doce silabas, simple, el 



!• Decasilabo asclepiadeo o compuesto. 



252 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Marques aboga por la forma bipartida o compuesta 
de 6-6, que ha perdurado hasta hoy. 

Pertenece la Corned i eta de Ponza a la serie de com- 
posiciones que escribio el Marques inspir^ndose en la 
alegoria dantesca. Implantada en Espafla la dantolo- 
gi'a, primero por Imperial ^ y luego, con mas brillo, 
por Juan de Mena y Lopez de Mendoza, fijaron su 
orientacion hacia la gloria de ^stos liltimos, muchos 
poetas contemporaneos y posteriores. Gomez Manrique 
y Diego de Burgos, sobrino y secretario, respectiva- 
mente, del Marques; Diego Guillen de Avila, Alonso 
Hernandez, Juan de Andiijar, Garci Sanchez de Ba- 
dajoz y Juan de Padilla, entre otros que alcanzaron el 
perfodo de los reyes catdlicos, siguieron las huellas 
del autor de las Serranillas, empleando, ora la forma 
dodecasiMbica, ora la octosiMbica, impuestas definiti- 
vamente por el maestro. 

El Marques de Santillana trata en este poema ele- 
gfaco un asunto nacional que afectd profundamente 
a los polfticos de los reinos de Aragon y Navarra: 
la derrota de la escuadra aragonesa por la geno- 
vesa en las inmediaciones de la isla de Ponza, frente 
a Gaeta, que ocurrio el 5 de Agosto del aflo 1435. 
Iniitilmente observa Schack ^ , que el poema ( el titulo 
de Comedieta que le dio el Marques es bastante ca- 
prichoso), no es representable. Su forma dialogada 
cefiida a las exigencias de las estancias, no es el 
fruto de la espontaneidad dram^tica que no se cura 
de quebrar el verso sim^tricamente ni de irrumpir 
en la cesura o fuera de ella. La Comedieta de Ponza 



1. Aunque la imaginacion del poeta I'talo - andaluz no es creadora sino reprodudora. Imperial 
tuvo un concepto claro de la dantologia y la implanto en Espana, como he dicho, pero no defi- 
nitivamente. 

2. A. F. de Schack: Hialoria de la Liferafura y del Arte Dram&tko en Espana, tomo 1. 



" COMEDIETA DE PONZA 253 

es, pues, un poema dialogado, o, como hoy dirlan 
impropiamente ciertos autores, una pieza de teatro 
«para leerse». En la octava inicial, y a manera de 
exordio o reflexion preliminar, recuerda el poeta lo 
deleznable de las satisfacciones humanas y la velei- 
dad de la fortuna que, merced a su superioridad, 
suele imponer a los mortales una norma de vida igua- 
litaria: 

E como forfuna es superiora, 
Revuelve lo alfo en baxo a desora 
E fa^e los ricos e pobres eguales. ; 

viene en seguida !a invocacion^ de uso casi obligado 
en las alegorias de aquella ^poca, y en la que el poeta 
solicita la ayuda de Jove y de las musas, para relatar 
con ingenio y elocuencia el triste acontecimiento que 
ha movido su sensibilidad. Luego, en la descripcidn 
del tiempo, tan llena de colorido y realidad que os 
hace pensar en un dia de otofio gris e hiperb6reo y 
OS sugiere ideas melancolicas que ponen a prueba la 
fortaieza de vuestro espiritu, comienza en verdad el 
relato en forma genuinamente alegdrica, pero no exenta 
de rasgos originales que son de advertirse en la dis- 
posicidn de los distintos periodos y que resaltan bri- 
llantemente en la pintura de los paisajes y en los es- 
corzos descriptivos de los estados de alma. Entregado 
el poeta al suefio es despertado siibitamente por voces 
plailideras que le conturban el ^nimo. Se vuelve hacia 
el lugar de donde parte la doliente conversacidn y ve 
cuatro damas, — tres de ellas coronadas, — cuyo as- 
pecto y lenguaje reveladores son de su alcurnia. Son 
dichas damas: la reina madre, dofia Leonor, las reinas 
de Aragdn y Navarra, dofia Miiria y dofla Blanca, y 
la infanta dofia Catalina, esposa de Enrique, maestre 



254 EL MARQUES DE SANTILLANA 

de Santiago. Describe el poeta «por pedrerla», segiln 
su expresidn, y no sin cierto encanto y galanura, el 
blas6n de las armas de las reinas. Sus conocimientos 
de her^ldica est^n sintetizados en las estancias VI, 
VII y VIII, y adem^s, en las notas publicadas en 
el Cancionero de Ixar entre la octava VI y las siguien- 
tes, notas reproducidas por Amador de los Rfos \ sin 
comentario alguno, no obstante su interns hist6rico. 
Poco despu^s aparece ante las damas el poeta Boccaccio 
a quien encarecen ellas la narracidn del suceso que 
las embarga. Qu^jase la infanta dofia Catalina de la 
fortuna, y el autor pone en boca suya las tres her- 
mosisimas estrofas siguientes que ban merecido justos 
y animados elogios: 

J Benditos aquellos que con el aqada 

Susfenfan su vida e viven confenfos, 

E de quando en quando conosgen morada 

E suffren pasgientes las lluvias e vienfos ! . . . 

Ca estos non femen los sus movimienfos, 

Nin saben las cosas del fiempo passado, ~ 

Nin de las pressentes se fagen cuydado, 

Nin las venideras do han nasgimienlos. ^ 

; Bendifos aquellos que siguen las fieras 
Con las gruessas redes e canes ardidos, 
E saben las trochas e las delanferas 
' E fieren del archo en fiempos devidos ! 
Ca esfos por sana non son conmovidos 
Nin vana codigia los tiene subjelos ; 
Nin quieren thesoros, nin sienfen deffetos, 
Nin furban femores sus libres senfidos. 

! Bendifos aquellos que quando las flores 

5e muestran al mundo desgiben las aves, 

E fuyen las pompas e vanos honores, "\> 

E ledos escuchan sus cantos siiaves ! 



1. Amador de los Rios; Obras, pag. 



" COMEDIETA DE PONZA 255 

i Bendifos aquellos que en pequenas naves 
Siguen los pescados con pobres traynas ! 
Ca estos non femen las lides marinas, 
Nin cierra sobre ellos Forfuna sus Haves. ' 

Contesta en su propia lengua el autor de Fiameta, y 
luego la reina doiia Leonor recuerda su genealogia ; 
evoca dolorosamente su pasada ventura y se extiende 
en alabanzas para sus hijos. Cuenta despu^s los pre- 
sagios que la asaltaron ; « ciertas sefiales y suenos 
diversos » le anunciaron sus futuras desgracias, y esas 
sefiales, dice parcamente Amador de los Rfos, (Histo- 
ria Critica . . . , tomo VI, p^g. 120- 21 ), « constituyen no 
desagradable episodio ». 

Acontecio que la reina acongojada y temerosa del 
destino distraiase en frondosa arboleda 

La qual circundava un fermoso rio . . . , 

con distinguidas damas que le leian pMcidos cuentos 
e historias, hasta que al atardecer, en compafiia de 
aqu^Uas, marchaba camino del palacio real. Ya ven- 
cida del sueiio se le figuraba estar en una barquilla a 
merced de las ondas de un «lago espantoso». Los 
vientos desencadenados quiebran el m^stil, rompen la 
vela de la endeble embarcaci6n y arrojan a los peces 
hambrientos sus dislaceradas carnes. Amanece el nue- 
vo dia ; afirma Febo su imperio y la servidumbre del 
palacio corre el suntuoso cortinaje del lecho real y 
despierta a la reina. La transicion es aqui oportuna y 
revela un gran poder imaginativo ; oid: 

Las nobles sirvienfes las ricas cortinas 
Corrieron del lecho, e me demosfravan 
Como ya las lumbres, al alva confinas, 



1. Fernando de Herrera, quien llama a la Comedtefa de Ponza, 'Poema de la prisidn del rey 
de Aragoti' inserta en sus Anofaciones a Garcilaso las dos primeras de eslas estrofas. 



256 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Los culfivadores al campo llamavan. 
E senfi companas que murmureavan 
Por fodo el palacio, en son de frisfe^a, 
E yo sospechosa, pospuesfa perega, 
Temiendo inqueria de lo que fracfavan. 

Oye la reina, como habrdis advertido, dolientes con- 
versaciones cuyo motivo inquiere acuciosamente. La 
« m^s fiel » de sus sirvientes, emocionada, pres^ntale 
la carta que envi^banle las reinas de Castilla y Por- 
tugal, comunic^ndole ampliamente los desastrosos re- 
sultados de la batalla de Ponza y la prision de los 
reyes, infantes y grandes del reino. Lee la reina ma- 
dre dicha carta y, terminada su lectura, cae desvane- 
cida, ante los gestos compungidos de las otras damas. 
Surge ante el poeta, en forma de mujer, la Fortuna 
(«Deessa rodante»), luciendo rico atavio y regiamente 
acompanada. Pinta aqu^l, con elegancia, su hermo- 
sura, sus gestos ; describe su traje y sus joyas ; enu- 
mera en seguida — y es ^sta la parte mas pesada de 
la obra — los « monarcas, emperadores y reyes que 
en esta venida acompafiaron a la Fortuna «, y viene 
inmediatamente el razonamiento que ^sta hace a las 
reinas e infanta consoldndolas en sus tribulaciones ; 
instandolas a que olviden el pasado, que asl como la 
prisidn de los reyes habia respondido a sus designios, 
asi tambi^n dependia de ella su libertad, y dici^ndole 
que ellos 

. . . non solamente seran delivrados 

E restituidos en sus senorias, 

Mas grandes imperios les son dedicados, 

Regiones, provingias, ca fodas son mias ; . . . 

Cierra su razonamiento la Fortuna presentando a las 
damas reales los cuatro prisioneros, y concluye, al 



" COMEDIETA DE PONZA " 257 

despertar la aurora, la vision del poeta y con ella el 
poema. 

La Corned i eta de Ponza^ como todos los poemas me- 
dioevales, adolece de exceso de erudicion y, en cier- 
tas partes, de ampulosidad. No reprochamos al Dante 
esa debilidad, por la grandeza de su obra, pero es 
a ^1 a quien debemos la erupcion erudita que sal- 
picd la poesia castellana desde Imperial hasta Villal- 
pando y acaso hasta Boscan Almog^ver. La crftica, 
al comentar esta obra alegorica, no oculta sus dis- 
crepancias. Hay quien descubre en ella, ademls de 
las dantescas, situaciones petrarquescas, ( Sanvisenti ) 
pero la fuente en que, sin duda alguna, bebio el 
Marques, es la Divina Comedia. Mario Schiff dice de 
ella que « a sans doute ^te un grand effort » ^ ; Fitz- 
maurice Kelly piensa que « Finfiuence de Dante n'est 
» pas sensible: on n'en dirait peut-^tre pas autant 
» de celle d' Alain Chartier. Boccace y figure et s'ex- 
» prime en italien: Santillana, assurement, parle de 
» Boccace avec un grand respect, mais il ne I'imite 
» gu^re » ^ ; para Ticknor, « la obra, en su mayor 
» parte est^ escrita con soltura, aunque con cierto 
» aparato de erudicion indigesta y de muy mal gusto. 
» Hay en ella un pasaje Mbilmente tornado del s^p- 
» timo canto del Infierno^ y es el en que se descri- 
» be a la Fortuna; y otro que es una agradable 
» par^frasis del Beatus ille, de Horacio. Es claro que 
» el enredo y la parte esc^nica no pueden ser peo- 
» res ; y sin embargo, a la saz6n en que aquella se 
» escribi(5, y recitada, segun es probable, delante de 
» algunas de las personas a que se refiere, debid 



1. Mario Schiff: Obra citada. pag. LXXVII. 

2. J. Fitzmaurice Kelly : Obra citada, pag. 94. 

17 



25ft EL MARQUES DE SANTILLANA 

» ser considerada como una composicion de mucho 
» efecto, y como la representacidn al vivo de un su- 
> ceso muy grave en la historia de aquel tiempo. 
» Bajo este punto de vista ( sic ) la Comedieta es muy 
» importante » ' . Men^ndez y Pelayo reconoce la imi- 
tacidn dantesca en esta obra importante en su g€.- 
nero « asi por su extension material como por las 
bellezas que indudablemente contiene » ^ . Quien m^s 
acertado anda en materia de juicio, es Men^ndez y 
Pelayo, por lo que dice y por lo que deja de decir. 
La inspiracion (no la imitacion) del canto VII del 
Infierno es evidente en la descripcion de la Fortuna; 
la hinchazon erudita es tambi^n un fruto de la lectu- 
ra del poema dantesco. No tienen, pues, importancia, 
las opiniones de Fitzmaurice Kelly que se inclina a 
creer en una influencia de Alain Chartier, y de Tick- 
nor que habla de la intriga dramatica y de la parte 
esc^nica, como si se tratase de una obra representa- 
ble. Respecto del caprichoso titulo que le di6 el Mar- 
ques, ya volver^ a insistir mas adelante, al estudiar 
sus obras en prosa. 

En resumen, puede decirse que la Comedieta de Ponza, 
no obstante las situaciones y reminiscencias dantescas, 
es un poema de grandes m^ritos. La personalidad del 
poeta no desaparece ni aiin en aquellos pasajes en que 
asoma la del Dante. El orden de la construccidn, las 
transiciones, la ficcion interesante y bien sostenida, de- 
talles son que no pueden imitarse, pues brotan espont^- 
neamente de la imaginacidn del poeta. En cuanto a la 
concepcion ideologica, basta citar, adem^s de las estan- 
cias XVI, XVII y XVIII, aquellas en que se describe 
la batalla (LXIII a LXXXII). 

1. M. G. Ticknor : Obra ritada, fomo I, pags. 39Q - 400. 

2. M. Menendez y Pelayo : Obra cifada, tomo V, Prologo, pajj. CXXXV. 



" COMEDIETA DE PONZA 259 

En la edici6n de las Obras de Q. Horacio Flacco co- 
leccionadas por Men^ndez y Pelayo, figuran aquellas 
tres octavas como imitaci6n del Beatus ille. Amador 
de los Rios las califica de « feliz imitaci6n » ' y otros 
autores, entre ellos Ticknor y el historiador Lafuen- 
te 2 dicen que ellas son una par^frasis de la segunda 
oda de Los Epodos, Interpretando estrictamente el sen- 
tido de la palabra par^frasis, (traduccidn libre en verso), 
no puede aceptarse la ligereza de Ticknor y Lafuente. 
Las estancias mencionadas no son una simple par^- 
frasis del Beatus ille ; tampoco una mera imitacidn de 
aquella oda. Pudo el Marques de Santillana haberse 
inspirado en ella; pudo gustar de su leitmotiv grato 
a su temperamento, aunque muchas veces circunstan- 
cias de su vida politica le habian obligado a desde- 
fiarlo..., y canto. — Q\x6 canto?. ..— Sus propios sen- 
timientos de amor a la soledad, su primitivismo inge- 
nuo y su dedicaci6n a la vida sencilla. Luego, el 
Marques de Santillana debe solamente, — y con re- 
servas — al poeta de Ofanto, el motivo de esas es- 
trofas. Hay grandes diferencias entre la construccidn 
y el sentimiento de ^stas y la finalidad y el proce- 
dimiento ideoldgico de la oda de Horacio. La fina- 
lidad de esta liltima es prosaica y utilitaria, y es 
tambi^n, o pretende serlo, moralizante. Y, ya sabds 
que en las obras de puro lirismo, regodeo del poeta, 
es intempestiva la ensefianza moral. Palpita en las 
primeras un sentimiento de humanidad poco comiin 
entre los caballeros encumbrados del Medioevo; late 
un gran coraz6n d^vido de ensoflaciones , y a la vez 
un espiritu sereno avezado a los embates del destino 
OS habla de las ailoranzas que deben de experimen- 



1. Amador de los Rios; Hisfon'a Crffica . . . , <omo VI, pag. 126. 

2. Modesto Lafuente : Obra citada, fomo XIV, pag. 327. 



260 EL MARQUES DE SANTILLANA 

tar cuantos renuncian a la simplicidad de la vida 
del campo. Existe entre esas estancias y las de Que 
descansada vida de Fray Luis de Leon cierta afinidad 
espiritual que no puede hacerse extensiva, ni ato en 
principio, al Beatus ille. Lopez de Mendoza y Fray 
Luis no intentan moralizar; dan amplia expansidn a 
sus sentimientos ; de ahf que esas poesias suyas, 
exentas de toda intencion dogmatica, resulten m^s 
desinteresadas que la de Horacio. 

En la Comedieta de Ponza el elemento alegorico y la 
balumba erudita provienen de la Divina Corned ia. El desa- 
rrollo de la ficcion tambien os hace pensar en el poema 
dantesco ; empero, justo es reconocer que la filosoffa de 
la Comedieta^ de un tinte aparentemente cristiano ( y en 
realidad estoico ) y los sentimientos de resignacion exte- 
riorizados en ella, son propios del Marquds, asi como 
los elementos de orden y continuidad, la forma y el 
oportunismo de las transiciones y el alto concepto artis- 
tico de la poesia 6pica que sugieren sus estancias. El 
Marques de Santillana no se concretd a hacer la apolo- 
gia de los marinos aragoneses, como podria haberla he- 
cho cualqiiier trovador aulico dvido de renombre y 
fortuna; encaro el asunto humanamente, no bajo la 
impresi6n de resquemores de odio; y su musa, de 
suyo mansa y sentimental, encontro un motivo de 
elegia en lo que para otros hubiera sido un torpe y 
b^rbaro estimulo de exaltacidn patriotica . . . Es claro 
que, si se estudia la Comedieta de Ponza^ como poema 
dpico, con el cerrado criterio y las escasas miras de 
un PATRioTA DE VERB AD, pocas virtudcs ban de encon- 
trarse en ella; la verdad nunca debe prevalecer en 
esa clase de obras hechas generalmente para exaltar 
a la muchedumbre que no se cuida del concepto his- 
torico ni de la probidad en el Arte. Y, a pesar de ello, 



" COMEDIETA DE PONZA " 261 

fu^ el Marques un patriota puro y desinteresado. Pero, 
he aqui que en las cosas del espiritu jam^s did partici- 
pacidn a preconceptos ambiguos ni a teorla alguna 
basada en el error, por m^s aceptacidn que ella tuviera 
en la idiosincrasia politica o social de los hombres 
de su tiempo. 

Tuvo la Corned i eta de Ponza la virtud de provocar 
imitaciones entre los poetas coet^neos y sucesores 
del Marques, durante la d^cimaquinta centuria. En 
la d^cimasexta, impuestos el endecasilabo y el soneto, 
la vieja estrofa dodecasiMbica fu^ olvidada. y con 
ella los poemas escritos en ese metro que, aunque 
tardo y monotono en Juan de Mena y en sus disci- 
pulos y tributarios, alcanzo, gracias al sentido est^tico 
del poeta castellano, tal vigor y flexibilidad y tal be- 
lleza de matices, que hasta hoy no ha podido ser 
superado. 



CAPITULO III 



SUENO". — "TRIUNPHETE DE AMOR" 
"INFIERNO DE LOS ENAMORADOS" 



El Sueno, el Triunphete de amor y el Infierno de los 
enamorados son poemas alegdricos de asunto amatorio. 
Estln escritos en versos octosllabos de singular flexibi- 
lidad, gr^ciles y harmoniosos ; consta el primero de 67 oc- 
tavillas ^ rimadas, — a excepcion de la XL VI, que estd, 
compuesta por dos redondillas — en ABB A AC C A, 
y el segundo y el liltimo, respect! vamente, de 20 y 
68 enABABBCCB, y tienen los tres por cabo una 
redondiila. 

El alegorismo dantesco en el Marques de Santillana 



1 . Segun la edicion de Amador de los Rios ; la de Garcia de Diego da 72 esfrofas y un 
cabo. Pero este invesfigador muesfrase fan poco solicito, que desconsuela a los amantes de las 
viejas lecluras. En su edicion consfa el Sueno, como queda dicho, de 72 odavillas, y la enume- 
racion de estas solo aicanza a 70, porque se ha omilido la estrofa XIV ( omision visiblemente 
involunfaria ) y porque al llegar a la LVIIl el compilador retrocede al numero 56, repifiendo asi 
los numeros 56 al 58, hasta que al fin se encarrila en el 59. De Diego inferpola en distinfos pasa- 
jes seis esfrofas que Amador ni siquiera ha cifado, quiza por haberlas considerado un ingerfo de 
los copisfas. Yo crco, no obsfanfe, que algunas de ellas mejoran el poema y concurren al des- 
envolvimienfo, gradual de la accion que en el fexfo de Amador, excelenfe, a pesar de fodo, 
suele violenfarse por momenfos. 



264 EL MARQUES DE SANTILLANA 

llega a su apogeo en la Corned i eta de Ponza que tiene 
su gran parte de originalidad, pero tambi^n adquiere 
nuevos aspectos en la accidn descriptiva de estos poe- 
mas, que ha obligado el encomio del docto poligrafo 
santanderino. A la influencia dantesca que priva, salvo 
en el Triunphete de amor, en las composiciones alego- 
ricas de mi biografiado, es menester agregar las de los 
Trionfi de Petrarca y del Roman de la /?ose, en cuanto 
al elemento simbolico. La de Alain Chartier, que suele 
mencionarse con parsimonia es dudosa mas no impo- 
sible; aunque tengo para ml que un mismo ideal y 
una misma orientacidn filosofico - literaria asemejan al 
autor del Quadriloge invectif y el poeta castellano. Cuales- 
quiera que sean su importancia y extensidn, bueno es 
establecer el alcance de esa triple influencia recono- 
cida e indiscutible. En estos poemas y en otras com- 
posiciones mAs breves, el imaginativo vigor dantesco 
llega casi siempre hasta la decoracidn esc6nica y 
preside, cuando no totalmente, a lo menos en sus 
predmbulos, los movimientos de los personajes legen- 
darios o historicos que sienten, gesticulan, claman e 
imprecan como los de la Divina Comedia. Mucho m^s 
que formal y alegorico es, pues, el influjo del Dante. 
Lo mismo puede decirse del de Petrarca por lo que 
toca al Triunphete de amor. En cuanto a la influencia 
del Roman de la Rose sobre el 5ue/?o, tan exagerada 
por Mario Schiff, reducese solamente a la adopcidn 
por el Marques de algunos personajes simbolicos de 
aquel poema, y al relato de la batalla que ellos sos- 
tienen. 

Son estos tres poemas obras de imitacidn; con todo, 
no se echa de menos en ellos la inventiva del poeta 
que, si se hace fastidioso cuando a los vientos de la 
erudicion se abandona, tambi^n suele deslumbrar 



*• SUENO " 265 

cuando retorna a la sencillez que es su verdadero 
culto. 

En el Sueno, despu^s de breves consideraciones mo- 
rales, de una invocacidn a Marte y de un recuerdo de 
la Farsalia, no tan obscuro que haga aceptable la in- 
terpretacidn expuesta por Garcia de Diego \ dice el 

1. Es peregrina, en cfecto, esa especie de exegesis. Dice el poeta : 

En el mi lecho yacia 
Una noche, a la sa^on 
Que Brufo al sabio Cafon 
Demando como faria 
En las guerras, que volvia 
El suegro contra Pompeo, 
Seguni lo canfa el Anneo 
En su genfil poesia. 

Y Garcfa de Diego ( Obra cilada, pag. 68, nofa ) afirma que « el poefa leia la Farsalie, lib. II, 
«(segun la fraduccion de Juan de Jauregui, el pasaje de la referencia figura en el libro III) en 
« el pasaje en que, apurado Brufo, va de noche a pedir consejo a la tienda de Cafon ...» i Por 
que habria de leer el poefa la Farsalia ? Quiza pensara en ella, no mas. Sino que ni lo uno ni lo 
ofro es verosimil, a menos que se hayan suprimido algunos versos en las ediciones de esfe poema 
que se han publicado hasfa hoy. Resulfa, pues, admirable, por lo exfraiia, la sufileza de Garcia 
de Diego, quien no ha reparado en la vision que, esfrofa por medio, comienza a explicar el Marques, 
La inferprefacion que debe darse a los versos preinserfos es la siguienfe; el poeta esfaba en su 
lecho en las horas nocturnas; nada mas. Usando un giro, en cierto modo pleonastico y amplificado, 
menciona el Marques la hora en que Brufo concurrio a la tienda de Cafon ; no otra cosa puede 
suponerse, pues si el leia la Farsalia hubiera esfablecido, antes de engolfarse en el relafo de su 
vision, la transicion necesaria enfre la lecfura y el sueno. Adviertase, ademas, que no es unico en 
Lopez de Mendoza ese ejempio de amplificacion ; he aqui ofro, mas natural, sin embargo: 

Al tiempo que al pasto salen de guarida 
Las fieras silvestres, e humanidat 
Descansa e reposa, e la fembra ardida 
Libro de Oloferne la sacra ^ibdat ; 
For^ada del sueno la mi libertat, . . • 
( Comediefa de Ponza, IV ). 
y esfe otro, aun, vagamenfe explicado por el propio Garcia de Diego : 

A la hora que Medea 
5u s^ien^ia profferia 
A Jass6n, quando queria 
Assayar la rica prea, 
E quando de grado en grade 
Las finiebras han robado 
Toda la claror febea ; . . . 
( El Planto de la Reina dona Margarida ). 



266 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Marques que un dia resplandeciente soflaba reposar 
en hermoso vergel, bajo la sombra olorosa de las flo- 
res y arruUado por la melodia ruisefioril. Pero, como 
la dicha es fr^gil, pasd pronto; los perfumados ^rbo- 
les se tornaron en « troncos fieros, nudosos » ; en cla- 
mores las melodlas, y las aves en «^spides ponzofio- 
sos ». Un arpa cuyos acentos oyera arrobado el poeta 
momentos antes, transformdse en sierpe y le mordid 
el « siniestro lado » ; entonces ^1 despierta, examina el 
lugar en que cree haber sido herido y se persuade al 
fin de su sueflo y de la inmaterialidad de la « peli- 
grosa herida » . Luego discuten su cerebro y su cora- 
zon; trata aqu^l de convencer a ^ste de !a inanidad 
de los sueflos, y ^ste arguye « que los suefios no son 
vanos». Prevalecen al cabo las razones del segundo; 
reposan los sentidos del poeta que, ya eu plena visidn, 
camina por selvas ignotas. En el octavo dia de su 
diffcil peregrinaje: 

Un ome de buen semblanfe. 
Del cual su barba e cabello 
Eran manifiesto sello 
En edat ser declinante 
A la senecfuf volanfe. 
Que a la iioche postrimera 
Nos lieva por la camera, 
De frabajos abundanfe ; 

Por aquel monfe venia 
Honesfamenfe arreado, 
Non de perlas, nin brocado, 
Nin de neta orphebreria ; 
Mas hopa larga vesfia 
A manera de sgienfe, 
E la su fabla prudente 
Al habifo conseguia. 

El nuevo romero tan sobriamente retratado en estos 



" SUENO " 267 

versos, enc^rase con el poeta cuyo destino inquiere; 
responde ^ste: 

. . . De la gibdaf 
Parfo, do fige morada, 
La qual es intitulada 
Por nombre Tranquilidaf : 
E fuyo la crueldaf 
Dun sueno que me conquiere, 
E me combafe e me fiere, 
Sin punfo de humanidaf., 

y aqu6l, con carifiosa solicitude interroga e indaga, 
se reconcentra y medita hasta que logra interpretar 
el terrible suefio del poeta peregrino a quien se di- 
rige en esta forma : 

Asy, buscat la deessa 

Diana de Casfidaf ; 

E con esta consultaf 

El fecho de vuesfra priessa. 

Ca ella sola revessa 

Los dardos, que Amor envia, 

E los apaga e resfria 

Tanto, que su furor ?essa. 

Promete el poeta seguir los consejos de su sabio inter- 
locutor que resulta ser Tiresias, adivino en Tebas, 
alejado transitoriamente de las pdginas de la Tebaida k 
Y en busca de la diosa Diana Uega a verdegueante y 
florido prado que exhala un h^lito primaveral. Enton- 
ces comienza, en verdad, la parte m^s bella y, por 
ende, m^s original del poema, que decae cuando el 
Marques pone en boca de la diosa trivial discurso 
recargado de citas inoportunas, y concluye cuando cier- 
tos personajes simbdlicos, como acontece en el Roman 



1. Grande fue el aprecio que sintio el poefa por es!a obra de Estacio, en la cual la erudicion 
empalagosa resta algun brillo al fono epico y a la belleza de la exposicion hisiorica. 



268 EL MARQUES DE SANTILLANA 

de la Rose, sostienen encarnizada batalla. El cuadro 
que el Marques pinta de la floresta en donde es pre- 
sentado a la diosa, adquiere por momentos relieves 
magnificos. Oid: 



Cavalgando por un prado, 
Pinto de la primavera, 
D'una pla^ienfe ribera 
En forno fodo ^ercado ; 

Vi fermosa monteria 
De virgines que cagavan 
E los Alpes afronavan 
Con la su grand vogeria : 
E si eco respondia 
A sus discordanfes voges, 
Presume, leffor, si goges. 
Que trabajo sentiria. 

De Candidas vesfiduras 
Eran fodas arreadas, 
En arminios afforradas 
Con fermosas bordaduras : 
Charpas, e ricas ginfuras, 
Sofiles e bien obradas ; 
De gruessas perlas ornadas 
Las ruvias cabelladuras. 

E vi mas que navegavan 
Ofras dongellas en barcos 
Por la ribera, e con arcos 
Maestramente langavan 
A las bestias, que forgavan 
Las parades, e fuian 
Alii donde s'enfendian 
Guaresger, mas acabavan. 

i Quien lo$ diverssos linajes 
De canes bien ensenados, 
Quien los montes elevados, 
Quien los fermosos boscajes, 



" SUENO " 26Q 



Quien los vesfiglos salvajes 
Qie alii vi reconfaria ? 
Ca Homero se farfaria 
Si sopiera mill lenguajes. 

De la gentil compania, 

Una dongella corrio 

Al lugar donde me vio, . . 



La ninpha, non se fardando, 
Me llevo por la floresfa, 
Do era la muy honesfa 
Virgen, su monfe ordenando 



Pero desque fuy enfrando 
Por Unas calles fermosas, 
Las quales murfas e rosas 
Cubren, odoryferando : 
Poco a poco separando 
Se fue la femor de mi, 
Mayormenfe desque vi 
Lo que v6 metrificando. 

E fuemonos a^ercando 
Donde la deessa esfava, 
Do mi viso vagilava, 
En su fulgor acafando. 
Concluyo, determinando 
Quel animal basileo 
E la vista de Lin^eo 
La miraran, fifubando. 

Pero despues la pure^a 
De la su fulgenfe cara 
Se me demosfro fan clara, 
Como fuenfe de belle^a. 
Por qerfo nafuralega. 
Si divinidat gessara, 



270 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Tal obra non acabara, 

Nin de tan grand sotile^a '. 

Habla en seguida Diana, frivolamente, diciendo ante 
todo a su hu^sped, que no tema; 

Ca vos avredes tal gente 
E de tales capitanes, 
Qu'en todos vuestros affanes 
5e dara buen expediente, 

Comienzan despu6s los preparatives de la batalla, en 
cuya resefla vuelve a lucir el numen del poeta: 

Prestamente los collados 
E pianos de la montana 
Fueron llenos de compana, 
Enemigos e aliados. 
Los pendones desplegados, 
Las vanderas e esfandartes 
Non tardaron d'amas partes, 
Desque alii fueron llegados. 

Ya sonavan los clarones, 
E las trompetas bastardas, 
Charamias e bombardas 
Fagian distintos sones : 
Las baladas e cangiones 
E rondeles que fagian, 
Apenas los entendian 
Los turbados coragones., 

y, por liltimo, la narraccion de la « batalla campal» en 
la que es herido el poeta, produce un nuevo desen- 
canto. 

Lo mejor del Sueno, como hab^is visto, pertenece al 
Marques. La afirmacion de Schiff, de que este poema 

1. Esfos versos, en su mayoria, han sido reproducidos por Menendez y Pelayo : (Obra citada 
tomo V ). La seleccion no me pertenece, pues, en gran parte ; pero, como ella no significa esfuer" 
zo alguno, siempre han de ser cilados dichos bordones como los mas bellos del Sueno, y siempre 
han de coincidir los juicios que los doctos formulen sobre este poema. 



" TRIUNPHETE DE AMOR " 271 

se deriva del Roman de la Rose*, no deja de ser una 
solemn e majaderia, pues el influjo de esa obra limitase 
a la descripcion de la batalla, que es evidentemente 
lo m^s malo que pudo hacer el poeta. 



Han formado los eruditos opiniones m^s o menos 
iguales y a las veces frivolas sobre el Triunphete de 
amor. Fitzmaurice Kelly se desembaraza asl : «... Si 
» Petrarque n'avait pas ^crit ses Trionfi, nous aurions El 
» Triunphete de amor sous une forme tr^s differente ...» \ 
o no lo tendriamos en ninguna forma, cabe afiadir 
aqul. « El Triunphete de amor, par son titre et par sa 
teneur, proc^de plus sp^cialement de Petrarque ^, 
piensa Mario Schiff, con una migaja de vacilaci6n 
esta vez. Men^ndez y Pelayo dice que en 61 « predo- 
mina la imitacion del Petrarca» ^; asi tambi^n resuelve 
el punto Bernardo Sanvisenti, pero agrega que en la 
poesia del poeta castellano «il concetto creatore, la 
» disposizione dell'argomento, gli elementi per lo svilup- 
» po di esso, tutto deriva dagli omonimi capitoli pe- 
» trarcheschi » *. Y Vicente Garcia de Diego sostiene 
que es este poema una « libre imitacion de los Triumphi 
Cupid inis de Petrarca » ^. Est^ juicio, que coiiuene im- 
plicitamente los dos ultimos de los que le preceden, es 
quiz^ el mas acertado y sobrio, porque, sin la vague- 
dad del de Menendez y Pelayo ni el olvido del ele- 
mento formal de que adolece el de Sanvisenti, permite 
suponer que el Marques de Santillana puso algo de 
su propio espiritu en el poema. 



1' J. rit^iiiaurini i\c..^ , CL.a citouci, pag. 93. 

2. Mario Schiff; Obra cifada, pag. LXXVII. 

3. Menendez y Pelayo; Obra citada, fomo V/ Prologo, pag. CXXVII. 

4. B. Sanvisenti: Obra cifada, pag. 171. 

5. V. Garcia de Diego : Obra citada, pag. 49, note. 



272 EL MARQUES DE SANTILLANA 

El argumento o asunto, concertado en la pauta pe- 
trarquesca, desarrollase vivamente y sin otra inciden- 
cia de mal gusto que la aparicidn en tropel de heroes 
historicos, mitologicos, etc. El Marqu6s describe el 
tiempo, con la galanura y propiedad con que suele 
hacerlo : 

<v.^ -•■•' 

Ya passaba el agradable 
Mayo illusfranfe las flores 
E venia el inflamable 
Junio con grandes calores : 
In^essanfe los discores 
De melodiosas aves, 
Unisonos, muy suaves 
Triples, confras e fenorcs. 

y cuenta en seguida que, « segudando los venados en 
verde floresta » topa dos pajes « bien arreados » con 
sus respectivos corceles. Los atractivos de la caza no 
) ( son obstdculo para que ^1 observe escrupulosamente 
( / la vestidura de los dos personajes cuyo boato le des- 



V 



lumbra : 



Vesfian de a^eyfuni 
Cofas basfardas, bien fechas, 
De muy fino carmesi 
Raso, las mangas esfrechas ; 
Las medias partes derechas 
De vivos fuegos brosladas, 
E las siniestras sembradas 
De goldres, llenos de flechas.. 



y cuyo destino quiere saber. Ya junto a ellos, el Mar- 
ques los interroga, y, obtenida apenas la respuesta de 
que Cupido y Venus, « con todos sus servidores » des- 
filan triunfalmente por el boscaje, ve el poeta 



. . . grand muUifuf de genfes 
Que enfraron por la montana : . . . , 



*' TRIUNPHETE DE AMOR " 273 

en grupos heterog^neos, todas ellas trafdas por el 
Amor. Pronto aparecen ante su vista Venus y Cupido, 
y m^s tarde 

Un carro Iriunphal e nefo, 
De oro resplandes^ienfe 
Fecho por modo discrefo : , 

que suscita la visidn del carro descrito por Petrarca 
en su Trionfo d'amorey /, como suele observarse. Cua- 
tro corceles tiran de ^1 : 

Por ordenanga e decrefo 
De nobles donnas galanfes, 
Quafro cavallos andantes 
Lo tiravan piano e refo., 

como en el de Petrarca; ved: 

Quattro destrier via piu che neve bianchi ; 
Sopr' un carro di foco un garzon crudo 
Con arco in mano e con saette a' fianchi, 
Contra le qua' non val elmo ne scudo : . . . 

Y el Marques, antes de citar a las « donnas » y herof- 
nas que ha visto, dice: 

Vi an^illas sofraganas, 
Vestidas de la librea 
D'aquellas flechas mundanas, 
Que enastaron a Medea : . . . 

Por mandato de la casta diosa, « una donna, muy 
notable », una de aquellas «ang:illas sofraganas » (sier- 
vas del Amor) distiende el arco, arroja la flecha y 
hiere al poeta, que desmaya, quedando asi privado 
de la visidn. 



16 



274 EL MARQUES DE SANTILLANA 

El Infierno de los enamorados supera en hermosura a 
los dos poemas precedentes, y en ^1 es mayor la 
influencia del Dante. El Marques se inspire en todo el 
Infierno dantesco, no solo en el canto V, del cual, segun 
Sanvisenti, es esta composicion una « fioritura » en la 
que tambi^n se advierten reminiscencias petrarques- 
cas. Fitzmaurice Kelly amolda a la opinidn ajena, 
amplificflndola candorosamente, su propio juicio, y yo 
debo felicitarle, ya que ^1 se empefla con suma fre- 
cuencia en emular a PerogruUo. Juzgad : « . . . les traits 
» dantesques qu'on a not^s dans El Infierno de los ena- 
» morados n'existeraient point si le cinqui^me chant de 
» V Inferno ^tait rest^ inconnu » ^ j Da grima pensar que 
con semejantes inocentadas haya podido sorprenderse 
la buena fe de los lectores hispanoamericanos ! 

Descrita a grandes rasgos la selva de esta visi6n, 
vacila el poeta y no sabe qu^ camino seguir. Pensando, 
empero, que su cuita es irreparable, va hacia lo m^s 
accesible del boscaje y cae vencido del suefio mien- 
tras la noche avanza. Ya despierto, no bien asoma 
Apolo su « cara gentil», prosigue su peregrinaje, y a 
poco andar se le aparece un puerco repulsivo: 

. , . su figura, 
Maguer que de puerco fuesse, 
Ya non es quien jamas viesse 
Tal brave^a e catadura. 

Bien como la flama ardiente, 
Que sus ^entellas envia 
En forno, de conlinenfe 
De sus ojos pares^ia 
Que sus rayos despargia 
A doquier que reguardava, 
E fuertemenfe furbava 
A quien menos lo {emia., 



1. J. Fitzmaurice Kelly: Obra citada, pag. 93. 



INFIERNO DE LOS ENAMORADOS 273 



aparici6n and,loga a la de la pantera del Dante: 

Ed ecco, quasi al cominciar dell'erfa 
Una lonza leggiera e presta molfo, 
Che di pel maculafo era coperfa. 

La catadura del puerco hace estremecer al poeta: 

E bien como la saefa. 
Que por fuerga e maestria 
Sale por su linea refa 
Do la ballesfa la envia : 
Por semejanfe fagia 
A do sus puas langava : 
Asy que, mucho furbava 
A todo ome que lo via,, 

como la pantera al Maestro: 

E non mi si parfia dinanzi al volfo ; 
Anzi impediva fanfo il mio cammino, 
Ch' io fui per rifornar piu volte volfo., 

pero en ese mismo instante, aqu^l ve venir por el 
valle frondoso 

Un ome, que fan fermoso 
Los vivienfes nunca vieron, 
Nin aquellos qu ' escrivieron 
De Nargso, el «moroso., 

cuyos gestos y talante describe asl: 

De la su grand fermosura 
Non conviene que mas fable ; 
Ca por bien que la escriptura 
Quisiesse lo ra?onable 
Reconfc^ lo inextimable. 
Era su ^ura lugienfe 
Como el sol, quando en Orienfe 
Page su curso agradable. 



276 EL MARQUES DE SANTILLAA^A 

Un palafren cavalgava 
Muy ricamenfe guarnido ; 
E la silla demostrava 
5er fecha d ' oro brunido ; 
Un capirofe vestido 
Sobre una ropa bien fecha 
Traia de manga esfrccha, 
A guissa dome enfendido. 

Traia en su mano diestra 
Un venablo de monfero, 
Un alano a la siniesfra, 
Fermoso e mucho ligero ; 
E bien como cavallero 
Animoso e de coraje, 
Aquexava su viaje, 
Siguiendo el vesfiglo fiero. 

Non se demosfro Cadino 
Con desseo fan ferviente 
De ferir al serpentino 
De la humana simiente ; 
Nin Perseo fan valienfe 
Se mosfro, quando conquisso 
Las fres hermanas, que prisso 
Con farja resplandesgienfe. 

E desque vido el venado 
E Ids dapnos que fa?ia, 
Solfo muy apressurado 
Al alano que fraia. 
E con muy grand osadia 
Bravamenfe lo firio ; 
Asy que luego cayo 
Con la muerfe que sentia. 

E como quien fal officio 
Lo mas del fiempo seguia, 
Sirviendo d'aquel servigio 
Que a su deessa pla^ia, 
Acabo su monferia ; 
E falagando los canes, 



"INFIEKNO DE LOS ENAMORADOS 277 

Olvidava los afanes 
E cansan^io que fraio. 

Por saber mas de su fecho 
Delibre de le saluar, 
E fuyme luego derecho 
Para el, sin mas fardar : 
E ya sea que avisar 
Yo me quisiera primero, 
Anfes se tiro el sombrero 
Que le pudiesse fablar. 

El caballero que ha entrado en escena, y cuya sem- 
blanza traza el poeta con natural donaire, es Hipdlito, 
el personaje de Eurfpides que supo conservarse casto. 
Indudablemente, su aparicidn en circunstancias apre- 
miantes para el romero, y su cometido, como luego 
verbis, son un vivo trasunto de los del poeta mantuano 
en el Infierno dantesco. La parte descriptiva y las refle- 
xiones son pura y exclusivamente de mi biografiado 
que matiza con ellas el procedimiento alegdrico. 

Discurren ambos personajes acerca del amor, y el 
di^logo que sostienen es interesante y fliiido. Hipdlito : 

Amigo ( dixo ), non euro 
De amar nin ser amado, 
E por Diana vos juro 
Yo nunca fuy enamorado ; 
E magiier que Amor de grado 
Procure mi compafiio, 
Visfa por mi su falsia, 
Me guarde de ser burlado. 

Yo le replique : Senor, 
i Que es aquesfo que vos fa^e 
Tan sueltamenfe d'Amor 
Blasfemar, e asy vos pla?e ? 
i Es que non vos safisfa^e 
Servigio, si le fegsfes, 



278 EL MARQUES DE SANTILLANA 

O por qual ra^on dexisfes 
Que su fecho vos despla^e ? 

Dixo : Amigo, non querades 
Saber mas de lo que digo ; 
Ca si bien considerades 
Mas es obra d'enemigo 
Apurar mucho el fesfigo, 
Que d'amigo verdadero ; 
Mas, pues queredes, yo quiero 
De^ir por aue non lo sigo. 



E soy el que las cadenas 
De Cupido quebranfe, 
E mi mano levante 
Sobre sus fuertes entenas. 

Ypolifo fuy llamado 
E mori segunt morieron 
Ofros, non por su peccado, 
Que por donnas padesgieron. 
Mas los dioses que sopieron 
Como non fuesse culpable. 
Me dan siglo delectable, 
Como a los que dinos fueron 



Luego, sorprendido Hipdlito de la estancia del poeta 

En esfe ^enfro profundo 
E de genfes separado ; . . ., 

pre^iintale de ddnde viene y qu^ le ha traldo alli. Res- 
ponde el interpelado: 

... De la partida 
Soy donde nasgio Trajano ; 
E Venus, que non olvida 
El nuesfro siglo mundano. 
Me dio sennora femprano 
En la jovenil edat, 
Do perdi mi liberfaf, 
E me fi^o soffragano.. 



" INFIERNO DE LOS EN AMOR ADOS " 27Q 

y aqud, tras un momento de meditacidn, le ofrece ser- 
virle de gufa. Comienzan ambos el camino y despu^s 
de mucho andar llegan a un « espantoso castillo » com- 
pletamente rodeado de fuego. Desfigura el rostro del 
poeta un gesto de temor, y su acompaflante, que lo 
advierte, le anima a entrar alli con estas palabras: 

Co non es flama quemanfe, 
Como qiiier que vos paresca 
Esfa que vedes delanfe, 
Nin ardor que vos empesca, 
Ardimiento non fallesca, 
E seguifme diligenfe : 
Passemos luego la puenfe, 
Antes que mas dapno cresca. 

Salvan en seguida la barrera del alcazar envuelto en 
llamas, y el poeta, por reminiscencia del Dante: 

( Per me si va nella cifta dolente ), 

ve sobre la primera puerta, esta inscripcion: 

El que por Venus se guia, 
Enfre a jjenar su peccado., 

e instintivamente se sobrecoge, pero desecha todo re- 
celo al oir las alentadoras frases de Hipdlito, y avanza 
con ^ste en la ciudad infernal. Sucesivamente van 
grav^ndose en su retina los rostros de los enamorados 
que la imaginaci6n del autor del sacro poema ha puesto 
alli. Llamas sangrientas surgen de las grandes heridas 
que en el costado izquierdo tienen esos amantes incom- 
prendidos que tan pronto se lamentan como razonan. 
Prosigue el poeta y, quedamente, «por ver de qu(§ 
tractavan », ac^rcase a dos de ellos que discurren en 
su misma lengua : 



280 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Las quales ', desque me vieron 
E sintieron mis pisadas 
Una a ofra se volvieron, 
Bien como maravilladas. 
* J Oh animas affanadas, 
( Yo les dixe ) que en Espana 
Nasgisfes, si non m'engana 
La fabla, o fuestes criadas ! 

« Degifme i de que materia 
Tractades, despues de. !loro, 
En esfe limbo e miseria 
Do Amor figo su fhescro ? . . . 
Asymesmo vos imploro 
Que yo sepa do nas^isfes 
E como e por que venisfes 
En el miserable choro. » 

Y ll^gase entonces a una de las partes m^s saturadas 
de dantismo y m^s lindas del poema. Escuchad: 

E bien como la serena 

Quando plane a la marina, 

Comen^o su canfilena 

La un anima mezquina, 

Diciendo : « Persona dina, 4> 

Que por el fuego passaste, 

Escucha, pues preguntasfe, 

Si piedaf algo t'enclina. 

« La mayor cuyfa que aver 
Puede ningun amador 
Es membrarse del plager 
En el fiempo del dolor 2 ; 
E ya sea que el ardor 
Del fuego nos aformenfa, 



1. Se reliere a las animas. 

2. Versos muy hermosos ; pero, imitacion, al fin, de las palabras de Francesca da Rimini en 
el canto V del InSerno]: 

. . . Nessun maggior dolore, 
Che ricordarse del tempo felice 
Nella miseria ; • . . 



"INFIERNO DE LOS ENAMORADOS 261 

Mayor dolor nos augmenfa 
Esta trisle^a e langor. 

« Ca sabe que nos fracfamos 
De los bienes que perdimos 
E del gogo que passamos, 
Mienfra en el mundo vivimos, 
Fasfa fanfo que venimos 
A arder en aquesta flama, 
Do non se curan de fama 
Nin de las glorias que ovimos. 

E si por venfura quieres 
Saber por que soy penado. 
Pla^eme, porque si fueres 
Al fu siglo frasporfado, 
Digas que fuy condepnado 
Por seguir d ' Amor sus vias ; 
E finalmente Macias 
En Espana fuy llamado. » 



Y habla el peregrine : 

Desque vi su conclusion 
E la pena perfurable, 
Sin fa^er larga ragon, 
Respondi : « Tan espanfable 
Es el fecho abhominable, 
Manias, que me recuenfas. 
Que f us esquivas formenfas 
Me fagen llaga incurable. 

« Pero como el soberano 

Solo puede reparar 

En fales fechos, hermano, 

Plegafe de perdonar : 

Que ya non me da logar 

El fiempo que mas me farde, » 

Respondiome : * Dios te guarde, 

El qual te quiera guiar » . 

Y acaba el poema con la restitucidn del poeta a sus lares. 



2fl2 El. MARQUES DE SANTILLANA 

Exceptuarsdo la Comedieta de Ponza, es el Infierno de 
los enamorados la composici6n aleg6rica de m^s aliento 
del Marques de Santillana, como asimismo la mds nu- 
trida de savia dantesca. La modalidad simb61ica y los 
procedimientos poeticos, la imaginaci6n y el tonopro- 
f^tico del Dante animan frecuentemente sus estrofas 
cuya belleza ritmica excede a toda ponderacion. Las 
situaciones y los artificios de la Divina Comedia, tan 
gratos a los escritores del Quattrocento espaflol, impo- 
nen su norma en este poema impregnado del espiritu 
del Maestro. Lo personal, lo propio del poeta caste- 
llano est^ en los rasgos pictoricos y en las descrip- 
ciones, dignos de admiracion por la amenidad y exactitud 
con que en ellos aparecen cristalizados los variadisimos 
aspectos que el observador sutil ha sabido sorprender. 
La pintura del puerco, de intensidad verdadera.mente 
dantesca, y la descripcion del encuentro con Hipolito, 
asf como la figura de ^ste, magistralmente delineada, 
son trozos que no desdeflarfa prohijar un gran poeta. 
Otros matices tambi^n personales se encuentran des- 
parramados bajo el agobio de las reminiscencias e 
imitaciones. 

Pero hay algo mas original aun en este poema, que 
ha pasado inadvertido para los criticos espafioles, y 
que solo Sanvisenti ha comentado en parte. Me refiero 
a la eleccion hecha por el Marques del personajeque 
le guio en el infierno de los enamorados y a la inclu- 
sion en ^ste del gentil trovador gallego. 

i Por qu^ escogid el poeta a Hipolito, el h^roe inmor- 
talizado por Euripides y escogido a su vez por Seneca, 
el singular personaje cuya castidad fu^ un simbolo 
para la antigUedad cMsica? Sencillamente, porque era 
el personaje que mejor cuadraba a la filosofia ama- 
toria de su cuadro alegdrico. 



'• INFIERXO DE LOS ENAMORADOS " 283 

Sanvisenti ha logrado interpretar como nadie el sim- 
bolismo del poema. Para ^1 es el puerco un emblema 
de la lujuria, « la cual no puede ser superada sino por 
la castidad » cuya encarnacion es Hipdlito ; y la tene- 
brosa selva « puede ser significacidn alegorica del vagar 
humano gen^ricamente entendido » ' . Yo acepto sin re- 
serva alguna, — y a ello me mueve el espiritu selecto 
de Ldpiez de Mendoza, — la enunciaci6n del hispanista 
italiano. Porque comprendo que una de las demostra- 
ciones del talento y de la originalidad radica en la 
concepcidn esot^rica del creador cuyo proposito es : 
SUGERIR. Y la eleccion de Hipolito, separadamente de 
la enseflanza moral difundida por todo el poema. pro- 
voca afanes de regeneracidn ; sugiere ideas de virtud y 
propende, en fin, a apaciguar el relajamiento de las 
costumbres a que se habia eatregado la sociedad 
coet^nea del Marques. 

El discurso del enamorado Macias, vivo reflejo, en 
cierto modo, si no por su exterioridad a lo menos por 
su esencia, del de Francesca da Rimini, pone una nota 
genuinamente nacional en el poema, como ha dicho 
Sanvisenti. La figura del trovador gallego muerto, se- 
gto la leyenda, por un marido enamorado cuya mujer 
apuraba en sus brazos, abstracta o materialmente, — 
que es ^ste un punto no bien dilucidado aun — los 
deleites del amor, renacid junto a la de Rodriguez de 
la C^mara o del Padron, en varias composiciones ale- 
goricas del siglo XV, merced a la feliz iniciativa del 
Marques de Santillana, quien abrid el ciclo de los In- 
fiernos de amor, cerrado, puede decirse, por Garci 
Sanchez de Badajoz, otro amante desgraciado, en las 
postrimerfas de la misma centuria. Es claro que entre 



1. B. Sanvisenti: Obra citada, pag. 168. 



284 EL MARQUES DE SANTILLANA 

esos Infiernos de amor en los que prevalece, por lo co- 
miln, una inspiracidn er6tica atormentada porque si, 
no hay ninguno comparable al que marcd la pauta en 
Castilla; ni el de Guevara, ni siquiera el de Sanchez 
de Badajoz, cuya versificacion adquiere a menudo gra- 
cia y vivacidad. 



CAPITULO IV 



OTRAS COMPOSICIONES ALEGORICAS 



Seis composiciones m^s completan el caudal portico 
alegorico de Iftigo L6pez de Mendoza. 

Querella de amor es un bello y breve poema, el mds 
natural y artistico y acaso el mas puro de los que, 
animados por el soplo de la vision dantesca, se hayan 
escrito en la peninsula, hasta Bosc^n Almogaver. El 
asunto es muy sencillo : suefia el poeta a la hora del 
amanecer y llega a sus oidos, saturada de tristeza, 
esta copla de Macfas: 

Amor criiel e bryoso, 
Mai aya la fu altera, 
Pues non fa^es iguale^a, 
Seyendo fan poderoso. ; 

despi^rtase entonces, no sin espanto; mira hacia el 
lugar de donde viene la queja amorosa y ve a un 
hombre herido de flecha. que canta su infinita deso- 
laci6n, acicateado por el recuerdo de un amor perdido 
para siempre : 



286 EL MARQUES DE SANTlLLANA 

De ledo que era, frisfe 

i Ay amor ! . . . fu me fornasfe. 

La ora que me tirasfe 

La senora que me disfe. 

Preguntale el poeta cu^l es la causa de su duelo y en 
seguida se establece entre ambos un vivo didlogo en 
el que aqu^l procura consolar al atribulado amador 
(de cuya herida indaga el porqu^), y ^ste responde 
dolorosamente que su cuita es tan grande que no le 
abandonar^ jamds; que trueque y olvido le hirieron 
en esa forma. Vase desvaneciendo poco a poco el 
can tar del galan olvidado que, mientras expira, dice 
esta doliente copla de pura cepa gallega: 

Pois placer non poso aver 
A meu querer, de grado 
Seray morir, mays non ver 
Meu ben perder, cuyfado. 

No hay ningiin inconveniente en creer que el per- 
sonaje a quien se alude es Maci'as ; algunos versos de 
este poema alegdrico, asi lo demuestran de modo 
inconcuso. Las confesiones amorosas, mtimas e incon- 
fundibles, se avienen perfectamente con la idiosincra- 
sia del gentil trovador. Luego, en esta respuesta que 
da al Marques: 

. . . « Quien padesge 
Cruel plaga por amar, 
Tal cangion debe canfar 
Jamas, pues le pertenes^e : 
Cativo de mina fristura, 
Ya fodos prenden espanfo, 
E preguntan que venture 
Es, que m ' aformenta fan(o»., 

a la par que declara su paternidad sobre la copla 
final, asaz conocida, el desdichado amante revela su 



"QUERELLA DK AMOR " 287 

nombre. Provoca algiin desconcierto, sin embargo, que 
el poeta ponga en boca de Macias, ademas de las que 
pertenecen a ^ste y a autores ignorados, ciertas can- 
clones ajenas de poetas conocidos : una de Pero Gon- 
zalez de Mendoza, otra atribuida a Villalobos y otra 
que en su magnfjfico Prohemio 6] da como del Arce- 
diano de Toro y en el Cancionero de Baena se adjudica 
a Alvarez de Villasandino. ^Por qud sorprende en- 
tonces a Garcia de Diego que el Marques ponga en 
boca de Macias una cancidn de ^ste que en su Prohe- 
mio cita como de Alfonso Gongd^lez de Castro, cuando 
en rigor debiera sorprenderle el desconocimiento que 
aqu^l pudo haber demostrado de las cantigas del 
bardo gallego ? . . . 

Consta este poema de siete octavillas prolongadas 
con oportuni'simas coplas, y de una redondilla final 
Yo no conozco la obra en que Hugo Albert Rennert 
lo ha reconstituldo, y, como la lecci6n que ofrece 
Garcia de Diego deja mucho que desear, me atengo 
a la de Amador de los Ri'os, publicada en el ap^ndice 
VI. En ^sta el orden estrofico y la adopcion y aplica- 
cion de los estribillos par^cenme m^s perfectos y 16- 
gicos. De ahi la grata emocion que he experimentado 
cuantas veces he leido alli la Querella de amor, que en 
la edici6n de Garcia de Diego aparece desfigurada, 
Uena de transiciones bruscas, inusitadas incidencias 
de indole material que entorpecen el franco desarrollo 
del asunto y variantes inconcebibles que corrompen 
la naturaleza de la vision '. 

En Querella de amor encontro Clarus « dulce melan- 



1 . Se me dira que Garcia de Diego ha respefado e! Jexfo de los codices ; no lo ignoro, pero 
cuando el compilador ejerce lambien de critico y quiere discernir, debe saber enmendar las falfas 
garrafales que aquellos conlicnen. 



288 EL MARQUES DE SANTILLANA 

colia, profunda verdad po^tica » ' ; desde entonces el 
elogio est^ dicho; sino que, para ampliarlo, es pre- 
cise encarecer la fidelidad con que suele interpretar 
el Marques de Santillana los movimientos anlmicos del 
novelesco Maclas ^. 

Moss^n Jordi de Sant Jordi florecfa ya en la moce- 
dad del Marques, quien dice de ^l que fu^, ademds 
de poeta, excelente musico. Pertenecid a la sofiadora 
generacion valentina que en los comienzos del siglo 
XV dio un gran impulso a la dantologia, y su nom- 
bre figura en la historia literaria junto al de Moss^n 
Andreu Febrer, el traductor cataldn de la Divina Co- 
media. Dedicole el poeta castellano donosa composi- 
ci6n de 24 octa villas aconsonantadas en A B B A A C C A, 
a excepcion de la quinta (en ABB A ABB A), inti- 
tulada Coronation de Mossen Jordi y escrita en 1430. 

En este sueno ve el poeta un prado amplisimo en 
plena floridez; un rio lo rodea, y es tal la abundan- 
cia de fragantes flores, que, bajo la faz de sus diver- 
sos matices permanecen ocultas las frondas. For alll, 
dice el visionario, 

Gran compana de dongcllas 
Vi venir, e todas ellas 
En traje non usifado : 
Cada qual archo embragado, 
A manera d'Espartanas ; 
Las faldas non cortessanas, 
Pero las flechas al lado.. 



1. Amador de los Ri'os : Hisforia Critica . . . , fomo VI, pag. 115. 

2. Ya concluida esta obra he visfo la bella edicion de Serranillas y Decires que, bajo el iifulo 
de Libros de horas, han publicado Perez de Ayala y Mesa en su B/bliofeca Corona. No obstante 
la declaracion de esfos escrifores. de haber ordenado y revisado el texfo de aquellas poesias, el 
deja mucho que desear, principalmenfe en cuanfo a QuereUa de amor que es copia ligera de la 
edicion de Garcia de Diego. 



" C0R0NA<;1(5n DE MOSSEN JORDI *' 289 

y. recordando la Eneida^ perc^tase de que esas damas 
pertenecen al bando de Venus. Viene entre ellas, por 
la parte levantina, un « poderoso » elefante sobre cuyo 
dorso levanta un castillo artlstico su belleza geom^- 
trica, y entre las almenas de ese castillo vese a una 
« duefia » de ^ureos cabellos, de quien dice el Marques 

Que la su philusomia 
E forman non era humana, 
Nin de la regla prophana 
De la ferrestre baylia. 

La femenil teoria llega alborozada junto aunafuente; 
pone alli suntuosa y resplandeciente silla que deslum- 
bra al poeta. Mira ^ste hacia el lado siniestro y ve 
tres « magnos varones » que visten « togas consulares». 
Son ellos Homero, Virgilio y Lucano. Delante de 6stos 
un caballero de risueilo semblante discurre suave- 
mente, y, a juzgar por el habla, parece extranjero. De 
pronto, dirigense los cuatro hacia el trono de la diosa 
y le hacen cumplidas reverencias. Venus les habla 
graciosa y alegremente, les pregunta de donde vienen 
y adonde van: 

« i Por venfura es vuesfra via 
Adelante, o fasfa aqui ? . . . 
Non regeledes de mi 
De alguna descorfesia », 

Puestos de hinojos los tres poetas, uno de ellos res- 
ponde a la diosa, por si y por sus camaradas, y des- 
puds de un breve panegirico encaminado a exaltar 
las virtudes de aqu^Ua, ru^gale, en nombre de todos 
los poetas, que otorgue a Moss^n Jordi que no es otro 
el caballero allf presente, la corona de laurel: 



' Deessa, los illusfrados 
Valentissimos poefas, 



19 



290 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Vistas las obras perfefas 

E muy sotiles fracfados, 

Por Mossen Jorde acabados, 

Supplican a fu persona 

Que res^iba la corona 

De los discrcfos lefrados. » 

Contesta Venus: 

« Pues satisfage 
Su sgiengia e nos apla^e, 
Yo mando, deferminando, 
Que non punto dilafando, 
Resgba en nuesfro verge! 
La corona de laurel, 
Que impefro, poefigando. » . 

y el mismo poeta que ya se ha dirigido a el la, le agra- 
dece intimamente con estas palabras : 

« El grand eloqiienle 
Homero e el Manfuano 
E yo tergero Lucano, 
Te lo damos por serviente. » 

Gentil doncella trae en seguida preciosa guirnalda que 
el agraciado recibe con toda solemnidad; luego se 
alejan los cuatro poetas y termina la vision. 

La Coronagidn de Mossen Jordi no puede ser mas 
amena ni sencilla, ni mas diafana la limpidez de sus 
versos. En ella, como en la composicion precedente, 
ap^rtase el Marques de la perniciosa mania erudita 
que atacd a todos los poetas de su tiempo, y he ahl 
por qu^ este poema resulta mas personal que sus ale- 
gorlas amatorias, no obstante las reminiscencias del 
Purgatorio, para mf muy vagas, que en ^1 advierte 
Amador de los Rlos y que Sanvisenti acepta en su 
real alcance. 



"CANONigAgidN DE FERRER Y ViLLACRECpES" 291 

Remembranzas dantescas \ esta vez del Paraiso^ exis- 
ten tambi^n en Canonigagion de Vigente Ferrer y Pedro 
de Villacreges, poema en 28 octavillas rimadas como las 
del anterior y escrito en 1439. 

En esta visi6n si^ntese transportado el Marques a 
un lugar donde ve gloria imperecedera : el Paraiso, 
cuya pintura le parece al principio sumamente ardua. 
Empero, despu^s de invocar vehementemente al « di- 
virlo consistorio de los sabios., comienza la descrip- 
cidn de tanta grandeza: la claridad de aquel sitio 
supera a otra cualquiera ; sabia es la melodia que 
alii suena de voces que dicen : 

« Tu, solo Sdncto, 
Osdnna filii Maria. » 

Entre otras cosas declara el Marques : 

Vi la sacra gerarchia 
Con todos sus choros nueve ; 
E vi la rueda, que mueve 
La felige compafiia. 



Vi martyres, confessores, 
Patriarchas e prophetas, 
E las on^e mil eleffas 
Con ofros sancfos doftores. 



Imposible detallar aqui todo cuanto surge ante su 
vista maravillada : las doce santas estrellas, ramas que 
florecen perennemente, las zonas del convento ang^- 
lico, tronos, querubes y serafines, el poderoso en forma 
de Dios y Hombre, la Virgen, etc., etc. 1 1 Dos proce- 
siones santas salen del coro beato y en ellas ve el 



1 . Un recuerdo pefrarquesco bastanle leve, en verdad, cifa Arluro Farinelli ( Obra cHada ), 
pero el nada significa en la extension ni mucho menos en la intensidad religiosa de la poesia que 
empiezo a juzgar. 



292 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Marques al santo predicador y a muchos frailes me- 
nores, algunos de cuyos nombres recuerda. A poco 

Los dos Sandos conditores 
E sagages, memorados, 
Fueron fodos inclinados 
Al Senor de los senores. 

Y «la estrella de Caleruega» dice dulcisima prosa en 
la que, invocando a Adonay, ru^gale que canonice 
por santos a Ferrer y Villacreces cuyas fiestas deben 
solemnizarse. Accede aqu^l, 

« Porque las sus obras fueron 
Sandas, fermosas e nefas, 
A su voluntaf a^efas, 
E las vidas que figieron. 
Esfos, fanfo que obfuvieron 
Theologales magisferios, 
Predicaron sus misferios, 
Fasta fanto que murieron. », 

y asi concluye la alegorfa que en su procedimiento ma- 
terial asem^jase bastante a la Coronation de Mossen 
Jordi. aunque carece de su frescura y naturalidad. 

Ya sea por el ambiente en que se agita el poeta o 
bien por el leitmotiv mismo del poema, que nada dicen 
a mi corazon, yo no me siento inclinado a colocar 
esta vision en igual piano que las otras del Marques; 
reconozco, no obstante, que hay en ella verdadero 
fervor religioso e impresiones a todos luces encanta- 
doras manifestadas con frecuencia en versos claros y 
sentidos. 



Cultivada por Ldpez de Mendoza, es la septina grlcil 
y apacible forma. 18 de esas estrofas ' cuya combi- 



1 . En la edicion de Garcia de Diago, la primera esJrofa consta de ocho versos asi rimados 
ABBACCAC. 



** EL PLANTO DE LA REINA DONA MARGARIDA " 293 

nacidn rimea (salvo la de la IX, en ABB ABB A), 
est^ representada por este esquema: ABBACCA, 
y la redondilla casi siempre infaltable como reflexidn 
postrera, constituyen El Planto de la reina dona Margarlda^ 
obra en que el poeta se abandona muellemente a sus 
recuerdos histdricos. 

En sueflos ve el visionario iluminada su cdmara 
como para una fiesta nocturna y ve tambi^n a la 
diosa del Amor, que, falta de alegrfa, canta esta 
endecha : 

« Venif, venif, amadores, 
De la mi flecha feridos, 
E sientan vuesfros senfidos 
Tormenfos, cuyfas, dolores ; 
Pues que la muerfe levar 
Ha querido e rebafar 
La mejor de las mejores. » 

El tono plaflidero interrumpe su sueflo, y, profunda- 
mente afectado, dice a Venus el Marques : 

« Senora, en pesso 
Avedes puesfo mi vida. 
Si luego non me decides 
^ ' Quien es la que vos planides, 

Que desta vida es parfida. 
i Es aquella que yo amo, 
Cuyo servidor me llamo, 
O la*reyna Margarida ? . . . » 

Prosigue el didlogo ; . insiste aqu^l en su pregunta, y 
la diosa, despu^s de asegurarle que la mujer que 6\ 
ama est^ viva, vuelve a su dolorosa lamentacidn, 
diciendo : 

« Venif, non vos deteniendo 
E rcsuenc vuesfro llanto 



294 EL MARQUES DE SANTILLANA 

En los concavos penedos ; 
E fornat trisfes de ledos, 
Amadores, con espanto. » 

Concurre infinidad de amadores de ambos sexos: 
troyanos, atenienses, escitas, tebanos, turcos, macedo- 
nios, romanos, cartagineses, etc., y con ellos las « f em- 
bras muy loadas » de la Escitia y las * nombradas e 
notables amagonas », y algunos reyes y reinas ; en fin, 
una muchedumbre heterog^nea que, por orden de Ve- 
nus, llora a la que tanto ella amaba. Llega el amane- 
cer, y apenas ve al Marques la concurrencia desaparece. 
El Planto de la reina dona Margarida es bonito hasta la 
d^cima estrofa ; los versos que el poeta pone en boca 
de Venus producen honda emocion porque rebosan 
de sentimiento. 



Vision es un poema compuesto de 13 octavillas, octo- 
siMbicas como las de todos los anteriores, con rima en 
ABBAACCA ( menos la VIII aconsonantada asi : 
ABB A ABB A), y una redondilla. 

Pretende Schiff que ^1 se deriva del Roman de la Rose, 
y Men^ndez y Pelayo lo incluye en la serie de alego- 
ri'as dantescas y afirma que es « evidente remedo de 
la cancion que principia : 

Tre donne in forno al cor mi son venufe, . . . ^ 

Del Roman de la Rose hay en Vision menos aiin que en 
el Sueno: la personificacion de cuatro entidades abs- 
tractas, Firmesa^ Lealtad, Castidad, Hidalguia. 

En esta vision el Marques se encuentra junto a una 



1. M. Menendez y Pelayo: Obra citada, fomo V, Prologo, pag. CXXXV. Esta afirmncion 
fue hecha antes por Puymaigre y acogida por Sanvisenti. Desconcierta, en verdad, que el escritor 
castcHano oculte deliberadamenfe la prioridad de cierfas opiniones. 



'■ VISldN " 295 

fuente y ve a tres dueflas que lloran. Anochece. De 
esas damas cuyo duelo nadie imagina, 

La una d'ellas vestia 
De tapele negro hopa ; 
E la segunda una ropa 
Que de gafir paresgia : 
E la ter^era traia 
De damasqui bianco fecha 
Una cofa, muy esfrecha 
Al logar do se cenia. 

Y el poeta, sorpreadido, dirigese a ellas con reveren- 
cia e inquiere la causa de su desolacidn. Responde la 
primera : 

^ « Amigo, de tal manera 

Es el mundo cabteloso, 
Que vivienda nin reposo 
En Espana non fallamos ; 
Asy que nos apartamos 
En esfe valle espantoso. » 

Y aqu^l le dice amablemente que desea saber su 
nombre y los de sus compafieras, que no sabe por 
qu^ razon les niega su favor la Fortuna. Replica la 
dama que su nombre es Firme^a ; Lealtat el de su 
hermana, y el de la otra, Castidat^ 

« Companera d'honesfaf 
E socorro d'ardidega ». 

Movido a piedad, el Marques calla; luego Uora con 
las dueflas y despu^s les dice que ha encontrado para 
ellas un lugar de reposo y contento ; que ^1 ama a la 
seflora m^s excelente del mundo, 

« A ia quel senora mia, 
Las virfudes cardinales 
Son sirvienfes espe^iales, 



296 EL MARQUES DE SANTILLANA 

E le fa^en compania : 
La moral philosophia 
Jamas non se parfa della, 
Con ofra gentil don^ella, 
Que se llama Fidalguia » . 

Dispuestas las tres damas a seguir el consejo del 
Marquds, ^ste les indica el camino que conduce al 
lugar donde est^ la virtuosa sefiora, y al cual ( cree el 
poeta) no tardaron ellas en llegar. Y cierran la ale- 
goria estos versos no exentos de originalidad y buen 
gusto : 

D'aquel, que solo dexaron 
En su pena congoxosa, 
Non sabe degir la prosa 
Si gelo recomendaron. 

Para Sanvisenti hay semejanzas y divergencias entre 
Vision y la citada cancion dantesca de Convivio (Con- 
vitoj. Reconoce el docto hispanista que el Marques ha 
procurado « dare vivo il sentimento della realty » \ 
He ahf el mayor elogio. 



En Defunssion de don Enrique de Villena empl^ase 
el verso dodecasilabo en 22 octavas de este jaez : 
ABBAACCA, — a excepcion de la XXII en 
ABBAABBA, — y un cuarteto terminal. Llora 
el poeta en esta alegoria, compuesta a fines de 1434 
o principios de 1435, la muerte de su grande amigo. 

Old la exposicion del asunto: el Austro y el Boreas 
han dejado desnudos los prados y las selvas que ofre- 
cen asf tristisimo aspecto, y el poeta se ve completa- 
mente solo «al pie de selvdtico y espeso collado, dis- 



1. B. Sanvisenti; Obra citada, pag* 134. 



•* DEFUNSSION DE DON ENRIQUE DE VILLENA " 297 

tante de toda poblacion, agreste, desierto y espantable». 
Mira hacia todos lados y no ve rastro alguno en que 
guiarse ni persona a quien pedir consejo, 

Mas sola una senda muy poco usitada 
Al medio d ' aquella fan grand espessura 
Bien como de armenfo subienfe al alfura, 
Del rayo dianeo me fue demosfrada. 

Entra entonces en esa senda y ve 

, . , fieras difformes e animalias brufas 
Salir de unas cuevas, cavernas e grufas, 
Fagiendo senales de grand tribulan^a., 

sigue, sigue y aparecen antes sus ojos « c^entauros, es- 
phingos, arpinas y f ormas de f embras marinas, nugientes 
a Ulixes con canto amoroso » ( sirenas ) cuyas voces 
producen espanto y estremecen los valles. Pasa cabiz- 
bajo el peregrino a la vista de a quel s^quito feroz y 
mas adelante oye en un prado profundas lamentacio- 
nes de gentes que se arrastran. Prosigue, no sin gran 
compaflfa, y llega a la cumbre del ansiado monte. 

Alii do se passa la frisfe ribera., 

en el cual hay cirios y antorchas que iluminan toda 
la selva. Hiende la lumbre y distingue : 

Unas ricas andas e lecho guarnido, 
De file d 'Arabia labrado e texido, 
E nueve donq^ellas en forno plafiendo. 

Las nueve musas rememoran la muerte de muchos 
grandes poetas y escritores entre los cuales figuran 
Homero, Ovidio, Horacio, Virgilio, Tito Livio, Teren- 
cio, Estacio, Dante y Petrarca, y luego deploran la 
de Enrique de Villena, diciendo al fin de su oracidn : 



298 EL MARQUES DE SANTILLANA 

« Cuyfadas ! . . . lloremos tan rico fhesoro, 
Como sin recurso avemos perdido. » 

Y an^gase en llanto el poeta y maldice a Atropos que 
no repara en la virtud y trata por igual al discrete y 
al imprudente. 

Despu^s asoma la aurora, se esfuma el suefio y el 
poeta vese en su lecho. 

Defunssion de don Enrique de Villena es la composicion 
alegorica m^s pobre de mi biografiado. Si se excep- 
tiian los versos reproducidos en el primer capitulo de 
esta OBRA, poca belleza conceptual existe en tantas 
estrofas de las cuales, alguien que no conociera el 
sincero afecto que sintid el Marques por el autor del 
/Irte de trobar^ dirla que fueron escritas simplemente 
por ceremonia. Dentro del simbolismo dantesco de 
este poema la nota elegiaca permanece casi apagada; 
late ddbil el concepto y desmaya inusitadamente la 
fibra sentimental que se insinua en algunos versos. 
Mas, a pesar de todo, y sin que ello alcance a com- 
pensar la falta de un sentimiento verdaderamente ele- 
vadp y sostenido, no se echan de menos en estas octa- 
vas ciertas gallardias t^cnicas y bellos efectos harmd- 
nicos. 



CAPITULO V 



POESIAS VARIAS 



Doy cima al estudio de la obra poetica de mi bio- 
grafiado, reuniendo aqui tres composicioiies de diverse 
linaje: El Planto que figo Pantasilea que precede de la 
Cronica Troyana ; El Rguilando^ cancion galante analoga 
a la que muchos bardos de la ^poca dedicaban a su 
dama, y Los gogos de Nuestra Sehora^ poesia cuyo asunto 
solia poetizarse con frecuencia en la Edad Media, desde 
el tiempo de Berceo, quien dio la pauta ideologica en 
los tetr^strofos monorrimos de sus Loores de Nuestra 
Sehora. 

Consta la primera, aparentemente, de 21 octavillas 
de versos octosilabos cuyas combinaciones rimeas son 
un verdadero mosaico nada comto en el poeta, aun- 
que ^ste, por descuido, incluyese a las veces en una 
misma composicion alguna estrofa distinta a la mayo- 
rfa. En efecto : los versos de las estrofas II, III 
y de la final (XXI) riman asi: ABABCBCB; 
en AB ABB ABA, los de la XX; los de la XIII, en 
ABABCACA; en AB AB AC AC, los de la I y IV 
Hasta la X, y los de las restantes, en ABABCDCD. 



300 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Estas liltimas estrofas no son, en realidad, octavillas 
(siempre lo he sostenido) puesto que est^n formadas 
por dos cuartetos independientes con rima de serven- 
tesio. La mezcla de asonancias y consonancias menu- 
dea en esta poesla. Pero esas deficiencias, la primera 
de orden sim^trico y formal la segunda, son en parte 
amortiguadas por la virtud conceptual, pues El Planto 
que figo Pantasilea « rebosa de arrogancia y brio, y en 
» las quejas que arranca a la enamorada reina la 
» muerte de Hector hay arranques de pasion tan 
» elocuentes y hermosos, que cualquier gran poeta 
» dram^tico pudiera honrarse con ellos » ^ Y hay 
mas todavia: la expresion latente de un sentimiento 
de amorosa austeridad, — de abnegacidn femenina, 
dir^, — que perdura a pesar de la muerte. Ved, sino: 

I O frisfe yo, sin venfura ! . . . ^ 

Un amor tan desseado 

La muerte, que non se cure. 

Avermelo asy robado ! 

Maldito sea aquel dia, 

Archilles, en que nasgisfe ! 

Buen Ector d que te fagia, "^ 

Que tanto mal me fe^iste ? 

O reyna. i do tu gemido, 

Tu suspiro e tu quebranto ? 

Cora^on enduresgido, 

i Como non mueres d'espanto ? . . . 

Senor, mientra tu vivistc 

De mi fuste bien amado : 

Agora que fenegiste, 

Nunca seras olvidado. 

El buen Ector enterrado 
Donde quiera que estoviesse 
De mi sera acompafiado. 



1. Menendez y Pdayo : Obra cifada, fomo V, Prologo, pag. CXIX. 



POESIAS VARIAS 301 

Cuyfada, mientra viviesse, 
i O reyna desconsolada ! , . . 
5e que me puedo llamar 
La mas friste apassionada 
De quantas saben amar. 

E aquellas que non te amaron, 
Senor, como yo fe ame, 
De sola vista go^aron 
i Mezquina ! que non go^e. 
Bien escura fue mi suerfe. 
Mi quebranto e mi dolor ! . . . 
Non deve reffusar muerte 
La que pierde fal sefior. 

Dice Men^ndez y Pelayo, a proposito de la poesla 
galante y amorosa del Marques, que el prototipo de 
ella es El Rguilando. Lo habr^ sido para ^1, sin duda, 
como ha de serlo tambi^n para quienes mas se com- 
placen en los encantos de la objetividad que en los de 
la introspeccion. En cuanto a mi, nada tengo que agre- 
gar a las opiniones expuestas en el capitulo ' Cancio- 
nes y Decires^^ que abarca las poesias santillanescas 
del g^nero a que alude el Maestro espafiol. 

Que son bonitos los versos de El Rguilando y original, 
por lo ingenuo, el pedido que alii se formula ? No po- 
dia ser de otro modo : probado estd que el octosilabo 
no tuvo secretos para el Marques, y que ^ste, a fuer 
de idealista, amaba la ingenuidad en los amorios y las 
conversaciones galantes. . . . Es que el leitmotiv de esta 
poesia « era un lugar comiin » entre los trovadores del 
siglo XV, como consigna Garcia de Diego en su libro. 
Sin embargo, el Marques sobrepasa tambi^n en esto 
el nivel comiin de sus contemporlneos, pues impetra 
sencillamente a su dama que le devuelva la libertad 
de que le ha privado: 



302 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Sacafme ya de cadenas, 
Senora, e fa^efme libre : 
Que Nuesfro Senor vos libre 
De las infernales penas. 
Estas scan mis esfrenas, 
Esto solo vos demando, 
Esfe sea mi aguilando ; 
Que vos faden fades buenas. 



En Los gogos de Nuestra Senora el Marques supera a 
los poetas que le precedieron en el cultivo de ese 
asunto religiose, excluyendo solo a Alfonso el Sabio, 
quien manifestaba sus sentimientos cristianos en fer- 
vorosa y perenne devocion a la Virgen ! 1 Doce son 
los gozos de la composicion del Marques; los poetas 
anteriores, sin excluir al Arcipreste de Hita, s61o can- 
taron siete ! ! Demasiado conocida es la leyenda de 
esos gozos para que yo, ateista convencido, me ocupe 
en involucrarla aqui. Baste recordar que el poeta era 
un espiritu cristiano y crefa, por ende, en los miste- 
rios de la concepcion y en otros milagros semejantes, 
como todos los cristianos de su tiempol 

Descartado el tema que nada puede interesar a mi 
individualismo ateo, pareceme muy linda esta compo- 
sicion. Hay galanura en su ritmo; en sus met^foras, 
probidad ; harmonia en el conjunto de sus estrofas ; y, 
sobre todo, candor y gracia en sus serenas expre- 
siones : 

Go^ate, pues que parisfe 
Dios e ome por mysferio, 
Nuesfro bien e refrigerio 
E invio/afa permansisfe. 
Sin algund dolor nin pena ; 
Pues, go9osa, 



POESIAS VARIAS 303 

Go^afe, Candida rose, 
Senora de gragia plena. 

Despu^s de cantar los gozos dice el poeta: 

Por los quales gogos doge, 
Dongella del sol vesfida, 
E por fu gloria infinyda, 
Faz tu, Senora, que goge 
De los goges e placeres 
Oforgados 

A los bienavenfurados, 
Bendita enfre las mujeres. 

y en este ruego convencional, todavia trasciende a 
pureza la flor de su temperamento^ icu^n distinto al 
del Arcipreste ! \ 



1 . Tomas Antonio Sanchez y Eugenio de Ochoa quisieron hacer cargar al Marques de Santillana 
con el sambenifo de Los Edadcs del Mundo, extenso poema hisiorico inspirado en la Biblia. Yo pienso 
como Amador de !os Rios, que tal composicion, publicada por Ochoa en Rimas ineditas de Inigo 
Lopez de Mendoza, efc, efc, no pertenece al poefa, y por eso no le ha dado lugar en esfa parte 
de mi obra consagrada al Reproducfor. Que ella sea o no frufo del converse Pablo de Santa 
Maria (Amador sostiene que si), punio es ese que no me toca traiar aqui. 



QUINTA PARTE 

EL PR05AD0R - - - 



20 



CAPfTULO I 



" PROHEMIO E CARTA AL CONDESTABLE 
DE PORTUGAL" 



Al comenzar el estudio del excelente prosador que 
fu^ el Marques de Santillana, considero necesario ex- 
poner algunas ideas que me sugieren el eclecticismo 
y la sed de sabidun'a de tan entusiastico escritor y 
poeta que con su Prohemio e Carta al Condestable de Por- 
tugal ' conquisto la hegemonfa entre los prosadores y 
ensayistas de su epoca. 



1 . He aqui el texfo que de dicha Car(a publico Amador de los Ri'os en Obras de Jnfgo Lopez 
de Mendoza, Marques de Santillana .- 

« Al illustre Senor don Pedro, muy Tnanifico Condeslable de Porlugal, el marques de Sanliilana, 
conde del Real, etc., saluf, paz e devida recomendcgion. » 

« 1. 'En esfos dias passados Alvar Gonzalez de Alcantara, familiar e servidor de la casa de 
seiior Infanle don Pedro, muy inclito duque de Coymbra, vuestro padre, de parte vuesfra, Senor, 
me rogo que los desires e can^iones mias enviasse a la vuesfra manifl^engia. En verdcf, Seiior, en 
otros fechos de mayor importangia, aunque a mi mas frabajosos, quiajera yo compla^er a la vuestra 
noble9a ; porque estas obras, o a lo menos las mas dellas, non son de tales materias, nin asy for- 
madas e artiijadas que de memorable registro dinas parescan. Porque, Seiior, asy como el Aposto- 
dice : aim essem parvulwi, cogifabam uf parvulus, loquebar uf parvultis. Ca estas talcs cosas 
alegres e jocosas andan e concurren con el tiempo de la nueva edat de juventut ; es a saber : con 
el vestir. con el justar, con el dan^ar, e con otros tales cortesanos exer9:9ios. E asy, Senor, muchas 
cosas platen agora a vos que ya non platen e non deven placer a mi. Pero, muy virtuoso Sefior, 
protestando que la volunlat mia sea o fuesse non otra de la que digo, porque la vuestra sin impe. 
dimenio aya lugar, e vuestro mandado se faga, de unas e de olras partes e por los libros e can_ 
9ioneros agenos 1190 buscar e cscrevir por orden, segunt que las yo 1196, las que en esle pequefio 
volumen vcs eavio. > 



50^ EL MARQUES DE SANTILLANU 

Durante el reinado de Juan II florecieron en Espa- 
ila, entre infinidad de trovadores de todo linaje, ver- 
daderos poetas. La prosa tuvo tambi^a cultivadores 
de garra : el autor de Generaciones y Semblanzas^ Fer- 
n^n P^rez de Guzman; el del Corbacho, Alfonso Mar- 
tinez de Toledo (Arcipreste de Talavera); Fernan 
G6mez de Cibdarreal, el del Centon Epistolario; el de 



• 11. Mas como quiera que de tanla insufi^icncia esfos obrcfas m;as que vos, Senor, demandades, 
scan, o por ventura mas de quanfo las yo eslimo e repulo, vos quiero gertifi^ar me plf^e mucho 
que fodas cosas que en(ren o anden so esla re^tla de pocfal canfo, vos plegan : de lo qual me 
fpgen ^icrfo asy vuesfras gra^iosas demandas, como algunas genfiles cosas de tales que yo he vislo 
compuesias de la vuesira pruden^ia; como es gicrfo este sea un ^elo je'esfe, una affeclion divina, 
un insatiable ^ibo del animo : el qual, asy como la materia busca la forma e lo imperffefo la 
perffection, nunca esta S9icngia de poesia e gaya s^ien^in se fallaron si non en los animos gentiles 
e elevados espiritus. » 

« III. E que cosa es la poesia ( que en nuestro vulgar g<tya Sf;e/7(7a llnmamos ), sinon un fingi- 
miento de cosas utiles, • ubiertas o veladas con muy fermosa coberfura, compuestas, distinguidas e 
scandidas por glerto cuento, pesso e medida ? E ^isr^amente, muy virtuoso Sefior, ycrran aquellos 
que penssar quieren o de^ir que solamente las tales cosas consisfan o ticndan a cosas vanas e las- 
givas: que bien como los fructiferos huertos abundan e dan convinientes fructos para fodos lo^ 
tiempos del auo, asy los omes bien nas^idos e dottos, a quien estas s^iengias de arriba son infusas^ 
usan d'aquellas e del tal exer^'^io, segunt las e Jades. E si por ventura las sgien^ias son dessea 
bles, asy como Tullio quiere, iqual de todas es mas preslantc, mas noble, o mas dina del hombre? 
o qual mas extensa a todas espe^ies de humanidat? Ca las escuridades c (jarramientos delias c quien 
las abre, quien las esclares^e, quien las demuesira e fr^e patcnfes sinon la elnqiicncia du'ge e fer- 
mosa fabla, sea metro, sea prosa?. . . • 

• IV. Quanta mas sea la ex^ellen^ia e prerrogativa de los rimos e metres que de la soluta 
prosa, si non solamente a aquellos que de las porfias injuslos se cuydan adqtiirir soberbios hono- 
res, manifiesfa cosa es. E asy fc^iendo !a via de los stoycos, los quales con grand diliger.gia enqui- 
rieron el origine e cabsas de las cosas, me esfuer^o a decjir el metro ser antes en tiempo e de 
mayor perfection e de mas abtoridal que la soluta prosa. Isidoro Cartagines, sancfo ar^obispo 
Ispalensi, asy lo aprueba e testifica ; e quiere quel primero que f 90 rimos o canto en metro aya 
seydo Moysen, ca en metro canto e prophel.'^o la venida del Alexias; e despues del Josue, en loor 
del ven9imient6 de Gabaon. David canto en metro la viloria de los phiiistcos e la resti!uy9i6n del 
archa del Testamento, e todos los 9inco libros del Psalferio. E aun por tanlo los hebraycos osan 
afirmar que nosotros non, asy bien como ellos, podemos senlir el gusto de la su du!9e9a. E Salo- 
mon metrificados (190 los sus • Proverbios » , e 9iertas cosas de Job escriptas son en rimo, en espe- 
9ial las palabras de conorte que sus amigos le respondinn a las sus vexa9iones. » 

«V. De los griegos quieren sean los primeros Achatesio Miilesio, e aprcs del Pherc9ides Siro 
e Homero, non obstante que Dante soberano poela lo llama. De los latinos, Enio fue el primero, 
ya sea que Virgilio quieran que de la lengua lafina aya ter.ido e tenga la monarchia ; e aun asy 
pla9e a Dante alii dondc di9e, en nombre de Sordel'o Manluano : 

O gloria del latin solo per cui 

Mostro chio che potea la lingua nostra ! 

O prccio eterno del loco ove io fui ! 



*' PROHEMIO E CARTA AL CONDESTABLE DE PORTUGAL 30Q 

la Vision Deleitable, bachiller Alfonso de la Torre ; el 
de Claros Varones^ Fernando del Pulgar, que pertenece 
mas bien a la generacion siguiente. Los poetas habian 
olvidado la prosa, y, si alguno de ellos intentaba cul- 
tivarla de tarde en tarde, no era sino para alimentar 
el ridiculo, como acontecio con Juan de Mena. 
Un pensador de amplio discernimiento en cuestio- 



E asy conduyo, ca es(a S5ien9ia poetal es d^epla priiigipalinente a Dios, e despues a lodo linage 
e espe^ie de gentes- Afirma'.o Cassiodoro en el libro de • Varias causas • , di^iendo : • Todo res- 
plandor de eloqiiencia e todo inodo o manera de poesia o poetal locution e fabla, toda variedat 
ovo e ovieron comen^ainienlo de las divinas Escripfuras. Esla en los deificos leinplos se canta, c en 
las cortes e palagios imperiaics e reales gra(;'osamente es res^ebida. Las ple^as, las lonjas, las fies- 
tas, los convites opulentos sin ella asy como sordos e en silen^io se fallan. » 

•VI. dE qua son o quales aqucllas cosas a donde, oso de^ir, es)a arte asy como nes^escii-ia 
non-infervenga e non sirva ? En metros las epithalamias que son cautares, que en loor de los no- 
vios en las bodas se canlan, son compueslo.5. E de unos en olros grados aim a los pastores en gierta 
manera sirven ; e son aquellos dictados, a que los poeiiss bucoliicos Ilamaron. En otros tiempos a 
I3S 5eni9is e defun^iones de los muertos metros elegiacos se cantavan ; e aun agora en algunas 
paries tnra, los quales son llamados endechas. En esta forma Jeremias canto la destruycion de 
Hierusalem : Gayo ^esar, Octaviano Augusto, Tiberio c Tito, Emperadores, muravillosamente me- 
trificaron, e les plogo toda manera de metro. » 

♦ V 1 1 . Mas dexemos ya las estorias antiguas, para allegarnos mas ^erca de los nutstros tiem- 
pos. El rey Roberto de Napol, claro e virtuoso pringipe, tanfo esta s^ien^ia le plogo, que como en 
esta mesma sa^on mi9er Francisco Petrarcha, poeta laureado, flores^iesse, es ^ierto grand tiempo 
lo fovo consigo en el Castil - Novo de Napol, con quien el muy a menudo conferia e plaficava 
destas artes ; en tal manera, que muclio fue avido por e^eplo a el e grand privado suyo. E alli se 
dice aver el fecho muchas de las sus obras, asy lalinas como vulgares ; e entre las olras el libro 
de Rcrum meworanclarum, e las sus eglogas, e michos son:tos, en especial aquel que fi^o a la 
muerte deste mesmo rey, que comien9a : 

Rota el alta colupna e el verde lauro, etc. • 

« VIII. Johan Boca^io, poeta exgallente e orador insine, afirma el rey Johan de Chipre averse 
dado mas a los estudios desta gra9iosa s^ien^ia que a ningunas otras ; e asy pares9e que lo amues- 
Ira en la entrada prohemial de su libro de la Genealogfa o linage dc los Dioses Ccnliks, fablando 
con el Senor de Parma, mensajero o embaxaJor suyo. • 

• IX. Como, pues, o por qual manera, Seiior muy virtuoso, estas S9ier.9ias ayan primeramentc 
venido en manos de los roman9istas o vulgares, creo seria dificil inquisi9i6n e una trabajosa pes- 
quisa. Pero dexadas agora las regiones, tierras e comarcas mas longicas e mas separadas de nos. 
non es de dubdar que universalmente en todas de siempre estas S9ien9ias se ayan acostumbrado e 
acostumbran, e aun en muchas dellas en estos tres grados, es a saber: Sublime, Mediocre, Inffmo- 
Sublime se podria de9ir por aquellos que las sus obras escrivieron en lengua griega o latina, digo 
metrificando. Mediocre usaron aquellos que en vulgar escrivieron, asy como Guydo Janun9ello, 
bolones, e Arnaldo Daniel, proen9al. E como quier que destos yo non he visto obra alguna; pero 
quieren algunos aver ellos seydo los primeros que escrivieron tcr9io rimo e sonetos en roman9e. E 
asy como di9e el philosopho, de los primeros, primera es la especula9i6n. Infimos son aquellos que 



310 EL MARQUES DE SANTILLANA 

nes de est^tica, tolerante en materia religiosa, discrete 
y sutil, propenso a la generosidad, — el Marques de 
Santillana — poseyd por igual las dotes del poeta y 
del prosador, aunqiie su obra poetica haya sido mis 
intensa, y supo acercarse mas que otro alguno de sus 
coetaneos al verdadero humanista cuyo prototipo en 
la Edad Media debia haber sido Petrarca a quien se 

sin ningun orden, regla nin cuento fa^en esfos romances e cantares, dz que las genles de baxa e 
servil condition se alegran. Despues de Guydo e Arnaldo Daniel, Dante escrivio en (er9io rimo 
eleganfemenle las sus fres comedias • Infierno, Purgaforio, Parayso • ; Mi^er Fiancjisco Petrarcha 
sus «Triunphos» ; Clieco Dascoli el libro De propriefalibus rerum : Johan Bocc^io el libro que 
«Ninfal» se intilula, aunque ayunfo a el prosas de grand eloqiiencia, a la manera del « Boe^io 
consolatorio » . Estos e muchos ofros escrivieron en ofra forma de mefros en lengua italica, que 
sonefos e can^^ones se Ilaman.» 

♦X. Exfendieronse creo d'aquellas fierras e comarcas de ios lemosines esfas arlcs a los gallicos 
e a esta poslrimera e occidental parte, que es la nuesira Espana, donde assaz prudente c fcrmo- 
samente se han usado. Los gallicos e Franceses escrivieron en diversas maneras rimos e versos, que 
en el cuento de los pies e bordones discrepan ; pero el pesso e cuenlo de las sillabas del tercio 
rimo, e de los sonefos e de las canciones morales, eguales son de las baladas ; aunque en algunas. 
asy de las unas como de las otras, hay algunos pies truncados que nosotros llamamos medios pies, 
e los lemosis, fran^eses e aun cafalancs, bioqs. » 

« XI. De entre estos ovo omes muy dodos e sefialados en eslas antes ; ca Maestro Johan Lorris 
fi^o el Roman de la Rosa, donde, como eilos d'gin, el arte de amor es foda enclosa: e acabolo 
Maesfre Johan Copinete, natural de la villa de Meun. Michaute escrivio asymesmo un grand libro 
de baladas, can^iones, rondeles, lays, virolays, e asono muchos dellos. Mi^er Otho de Grandson, 
cavallero estrenuo e muy virtuoso, se ovo alta e dul^emente en esta arte. A^aestre A!en Charrotier, 
muy claro poeta moderno, e secretario desfe rey don Luis de Francia, en grand elegan^ia compuso 
e canto en melro, e escrivio el Debate de las quafro damas : la Bella dama Sanmersi : el Revelle 
matin : la Grand pastora ; el Breviar/'o de nobles, e el Hospital de amores ; por cierto cosas assaz 
fermosas e pla^ientes de oyr.» 

• XII. Los italicos prefiero yo, so emienda de quien mas sabra, a los franceses solamente. Ca 
las sus obras se muesfran de mas altos engenios, e adornanlas e componenlas de fermosas e pele- 
grinas estorias; e a los Franceses de los itaiicos en el guardar del arte: de lo qual los italicos 
sinon solamente en el pesso o consonar, non se fa^en mention alguna. Ponen sones asymesmo a 
las sus obras, e cantanlas por dulses e diversas maneras: e fanto han familiar a^epfa e por manos 
la musica, que pares^e que entre ellos ayan nas^ido aquellos grandes philosophos Orpheo, Pifago_ 
ras e Empedocles; los quales, asy como algunos descriven, non solamente las yras de los omes, 
mas aun a las furias infernales con las sonorosas melodias e dulses modula^iones de los sus cantos 
aplacavan. dE quien dubda que asy como las verdes fojas en el tiempo de la primavera guarnes^en 
e acompaiian los desnudos arboles, las dulses vo^es e fermosos sones non apuesten e acomparien 
fodo rimo, todo metro, todo verso, sea de qualquier arte, pesso e medida?* 

Xlll. Los catalanes, valen^ianos, e aun algunos del reyno de Aragon fucron e son grandes 
officiates desta arte. Escrivieron primeramente en trovas rimadas, que son pies o bordones largos 
de sillabas, e algunos consonavan e ofros non. Despues desto usaron el decir en coplas de diez 
sillabas a la manera de los lemosis. Ovo entre ellos dc sefialados omes, asy en los inven^iones co- 



"PROHEMIO E CARTA AL CONDESTABLE DE PORTUGAL** 511 

ha dado en llamar el « padre del humamsmo». Por lo 
tanto, tengo para mi que fud el Marques un huma- 
nista dial no hubo otro en su pals y en su tiempo, 
(Men^ndez y Pelayo, imbuido de la idea medioeval, 
dice que no lo fu^ propiamente ), aunque comprendo 
que no se le haya estudiado desde este punto de vista, 
ya que todavia divergen las opiniones que se formu- 



mo en el metrificar. Guillen de Bergueda, generoso e noble cavallero, e Pao de Benbibre adqui- 
rieron enfre estos grand fama. 7vlossen Pero March el viejo, valien(e e honorable cavallero, fl^o 
assaz gentiles cosas, e entre las otras escrivio proverbios de grand moralidaK En esfos nuesfros 
tiempos flores^io Mossen Jorde de Sanct Jorde, cavallero prudenfe, el qual ^iertamenfe compuso 
assaz fermosas cosas, las quales el mesmo asonava : ca fue miisico exijellente, e fi^o, enfre otras, 
una can9i6n de opposifos que comienga : 

« Tots jorns aprench e desaprench ensems. » 

Fi^o la Passion de amor, en la qual copilo muchas buenas can^iones anliguas, asy deslos que ya 
dixe, como de ofros. Mossen Febrcr fi^o obras notables e algunos afirinan aya (raydo el Dante 
de lengua florentina en Catalan, non menguando punto en la orden del metrificar e consonar. Mos- 
sen Ausias March, el qual aun vive, es grand trovador, e ome de assaz elevado espiritu. • 

« XIV. Entre nosotros usose primerameiite el metro en assaz formas : asy como el Libro de 
Alixandre, Los vofos del Pavon, e aun el libro del Archipreste de Hita. Aun desta guissa escrivio 
Pero Lopez de Ayala, el viejo, un libro que Hgo de las Maneras del Pelacio, e llamaronle Rimos. 
E despues fallaron esta arte que mayor se llama, e el arte comun, creo, en los reynos de Galli^ia 
e Portugal, donde non es de dubdar que el exer9'9io destas s^ien^ias mas que en ningunas ofras 
regiones e provin^ias de Espana se acostumbro ; en tanto grado, que non ha mucho tiempo quales- 
quier decidores e trovadores destas partes, agora fuessen castellanos, andalu^es o de la Extrema- 
dura, fodas sus obras componian en lengua gallega o portuguesa. E aun destos es ^ierto res^evi- 
mos los nombres del arte, asy como maestria mayor e menor, encadcnados, lexapren e mansobre. » 
' • XV. Acuerdome, Senor muy manifico, seyendo yo en edat non provecta, mas assaz pequeno 
mo^o, en poder de mi abuela dofia Mencfa de Cisneros, entre otros libros aver visto un grand vo- 
lumen de canfigas, serranas, e desires Portugueses e gallegos, de los quales la mayor parte eran 
del rey don Donis de Portugal (creo, Seiior, fue vuestro bisabuelo ) ; cuyas obras aquellos que las 
leian, loavan de inven^'ones sotiles, e de gra9io3as e dulses palabras.lAvia otras de Johan Xoarez 
de Pavia, el qual se di^e aver muerto en Gali^ia por amores de una itnante de Portugal ; e de otro 
Fernanf Gonzalez de Sanabria. Despues destos vinieron Basco Perez de Camoes e Ferrant Cas- 
qui^io, e aquel grand enamorado Manias, del qual non se fallan sinon quatro can^iones ; pero 
^iertamenle amorosas e de muy fermosas seuten(;ias, conviene a saber : 

I. Cativo de miria tristura : 

II. Amor cruel e bryoso : 

III. Seriora, en quien Ran^a : 

IV. Provey de buscar messura : » 

« XVI. En este reyno de Castilia dixo bien el rey don Alfonso el Sabio, e yo vi quien vio de- 
sires suyos, e aun se di9e mefrificava alfamente en lengua lafina. Vinieron despues destos don 



312 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Ian acerca del humanismo. La definicion que hace de 
^ste Philippe Monnier seria acep table entre los anti- 
guos; dice asi: « L'humanisme n'est pas que le gout 
» de Fantiquit^, il en est le culte pouss^ si loin qu'il 
» ne se borne pas k adorer, qu'il s'efforce de repro- 
» duire. Et Fhumaniste n'est pas que Fhomme qui 
» connait les antiques et s'en inspire ; il est celui qui 



Johan de la ^erda e Pero Gon9alez de Mendo9a, ini abuelo : fi^o buenus can^iones e entre 
otras : 

Pero te sirvo sin arle, 

e otra a las monjas de la Qaydia, quando el rey don Pedro tenia el si!io contra Valencia: co- 
mien^a : 

A las riberas de un rio 

Uso una manera de degir canlares, asy como scenicos Plauto e Teren^io, lambien en estrambotes 
como en serranas. Concurrio en esios tiempos un judio que se I'lamo Rabi Santo : escrivio muy 
buenas cosas, e entre las otras, Proverbios morales, en verdat de assaz commendables senten^ias. 
Puselo en cuenfo de fan nobles gentes por grand Irovador : que asy como el di9e en uno de sus 
Proverbios : 

Non vale el a^or menos 
Por nas^er en vil nio, 
Nin los enxemplos buenos 
Por los de^ir judio. 

Alfonso Gonzalez de Castro, natural desta villa de Guadalfaxara, dixo assaz bien e, fijo estas 
can^iones : 

I. Ccn tan alfo poderio, 
II. Vedes que descortesia. » 

• XVII. Despues destos, en tiempo del rey don Johan, fue el Argediano de Toro : cste fi^o : 

Crue'.dat et trocamento. 



e olra can^ion que di^e ; 
e otra que di^e : 



De quien cuydo ef cuyde ; 



A Deus, amor, a Deus, el rey. 



E fue tambien Gar9i Fernandez de Gerena. Desde el tiempo del rey don Enrique, de gloriosa 
memoria, padre del rey, nuestro senor, e fasta estos nuestros tiempos, se comen96 a clevar mas 
esta S9ien9ia e con mayor elegan9ia : e ha avido omas muy dotos en esta arte, e prin9!pahnente 
Alfonso Alvarez de Ilyescas, grand de9idor ; del qual se podria de9ir aquello que en loor de Ovidio 
un grand es'.oriador describe ; conviene a saber, que fcdos svs motes e palabras eran metro. Fi90 
tantas can9iones e de9ires, que seria bien luengo e difuso nuestro pro9eso, si por extenso, aun 
solamente los principios dellas, a reconfar se oviessen. E asy por eslo, como por ser tanto conos- 



"PROHEMIO E CARTA AL CONDESTABLE DE PORTUGAL 313 

» est tenement fascine par leur prestige qu'il les copie, 
» les imite, les r^p^te, adopte leurs modules et leurs 
^» modes, leurs exemples et leurs dieux, leur esprit et 
» leur langue». (Le Quattrocento^ tomo I, pag. 124). 
Pero, en principio, par^ceme perfecta por su moderni- 
dad y amplitud, la concepcion de Emile Faguet, quien 
no circunscribe la labor del humanista a la imitacion 



^idas e espar^idas a lodas partes las sus obras, passaremos a Ml^er Francisco Imperial, al qual 
yo non llamaria de^idor o frovador, mas poefa; como sea ^ierto que si alguno en eslas partes del 
Occaso meres^io premio de aquella triunphal e laurea guirlanda, loando a lodos los otros, este fue. 
Fi^o al nas^imienlo del rey, nuesfro senor, aquel de^ir famoso : 

♦ En dos sete^ientos e mas dos e tres, » 

y muy muchas ofras cosas gragiosas e loables. » 

•XVIII. Fernand Sanches Talavera, comendador de la orden de Calatrava, compusso assaz 
buenos desires. Don Pero Velez de Guevara, mi ho, gra^ioso e noble cavallero, asymesmo cscri- 
vio geiililes desires e can^iones, entre otros aquel que dige : 

Julio ^esar, el aforfunado. 

Fernand Perez de Guzman, mi tio, cavallero dote en toda buena dolriiia, ha compuesto muchas 
cosas metrificadas, e entre las otras aqueJ-epitnphio de la sepoltura de mi senor el Almirante, don 
Diego Furtado, que comien^a : 

Onbre que vienes aqui de pressente. 

Fi90 muchos otros desires e cantigas de amores, e aun agora bien poco ha escrivio proverbios 
de grandes senten^ias, e otra obra assaz util e bien compuesta de las Quatro Virfudes Cardi- 
naJes. » 

•XIX. Al muy magnifico Duque don Fadrique, mi senor e mi hermano, plogo mucho esta 
S9ien9ia, e fi^o assaz gentiles cangiones e desires : e tenia en su casa grandes trovadores, espe- 
9ialmente a Fernand Rodriguez Portocarrero, e Johan de Gayoso e Alfonso Gayoso de Moranna. 
Ferrand Manuel de Lando, honorable cavallero, escrivio muchas buenas cosas de poesia : imito 
mas que ninguno otro a Mi^er Frangisco Imperial : l^^o de buenas can^iones en loor de nuestra 
Senora : figo asymesmo algunas invectivas contra Alonso Alvarez, de diversas malarias e bien 
ordenadas. • 

« XX. Los que despues dellos en estos nuestros tiempos han escriplo, o escriven, cesso de los 
nombrar, porque de todos me tengo por dicho que vos, muy noble Sefior, tengades noti^ia e 
conos9imiento. E non vos maravilledes, Serior, si en este prohemio aya fan extensa e largamente 
euarrado estos tanto antiguos, e despues nuestros auctores, e algunos de9ires e can9iones dellos, 
como paresca aver pro9edido de una manera de 09iosidat ; lo qual de todo punto deniegan non 
menos la edat mia, que la Iurba9i6n de los tiempos. Pero es asy que como a la nueva edat me 
ploguiessen, fallelos agora, quando me pares9i6 ser nes9essarios. Ca asy como Oracio, pocta, di9e : 

Quern nova concepit olla servabit odorem. » 

• XXI. Pero de todos estos, muy manifico Seiior, asy ilalicos como proen9a!es, lemosis, calalanes, 
castellanos, Portugueses e gallegos, o aun de qualesquier otras nas9iones se adelantaron e antepu- 
sieron los gallicos cesalpinos e de la provin9ia de Equitania en el solepni9ar e dar honor a esfas 



314 EL MARQUES DE SANTILLANA 

y la emulacidn, ni pretende que ^1 adopte, necesaria- 
mente, hasta la lengua de la antigtledad. Para Faguet, 
el humanismo no se detiene en la simple imitacidn de 
los modelos antiguos ; suele igualarlos y tambi^n sobre- 
pujarlos; oi'd: « . . . L'humanisme, c'est I'antiquit^ en- 
» core, mais beaucoup moins audacieuse et ambicieuse, 
» Fantiquit^ prise par son cot^ et son aspect artistique 
» seulement, jalouse d'imiter, puis d'^galer, puis de 
» surpasser, s'il est possible, les beaux modules de 
» beauts que I'antiquit^ a l^gues aux hommes, et ar- 
» dente a marcher sur ces grands traces ne laissant 
» pas pourtant d'incliner insensiblement les esprits des 
» hommes a suivre Tantiquit^, comme une maitresse 
» de perfection, et les amenant k habiter en quelque 
» sorte dans cette atmosphere come dans la leur. » 



arles. La forma e manera como, dexo agora de reconlar, por qiianio ya en el prologo de los mis 
P/overbios se ha men^ onado, por las quales cosas, e aun por o?ras muchas, que por mf, e mas 
por quien mas soppiesse, se podrian ampliar e de^ir, podra senlir e conos^ar la vuestra manifi^en- 
9ia en quanta reputation, esfima e comenda^ion esjas s^ien^ias averse deven ; e quanto vos, Senor 
virtuoso, devedes estimar que aqiiellas duefias que en torno de la fuente de Elicon in^essantemente 
ddngan, en tan nueva edat non inineritamente a la su compania vos ayan res^ebido. Por tanto, 
Senor, quanto yo puedo exhorto e amonesto a la vuestra manifijen^ia que, asy en la inquisition de 
los fermosos poemas como en la polida orden e regla d ' aquellos, en tanto que Cloto filare la 
estambre, vuestro muy elevado senlido e pluma non ^essen, por tal que quando Antropos cortare 
la tela, non menos delphicos que mar^iales honores e glorias oblcngadcs. » 



NOTA : El Marques incurrio en algunos errores mal salvados, y en parte, por Amador 
de los Rfos, en sus notas al pie del texto de dicho Prohemio. Asi, por ejem- 
plo, la verdadera leccion de los versos del Dante insertos en el paragrafo V, 
es la siguiente : 

O gloria de' Latin, disse, per cui 
Mostro cio che potea la lingua nostra 
O pregio eterno del loco ond' io fui,... 

(Purgaforio, VU ). 
Y la del de Petrarca, citado en el paragrafo Vll : 

Rota e I'alta Colonna e '1 verde Lauro... 

( Sonelo CCXXIX ). 

A Guilloume de Lorris llama Johan el Marques ; Michaute y Alcn Charrotier 
no son sino Guillaumc de Mochout y Alain Chortier. — ( M. P. y C. ) 



"PROHEMIO E CARTA AL CONDESTABLE DE PORTUGAL" 315 

(Histoire de la LitteratureFran(;aise depuis les originesjusqu'a 
la fin du XVI siede^ pag. 464). Faguet interpreta el huma- 
nismo en su sentido moderno, que es el mas trans- 
cendental. 

Si OS atuvieseis al pensamiento caduco de Monnier 
sobre la adopcion de las lenguas cMsicas, acaso ten- 
driais que negar que el Marques de Santillana fue un 
humanista, porque ignoraba el griego, y, segiin sus 
propias declaraciones, no sabia el latin. Mas es pre- 
ciso recordar que el humanismo dio a las letras un 
impulso palingen^sico y que^ en el segundo tercio del 
siglo XV ( en cuyos principios habia llegado a su ple- 
nitud el talento del Marques), al decir de Gaston Pa- 
ris, ^1, « d^truit la vieille scolastique et fait passer le 
latin medieval a Fetat de langue morte...» (Esquisse 
historique de la LItterature Frangaise au moyen age^ pag. 
242). Por otra parte, y sin que ello signifique una conce- 
sion a cuantos en Espafia siempre han vertido ideas 
semejantes a las de Monnier, r^stame argtiir que no 
est^ probado que el Marques ignorase el latin, a pe- 
sar de su propia confesion en la carta que ^1 diri- 
gio a su hijo Pedro Gonzalez de Mendoza, confesidn 
que Medina y Mendoza, Morel -Fatio y otros, con 
escaso criterio, interpretan al pie de la letra, sin parar 
mientes en la prudencia y probidad del letrado, de 
suyo humilde y exigente consigo mismo. 

Se dice que el Marques no sabia el latin. ^Cdmo, 
siendo asi, pregonan algunos de los que tal especie 
sustentan, que las octavas XVI, XVII y XVIII de la 
Comedleta de Ponza son una feliz par^frasis del Beatus 
Hie de Horacio? Mario Schiff colma la medida con 
esas manifestaciones arbitrarias ; califica de « heureuse 
paraphrase » las mencionadas estrofas y despu^s de 
reproducir ciertas citas latinas del poeta, no siempre 



316 EL MARQUES DE SANTILLANA 

exentas de errores, asegura que este « era incapaz 
de comprender a Horacio en el original ». (La Biblio- 
theque du Marquis de Saptillane, p^gs. LXlII y LXV)- 
Yo creo, a este prop6sito, en las palabras de Me- 
n^ndez y Pelayo: «Es cierto que s61o con gran tra- 
» bajo podia abordar el Marques los textos latinos 
» en su original, y de ningun modo los griegos. » 
(Rntologia de poetas liricos castellanos, tomo V, Prologo, 
p^g. LXXXI). Sea como fuere, las principales con- 
diciones del humanista se encuentran reunidas en Ifligo 
Lopez de Mendoza; de ahi que fueran a Castilla, 
expresamente para verle y oirle, segto se ha dicho, 
los amantes de las letras de los reinos cercanos y 
no pocos escritores que con el platicaban sobre lite- 
ratura y filosofia. Garcia de Diego mu^strase vaci- 
lante al juzgar esta faz del poeta castellano : « Santi- 
» liana no fu^ un humanista; o su humanismo fud una 
» pueril preocupacidn y no una disciplina», — dice en el 
prologo de Canciones y Decires^ con evidente buena fe, 
aunque ignorando la intensidad del senlimiento est^- 
tico del poeta a quien presenta poco menos que como 
a un amateur amable y superficial. Es innegable que 
el Marques de Santillana, hombre de accion, al fin, 
pospuso la disciplina artistica y filosofica a sus normas 
de luchador ; sin embargo, cuando de arte trato, supo 
darse todo entero en prosas cuya enjundia os hace 
pensar hondamente y en magnificas composiciones po^- 
ticas, ya amatorias, ya doctrinales, cuyo ritmo suele ser 
consubstancial con la idea o el sentimiento que en 
ellas se cristaliza. 

Variados fueron los conocimientos que este hombre 
singular, tan refractario a la poesia ^ulica de su ^po- 
ca, dif undid por medio de sus cancioneros en Castilla 
y m^s alia de sus aledaflos. De los grandes escritores 



"PROHEMIO E CARTA AL CONDKSTABLE DE PORTUGAL 317 

del clasicismo procuro obras para su biblioteca que 
ponfa a disposicion de poetas y escritores; a ruego 
suyo hicieronse algunas traducciones del latin, y asl 
fu^ como se vulgarizaron en Espafia las obras de Vir- 
gilio, Lucio Anneo Seneca, Ovidio, Salustio y Homero 
de cuya lliada obtuvo ^1 la version latina de Pedro 
Ctlndido Decimbre. No ha de buscarse en sus obras, 
aun en aqu^llas contaminadas de febril erudicion, nin- 
gun alarde de los conceptos clasicos que se asimilo 
su espiritu en el que ya coexistfan las ideas de la 
belleza y el bien. Esa humildad, semejante, en cierto 
modo, a la inconsciencia de la pro])ia virtud que suele 
manifestarse en el genio, es una de las m^s bellas 
cualidades del humanista. Y al Marques de Santillana 
dha de negarsele el dictado de tal porque no domin6 
el latin ni supo el griego? Muchos sabios y naturalis- 
tas de nuestro tiempo no saben m^s lenguas que las 
aprendidas en las aulas, y ya sabeis cuan mediocre 
es la ensefianza que en materia lingliistica ofrecen 
institutos y universidades. Insisto, pues, en que hay 
un falso concepto del humanismo, que Menendez y 
Pelayo y Garcia de Diego, entre otros escritores es- 
paiioles, no se han atrevido a aceptar ni a rechazar 
abiertamente, si bien el primero, con esa pizca de pru- 
dencia que nunca le falta, se abroquela con la duda 
y reserva el dictamen definitivo, actitud ^sta que po- 
dr^ responder a una de las modalidades del sabio, 
claro est^, pero que nada resuelve en la intrincada 
floresta de las especulaciones filos6ficas. 

El humanismo, que fu6 un culto en Petrarca, arre- 
metio contra las normas escoMsticas de la Edad Me- 
dia ; seilald al espfritu nuevas orientaciones vislumbra- 
das en las lejanfas de la antiguedad clasica y dio 
vida, por decirlo asi, a esa palingenesia cientifico - filo- 



5 1ft EL MARQUES DE SANTILLANA 

sdfica cuyo germen ya palpitara en las fibras del 
genio danlesco. El afan de conocer a fondo las vetas 
inagotables del clasicismo que habia de irradiar en el 
cenit del Quattrocento^ trajo como consecuencia el 
amor a las traducciones, y, por lo tanto, el estudio 
de las lenguas cMsicas. Pero, sobrevino entonces la 
preponderancia del latin, merced a su adopcion por 
Petrarca, su mas afortunado y consciente cultivador; 
y he ahi, a mi juicio, el error del humanismo, la 
« singular aberracion », que han dicho ciertos histo- 
riadores, segiin Henri Hauvette, (Litterature Italienne^ 
p^g. 158). 

Espiritu ampliamente abierto a toda evolucion cul- 
tural, el Marques de Santillana no podia substraerse 
al movimiento de renovacion iniciado en Italia, y pro- 
pendio a despertar en Castilla el culto de la antiglie- 
dad cMsica a la par que transplantaba alli la forma 
m^trica ideal y el procedimiento simbolico de los pre- 
renacentistas. Formada su personalidad intelectual lejos 
de toda quietud, entre los lances guerreros y las dis- 
putas de la corte, su educacion est^tica y filosofica 
tenia por fuerza que resentirse, y se resintio. Su con- 
cepcion de la vida y el arte no adolece, empero, de 
frivolidad ni de exclusivismd escolastico; tiene, por el 
contrario, aspectos caracteristicos que le presentan 
como el mas noble precursor de nuestro Renacimiento 
y sutiles interpretaciones de la belleza y la moral, que 
no vuelven a encontrarse hasta el siglo de oro. 

Es indudable que el no tradujo obra alguna de es- 
critor latino ; sin embargo, en sus composiciones, tanto 
en verso como en prosa, surge el comentario de infi- 
nidad de pensamientos de pura cepa latina; y, huma- 
nista, en el sentido m^s noble y liberal del vocablo, 
no es quien solo se consagra a la mera traduccidn de 



"PROliEMlO E CARTA AL CONDESTABLE DE PORTUGAL" 31^ 

textos antiguos, sino aquel que, dotado de facultades 
interpretativas, los traduce para si mismo y los co- 
menta o parafrasea con el fin de hacerlos accesibles 
a la sociedad de que forma parte. 



En Prohemio e Carta al Condestable de Portugal, ex- 
plica el Marques su doctrina est^tica apenas y parcial- 
mente esbozada en los prdlogos por ^1 escritos para 
algunos de sus poemas. 

Pensaba yo prescindir de todo juicio acerca del ele- 
mento formal de este bellisimo opilsculo en el que no 
pocos escritores pueden aprender aun nuestra lengua, 
pero la petulancia y el evidente mal gusto de ciertos 
pedagogos que no ban hecho en su vida sino libar la 
miel de los panales ajenos, han tenido la virtud de 
trastornar mi proposito. 

Qu6 opino de la forma de este Prohemio? Sencilla- 
mente, que es magnffica, a pesar del poco amor que 
siempre me han inspirado los periodos extensos en los 
cuales la critica castellana suele admirar la nervazdn 
del bello y vigoroso estilo. Y he aqui como, inevita- 
blemente, la prosa del Marques de Santillana os trae 
el recuerdo de la de Ciceron. En efecto: segun Gas- 
ton Paris, el escritor y poeta Alain Chartier imito los 
largos periodos ciceronianos, imitacion que aun se 
acentua m^s en las obras del historiador y poeta 
Georges Chastelain (1403-1475). Sabese que el Mar- 
ques conocia algunas obras de Ciceron; muchas de 
las lecturas de Chartier coinciden con las suyas. Leyen- 
do algunos pasajes del Prohemio e Carta ai Condestable 
de Portugal^ ^no os parece notar en sus oraciones la 
amplitud y elocuencia de las del c^lebre orador latino ? 

Julio Cejador y Frauca, quien, sobre ser plagiario, re- 



320 EL MARQUES DE SANTILLANA 

sulta un ton to de capirote y un blagneiir empedernido, 
juzga paternalmente la prosa del Marques, y la en- 
cuentra ... i como dir^ ? . . . mediana. He aqul sus pa- 
labras : « La prosa de Santillana, aunque no tan mala 
» como la de Villena en sus momentos de mayor furor 
» latinizante, se le parece no poco, a causa de la mis- 
» ma tendencia. » ( Historia de la Lengua y Literatura cas- 
tellana, hasta Carlos I/, pag. 291 ). Y, sin embargo, \ cuan- 
to diera d, escritor sin personalidad, por poseer esa 
prosa elegante y serena que puede parangonarse 
en ocasiones, sin que por ello desmedre, con la mas 
desenfadada de nuestros clasicos I Nada 'hay de co- 
mun entre esa prosa llena de matizados giros e infle- 
xiones ritmicas y la del autor del Arte Cisorla. Ni 
tampoco son comparables a ella las de Gutierre Diaz 
de Gamez, Mosdn Diego de Valera y otros escritores 
del siglo XV cuyos nombres perduran aun en nuestra 
historia literaria. Cejador vale muy poco, a lo menos 
para los escritores pensantes y los espfritus cultos, y 
nada tiene que perder emitiendo opiniones descabe- 
lladas o extravagantes ; con todo debe exigirsele, si no 
un rasgo de probidad artistica, una migaja de respeto 
para el lector a quien van dirigidas sus obras. Tocante 
a las ideas est^ticas que forman el cuerpo fundamen- 
tal de este Prohemio^ poco se ha dicho hasta hoy ; han 
pasado casi inadvertidas como las impresiones de lec- 
turas que en 6\ expone el poeta y que tienen gran 
valor literario, no obstante su tolerancia a las veces 
excesiva. 

Ya en el par^grafo II, el Marques discurre sobre lo 
bello, como lo harla en nuestra epoca un est^tico equi- 
librado que, sin dejar de admirar a Platon, hallaseen 
la pureza del ritmo el deleite inspirador de las mani 
festaciones animicas. La poesia es para ^1 un « gelo 



PI^OHLMIO E C,\WTA AL CONDESTABI.E DE PORTUGAL 521 

» geleste, una affection divina, un insatiable gibo del 
» ^nimo», o, como dice en el paragrafo III, en intere- 
-sante y sobria exposicion est^tica : « un fingimiento de 
» cosas utiles, cubiertas o veladas con muy fermosa 
» cobertura, compuestas, distinguidas e scandidas por 
» gierto cuento, pesso e medida. » Benedicto Croce, en 
cita un tanto oportuna, que se refiere a la belleza de 
la idea y de su expresion material, {Estetica^ version 
castellana, pag. 230) recuerda esa definicion que con- 
firma el ideal artistico perseguido por el Marques de 
Srintillana en sus lucubraciones po^ticas. La idea de 
utilidad a que en ella se alude carece de intenciones 
exclusivamente materia listas ; el Marques no propone, 
como parece a simple vista, la vulgar fusion de lo 
bello y lo util, sino que ama la belleza en si ; pero la 
belleza es necesaria para el esplritu, y de ahi se de- 
riva el concepto de utilidad cuya ficcion encanta al 
poeta. 

A la par que expone sus propios pensamientos con 
evidente originalidad y elegancia, trae en su apoyo el 
Marques, ora los de Marco Tulio Cicerdn, ora los del 
hispalense Isidoro, en cuyas Etimologias se sustenta la 
prioridad del lenguaje metrificado, o bien los de Ca- 
siodoro que en su libro De Varias Causas loa y exalta 
las virtudes de la poesia. La definicidn de esta es 
substancial, brillante y diafana en el Prohemio. En mal 
momento, Alvarez de la Villa: (El Ructo del Repelon, 
p^g. 48), ha querido comparar con ella la simple fdr- 
mula po^tica de Juan del Encina cuyo firte de poesia "^ 
castellana es solo un vago reflejo del bello opuscule " 
del Marques, en cuanto a la calidad conceptual, que 
en la forma expositiva ambos son desemejantes : lim- 
pido y galano el uno, y el otro, el de Juan del Encina, 
tardo y uniforme, lleno de giros y expresiones que 

21 



322 EL MARQUES DE SANTILLANA 

trascienden a peda^o^ia pura. Men^ndez y Pelayo re- 
conoce los m^ritos de la concepcion po^tica de Lopez 
de Mendoza. Old : «... Pero ^i Villena es iin mero 
» repetidor de las artes m^tricas de los tolosanos, 
. San til Ian a, hombre de miicho mcis entendimiento y 
» de tritls selecta y digerida cultura, lector asiduo de 
» los cMsicos italianos en su original y de los latinos 
» siquiera fuese en traducciones, se eleva a ciertos 
. conceptos generales acerca, de la poesia, no redu- 
» ci^ndola al mero artificio de los versos, y presenta 
» ya, aunque en embrion, algunas ideas est^ticas. » 
(Men^ndez y Pelayo : Obra citada, tomo VII, Pr61ogo, 
p^g. XXXI). Esa concepcion po^tica sirvio de pauta 
a Nebrija y sus discipulos, preceptistas y reproducto- 
res, y obliga en nuestra ^poca el comentario de escri- 
tores extranjeros que estudian con ahinco las mo- 
dalidades de la vieja poesia castellana. H. Dietz, en 
Litteratures eirangeres] II. Italie - Espagne, pags. 320-i^)22 
publica, bajo el titulo ^loge de la Poesie, una version 
francesa de los paragrafos I, II, III, IV y XXI del 
Prohemio^ aunque omite en el III el concepto estetico 
citado por Croce, y cercena violentamente el IV. En 
sus Notions d'Histoire Litteraire, pag. 332, H. y J. Pau- 
thier insertan, traducidos al francos, fragmentos de 
los paragrafos II, III y IV de la misma obra. 

No se conforma el Marques con su loa a la poesia 
y da a su Prohemio cierto caracter histdrico intere- 
sante. Cita primero a los poetas de la Biblia: Moists, 
Josu^, David y Salomon; luego a los griegos : Acha- 
tesio Milesio y Fer^cides de Siro (citados por Isidoro) 
y Homero ; despu^s a los latinos : Enio y Virgilio, y 
antes de historiar la evoluci6n de la poesia en lengua 
vulgar, establece estos tres grados porticos: Sublime^ 
Mediocre, Infimo, Hase rechazado siempre esta clasi- 



"PROHEMIO E CARTA AL CONDESTABLE DE PORTUGAL* 3^3 

ficacion que, a decir verdad, es inaceptable; pero, a 
excepcion de Menendez y Pelayo, nadie ha inquirido 
su verdadera causa, que no es sino ei dominio que 
ejercia en el Marques «el espiritu de hombre del Re- 
nacimiento», (Menendez y Pelayo: Obra citada, tomo 
V, Prologo, pag. LXXXV), y ya sabfe que el latin, 
restaurado por Petrarca, y asimismo el griego, tenian 
entre los contemporaneos del c^lebre humanista una 
significacidn de aristocracia intelectual basada linica- 
mente en el concepto erudito. iQue raro, pues, que el 
poeta castellano califiqne de sublimes a aquellos que 
poetizaron en lengua latina o griega, de medio cres a 
los que lo hicieron en lengua vulgar y de infimos a 
los cultivadores de la poesia popular? Su clasificacion 
tarabien estd basada en aquel falso concepto que, en 
la Edad Media, hacia del erudito un ser poco menos 
que sobrenatural a quien no estuviera vedado el con- 
tacto con los dioses . . . 

Discurre el Marques sobre los poetas italicos y fran- 
ceses; declara su preferencia por los primeros en 
cuanto a la concepcion ideoldgica, y por los segundos 
respecto a la forma artistica, y pasando por los prin- 
cipales poetas catalanes y valencianos cuyas obras le 
eran muy gratas, entra a juzgar el desarroJlo de la 
poesia castellana y gallega, y menciona en primer 
t^rmino el Ubro de /llixandre y Los Votos del Pavon, obra 
^sta de que no se tiene otra noticia. 

Los trovadores Portugueses y gal legos cuyos gra- 
ciosos decires hicieron las delicias de la juvcntud del 
Marques, son nombrados con el hondo carifio que 
hacen fiorecer en el corazon las bellas reminiscencias 
y la afioranza de los placeres lejanos: el rey Diniz 
Johan Xo^rez de Pavia, Fernant Gonzalez de Snna- 
bria, Basco P^rez de Camoes, Ferrant Casquigio y 



324 KJ. MARQUES DK S/\XriLLAVA 

Maclas son los trovadores cuya-^? composiciones co- 
noci6 el poeta en casa de su abuela dofia Mencfa 
de Cisneros. 

Luego, entre las citas de algunos poetas castelln- 
nos que florecieron desde la ^poca de Alfonso el Sa- 
bio y de otros inclufdos en el Cancionero de Baena, 
desliza el Marques acertadas opiniones que ban mere- 
cido la confirmacidn de la posteridad. Recuerda al 
rabino Sem Tob, olvidando asi las diferencias de 
clase, como ^1 mismo dice, «por i^rand trovador»; 
— con esa noble actitud ya demostraba el poeta cas- 
tellano que el talento allana las diferencias sociales, 
manantial de discordias de la ^poca feudal, que aun 
no ha podido agotarse . . . Habla de Alfonso Alva- 
rez de lllescas ( o de Villasandino ), y le llama « grand 
degidor», a la par que reconoce su extraordinaria 
fecundidad, y al llegar a Francisco Imperial distin- 
gue clara y concienzudamente las cualidades de ver- 
sificador y de poeta, pues dice de ^1 que « no le 11a- 
marla degidor o trovador», sino poeta. j Qu^ distancia 
entre la definicion que fluye naturalmente de este 
breve panegirico al p^icti italo- andaluz y la de Juan 
del Encina, ])edantesca y difusa, que trata de l.i dife- 
rencia entre poeta y trovador! 

Deliberadamente, • miiio el Marquds los nombres de 
sus contemporaneos que aun ^•ivlan, porque supuso 
que el Condestable d ^ Portugal tenia noticias de ellos. 
Tal omision no alcanza, sin embargo, a Fernan P^rez 
de Guzman, su tio, y ello es digno de reparo, pues si 
hubo un poeta de indiscutible talento cuyo nombre no 
debfa escapnr a la cita del Marques ni a la de sus 
camaradas, ese poeta fu^ Juan Fernandez de Mena, 
con quien estaba ligado aqu^l por nexos de imponde. 
rable amistad. 



Pi^OHi£MIO E CAKTA .\L CONDESTABLE DE PORTUGAI. 325 

Produce inmenso deleite la limpidez con que el Mar- 
quez de Srin till ana expone en Prohemio e Carta a I Con- 
destable de Portugal sus conocimientos portico - histdricos 
y su doctrina estetica, fragmentaria, si se quiere, mas 
no exenta de originalidad. El estudio de los elementos 
formates: ritmo y rima; de las conibinaciones estrd- 
ficas y de las licencias y los accidentes porticos, no 
entorpece en este bello opusculo la fluencia del pen- 
samiento cristalino que se desliza como por un cauce 
fundamental; ^l aparece, por lo demas, en el Prologo 
de los Proverb! OS y en el Prohemio de la Corned i eta de 
Ponza escritos anteriorrnente, como otras composicio- 
nes en prosa de mi biografiado. 

He dicho que la concepcion po^tica del Marques 
sirvi6 de pauta a Juan del Encina y a Antonio de Ne- 
brija ; y bien : el primero repite en su /Irte de poesia 
castellana las ideas esteticas enunciadas en el Prohemio 
del poeta castellano; y el segundo, escritor puramente 
didactico y, por ende, mas sensible a las influencias 
forniales que al aliento conceptual, se inspira no solo 
en las impresiones est(5ticas diseminadas en dicho Pro- 
hemio, sino tambi^n e;i la gracia versificatriz del Mar- 
ques cuya capacidad tecnica fue mas tarde recono- 
cida por cuantos se dedicaron al estudio de la gaya 
ciencia. 

En cierto modo, y sin que ello implique que he 
encontrado barruntos de imitacion, recu^rdame este 
opusculo la c^lebre Epistola a los Pisones, del cisne de 
Ofanto. Porque, en efecto, el poeta de Carrion de los 
Condes suele matizar como Horacio, con descripcio- 
nes panteisticas o reminiscencias historicas, el curse 
de su exposici6n estetica, y, sin desviarse del tema, 
es decir: sin entregarse a est^riles digresiones, sabe 
poner un poco de poesia en cada definicidn que hace- 



326 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Ya habfe leido en el par^grafo III la frase compara- 
tiva de los frutos y del ejercicio espiritual en el hom- 
bre, segiin las edades. Ya os habfe deleitado tambien 
con la lectura del paragrafo XII, en el cual, recor- 
dando a Orfeo, Pitagoras y Emp^docles, se explaya el 
Marques sob re las virtudes del canto y formula belli- 
sima comparaci6n con el objeto de exaltar las gracias 
del lenguaje metrificado. Sabed, pues, que en esas 
comparaciones, ha puesto su esencia intima el espiritu 
de un gran poeta, de un taumaturgo del ritmo, que 
descubrio y mostro a sus contempordneos las ocultas 
maravillas del verso. 

Aunque la erudicidn, disciplinada en este caso, y los 
conocimientos historico - literarios del Marques tienen 
un gran valor en la literatura de su ^poca, lo mas 
importante que encierra el Prohemio^ son, para mi, las 
ideas que al pensador sugiere la poesia en su relacion 
con la natural eza, y las consideraciones artisticas so- 
bre los poetas italicos y franceses. Tanto en estas 
como en aqu^llas, priva el criterio personal del poeta 
que discierne por inspiracion propia y con plausible 
mesura, sin que flaquee su intelecto ante la posible 
contrariedad de adversos dictamenes. 

SUGERIR, MAS que DECIR: tal es el mote que 
major cuadra al evangelio artistico del autor de Prohe- 
mio e Carta al Condestable de Portugal. 



CAPITULO II 



"PROLOGO DE LOS PROVERBIOS" 
*'PROH£MIO DE LA COMEDIETA DE PONZA" 

El Prologo de los Proverbios y el Prohemio de la Co- 
medieta de Ponza completan en cierto modo la Est^- 
tica, o, si se quiere, la Po^tica del Marques de Santi- 
llana, aunque cronologicamente precedan al opuscule 
de que os he hablado en el capitulo anterior. En ellos 
pueden ser debidamente apreciados los conocimientos 
tecnicos del poeta, si bien es cierto que en el primero 
se da prioridad a los proloquios y las consideraciones 
^ticas del moralista. 

Ya de entrada en el Prologo de los Proverbios^ de- 
dicado al principe Enrique, recuerda y cita el Marques 
el concepto de Aristoteles de que « todo arte o doc- 
trina tiene su finalidad», y copia de intento las pala- 
bras del fildsofo estagirita, — dice ^1, dirigi^ndose al 
principe, — «por mostrar e notificar a la Vuestra Al- 
» tega las pressentes moralidades e versos de doc- 
» trina, etc., etc. » Inmediatamente confiesa su deseo 
de seguir en sus consejos y amonestaciones, la in- 
tencion de Salomdn, y trata sobre las relaciones 



328 EL MARQUES DE SANTILLAXA 

espirituales de padres e hijos, con bastante oportu- 
nidad, ya que el Centiloquio fu.6 escrito por ^1 a pe- 
dido del rey Juan II para su hijo. 

En este breve opusculo, como en todas las compo- 
siciones en prosa del Marques, exceptuando e' Pro- 
hemio e Carta al Condestable de Portugal que es todo 61 
un manojo de bellezas, los bellos pensamientos apa- 
recen desperdigados, casi dilufdos en la corriente del 
periuJo oratorio. Asi, en el paragrafo III, el caudal 
empirico amortiguado o equilibrado por el fuego del 
ideal, humaniza todo concepto ; oid : « Como puede 
» regir a otro aquel que a si mesmo non rige ? . . . 
» ciNin c6mo se rigira, nin se governara aquel que 
» non sabe nin ha visto las govern a(;iones e regi- 
» mientos de los bien regidos y governados? . . . Ca 
« para qualquier pr^tica, mucho es nesgesaria la 
» thedrica, e para la theorica la pr^tica. » H. Dietz, 
en su obra Les Litteratures etrang^res, torno II; Italie- 
Espagne, p^gs. 322 - 23, publica trozos de este para- 
grafo, vertidos al f ranees bajo el titulo de Utilite de 
la science et de I'histoire pour les rois, y si en la pu- 
blicacion de dichos trozos no se observa orden alguno 
es porque el traductor ha sabido escoger aquellos 
en que bulle m^s savia pensante, y que no son por 
cierto los que os traen las bellas reminiscencias his- 
toricas de Tito Livio sino los que parecen inspirados 
o sugeridos por las lecturas de Ciceron y Seneca. 

El paragrafo IV es el que ahora interesa a este 
estudio, pues el V y ultimo, a parte de cierta cita 
oportunisima de Ciceron, se refiere casi exclusiva- 
mente al envio del Centiloquio. Disrurre en ^1 el poeta 
sobre la fuente de sus Proverbios y sobre ciertos ele- 
mentos t^cnicos y cuidados de la versificacion. Pocas 
son las h'neas dedicadas a esta ultima, pero suficien- 



"Pi^6L0G0 L)E LOS I'KOVKICI^IOS " 320 

tes para demostraros la importancia de los conoci- 
mientos poeticos del Marqu<!s. Helas aqui: «... Lo 
» qual todo non constrifie nin apremia a iiingund 
» dictador o componedor que en rimico estillo des- 
» pii^s de veynte coplas, dexe repetition de conso- 
» nantes alii o en los lugares donde bien le viniere, 
» e el caso y la ragon lo nesgessitare, c6mo ya lo 
» tal pneda ser mas bien dicho libro o tractado que 
» degir nin cangion, balada, rondel, nin virolay, guar- 
» dando el cuento de las sillabas e las ultimas e pe- 
» nultimns e en algunos logares las antepemiltimas, 
» los yerros de los dipthongos e las vocales en aque- 
» 11 OS logares donde se pertenesgen. » 

Todo cuanto dice mi biografiado sobre la repeti- 
cidn de los consonantes prueba su amplitud de crite- 
rio en materia de versificacion. Las denominaciones 
gen^ricas: degir, cangion, balada, rondel y virolay 
evidencian su afan por la lectura de los poetas italia- 
nos y franceses ; y las observaciones que ^1 formula 
acerca del « cuento de las silabas » significan que el 
poeta sabia distinguir con precisi6n las diferentes 
gradaciones melodicas de los versos oxitonos, paro- 
xitonos y proparoxitonos, aunque estos illtimos no 
hayan sido por ^1 cultivados. 

En materia de diptongos, triptongos, etc.. procede 
el Marques con entera y plausible libertad que bene- 
ficia al ritmo; la sinalefa suele aparecer quebrantada 
en algunos de sus sonetos, come si se considerase 
compuesto el verso endecasflabo ; los yerros de las 
vocales, a que ^l alude, no abundan en sus versos, y 
sdlo se hacen ostensibles de vez en cuando en sus 
endecasilabos. 



330 EL MARQUES DE SANTILLANA 

El Prohemio de la Comedieta de Ponza es la mas breve 
de estas prosas en que prevalece el elemento historico- 
literario. El Marques se dirige a dofia Violante de Tra- 
des, condesa de Modica y de Cabrera, y, obrando con 
tino y discrecion. le dice en el paragrafo I: « Palomar, 
» servidor de la casa del conde e vuestra, me ha di- 
» cho que algunas obras mias vos han plagido ; e tanto 
» me Qertifico que vos plagen, que ayna me faredes 
» creer que son buenas, ca la vuestra muy grand dis- 
» crepQion non es de creer que se pague de cosa non 
* buena. » j Galante y encantadora manern de loar 
el discernimiento de la dama, el cual, — piensa el Mar- 
ques — despertara en ^1 la creencia de que sus obras 
son buenas ! 

Luego, refiri^ndose a su Comedieta, en el paragrafo 
II, declara por qu^ le dio ese titulo, y expone la si- 
guiente clasificacion « curiosa e infantil», como bien 
dice Men^ndez y Pelayo, de la tragedia, la satira y la 
comedia : * Tragedia es aquella que contiene en sf 
» caydas de grandes reyes e pringipes, asy como de 
» H^rcoles, Priamo, e Agamenon, e otros atales, cuvos 
» nasgimientos e vidas alegremente se comengaron, e 
» grand tiempo se continuaron, e despues tristemente 
» cayeron. E del fablar destos uso Seneca, el mangebo, 
» sobrino del otro Seneca (?), en las sus Tragedias, e 
» Johan Bocagio en el Libro De casibus virorum illustrium. 
» Satyra es aquella manera de fablar que tovo un poeta 
» que se Uamo Satyro, el qual reprehendio muy mucho 
» los vigios e loo las virtudes; e desta manera despues 
» d^l, uso Oragio, e aun por esto dixo Dante : 

« El alfro e Orafio satyro, qui vcne, etc. i 



1 . L ' alfro e Orazio satiro, che viene 
(Inferno, canto IV). 



"PROHEMIO DE LA COMEDIETA DE PONZA 331 

> Comedia es dicha aquelia, cuyos comienQos son tra- 
» bajosos, e despu6s el medio e fin de sus dias alegre, 
» gogoso, e bien aventurado; e de esta usd Terengio 
» peno, e Dante en el su libro, donde primero dige 
» aver visto los dolores e penas iiifernales, e despu^s 
» el purgatorio, e alegre e bien aventuradamente des- 
» pu^s el parayso. » 

No s^ a que atribuir los conceptos peregrinos que 
informan esa clasiflcacion puramente personal y ex 
travagante por varios modos. 

En el par^lgrafo III, hablando del soneto, cita el 
Marques a Cavalcanti, Cecco d'Ascoli, Dante y Pe- 
trarca, y adjudica al primero, — erroneamente, como 
sab^is — la invencion de aquelia forma. 

El Prohemio de la Comedieta de Ponza y, por lo que 
toca a sus noticias sobre versificacion, el Prologo de 
los Proverbics, poco interns tendrian juzgados separa- 
damente. Para sacar algun provecho de ellos y csta- 
blecer al mismo tiempo su verdadero valor, es pre- 
ciso estudiarlos relacionandolos entre si y teniendo 
presente el Prohemio e Carta al Condestable de Portugal. 



CAPITULO III 



"PROHEMIO DE BlAS CONTRA FORIUNA " 
CARTA A PERO GONZALEZ DE MENDOZA" 



Obra de mucha mils enjundia que las estudiadas en 
el capitulo anterior, aunqiie ticne su lastre de erudi- 
cion, es el Prohemio del Dialogo de Bias contra Fortuna. 
Fu^ In nmistad un gran estimulo para la inspiracidn 
del poeta, y, preso ei conde de Alva, enviole aqu^l a 
!a prision su cdlebre Dialogo y las palabras liminares 
de que voy a hiiblaros. 

Trasciende de este Profiemio, como de la composi- 
ci6n para la cual fu^ escrito, el aliento reconfortador 
de la filosofia esloica. En horas de desconsuelo busca 
alivio el Marques en las Iccturas de los grandes poe- 
tas y fil6sofos, y el optimismo surge siempre ante 
sus ojos como una inmensa flor luminica y transpa- 
rentc que le indicase la orientaci6n definitiva. 

Gratos recuerdos evoca el poeta, dirigidndose a su 
amigo; old: « Ca i)rin<;ipalmente ovimos unos mesmos 
. abuelos, e las nuestras casas siempre, sin interrup- 
. gi6n alguna, se miraron con leales ojos, singero € 
» [imoroso acatamiento; e lo m<is del tiempo de nues- 
» tra crianga quassi una e en uno fu^. Asy que, jun- 



334 EL MARQUES DE SANTILLANA 

» tamente con las niiestras personas cresgio e se 
» augmentd nuestra verdadera amistat; siempre me 
» ploguieron e fueron gratas las cosas que a ti: 
» de lo qual me tove e tengo por contento, por 
» quanto aquellos a quien las obras de los virtuosos 
» placen, asy como librea o alguna sefial trahen de 
» virtut. Una continuamente fu^ nuestra mesa: un 
» mesmo uso en todas las cosas de paz e de guerra. 
» Ninguna de las nuestras camaras e despenscis se 
» pudo degir menguada, si la otra abastada fuesse. 
» Nunca yo te demande cosa que tu non cumpliesses, 
» nin me la denegasses. Lo qual me face creer que 
» las mis demandas fuessen retas e honestas e con- 
» formes a lo ragon, como sea que a los buenos e 

> dottos va rones jamas les plega ni devan otorgar 

> sinon buenas e licitas cosas. » 

Reminiscencias son estas que, al pasar por el espi- 
ritu del Marques, pierden todo tinte de morboso sen- 
timentalismo. El sentimiento humano del luchador 
a quien ya no sorprende ninguna nueva vicisitud, 
triunfa del egoismo y enaltece la amistad. Extraordi- 
nariamente fuertes fueron los nexos que unieron al 
conde de Alva y el Marques de Santillana cuya no- 
bleza llega hasta la abnegacion. Despuds de enume- 
rar los servicios prestados por aqu^l a Castilla en 
infinidad de lances guerreros, tanto contra navarros 
y aragoneses como contra la morisma de Granada, 
recurre el poeta a sus conocimientos historicos, men- 
ciona los principios de humanidad a los cuales, segiin 
d, no ban de permanecer indif erentes los sefiores del 
reino, y, dej^ndose arrullar por el ritmo de su tem- 
peramento estoico, espera la libertad de su primo y 
amigo. 

En los paragrafos IV, V, VI y VII de este Prohe- 



•• PROHEMIO DE B[AS CONTRA FORTUNA " 335 

mio imponderable por miichos conceptos, explica el 
poeta quidn fu^ Bias, cuales fueron sus obras, y trae 
en su ayuda el nombre de Valerio Mclximo y, princi- 
palmente, el de Diog^enes Laercio a qiiien concede el 
honor indiscutible de haberse dedicado con carifio y 
solicit lid a relatar la vida y las costumbres de los 
m^s preclaros filosofos. 

De todas las doctrinas filos6ficas conocidas en su 
tiempo, fu^ la estoica la que mils raices echo en la 
conciencia del Marques, pues la cristiana solo sefloreo 
en sus seiitirnientos, en forma imperativa, si, mas por 
razones espirituales y acaso tambi^n por considera- 
cion al abolengo rcligioso que ninguno de sus coet^- 
neos se atrevio a sacrificar. Nada mejor, pues, - antes 
de engolfarse en el pocma ~ que el relato de las 
acciones y el rccuerdo de algunos proloquios de Bias, 
para consolar a su acongojado amigo que penaba en 
la prision, vfctima de las insidias y los manejos cor- 
tesanos. 

La exposicion de ciertos hechos del fil6sofo estoico, 
relatados por Laercio, bi ilia en este opusculo con luz 
refleja, es verdad, pero no por ello carente de arden- 
tia y color. 

« Inestimable para la historia del humanismo espa- 
ilol . ^ juzga Men^ndez y Pelayo la carta que el Mar- 
ques dirigio a, su hi jo Pero Gonzalez de Mendoza, en 
Salamanca, sobre la titilidad de las traducciones. 

Hasta en la literatura epistolar, como habrds obser- 
vado, descuella el poeta de Carrion de los Condes, por- 
que su sed de sabiduria le hace vislumbrar nuevos ho- 
rizontes literarios que permanecian ocultos para los 



Menendez.y Pelayo ; Obra citada, fomo V, Prologo, pag. LXXXll. 



356 KL M.\K(,>U!S HE SANIILLANA 

escritores de su ^poca. En todas sus obras siempre es 
bello el intento y advi^rtese un ansia infinita de renova- 
ci6n que suele debilitarse, pero no extinguirse, cuando 
el amor a ciertos temas propios del Medioevo, le obli- 
gan a transigir con la poesfa coetiinea. En la Carta a 
su hijo Pero Gonzalez de Mendoza, destaca el Marques 
su personalidad do humanista y demuestra humilde- 
mente su fervor por las grandes obras de los escritores 
cMsicos. Con critcrio completamente moderno discierne 
sobre las traducciones, cuando dice : « que la mayor 
» parte o quassi toda de la dulgura o grac^iosidat quedan 
» o retienen en si las palabras e vocablos latinos », y 
luego. disculpando su ignorancia de latin (bastantere- 
lativa, por cierto, como he podido comprobarlo ), aduce 
discretamente : « Ca difigil cosa seria agora, que des- 
» pu^s de assaz afios e non menos trabajos, yo qui- 
» siesse o me despusiesse a porfiar con la lengua latina, 
» como quiera que Tullio afirma Caton, creo Utigense, 
» en edat de ochenta afios aprehendiesse las letras 
. griegas; pero solo e singular fue Caton del linage 
» humano en esto e en otras muchas cosas . ' . 

Despues, resignandose v.ilerosamente, como habria 
de hacerlo el mejor filosofo, agrega: «Epuesnonpo- 
. demos aver aquello que queremos, queramos aquello 
. que podemos. E si caresgemos de las formas, seam.os 
. contentos de las materias . . Es decir, conform^mo- 
nos con la substancia conceptual que nos compensa 
con creces de la falta del atractivo formal. En estas 
pocas palabras confiesa el Marques su predileccidn 
artistica, comun, si quer^is, para nuestro tiempo, no 
para el suyo en que la falta de un concepto est^tico 



1 . Amador de los Rios jusfifica las dudas del Marques ; « pues no fue Cafon de UHca quien 
aprendio en su senecfud la lengua griega, sine Marco Porcio Cafon, Uamado por cxcelencia el 
Censorino • . ( Obras, p6g. 482, nota ). 



'* CARTA A PKRO GONZALEZ DE MENDOZA '' 33? 

disciplinado hacia sacrificar con suma frecuencia a la 
forma los atributos de la idea y el sentimiento. El fer- 
vor con que el encarece a su hijo la traduccion de la 
lliada. del latin al castellano, — * por consolagidn e uti- 
lidat mia e de otros » , dice el poeta, — muestra su 
generosidad de artista probo y entusi^stico que pro- 
cura difundir entre las gentes de su 6poca aquellas 
lecturas que le produjeron infinito placer estetico. Bien 
hizo ^1, pues, en reivindicar para si la idea de la vul- 
garizacion en Espafia de la Eneida^ de Virgilio; del 
* libro mayor de las Transformaciones* ^ de Ovidio; de 
las Tragedias de Lucio Anneo Seneca y de otras obras 
que le proporcionaron hondo deleite, segiin sus pro- 
pias manifestaciones. 



22 



CAPITULO IV 



PROSAS VARIAS 



Lamentation en prophegia de la segunda destruygion de 
Espana es la obra de un orador-poeta. Veis en ella la 
fusi6n de un estilo declamatorio, sin ridiculez, y de 
una vena prof^tica que tambien se advierte en el so- 
neto XXIX ^ Lo declamatorio, en el Marques de San- 
tillana, m^s bien supone exceso de fuerza afectiva, 
de fuego interior, que apego a la modalidad enfatica 
de los escritores latinizantes de la Edad Media. En 
efecto: la vehemencia de las admoniciones que vibran 
en este opusculo, es fruto de la sensibilidad tocada 
por la imaginacion prof^tica, pues la idea de una in- 
fluencia puramente imaginativa debe descartarse ya 
que mi biografiado se inspira no en cosas abstractas 
sino en los males y desmedros del terrufio, cuyo pre- 
sentimiento encarna en ^1. 

El tono de esta composicion que contiene periodos 
verdaderamente pat^ticos, no es inusitado en Ifligo 
Lopez de Mendoza; existe tambien en muchas de sus 
poesias; aunque debeis recordar que ciertos modos 



1 . Vide ; apcndicc V, 



340 EL MARQUES DE SANTILLANA 

de expresion permitidos al poeta le estan vedados al 
prosador y apenas son aceptables en la oratoria polf- 
tica. 

He aqui algunas de las preguntas formiiladas a Es- 
pafia en esta Lamentagion ,- 

* lE non vees las tus pefiolas de las tus alas, en 
. saetas enlierboladas venir contra ti, para te ferir? 
» iE non vees tus gentes contra tus gentes, e tus 
» pueblos contra tus pueblos, e los hermanos contra 
. los hermanos, e los nadres contra los fijos, e los 
. fijos contra los padres? * 

Prosigue el poeta en sus amonestaciones y formula 
sanos consejos a fin de evitar o prevenir los males 
que presiente, y esta Lamentation ofrece despu^s un 
bello contraste pues vibra intermitentemente como 
un vigoroso panfleto quiza inspirado en la politica 
escandalosa de Alvaro de Luna. 

Yo veo en este opusculo, interesante a pesar de su 
estilo declamatorio, algo mas que un simple ensayo 
de elocuencia: veo en el fondo una filipica e.idere- 
zada contra los politicos venal es; la protesta, si bien 
pausada, fiuye sin eufemismo; oid: « Mas veo ^mfini- 
» tos ynconvinientes, e las maldades tan raigadas e 
» las virtudes tan olvidadas e tan escondidas, e la 
» mentira e falsedat en tan alto trono, e la manifi- 
» Qengia e la verdat en tanta olvidanga e abaxa- 
» mien to, que seria cosa difffgil con venir en el dere- 
» cho misterio del bien, porque defettuosamente es 
» de presumir los tus terribles males e dapnos que 
» se anungian, e los en absengia prolongada prevenir; 
» lo qual las efigientes cabsas por expresas sinifica- 
» Qiones testimonian, e los medios de prolixas extre- 
» midades e varias generalidades confirman, en con- 
» sidera^ion del tu gercano perdimiento. » 



PROSAS VARIAS 341 

I L^stima que la prosa no conserve el ritmo de la 
del Prohemio al Condestable de Portugal I 



Con fines ilustrativos y para facilidad del principe 
Enrique fueron hechas las Glosas a los Proverbios que 
tanto en la forma como en la amenidad de los relatos 
y en la exposicion de ciertos hechos historicos y le- 
yendas miticas, sobrepujan a las del Dr. Pero Diaz 
de Toledo. Las glosas del Marques son veinte, corres- 
pondientes a los Proverbios III, IX, XIX, XXVI, XXVII, 
XXXIX, XL, XLI, L, LI, LIV, LVI, LIX, LXIV, LXVIII, 
LXX, LXXXIV, LXXXVI, XCIII y XCIV, y todas 
ellas demuestran que el Marques supo asimilarse las 
mejores lecturas asequibles en su ^poca. Lucano, Eu- 
tropio, Valerio Maximo, Boccaccio, Tito Livio, San 
Agustln, Estacio, Armenino Bolofies, Ovidio, Virgilio, 
Seneca, Cicer6n y Petrarca son los escritores que €\ 
nombra con m^s asiduidad o encarecimiento, alter- 
nando con ellos las citas de Quatro virtudes cardinales, 
de Johan Galense; de la Biblia y el Flos Sanctorum. 

Aunque el poeta se cifle en estas glosas a los pre- 
ceptos y narraciones de los autores que cita, suele 
poner a las veces su nota personal sintetizada al fin 
del comento, como corolario o a man era de moraleja. 
Asf, refiri^ndose a Dido, despu^s de relatar las peri- 
pecias que ^sta paso en Cartago, ciudad que fundo y 
en la cual creyo encontrar abrigo para su castidad, 
dice en la glosa al proverbio LIV : * E de esta esto- 
> ria, aunque Virgilio por otra manera pone o fage 
» men^idn, non es de reprovar, por quanto de la li- 
. Qengia po^tica es permiso .. 

Tambien en la glosa al proverbio LXXXVI, histo- 
riando un caso de Tholomeo, termina diciendo : « De 



342 EL MARQUES DE SANTILLANA 

» la reprehension deste Tholomeo las estorias son 
» llenas; e por quanto, como he dicho, Lucano re- 
. cuenta m^s por extenso este caso, non se conviene 
> aqiii m^s dilagon, como este libro non sea puro 
» exquisito nin de pelegrina estoria. >, modo este sin- 
gularisimo de justificar la brevedad de sus notas 
reminiscentes. 

Y, por ultimo, despu^s de glosar extensamente el 
proverbio XCIII, en el que cita a Venturia Curiola' 
la noble matrona romana, declara, no s^ si a modo 
de excusa o como un reproche a si mismo : « E bien 
» me podria acorrer de otros muchos testigos, asy 
» phildsophos como Sanctos Patriarchas e Prophetas; 
» pero por quanto se suele de^ir: Longa solent sper- 
» ni, gandent hrevitate moderni, que quiere degir en 
» nuestra lengua: las cosas luengas aborres^en los 
» modernos, e al^granse de la brevedat. E asy baste 
» a los letores aquello, que yo me cuydo ser assaz 
* para declarac^ion del pressente proverbio e mora- 
» lidat». 

Las (jlosas a los Proverbios tienen, pues, el valor re- 
lativo de las obras puramente eruditas. Menos mal 
que los fragmentos reproducidos y, ciertas veces, el 
giro agradable de la prosa, que denuncia a un poeta 
excelente, imprimen en ellas la personalidad del Mar- 
ques. 



La Questidn sobre el oficio de caballeria que el docto 
Marques propuso a Alonso de Cartagena, obispo de 
Burgos, par^ceme tan ociosa como la respuesta del 
ilustre prelado. Lo unico que en ella debe encarecerse 
es el aMn de escudriflarlo todo, de tener noticias de 
todo, aunque, a decir verdad, este afan y esta ambi- 



PROSAS VARIAS 343 

cidn eruditos fueron un motivo de satisfaccion para 
el poeta. Origen de esta Question f\i6 un tratado del 
Aretino ( Leonardo de Arecio ) sobre la caballeria. En 
sus primeras frases, la designacion de Platon como 
filosofo estoico, demuestra cuan poco disciplinados es- 
taban, en materia de escuelas filosoficas, los escritores 
del siglo XV. El Marques desea saber (y en tal sen- 
tido se dirige al obispo de Burgos) qu^ juramento 
debe prestar quien aspire a ser caballero, pues las no- 
ciones sobre la caballeria que 6\ se asimilo leyendo a 
Ciceron, Marco Caton y el Aretino, son escasas y no 
alcanzan a colmar sus anhelos de estudioso. 

Desde el punto de vista literario, la Question sobre 
el oficio de caballeria carece de importancia, pero evi- 
dencia el interes de su autor por un asunto que 
habrian de abordar en Espafla numerosos novelistas, 
hasta culminar en el inmortal Cervantes. 



Los Refranes que digen las viejas tras el fuego forman 
la mas antigua coleccidn paremiologica escrita en cas- 
tellano y acaso en lengua vulgar. Ordenados, segun 
el propio Marques, a ruego de Juan II, estos refranes 
demuestran a menudo el valor sint^tico de nuestra 
lengua. Muchos de ellos aun con ser van la sintaxis y 
los giros santillanescos : 

A buen cellar, llaman Sancho. 

A' pan duro, dienfe agudo. 

A chica cama, echafe en medio. 

A pan de quince dias, fambre de tres semanas. 

Dadivas quebranfan pefias. 

Del cuero salen las corneas. 

Fare, fare: mas vale un foma que dos fe dare. 

Mas val paxaro en mano, que buyfre volando. 

Una golondrino non fa^e verono. 



344 EL MARQUES DE SANTILLANA 

Alguien ha dudado de la paternidad atribuida a esta 
hermosa coleccion ; el biien sentido aconseja aceptarla, 
porque, ademas de no haberse formulado nunca serias 
objeciones al respecto, el Marques suele complacerse 
en no pocas de sus composiciones po^ticas, comen- 
tando u ofreciendo como tema inicial algunos de estos 
refranes. 

Que el poeta califico de infima a la poesia popular ? 
Bien ; mas se abstuvo de aplicar ningun calificativo al 
sentimiento y las ideas populares. 

Por otra parte, los Refranes que digen las viejas tras el 
fuego no agregan ningun nuevo laurel a la corona del 
poeta ; revelan, si, su amor a las cosas sencillas y hu- 
mildes, y ya es ^ste un bello elogio para un escritor 
de su tiempo. 



Para terminar esta parte de mi obra, faltame nom- 
brar los Capitulos enviados en 1439 por Lopez de Men- 
doza al rey de Granada ; los de la conclusion de la 
tregua concertada con los moros y una Carta a la ciu- 
dad de Sevilla sobre el mismo asunto, insertos por Ama- 
dor de los Ri'os en su edicion de las obras del poeta, 
paginas CXXXV - CXLVIIL 

Estas composiciones de innegable valor historico 
permiten juzgar al diligente diplom^tico que fue el 
Marques de Santillana. Siendo ^ste capitan mayor de 
la frontera en Cdrdoba y Jadn, trato y Uevo a cabo 
con Alcayde Ally Alamin, embajador del rey de Gra- 
nada, las treguas acordadas a ^ste por el rey de Cas- 
tilla. Con tal fin, Lopez de Mendoza recibio plenos 
poderes del soberano. La literatura de estos capitulos 
es puramente protocolaria ; sin embargo, no carece de 
los rasgos comunes a las demas prosas del Marques. 



PROSAS VARIAS 345 

Tocante a la accion diplom^tica, que produjo no pocos 
beneficios al reino de Castilla y did a su autor gran 
notoriedad entre las gentes de la corte, nada debo 
exponer aqui ; ella no interesa sino escasamente a mis 
propositos de comentador literario. La obra diplom^- 
tica en si no excita mi curiosidad ni despierta mi ad- 
miracion, porque fue una cosa secundaria en la vida 
del poeta, que supo triunfar en ella como ya habia 
triunfado en los campos del combate y en los de la 
galanteria. 

La Carta a la ciudad de SevHla, en la que encarece a 
los habitantes de 6sta el cumplimiento de las disposi- 
ciones por 6\ dictadas en nombre de Juan II, a pro- 
posito de las treguas concedidas a Mahomad, rey de 
Granada, es tambi^n un documento historico discreto 
en su concepcion, pero que no anade nuevos jalones 
a la gloria del poeta. El merito historico de esta Carta, 
si en verdad lo tiene, podra ser discernido por los 
historiadores de la Edad Media K 



1. Menciona Amador de los Rios (Obras..., pag. CXXXV) freinfa y seis cartas que el Mar- 
ques de Sanfillana dirigio a los reyes de Caslilla y Granada, a Alvaro de Luna, a Abrahem Ab- 
dilbar (el personaje moro cifado en la Serrantl/a V), a Zayde Alamin y -a los Concejos del An- 
dalucia>. Elogia Amador dichas cartas, cuya publicacion omitio en el libro precilado por razones 
de brevedad; a mi, ni siquiera me ha <ido dado conocerlas. Quede aqui, pues, la ci(a escueta de 
esa nueva manifesfacion liferaria dip! > nalico-episfolar con que mi biografiado malizo su vida dc 
escritor y guerrero a los cuarenfa anos de edad. 



SEXTA PARTE 

EL HOMBRE 



CAPITULO UNICO 



SU CARACTER 



El poeta Antonio de Zayas ha hecho asi la sem- 
blanza del Marques: 

Fue Don Inigo Lopez Senor de Hita e Buitrago 
Home de buenas parfes ; non reia al halago 
Ni facer le placia en las hembras esfrago 
Ni envidiabo al Maestre del Senor Santiago. 

Fue esposo e padre blando, de Dios gran servidor. 
En balallas e jusfas fue mucho sabidor ; 
De fodos los vasallos de Castilla el mejor, 
Mendigos e pecheros frataba con amor. 

Faciendo cosas buenas corria sus Lugares 
E daba en su Palacio buen plate a los juglares 
E al modo del Petrarca componia canfares 
Acostado en la yerba del Real de Manzanares. 

Cuando fueron los dies de su vida acabados 
Se vieron muchos homes Ilorar por sus Estados 
E vinicron Infantes por le honrar e Perlados 
E rezaban sus fijos e fijas e criados. 



330 EL MARQUES DE SANTILLANA 

A nadie fomo juros ni miro con desden, 

Ni cabezas de moros colgo del su borren ; 

Fizo a ninguno tnal, a muchos fizo bien. 

Por la Gracia de Dios descanse en paz. Amen. K 

No es el tetr^strofo monorrimo forma aparente i)ara 
cantar al poeta de Carrion de los Condes. Solo por 
capricho ha podido emplear Zayas esa combinacion 
estrofica cuyo ultimo cultivador fu6 el Canciller Pero 
Lopez de Ayala. Con todo, es magistral esa semblanza 
trazada por 6\. 

El autor de estas p^ginas tambi^n ha cantado al 
quattrocentista espafiol. Dice asi su Loa : 

I 

Amor y gracia en tu sutil floresfa 
que huele a rosas, fu virfud derrama, 
y fu musa refoza enfre la grama 
y el arrayan de la campina en fiesta. 

Dame !us serraniJJas en aquesfa 
edad que, falfa de candor, reclame 
un gesfo espirifual para la dama 
y para el amador una profesta. 

I Oh, la vaquera de la Finojosa, 
inocenfe y sagaz, mega y sencilla, 
y el colibri galanfe de fu prosa 

divina y gracil, sin ningun desmayo 
de sensualism© para vaquerilla 
alguna de Bedmar o de Moncayo ! 

II 

Dulce Marques, por el famiz lejano 
de fus fiempos, he visfo la risueria 
galania perenne de mi duefia 
y la paz de mis gesfos de serrano. 



I. Anionic de Zayas: Ltyenda, pag. 31, 



SU CARACTER 351 

Tu fanfasia mansa de horaciano 
modal y gusto pastoril, disena 
un paisaje ideal dondc se suena 
o un jardin en el halda de un rellano. 

En fus obras de amores, la feoria 
de mozuelas donosas que fratasfe 
sonrie y pasa • • • j Oh, dame fodavial 

la miel de fus decires y el incienso \ 
de fu palabra. para hacer confrasfe ', 
con las lloronas dc mi rifmo infenso! ^ 

La poesia de Zayas contiene un hermoso retrato 
moral de encomiable Melidad; la del autor de esta 
OBRA es fruto de la simpatia y acaso tambidn de 
cierta afinidad espiritual con que ^1 cree estar liga- 
do al creador del Dialogo de Bias contra Fortuna^ cuya 
nobleza canto asf Juan del Encina en su composicion 
El Triunfo de la Fama : 

Don Inigo Lopez, Mendoga llamado >i 

Muy noble marques que fue en Santilianaj 
Aquel que dexo dofrina muy sana, ( 

Tambien con los otro alii fue llegado ; . ./ 

Yo soy muy severo en cuestiones de ^tica indivi- 
dual, y repruebo, por ende, toda participacion en los 
asuntos politicos. Rechazo con el mismo desd^n la 
idea religiosa y el concepto patriotico. No vaya a 
creerse, pues, que he hablado de mi afinidad espiri- 
tual con L6pez de Mendoza porque me seduzca la 
idea de parecerme a ^P. 

Mi severidad, empero, no puede hacerse extensiva 



1. EI Gcsfo Conicmplafivo (Edicion Bouret ). 

2. Moralmente, no deseo parecerme a escrifor alguno. Mi caracfer es de una sola pieza, y por 
eso es que he renunciado a toda aspiracion que signifique un menoscabo de mi ideal. Yo no 
incurro en claudicaciones ni propendo a la difusion de las farsas parlidisla, religiosa y pafriotica ; 
y no procedo olramente porque soy inmune a esas tres formas de viruela social . . . 



352 EL MARQUES DE SANTILLANA 

a los escritores del siglo XV; de ahi que dos de 
ellos: mi biografiado y Ferndn P^rez de Guzmdn, 
hayan encontrado en mi, a pesar de su participa- 
cion en la politica, a un admirador ferviente y since- 
re; porque el principio de integridad fu^ en ambos 
el basamento de la piersonalidad. 

En nuestro tiempo hubiera sido el Marques un for- 
midable revolucionario ante el cual habrian de incli- 
nar la cerviz los gobernantes ensoberbecidos que 
conducen los rebafios de nuestros pueblos agotados 
y pusilanimes. Contra los dictados de su voiuntad 
ningun obst^culo alzo su mole invencible ; fu^ un triun- 
fador porque tuvo conciencia de su fuerza y porque 
jam^s sirvio incondicionalmente al rey. 

Fitzmaurice Kelly suele ser superficial en sus jui- 
cios; ciertos rasgos psicologicos se desfiguran com- 
pletamente al ser trazados por su pluma. De ahi ese 
espiritu de intolerancia y esa ligereza en el discerni- 
miento, que campean en su obra. Dice el en Litterature 
Espagnole^ p^g. 93 (edicion de 1913): « Ce po^te char- 
» mant avait en m^me temps le sens pratique, le flair 
» de la r^ussite, qui Faida k adapter toujours sa po- 
» litique a ses int^r^ts : le marquisat qu'il avait obtenu 
» de Jean II en 1445, ne le g^na gu^re pour changer 
» de parti au moment critique. » 

Sentido pra'ctico? . . . Adaptacion de la propia poli- 
tica a los intereses propios ? . . . Exento de sentido 
pr^ctico, el Marqu(5s de Santillana hubiera sido un ser 
exotico y, lo que es peor^ un fracasado, en el medio 
social caldeado de rivalidades en que le toco actuar. 
En cuanto a la politica, no me hablfe de ella; su 
psicologia me repugna. Quiero, sin embargo, comen- 
tar la afirmacion del profesor ingles : i seria este tan 
c^ndido que adaptase su politica a los intereses ajenos ? 



SU CARACTER 533 

Tengo para ml que la politica absorbe la propia 
personalidad ; pero concibo que un hombre engolfado 
en ella y que persigue finalidades nobles o ruines que 
no son del caso clasificar aqui, trate de aumentar su 
hacienda y no la del vecino. 

Fernando del Pulgar dice a este respecto en su 
semblanza del Marques : « Como fu^ en edad que 
» conocid ser defraudado en su patrimonio, la nece- 
» sidad, que despierta el buen entendimiento, e el co- 
» razon grande, que no dexa caer sus cosas, le ficie- 
» ron poner tal diligencia, que veces por justicia, 
» veces por las armas, recobro todos sus bienes » \ 

En reposadas palabras, traduce Modesto Lafuente 
su admiracidn por el poeta, « noble y cumplido caba- 
» Hero y esforzado caudillo, que habiendo sido uno de 
» los principales actores en las escenas tumultuosas 
» de su tiempo, y desempefiando importantes cargos 
» civiles y militares, fu^ de los pocos que en aquella 
» confusi6n y anarquia conservaron limpio y puro su 
» honor, hasta el punto que sus mismos enemigos no 
» se atrevieron a zaherirle, . . . » 2. 

Pero Francisco R. de Uhagdn, despu^s de reprodu- 
cir el Nuevo Doctrinal, dice en la Revista de Archivos ( nii- 
mero de Julio de 1900, p^g. 390): « Como se ve, es 
» una repeticion del Doctrinal de Privados, si cabe m^s 
» fuerte, m^s dura y mas safiuda que el mismo Doc- 
» trinal. Podr^ tal vez no afladir un solo lauro m^s a 
» la corona de gloria del Marques - poeta ; pero segu- 
» ramente honra poco la nobleza de sentimientos del 
» magnate que habiendo recibido favores del Condes- 
» table, a cuyo lado peled en la batalla de Olmedo, 
» tan poco respetuoso se muestra con aquella gran 



1 . Eugenio de Ochoa : Tesoro de los Prosadons Espanoles, pag. Q4. 

2. Modesto Lafuenle: Obra citada, fomo XIV, pag. 323. 

23 



354 EL MARQUES DE SANTILLANA 

» figura de D. Alvaro de Lima \ el politico de m^s 
» talla del siglo XV, que, no obstante los defectos de 
» que adoleci6, preparo con su h^bil y sagaz politica 
» el glorioso reinado de los Reyes Catolicos; no res- 
» peto su desgracia; y todavia su encono, su pasion 
» y falta de caridad fueron mas alM de la muerte, 
» escribiendo con veneno, no ya una, sino dos com- 
» posiciones difamantes » . 

Yo no concedo a De Uhagon, ni tampoco a Men^n- 
dez y Pelayo, el derecho de juzgar moralmente al 
autor de los Pr over bios. Nad a dicen a mi corazdn el 
morboso sentimentalismo y la vesania patridtica del 
primero, ni la doctrina etica del segundo, encuadrada 
en el marco exiguo de la religidn catolica, y llena, 
por consiguiente, de nauseabundos prejuicios. Fu^ el 
Marques mas integro y radical, y, por lo tanto, m^s 
viril, MAS macho, en la acepcidn simp^tica de la 
palabra, que todos sus comentadores. Tuvo sus pasio- 
nes, es verdad (^iqui^n no las tiene?), pero no fu^ 
dominado por ninguna abominable pasi6n. 

Que su animosidad hacia Alvaro de Luna fu^ m^s all^ 
de la muerte? ^Y, qu^ hay con ello? Muerta la persona- 
lidad, la hipocresfa humana perdona aparentemente los 
gravisimos errores en que ella incurriera. El Marques de 
Santillana jam^s perdono al Condestable, porque ciertos 
enemigos no merecen ninguna clase de conmiseracion ; 
en cambio, cita con elogio, en la octava LXXIV de 
la Comedieta de Ponza^ a Ruiz Diaz de Mendoza, el 
Calvo, su grande enemigo en el campo de Araviana. 
La muerte no es un tributo que alcance a librar al 
hombre de las protestas y manifestaciones de odio o 
del juicio acerbo que 6\ provoco en vida. La verdad 

1. Esta oracion ya aparece reproducida en el capitulo I de esta OBRA, pero la repito aqui a 
ftn de no desmembrar la frase cuyo confexfo es curioso. 



SU CARACTER 555 

es una y va hasta m^s alM de la muerte, sorda a los 
ruegos de la piedad e impasible ante el Uanto ficticio 
de las plafiideras y el gesto humano de los deudos. 
Los espiritus mis^rrimos y los esclavos del dogma no 
rinden culto a la verdad; de ahi su actitud pasiva o 
hipocrita que tanto entusiasma y conmueve a las gen- 
tes superficiales o ignaras que en todo acto de debili- 
dad encuentran el ritmo de la virtud. Es irrisorio pre- 
tender que un mortal rectilineo, fiel a sus convicciones, 
consecuente en el odio y el amor, modifique su opi- 
nion acerca de sus contempor^neos que bajan al se- 
pulcro. Tal acto implicarfa un homenaje al muerto ; y 
quien en vida cometio toda suerte de crimenes, como 
Alvaro de Luna, no tiene el derecho postumo de la 
piedad ni del silencio compasivo. 

Facil es moralizar cuando solo se tiene un concepto 
vago de la vida o se perdona sistem^ticamente, y no 
sin interns, a quienes ningiin mal nos han hecho, aun- 
que hayan vilipendiado y herido al resto de la huma- 
nidad. De Uhagon, imbuido de catolicismo y atacado 
de locura patriotica, ve toicamente en el condes table 
a un precursor de la grandeza espaiiola y en el Mar- 
quees de Santillana a un enemigo irreconciliable de 
ese precursor. 

He dicho, y me complazco en repetirlo, que el con- 
cepto de patria es el mas vil y prosaico de los lu- 
GARES coMUNES. Mi biografiado cae inevitablemente 
bajo la piqueta de mi pensamiento demoledor, porque 
fu^ tambi^n un patriota. Sin embargo, el patriotismo 
fu^ en ^1 un sentimiento y en el condestable una mfsera 
excusa para el logro de sus aspiraciones materiales. 

El encanto de las viejas leyendas y de los recuer- 
dos historicos ha despertado en Espafia, en los tres 
liltimos lustros, profunda admiracidn por los pollticos 



i-^e EL MARQUES DE SANTILLANA 

y guerreros de antafio. Poetas y dramaturgos exentos 
de probidad y delicadeza artistica; ^vidos de fortuna 
y fama, se dieron a explotar el rico filon del senti- 
miento patriotico, y mas de un politico antipatico hasta 
entonces para la sociedad, fu^ declarado h^roe ante 
la conciencia popular por obra y gracia de esos viles 
mercaderes cuya imaginacioii aurivora engafia ailn al 
pueblo desfigurando los atributos del alma nacional. 
Mandrias y adulones, bandidos y criminales son dis- 
frazados pomposamente en la escena, entre lujosos 
decorados ; basta para ello que tengan en su haber 
algiin hecho que estremezca la exigente fibra pa- 
triotica. 

El nieto de Pero Gonzalez de Mendoza jamas sera 
consagrado por los poetas y dramaturgos del jaez a 
que me refiero \ Triunf6 en varios hechos de armas 
y en gestiones diplomaticas que mantuvieron incolume 
el prestigio de Castilla, pero no supo hacer alarde de 
su fuerza ni de sus condiciones intelectuales. Y, como 
a la politica embozada de Alvaro de Luna y a las de- 
bilidades del rey, siempre opuso la tumultuosa corriente 
de su pensaniiento y de su accion, ningun profesional 
de las letras ha de atreverse a exaltar su vida ni a 
encarecer su personalidad ante la cual cedi6 muchas 
veces la prepotencia de Juan II y declinola arrogan- 
cia de su privado. 

Fu^ el Marques de San til Ian a el m^s humano y sin- 
gular de los guerreros letrados de la Edad Media. 
Magnate poderosisimo, jefe de numerosa mesnada que 
le seguia voluntariamente, nadie - ni el mismo mo- 



1. Luis de Eguilaz Ilevo a la escena al Marques en su' drama La Vaqucra de la Finojosa 
(1856). Nada ha ganado con ello el arle dramafico ni fampoco la hisforia, porque la personalidad 
del poeta aparece completamenJe falseada en esa obrilla en que el anacronismo y la falta de agu- 
deza psicologica predominan de consuno. 



SU CARAcTER 357 

narca — se hubiera opuesto a sus desmanes y ambi- 
ciones ; mas 6\ prefiri6 la lucha noble que hace pMcido 
el propio ensueflo y ablanda el dnimo del enemigo 
hasta hacerle rechazar todo resquemor de odio y 
venganza. 

Rasgos de la discrecidn y bondad del poeta matizan 
a menudo sus obras en las cuales no se advierten ni 
gestos estudiados ni engaflosas palabras que contradi- 
gan su idiosincrasia. Toda manifestaci6n es en ^1 es- 
pontanea : fruto de la sinceridad ; he ahf el por qu^ de 
su vehemencia que suele ser agresiva, a pesar suyo, 
en las composiciones doctrinales. 

M^s que un sefior feudal, fu^ el Marques de Santi- 
llana un individualista anticipado. Sf, un individualista 
puro y lib^rrimo. El feudalismo era en su ^poca un 
derecho adquirido o hereditario. Y el no rechazo la 
herencia de sus may ores, sino que procuro acrecen- 
tarla. Estais, pues, ante un personaje moderno que 
enriquece su hacienda con el sudor de su f rente o 
sus hnbilidades guerreras, sin inclinarse ante el C^- 
sar. Porque — debo manif estaros — todavia no han sido 
abolidos los derechos feudales. Aun existen feudos 
sobre el haz de la tierra; y no s61o en Asia, Africa 
y Oceania, sino en Europa y America, en America, 
sobre todo. Los regtmenes de gobierno actuales i qu6 
son sino nuevas formas del regimen feudal? El feu- 
dalismo impera en el continente americano, desde Cabo 
de Hornos hasta Canada. Cada gobernante es un gran 
sefior feudal engreido e insolente a quien halaga la 
voz de la adulacion. Los servidores incondicionales 
(ministros y diputados) obtienen feudos cuya impor- 
tancia est^ en relacidn con sus servicios, y los hom- 
bres libres no tienen m^s derechos que los del paria: 
el de nacer y el de morir. 



358 EL MARQUES DE SANTILLANA 

£Por qu^ reprochar entonces al Marques de Santi- 
llana su condicidn de sefior feudal? iNo ejercio 6\ la 
caridad? d No reconocio el derecho de otras razas a 
la conquista del lauro triunfal en las lides intelectua- 
les? iNo obro con la rectitud y el esplritu de equi- 
dad que hoy desdefian los vampiros de la politica? 

Si. Pues entonces este individualista del siglo XV 
no puede ser juzgado por los moralistas del siglo XX. 

La modalidad amatoria del poeta castellano, es asi- 
mismo singularisima ; sobre sus principales aspectos he 
discurrido ya en los capitulos : Su Vida y Sonetos, fechos 
al italico modo. Ellos prueban su aversi6n a las costum- 
bres de su ^poca y a la vez la pureza de sus senti- 
mientos y su templanza en los afectos carnales. 



Cierro este estudio de un hombre normal quetuvo 
el culto de las letras; de uno de esos hombres rari- 
simos en su ^poca y en la nuestra; porque supo sa- 
crificar a sus convicciones las formulas milenarias del 
dogma religioso encarnado formidablemente en los 
letrados del Medioevo, y porque no acepto mas leyes 
que las de la naturaleza, a pesar de su abolengo 
cristiano. \ 



1 Leed, en el Apendice VII, el bello encomio que hizo del Marques aquel honrado escrifor 
que fue Francisco Pi y Margall. 



SEPTIMA PARTE 

APENDICES 



DIALOGO DE BIAS CONTRA FORTUNA 



363 



XVII 



XXII 



BIAS Esas edefficajiones 

Ricos templos, forres, muros, 
Seran o fueron seguros 
De las {us persecu^iones?.-. 

FORT. Si seran, e tquien lo dubda?. 

BIAS Yo que veo 

El confrario, e non lo creo, 
Nin es sabio quien lo cuda. 



Ca yo non he sentimiento 
De las cosas que fu pienssas; 
Ca las viftorias e offensas 
Unas son al ques contento 
De lo que naturale^a 
Nos ha dado: 
A este non vido cuydado 
Nin lo conos^e triste9a. 



XVIII 



XXIII 



Ques de Ninive, Fortuna ?... 
Ques de Thebas? . .ques de Athenas?. 
De sus murallas e almenas, 
Que non pares^e ninguna?... 
Ques de Tyro e de Sydon 
E Babilcnia?... 
Que fue de La^edemonia?... 
Ca si fueron, ya non son!... 



Yo soy fecho bien andante , 

Ca de poco soy confenfo, 

El qual he por fundamento, 

Qimienfo firme, consfante. 

E pues se que lo que basta 

Es assaz, 

Yo quiero conmigo paz, 

Pues quien mas tiene, mas gasfa. 



XIX 



XXIV 



Dime, iqual parasfe a Roma, 
A Corintho e a Carthago?... 
O golpho criiel e lago!... 
Sorda e vi^eral carcoma!.,. 
dSon imperios o regiones, 
O ^ibdades, 
Coronas, nin dinidades 
Que non fieras, o baldones?.. 



Yo soy amigo de todos 
E todos son mis amigos; 
E fuy de los enemigos 
Amado por tales modos, 
Fagiendo como querrfa 
Que me fagan; 
Ca los que desto se pagan, 
Siguen la derecha via. 



XX 



XXV 



Agora por enemigos, 
Combates a mano armada; 
E sy dexas el espada, 
Desacuerdas los amigos: 
E por tal modo lo fa^es 
Que por ce', 
O si queremos por be 
Quanfo fe9istes, desfa^es. 



FORT. Essos tus amigos tantos, 

Di, dnon los puedes perder?.. 

Todos son en mi poder 

E puestos so los mis mantos. 

E non mas te seguiran 

Que yo querre; 

E quando los mandare, 

Como vinieron, se yran. 



XXI 



XXVI 



FORT. Dexa ya los generales 

Aniiguos, e agenos dapnos. 
Que passaron ha mill afios; 
E llora tus proprios males. 

BIAS Lloren los que procuraron 
Los honores, 

E sientan los sus dolores; 
Pues tienen lo que buscaron. 



BIAS Si la machina del mundo 
Peres^iera por Pheton 
O viera Deucalion 
Otro diluvio segundo; 
Yo non dubdo pueda scr 
Por (ales vi'as 
De buenos amigos Bias 
Fallesfido, e cares^er. 



364 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



XXVII 



XXXII 



FORT. 



BIAS 



\0 Bias!... non me conos^es 

Qiertamente, asy lo creo!... 

iNon cuydas ser devaneo 

Dar a las espuelas co^es?... 

tNon miras como se quema 

Tu 9ibda(?... 

La segura pobredat 

Me segura que non fema. 



En fodas partes se falla 
Lo poco con poca pena: 
Yo soy fuera de cadena, 
E non femo de batalla 
Por ageno nin por mio, 
Nin la espero: 
Yo me fallo cavallero 
Orgulloso e con grand brio. 



XXVIU 



XXXili 



(•Que pro me (ienen a mi, 
Forfuna, ricas moradas 
Con marmoreas porfadas, 
Porque me sojudgue a li?... 
Ardan essas demasias 
Que fi^ieron 

Nuesfros padres; e creyeron 
Nunca renes9er sus dias. 



dDo me for^aras que vaya 
Que yo non vaya de grado, 
Con animo reposado, 
E non como quien assaya 
De nuevo tus amena^as?... 
Ca provadas 

Las he yo muchas vegadas: 
Nin so yo de los que enla^as. 



XXIX 



XXXIV 



iO brula fero9idal!... 
dNon has fijos o muger?. 
iComo puedes soslener 
Tan grand inhumanidat?.. 
Assayar de los guarir 
Es por demas: 
La vida tiene compas 
Que non se puede fuyr. 



Tanfo que de la rajon, 
Fortune, tii non me tires, 
Nin me revuelvas e gires 
A non devida oppinion, 
Non me vaniras jamas, 
Nin lo creo: 
Virfut racional poseo; 
Pues veamos, tque faras?. 



XXX 



XXXV 



Nin todos los otros males. 
Si ellos son desfinados, 
Non pueden ser restaurados 
Por recursos humanales. 
Si ellos han de morir 
O padesjer, 

Penssar de los guares^er 
Es un vano presumir. 



Sea Assya, sea Europa, 
O Africa, si quisieres: 
Donde tu por bien tovieres, 
Ca todo me viene en popa. 
tQuieres do el Apolo nas^e?. 
Muy de grado 
Ire content© e pagado; 
O si te pla^e, do ta^e. 



XXXI 



XXXVI 



FORT. Bias, destas solas penas 

Cuydas debo ser contenfa: 
Mayor mal se te acresgienta, 
Ca por la tierras agenas 
Andaras e desferrado. 

BIAS Toda tierra 

Es, si mi sesso non yerra, 
D'aquei que non ha cuydado. 



(".Quieres do la Sygia fria, 
Donde el vienfo boreal 
Fa^e del agua christa!?... 
O quieres al Mediodia, 
Do los incendios solares 
Denegresgen 

Los omes e los podresgen?. 
O mas lexos, si mandares?. 



'* DIALOGO DE BIAS CONTRA FORTUNA 



365 



xxxvn 



XLII 



FORT, Mis seta^es son honrados 
E viven a su placer. 

BIAS Verdaf es, si pueden ser 
Fasia e! fin assegurados. 

FORT. Muchos murieron en honra. 

BIAS Non lo dubdo: 

E non pocos, segunt cudo 
Abafidos con deshonra. 



Sean flamines, vesfales, 
Sa^erdoles o legados, 
Mensajeros, magisfrados 
Profanes o divinales, 
Proconsuies, diffadores; 
Ca por fodos 
Passan tus criieies modos 
Offenses o deshonores. 



XXXVIII 



XLUI 



Di, Forfuna, tquien son esfos 
Tanfo bienavenfurados?... 
Comien^a por los passados. 
FORT. Como asy los fengo prestos!... 
Nunca fue tan llena pluma 
Que bastasse, 

Nin piensso que lo pensasse 
Ser narrable tan grand suma. 



Dessos todos que narraste 

iO quantos te mostrare 

Que prosperos alure 

Todos tiempos, sin contrasted 

E destos fue Numa rey 

Dotto dotfor, 

E muy util preceptor 

De la su romana grey. 



XXXIX 



XLIV 



Pero por satisfa^er 

A lus oppiniones, Bias, 

Argumentos e porfias, 

Yo te quiero responder. 

tQue dices de Oclaviano?. 

Muy ayna: 

Una sola goiondrina, 

La qual non fa^e verano. 



BIAS 



£ como a Numa Pompilio 

En reposo prospere, 

Pop balallas ensa!?e 

E lides a TuUo Hostilio. 

Verdat sea lo triunphaste, 

Non lo niego: 

Mas bien fue su gloria juego: 

Que en breve lo fulminaste. 



XL 



XLV 



FORT. Fablare de los romanos, 
Pues que destos comence, 
E primero contare 
Al mayor de los hermanos: 
Romulo quiero decir. 

BIAS Di de Remo; 

Ca con estos yo non temo 
Que me puedas concluyr. 



FORT. Anco Marco, poderoso 

Rey, lo fi^e muchos anos 
Ledo, sin algunos dapnos 
Dominante vittorioso: 
Fabia, pues, tdessos que sabes? 

BIAS Soy contento, 

E darte he por uno yiento, 
Porque desta non te alabes. 



XLI 



XLVI 



Sean tVaras, coronas, 
Consules o senadores, 
Sean elettos pretores, 
Pontifices o personas; 
Sean ediles, prefetfos 
O tribunos, 

Ca todos los fa^es unos 
Quantos son a ti subjeftos. 



dDiras de los sub9esores 
Desse Marco que fablaste, 
E como los enganaste?... 

FORT. Di, dcares^ieron d'honores?. 

BIAS (^iertamente mejor fuera. 

FORT. Di las causas. 

BIAS Sus fines e tristes pausas 
Fa^en mi conclusion vera. 



366 



EL MARQUES DE SANTlLLANA 



XLVll 



Lll 



Non fe digo yo que seas 

Tan solamenfe criiel 

Por Tarquino e Tanaquel, 

Nin por Servio, asy lo creas; 

Mas a todos inhumana 

General 

Enemiga capital 

De la gen{e Fabiana. 



Nin olvidas, segunt creo, 

Ca non es fabla fingida 

La mucrle nin la cayda 

Del poderoso Pompeo: 

cQuiero yo mayor tesfigo 

De lus leyes?... 

Triunphos de veynte e dos reyes 

Non le valieron configo. 



XLVlll 



Llll 



A unos por cobdigiosos 
Aparejas la cayda: 
Sea por enxemplo Myda; 
A ofros por dadivosos. 
Provarte quiero sin glosa 
Lo que digo: 
Espurio sera lestigo 
E su nnierte dolorosa. 



FORT. Los (Jesares quien han seydo. 
Bias, e lo que fifieron 
Los que de Roma escrivieron 
Non lo ponen en olvido. 
Las zonas inhabilables 
Solas fueron 

Aquellas que non sinlieron 
Las sus huestes espanfablas. 



XLIX 



LIV 



A otros por non osados 

Abaxas e diminuyes, 

E muchos olros destruyes 

Por grand sobra d'esfor^ados. 

lO Micipsas! tsosternedes 

El conJrario?... 

Marco Manlio, Gayo, Mario, 

Negadmelo, si querredes. 



Eslos asy Favoridos 

De las mis claras espheras, 

Desplegaron sus banderas; 

E lanfo fueron femidos, 

Que si los oviera Mares 

Engendrado, 

Non ovieran sojudgado 

Mas presto fierras e maces. 



LV 



iQuanlas caras simuladas 
Fa^es a los irisfes onbres, 
Augmentando los renombres 
Con fictas honras infladas!... 
iQuantas redes, quantas minas. 
Por sus darios 
Pares^ieron tus enganos, 
Quando las forcas guadinas. 



Pues fanto loas sus vidas, 
Quiero yo Ilorar sus muerles 
Dolorosas, tristes. fuerfes; 
Sus desastres, sus caydas: 
Ca jamas faras eguales 
Sus alfe^as 

De sus iumbos e baxe^as, 
Nin sus bienes de sus males. 



LI 



LVI 



Tu, d'aquellas mesmas glorias 
Que reparfes, invidiosa, 
Tornas en pronto sanosa 
E revocas las vittorias. 
Si te platen otras pruebas, 
De tus fechos; 
Si son buenos e derechos, 
Postumio diga las nuevas. 



Desse (Jesar, el mayor 
E principal en el mundo, 
El que non ovo segundo 
En sus tiempos nin mejor: 
cQue dices de tanto mal?... 
Ca de luto 

Enfuscaron Cassio e Bruto 
El su trono ymperial. 



DIALOGO DE BI'AS CONTRA FORTUNA " 



367 



LVIl 



LXll 



FORT. Lino solo non son fodos: 
BIAS Por muchos es uno avido: 
Mas dexa lo proferido, 
E dexa semblantes modos 
De porfias e argumenfos 
I.ogicales, 

An^uelo de los morfales, 
La^o de los mas conlenfos. 



FORT. Seran EtVon e Trcs 

Dessos prin^ipes algunos?... 

BiAS Mas dime, c'fueion ningunos, 
Sinon solos essos dos, 
De los frigios que passasen 
Esfa vida. 

Si sobieron, sin cayda; 
Si reyeron, non llorassen?... 



LVIil 



LXlll 



Los Claudios non los repifo; 
Ca si fiieron desasfrados 
Mas que bienavenlurados, 
A ti mesma lo remito. 

FQRT. A Tiio e a Vespasiano 
iDo los dexasV... 

BIAS Non menos fucron sus quexas 
Que fue su go^o mundano. 



Pues dessos dos (us amigos 
Pabiasfe, por fu descargo, 
Por fus culpas e mas cargo 
Dire yo fus enemigos 
Mas non fodos: que seria 
Narration 

Sin fin e sin conclusion; 
Nin Dares los confaria. 



LIX 



LXIV 



De Vitelio que diremos?... 
De Of ho e de Domi^iano?... 
Que de Galba, que de Yllano, 
Si verdaf proseguiremos?... 
Todos murieron a fierro, 
Non dubdando 
De fus favores e vando: 
Redarguyeme, si yerro. 



Fortuna si quexo o clamo 

O querrello con ra^on 

Las cosas de Laumedon 

E de su fijb Pr'i'amo, 

A los fragicos dexemos 

El jiji^io 

E non a fi, perjudi^io 

De quanfos buenos leemos. 



LX 



LXV 



Si desfa bien has salido, 
Di de las ofras nas^iones; 
Ca las sus tribulayiones 
Non creas que las oivido: 
Asy para deinosfrar 
Tus enganos 

Como por fuyr fus daprios, 
Facil es de confrasfar. 



Pues ya fal cavalleria, 
Qual Ecfor e us hermanos. 
Dolor es a los humanos 
En penssar la frisfe via 
Que Fe^isfe que fi^iessen 
Tan en pronlo, 
Bien lo saben Argia e Ponfo, 
Si fablassen o podiessen. 



LXI 



LXVI 



FORT. Muchos reyes assyanos, 
Bias, se loan de mi. 

BIAS E mas se quexan de fi: 

Tesfigos son los froyanos. 

FORT. Non sera Dardanio dessos. 

BIAS Bien se ve; 

Mas ofros que fe dire 
Trisfes, cabfivos e pressos. 



iAy quanfas cabsas buscasfe 
A Troya para sus dapnos!... 
Asy que en bien pocos anos, 
Subverfiendo. la asolasfe. 
tQuien oyo de fal offensa 
Que non fema 
La fu criJeldaf exfrema, 
E non menos la deffensa? 



368 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



LXVll 



LXXU 



iDonde lodos los mayores, 
De griegos e de froyanos, 
Por guerra de cruas manos 
Murieron e los mejores?... 
Tales ruydos e barajas 
En^endiste, 

Que aun a los divos fraxisfe 
En fogueras e morfajas. 



Esse que tanfo ensal^o 

En su clara trompa Homero, 

Ardif, bellicoso e fiero, 

Ya sobes quanfo furo. 

Ca si los casos reales 

A las aves 

Dio, non tornaron sus naves 

Alegres nin festinales. 



LXVIII 



LXXlil 



Non basfaron los clamores 
De Cassandra, prophetisa; 
Nin las querellas sin guissa 
De Heleno, ya non menores; 
Nin el grand ra^onamiento 
De Penlheo 
A conlrastar tu desseo 
De tanto desfa^imiento. 



FORT. Pirro bien busco su dapiio. 

BIAS Non lo niego; mas fu ciegas 
A los omes e los llegas 
A la muerle con engafio, 
O los fuergas a fa9er 
Lo que quieres: 
Grandes son los fus poderes 
Contra quien non ha saber. 



LXIX 



LXXIV 



Ya, pues tanto perseguiste 
A los frigios e troyanos, 
Dexaras a los gre9ianos 
En las honras que les diste 
Mas, Forfuna, las tus obras 
Non son tales, 
Mas angustias generales, 
Prestas e negras 905obras. 



Nin contenta de la vida 
De Ulises, vexada e triste, 
Poco a poco la (raxiste 
En manos del parri^ida 
Thelegono, non culpado. 
dQual dolor 

Fue semblante, nin mayor, 
Nin rey mas infortunado?.. 



LXX 



LXXV 



Ca dexo los que murieron 

En las lides, batallando, 

Del general non contando: 

Los sub nombres fantos fueron!. 

Los reyes e los senores 

Estos son: 

Diosses, la tal narration 

0yd e los sus clamores. 



Por otro modo a Theseo 
Ordenaste la cayda, 
Prorrogandole la vida 
Por engafioso rodeo. 
Despues que lo des^ebiste 
Con grand dapiio; 
Si Fedra I150 el engafio, 
Digno gualardon le diste. 



LXXl 



LXXVl 



FORT. tFue visto mas general 

Honor, triunpho, nin vittoria 
Nin de mas exgelsa gloria 
Real nin imper'ial, 
Qual yo fi^e a los Atridas 
E a los suyos?... 

BIAS Essos todos seanse tuyos, 
E sus muertes e sus vidas. 



La novedat hercuHna 
Que buscaste de su muerte, 
Quanto fue menguada suerfe 
E constellation malina!... 
El que tantos bienes fi^o 
Yo non se, 

Tu lo sabes, di tpor que 
Tal ingendio lo desfi^o?... 



DIALOGO DE BIAS CONTRA FORTUNA 



5oy 



LXXVll 



LXXXll 



Las culebras en la cuna 
Afogo; pues el leon 
El camino del dragon 
Fi^o: sabeslo, Fortuna: 
Los archadios lo llamaron; 
Los egipcios, 

Por sus claros exergi^ios, 
Es ^ierfo que lo adoraron. 



FORT. Essos fi^e vifforiosos 

En joven e nueva edaf. 

BIAS Si; mas a la vejedat 

iQuales fueron sus reposos? 
Ca si yo bien he sentido 
De sus genos, 
A estos feni^es o penos 
Siempre buscasfes ruydo. 



LXXVlll 



LXXXlll 



Los genfauros debello 
En favor de Perifheo, 
Las arpinas, que a Fineo 
Le robavan, assaefo. 
Ya de la troyana prea 
Muchos son 
Que fa9en la narration, 
E de la sierpe lernea. 



A los fines de la fierra 
Aun Uegaron tus invidias: 
Con todos los grandes lidias 
E les faces mala guerra. 
Desfos fueron Arfaxerxes 
Qyro e Poro, 
Abundanfe rey en oro, 
Asfiages, Dario e Xerxes. 



LXXIX 



LXXXIV 



Bien me dexara de Gre^ia, 
Farto de sus muchos males, 
Cuyfas, congoxas morfales; 
Mas quexarasse Boe^ia, 
Ca fue la peor Iracfada 
De tus manos 

Que region de los humanos, 
E mas desaventurada. 



De Sardanapalo e Nero 
dQue quieres decir, Forfuna? 
FORT. Que non he culpa ninguna 
Al segundo, nin primero. 
Oprobrio de los humanos 
Es fablar, 

Conferir nin platicar 
De tan malos dos tyranos. 



LXXX 



LXXXV 



Ya digo de los thebanos 
E de Cadino primero, 
Layo, e Edipo ter^ero 
E de los trisfes hermanos. 

FQRT. Non te pares^e que basta 
Que reynaron, 

BIAS Si; mas di como acabaron, 
E non dexes a Yocasta. 



Mas di de Tyestes e Atreo. 
E clamate de tus dapiios, ' 
Omes de fantos engaiios; 
E si quieres de Thereo. 
Yo los li^e generosos 
E reales: 

Ellos buscaron sus males, 
E sus casos lagrimosos. 



LXXXI 



LXXXVI 



FORT. 
BIAS 



Pues si de cartagineses, 
O affricos fablaremos, 
Ya lu sabes que sabemos 
Sus contrastes e reveses. 
iQuerras decir de Anibal? 
E como non?... 
Del e del prin^ipe Amnon 
E de su hermano Asdrubal. 



Essos que asy desgendieron 
De los culmenes reales 
E tronos ymperiales, 
Por verdat antes sobieron. 
Pues non es de humanidaf 
El posseer 

Todos tiempos en un ser 
Eterna prosperidat. 



24 



370 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



LXXXVll 



XCIl 



Nin por fanfo las devidas 

Gragias de las sus viftorias 

Loables famas e glorias, 

A mi, di, (iseran perdidas?,.. 

Ca la muerfe natural 

Es a fodos, 

Nin son con formes los modos 

De vueslra vida humanal. 



Nin creas me robaras 
Las lefras de mis passados, 
Nin sus libros e Ireslados, 
Por bien que jamas faras: 
E con fanfo, magiier preso 
En cadenas, 

Gloria me seran las penas 
E comer el ^ibo a pesso, 



LXXXVlll 



XClll 



Nin seria yo Forfuna, 
Nin prin^esa de planelas, 
Si las loviesse quiefas 
E yo fodos fiempos una. 
Mas de sus bienes e males 
Plaliquemos, 

Ca dubdo que los fallemos 
En el pesso ser eguales. 



Ca a mi non placen los premios 

Nin ofros gogos mundanos, 

Sinon los esloV^yanos, 

En compana de academics; 

E los sus jusfos precepfos 

Divinales, 

Que son bienes ynmortales 

E por los dioses eleftos. 



LXXXIX 



XCIV 



Ca las cosas son judgadas 
Por mas e mayores partes: 
Asy lo quieren las artes 
E las sgVcn^ias provadas. 
Fago fin a mi sermon, 
E sepas, Bias, 
Que yo quiero que fus dias 
Se fenescan en presion. 



Do se fallen los enxemplos 
De las quafro sanctas lumbres, 
E todas nobles cosfumbres 
E servigios de los femplos: 
E las sentengias de Tales 
E Chillon 

De Pitfaco e de Zenon, 
E sus doffrinas morales. 



XC 



XCV 



BIAS Bien quisiera me dexaras 
Contrasfar las lus excuses; 
Mas veo que lo refusas 
E del effeto desparas 
Con menagas de presiones 
Que me fa^es: 
Yo femo poco tus ha^es 
E tus huestes e legiones. 



E los dichos de Cleobolo, 
Commendando la jusligia, 
E Theophrasto de amigigia, 
E quanlo blasmo del solo, 
E quanto plogo verdat 
A Periandro, 

El fablar de Anaximandro, 
Que es de grand abtoridat. 



xa 



xcvi 



Ca si fu me prenderas, 
Busca en otro la desferra: 
Yo soy ya fuera de guerra, 
Nin pido lo que tu das; 
Ca son bienes a vicendas 
E fhesoros, 

Lucfos, miserias e lloros, 
Dissensiones e contiendas. 



E los estudios e vidas 
De Anaxagoras e Crates, 
Sueltos de todos debates 
De tus rique^as fingidas: 
E las leyes que dexo 
El espartano 

(Ca non son decreto vano), 
Quando fue do non torno. 



DIALOGO DE BIAS CONTRA FORTUNA 



571 



XCVII 

E muchas de las sentengias 
De Pytagoras, e! qual 
Fue de fodos prin9ipal 
Ynven(or de las s^Ven^ias; 
De los cantos e los cuenfos 
E sus actos 
E Famosos enigmatos, 
E fraudosos documenfos. 



Cll 

Ca anfes que se apartassen 
Las tierras del Ogeano, 
Ayre, e fuego soberano, 
E con forma se formassen, 
Un buifo e ayunfamiento 
Era fodo, 

E congregation sin modo. 
Sin ordenanga nin cuenfo. 



XCVlll 



cm 



E la clara vejedaf 

Del muy anciano Gorgias, 

E como fan luengos dias 

Passo con fanfa honestad. 

E las reglas d'Esfilbon, 

Mi verdadero 

Fie! amigo e compaiiero, 

E de mi mesma oppinion. 



E juntos e discordanfes 
Todos los quatro elemenfos 
En uno, mas desconfenlos 
De sus obras non obranfes 
Eran, e sin arfe alguna 
Nin un solo 

Rayo demosfrava Apolo, 
Nin su claridat la luna. 



XCIX 



CIV 



E las obras de Plafon. 
Principe de I'Academia, 
Que sin vejagion nin premia 
Eligio fal vani^ion. 
E las leyes ^elestiales 
Que trayo 

Aquel que las coloco 
En las menfes humanales. 



Mas natura nafuranfe, 
Sin rumor e sin rebate: 
Desvolvio tan grand debate 
E mando, como imperante, 
Que los ^ielos sus lumbreras 
Demostrassen, 
E por cursos s'ordenassen 
Las otras baxas espheras 



cv 



E muy muchas otras cosas, 
Despues de las absolutas 
Prosas, que son como frutas 
De dulce gusto sabrosas: 
E philosophos diversos 
E poetas; 

Fablas sofiles e nefas, 
Texidas en primos versos. 



E que la rueda del fuego 
La del ayre resceptasse. 
La qual el agua abragasse, 
Aquella la tierra luego. 
O muy util conjungion 
E concordanga, 
Donde resulto folganga 
E mundana perfection!... 



a 



cvi 



Donde se falla el processo 

De la materia primera, 

E como e por qual manera, 

Por orden e mando expresso, 

Aquel globo de natura 

O caos 

Fue dividido por Dios, 

Con tan diligente cura. 



E life los animales, 
Terresfres posseedores, 
E los peges, moradores 
En las aguas generales; 
E que el ayre res^ibiessen 
Las volantes 

Aves, e asy concordantes, 
Toda espejie produxiessen. 



572 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



evil 



CXll 



E solfo los quairo vienlos. 
Que se dlqtn prin^ipales. 
De los la^os cavernales 
E todos ympedimenfos. 
Euro consiguio la via 
Nabafhea, 

E la de Sy^ia Borea; 
Austro la de Mediodia. 



Si tu cancel fuesse, Bias, 
Como tu pides, por 9ierto 
Con mayor ra^on liberto 
Que presso le liamarias: 
Libros, nin lefras algunas 
Non esperes, 
Pues esfudia, si quisieres, 
Las tus fojas e colupnas. 



CVIIl 



CXlll 



Zefiro la de O^eano; 
E asy iodos espar^idos 
E por acfos divididos, 
Cru^an el 9erco mundano. 
Ca unos tiemplan la ^era 
De la pella; 

Per olros se pinfa e sella, 
E frahen la primavera. 



IIAS 



E muchos otros enojos 
Te fare, por te apartar 
Del go^o del estudiar. 
Dime, clleeras sin ojos?.. 
Democrito se cego, 
Desseoso 

Desfa vida de reposo, 
E Homero ^iego canfo. 



CIX 



CXIV 



Capaz e sando animal 

Sobre fodos convenia. 

Que foviesse mayoria 

E poder universal. 

Quiso queste fuesse el onbre 

Racional, 

A los celestes egual, 

Al qual 090 e puso nombre. 

cx 

E la bibliotheca mia 
Alii se desplegara; 
Alii me consolara 
La moral philosophia. 
E muchos de mis amigos, 
Mai tu grado, 
Seran juntos al mi lado, 
Que fueron tus enemigos. 

CXI 

E asy sere yo atento 

De todo en todo al estudio, 

E fuera deste tripudio 

Del vulgo, ques grand tormento. 

Pues si tal captividat 

Contempla9i6n 

Trahe, non sera presion, 

Mas calma e feli9idat. 



FORT. 



BIAS 
FORT. 
BIAS 
FORT. 



Los bienes que te de9ia 

Que yo levava conmigo 

Estos son (verdat te digo) 

E joyeles que traya; 

Ca sy mucho non m'engafio 

Todos estos 

Actores e los sus textos 

Entran conmigo en el bano. 

CXV 

E por fodos los dolores, 
Do!en9i3S e enfermedades 
E de quantas calidades 
Descrivieron los actores 
En toda la mede9ina, 
Passaras. 
Morire?... 

Si, moriras. 
Fazio ya. 

No fan ayna. 

CXVI 

Pues luego non seran tanfos. 
Si se podran comporlar. 
Que no den qualque logar. 
Sin lemer los tus espantos, 
A las mis contempla9iones: 
E las tales 

Me seran a todos males 
Suaves medica9iones. 



DIALOGO DE BIAS CONTRA FORTUNA 



37:b 



CXVll 



CXXII 



Nin piensses tan ma 1 armado 

Tii me falles de pa^iengia 

A toda grave dolen^ia, 

Que venga en qualquier estado. 

Nin me fallaria dino 

De mi nombre. 

Si non me fallasses onbre, 

E bafallador contino. 



Asy lo fi^o Cafon, 

Asy lo figo Anibal; 

Ca la pon^ona mortal 

Ovo por singular don. 

(Jevola non fi^o menos, 

Que a la pena 

Antevino de Porsena; 

Ca el fin es loor de buenos. 



CXVIll 



CXXllI 



FORT, Morir te conviene 

iO Bias! a manos mias. 

BIAS Cuydava que me degias 

Tal cosa que tarde aviene, 
O contingente de raro; 
Ca la muerte 
Es una general suerfe, 
Sin deffensa nin reparo. 



E con este mesmo ^elo 
Se dieron por sacrifi^io 
El animoso Domigio 
E el continente Metello, 
Si Qesar los resgebiera 
Al espada; 

Pues de mi non dubdes nada 
Me r effuse la carrera. 



CXIX 



CXXIV 



O Forfuna! .. tfu me quieres 
Con muerte fa^er temor, 
Ques un tan leve dolor 
Que ya vimos de mugeres, 
Fartas de ti, la quisieron 
Por partido?... 
Mira lo que figo Dido, 
E otras que la siguieron. 



Ca si mal partido fuera 
Yo non te lo demandara, 
Nin creas vuelva la cara 
Porque digas: iMuera, muera! 
Mas sea muy bien venida 
Tal senora; 

Ca quien su venida llora, 
Poco sabe desta vida. 



cxx 



cxxv 



Non fue caso pelegrino: 
Que ya Porgia prafico, 
E sin culpa se mato 
La muger de Colatino. . 
Bien asy fi^o Daymira 
E Yocasfa; 

Ca gerfas quien la conlrasta, 
Corta e debilmente mira. 



Ya sea que los errores 

En propria lengua ensordescan 

E por Ventura m'empescan 

En ojos de los lettores, 

Muy lexos de vanagloria 

Nin extremo, 

Te dire por que non temo 

Pena, mas espero gloria. 



cxxi 



CXXVI 



Pues si la tal eligieron 
Por mejor los feminiles 
Animos, di, los viriles 
iQue faran?... Lo que figieron 
Muchos otros: resgebiria 
Con pagiengia 
Sin punto de resistengia, 
E oso degir, pedirla. 



Yo fuy bien pringipiado 

En las liberales artes, 

E senti todas sus partes; 

E despues de grado en grade 

Oy de phisolophia 

Natural, 

E la ethica moral, 

Ques duquesa que nos guia. 



374 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



CXXVll 



CXXXII 



E vi la ymagen mundane, 
Las sus regiones buscando, 
Muy grand parte navegando, 
E a veces por fierra liana; 
E llegue fasfa Caucaso, 
El qual fierra 

Tan grand parte de la tierra, 
Ques admirativo caso. 



En la guerra diligente 
Fuy quanfo se conveni'a: 
Qibo e sueno perdia, 
Por fa^erla sabiamente. 
Bien use maneras fictas 
Por vender. 

Que, loando mi proveher, 
Se leen e son escriptas. 



CXXVIIl 



CXXXIIl 



A donde amuestra Hiarca 

El su natural fhesoro 

En cadira o trono de oro; 

Donde res^ebio mi archa, 

Util e muy salda prea 

Contra ti: 

E parfime desde alii 

A la fuenfe tantalea. 



Pero solamente baste 
(Fuera por mar o por tierra) 
Que yo nunca fi^e guerra, 
Fortuna, si bien miraste; 
Nin las seiias de mi haz 
Se movieron, 

Nin batallas me ploguieron, 
Sinon por obtener paz. 



CXXIX 



CXXXIV 



£ vi las alexandrinas 
Colupnas que son a Oriente, 
E las Gades del Poniente, 
Que Uamamos herculinas. 
Las provingias boreales 
Vi del todo, 

E por esse mesmo modo 
Fije las fierras australes. 



Pues asy pagificada, 
Plogo a la nuestra ^ibdat 
En una conformidat 
Fuesse por mi gobernada. 
Principe de los togados 
Me figieron, 
E total cura me dieron 
De todos los (res Esfados. 



CXXX 



CXXXV 



E quando ya retorne 

En Ypremen, patria mia, 

Segunt la genealogia 

Donde yo pringipie, 

A las armas me dispuse 

Guerreando; 

E dire como, abreviando, 

Porque dilation s' excuse. 



Sin punto de resisten^ia 
A^epte la seiioria: 
Plogome la mayoria, 
Plogome la preheminen^ia, 
Non creas por ambition 
Nin dominar; 
Mas por regir e judgar 
Parejo, por la ra^on. 



CXXXl 



CXXXVl 



Debelle los megarenses, 
Muy fero9es enemigos: 
E despues los fi^e amigos 
De los nuestros ypremenses, 
Mesclando con el espada 
Benefijios: 

Que son loables offigios 
E obra muy commendada. 



Con amor e diligengia 

Honor e solepnidades 

Contracte las deidades 

E devida reveren^ia: 

E a los conscriptos padres 

\cate; 

Mantuve verdat y fee, 

Honre las antiguas madres. 



" DIALOGO DE BIAS CONTRA FORTUNA " 



375 



CXXXVll 

A mi ver, fi^e justi^ia 
A todos generalmente: 
Non me cure del polente, 
Nin fige del ami^igia. 
Fuy las sobornagiones, 
Como fuego: 

Nunca (196 mal por ruego, 
Nin dilate las actiones. 



CXLIl 

Asy recobre yo a mi. 
Que non fue poco recaudo, 1 
E lloro el iiempo passado 
Que, por mi culpa perdi: 
Ca yo non se fal ninguno 
Que mandando, 
Viva, sinon frabajando, 
Nin de cuydados ayuno. 



CXXXVlll 

Non puse espagio ninguno 
Enfre mis fechos e ajenos, 
Nin los mire punto menos 
Que si fuessen de consuno. 
E quando los gibdadanos 
Debatieron, 

Digan si jamas me vieron 
Torger nin por mis hermanos. 



CXLlll 

Despues que me recobre, 
Obtuve generalmente 
El amor de foda genfe: 
Mira quanfo bien gane!... 
Non quise grand alcavela, 
Nin extremos: 
En fiempo levante remos 
E cale manso mi vela. 



CXXXIX 

A los huerfanos sostuve, 

A las viudas deffendf, 

Non me acuerdo que offendi 

Nin denegue lo que tuve. 

E si sobre mio e tuyo 

Altercaron 

E delanle mi allegaron, 

A todo ome di lo suyo. 



CXLIV 

Nin fe piensses que ya miro 
A los que me van delanie, 
Nin les faga mal semblante; 
Antes si querras, me giro, 
Porque passe quien quissiere: 
Quel honor 
Es prea del honrador: 
Errara quien al dixiere. 



CXL 

Fuy los ayuntamientos 

De las gentes que non saben: 

Non me euro que me alaben, 

E pospuse sentimientos. 

De las cosas non bien fechas 

Que me fa^en, 

Pla^eme si las desfa^en 

Per non ser obras derechas. 



CXLV 

Ca tu nunca fa^es mal 
A los malos, por sus males, 
Nin derribas mas los tales; 
Mas a todos por egual. 
E los que vees prosperados 
E sobidos, 

Aquellos son impremldos, 
Destruydos e assolados. 



CXLI 

Asy andando e leyendo 

E por discurso de edaf, 

Vista la tu calidat 

E tus obras conos^iendo; 

Dexe las glorias mundanas 

E sus pompas. 

Que son, como son de trompas, 

E las sus rique^as vanas. 



CXLVl 

FQRT. Bias, tu usas daquellas 

Platicas de los culpados. 

Que quando son condepnados, 

Con aparentes querellas 

Entretienen el verdugo. 

Per fuyr 

EI doloroso morir, 

Ques abominable yugo. 



1 El Cancionero de Jxar, segun Amador, frae recabdo: mejor leccion, a mi entender, aunque 
la rima sea asimismo bastante incorrecta. 



376 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



CXLVll 



CLIl 



BIAS Gozase la humanidaf, 

Desque triunphas del triunphante; 

E pues non eres bastanle 

De exerger tu criieldat, 

Muesfro por que non lo fa^es 

Nin jamas 

Lo fe9iste, nin faras; 

Pues non cale que amena^es. 



Ca si las fablas vigor 
Han, asy como lo muestras, 
A las animas siniestras 
Es tal terror o temor: 
Non a mi, ca yo non temo 
Sus tormentos; 
Mas passar con ios exentos 
A vela fendida o remo. 



CXLVIII 



CLIII 



FORT. Di, dnon femes las escuras 
Grufas o bocas de averno?. 
Non lerres^es el infierno 
E sus lobregas fonduras?... 
Non terres^es Ios terrores 
Terres^ientes?... 
Non ferresges Ios femienles 
E temerosos temores?... 



FORT. En el proffundo del huerco 
A do tu non cuydas. Bias, 
Asy como vogerias 
Impiden el passo al puerco, 
Te fare penar ^ient aiios, 
Denegado 

Que non seas sepultado, 
Porque non queden tus dapnos. 



CXLIX 



CLIV 



Di, (inon temes Ios bramidos 
De la entrada tenebrosa, 
Nin de la selva espantosa 
Los sus canes e ladridos? 
Temer se deven las cosas 
Que han poder 
De nugir e mal fa^er: 
Otras non son pavorosas. 



BIAS O quanlo ligeramente 
Con la buena confian9a 
Passa qualquier fribulan^a 
E quassi de confinente !... 
Pues ya prueba, si pudieres, 
De nu^irme; 
E non creas reducirme 
A tus frivolos quereres 



CL 



CLV 



FORT. Ya las terresgo Theseo 
E dubdolas el Al^ides, 
Duques experlos en lides, 
E temiolas Peritheo. 

BIAS Di9es quando Proserpina 
Fue robada?... 
Non §096 dessa vegada 
La congregation malina. 



Sea la perturbation, 
Empachos o detenengia, 
Contrasfes o resisten^ia 
Como tu diges, o non; 
Ca disuelto de las ligas 
Corporales, 

Non temo ya algunos males 
Contraries, nin enemigos. 



CLl 



CLVI 



FORT. De Ios dioses gelestiales 
Las estygias son temidas: 
Non temes las Eumenidas, 
Nin Ios monstruos ynfernales, 
Nin Ios ojos inflamados 
De Charon? 

BIAS Non, nin toda la region. 
Do se penan Ios culpados. 



Mas dexada la siniestra 
Carrera, do Ios culpados 
Cruelmente son crugiados, 
E prosiguiendo la diestra, 
Mirare con ojo fixo 
El ardor 

Del que, sin algund temor. 
Ha fecho mal o lo dixo. 



*' DIALOGO DE BIAS CONTRA FORTUNA 



377 



CLVII 



CLXll 



E la suelta mangebez 

De los tytanos, gijjanfes 

Impremidos o penanfes 

De la non sana vejez; 

Porque soberbios templaron 

Offender 

Al tonante Jupiter, 

Lo qual de fecho assayaron. 



Nin las vo9es de Phlegias 
Me faran algund espanfo, 
En aquel horrible canto, 
Que todas noches e dias 
Fagen los que corrompieron 
Sus deodos, 

E por otros tales modos 
A los dioses olTendieron. 



CLVIII 



CLXlll 



E los Aloydas que fueron 
De tan extrema grandega. 
Que por su grand forfalega 
Se cuydaron e creyeron 
Las gelestiales alfuras 
Corromper, 
Muy dinos de poseer 
Las fartareas fonduras. 



E los giclopes dexados 

En los sus ardientes fornos, 

Salire por los adornos 

Verdes e fertiles prados. 

Do son los campos rosados 

Eliseos, 

Do fodos buenos desseos 

Digen que son acabados. 



CLIX 



CLXIV 



E punido Talamona 
De la misma punigion; 
Porque la veneration 
Deifica se ragona 
Usurpar quisso, ironando 
En el Ida, 

Donde le tajo la vida 
El Alfo, fulgureando- 



Do cantando, tane Orpheo, 
El sagerdote de Thragia, 
La lira con tanta gratia, 
Ca se cuenfa su desseo. 
Ya se obtuvo de Qerbero 
Libertando 

Euridige, como e quando 
Bien es cuento plagenfero. 



CLX 



CLXV 



E las entranas de Tygio, 
Que por el buytre roidas 
Son e nunca despendidas, 
Pena de su malefigio: 
E los laphitas temientes 
La grand peiia. 
Que en somo se les despena, 
Al creer de todas gentes. 



Desta tierra su appariengia, 
Segunt que se gertifica 
Por muchos e tesfifica, 
Es de muy grand exgellengia; 
E pintura tan fermosa. 
Que bien muestra 
Ser fabrica de la diestra 
Sabia mano, e poderosa. 



CLXI 



CLXVI 



Nin seran a mi vedadas 
Per mis deligias nin males, 
De las furias infernales 
Las mesas muy abastadas: 
Nin asy mesmo los lechos 
Bien ornados; 

Ca non fueron quebrantados 
Por mi los sanctos derechos. 



Alii las diverssidades 
Son tantas de las colores, 
Recontadas por auctores 
De grandes auctoridades: 
Ca estas nuestras pinturas 
Qerca dellas. 

Son como lumbre d'eslrellas 
Antel sol en sus alfuras. 



378 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



CLXVll 



CLXXII 



En aquellas praderias 

E plani^ies purpuradas 

Di^en que son colocadas, 

A perpetiiales dias, 

Las personas, que fuyeron 

Los delittos, 

E los reclissimos rifos 

Guardaron e manfovieron. 



E fodas las nobles antes 
E por metropologia 
Las regan con alegrfa, 
Todas juntas e por paries. 
E con luengas vestiduras 
Gravedat 

Muestran, con grave honestal 
Las sus commendables curas. 



CLXVIII 



CLXXIIl 



Esfas genles exemidas 
Son de las enfermedades: 
Han prorrogadas edades, 
Demas de las nuestras vidas. 
Son de mas vivos senfidos 
E saber, 

Mas prestos en dis^erner. 
En 3US fablas mas polidos. 



Hanse alii piadosamente 
Todos los tiempos del afio: 
Frio non les fa9e dafio, 
Nin calor por consiguiente: 
De guissa que los fructales 
Que alii viven, 
Segunf cuentan e descriven, 
Son por verdor inmortales. 



CLXIX 



CLXXIV 



Selvas en esta region 
• Son e florestas fermosas: 
De fructales abondosas, 
Floresgen toda sagon. 
Aguas de todas maneras, 
Perenales 

Fuentes e rios cabdales, 
E muy fertiles riberas. 



Otros siguen los venados, 
Passeando las veredas 
So las frescas arboledas; 
E por los altos collados 
Con diverssidad de canes 
Su querer 
Satisfa^en a placer, 
Sin congoxas nin afanes. 



CLXX 



CLXXV 



Eridano mansamente 

Riega toda la montafia. 

Sin reguridat nin saiia, 

Mas con un curso pla^iente: 

Cuyas ondas muy suaves 

Fa^en son, 

E dulge modulagon 

Con los cantos de las aves. 



E si fueron cagadores, 
Alii de todas maneras 
Fallan ca^as plan^enteras, 
Nobles falcones e a9ores. 
Otros corren a tablados 
E otros dangan, 
E todas cosas alcan^an, 
Sin astu^ia nin cuydados. 



CLXXI 



CLXXVl 



E aquellos mesmos ofifi^ios 

Qu'en esta vida siguieron, 

Quales e mas les ploguieron. 

Son alii sus exer^igios: 

Los unos con instrumentes 

E cantares 

Cantan loores solares, 

E otros se muestran s^ientes. 



Aun son alii fabricados 
Templos de mucha ex^ellen^ia, 
Dioses con grand eminen^ia 
Destas gentes adorados. 
Unos con otros confieren 
Las respuestas 
Muy giertas e manifiestas 
Daquello, que les requieren. 



•' DIALOGO DE BIAS CONTRA FOKTUNA 



379 



CLXXVll 



CLXXIX 



Quales el Febo e Diana, 
En la insola Delphos 
Nasgieron ambos a dos 
£ la su lumbre diafana, 
Digen ser visfos alii 
Actualmente, 
Vitforiosos del serpiente 
E de Adeon ansy. 

CLXXVIII 



Esfe camino sera 
Aquel, que fare yo Bias 
En mis posfrimeros dias. 
Si te plage o pessara, 
A las bienaventurangas; 
Do cantando 
Vivire, siempre gogando, 
Do gessan fodas mudangas. 

CLXXX 
FIN E CONCLUSION 



Mas a la nuestra morada, 
Do las animas bendiias 
Tienen sus sillas conscripfas, 
Mas de lueiie es la Jornada: 
Que son los gelestes senos 
GlorYosos, 

Do triunphan los virfuosos 
E buenos en todos genos. 



Yo me cuydo con ragon, 

Mera justigia e derecho, 

Averte por safisfecho: 

E asy fago conclusion, 

E sin vergijenga ninguna 

Tornare 

Al nuestro thema, e dire: 

(iQues lo que pienssas, ForJuna? 



APfiNDICE II 



DOCTRINAL DE PRIVADOS" 



FECHO A LA MUERTE DEL MAESTRE DE SANCTIAGO DON ALVARO DE LUNA; 
DONDE SE INTRODUCE EL AUTOR, FABLANDO EN NOMBRE DEL MAESTRE 



1 

Vi (hesoros ayunfados 
Por grand dano de su dueno: 
Asy como sombra o sueno 
Son nuestros dias confados. 
E si fueron prorrogados 
Por sus lagrimas a algunos, 
Destos non vemos ningunos, 
Por nuestros negros peccados. 



IV 

\0 fambre de oro rabiosa!... 
iQuales son los coragones 
Humanos, que fu perdones 
En esfa vida enganosa?... 
MagiJer farfa, querellosa 
Eres en todos estados, 
Non menos a los passados 
Que a los pressenfes dapnosa. 



II 

Abrit, abrit vueslros ojos: 
Genfios, mirat a mi: 
Quanfo visfes, quanto vi 
Fantasmas fueron e antojos. 
Con trabajos, con enojos 
Usurpe lal senoria: 
Que si fue, non era mia, 
Mas endevidos despojos. 

Ill 

Casa a casa iguay de mi!.., 
E campo a campo allegue: 
Cosa agena non dexe; 
Tanto quise, quanfo vi. 
Agora, pues, vef aqui, 
Quanto valen mis riquegas, 
Tierras, villas, fortaie^as, 
Tras quien mi iiempo perdi!. 



V 

tQue se figo la moneda 
Que guarde, para mis danos, 
Tantos liempos, tantos anos... 
Plata, joyas, oro e seda?... 
Ca de todo non me queda 
Sinon este cadahalso... 
Mundo malo, mundo falso, 
Non es quien contigo pueda!. 

VI 

A Dios non refferi grado 
De las gra^ias e mer^edes. 
Que me fi^o quantas vedes, 
E me sostuvo en estado 
Mayor e mas prosperado. 
Que nunca jamas se vio 
En Espaiia, nin se oyo 
De ningund otro privado. 



382 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



Vll 



Xll 



Pues vosotros que corredes 
Al gusfo deste dulgor, 
Temef a Nuesiro Senor..., 
Si por venfura queredes 
Fabricar vuesfras paredes 
Sobre buen ^imiento aosadas; 
E seran vuestras moradas 
Fuerfes, Rrmes, non dubdedes. 



Lo que non fi^e, facet, 
Favoridos e privados: 
Si qu2redes ser amados, 
Non vos teman, mas temel. 
Templat la cupida sef; 
Consejat reftos juy^ios; 
Esquivaf los perjudigios; 
La ragon obedesge!. 



Vlll 



XIII 



Guardalvos de mal vivir, 
Pues canes a noche mala 
Non ladran, nin es quien vala, 
Si Dios lo quiere punir. 
tQue OS presta el refuyr 
Nin conirasfar a su yra?... 
Si s'aluenga, non se lira, 
Nin se puede resistir. 



Ca si fueredes medidos 
En resgebir, non dubdedes 
Con mucha ragon faredes 
A los otros comedidos. 
Los discrefos e senfidos 
Pediran, quando sirvieren: 
Los ofros, quando pidieren, 
De poco les soys tenidos. 



\x 



XIV 



Ca si fuy deshonesfado, 
O si quise proveer, 
Bien se me deve creer; 
Mas contrastar lo fadado, 
O forgar lo ques forgado 
A Dios solo pertenesge; 
Pues quien non se lo meresge, 
Passe por lo destinado. 



Por fanfo lo que dire, 
Genfes de la nuesfra Esperia, 
Agerca desta materia, 
Aveflo como por fee. 
De iodos me ensefioree 
Tanfo, que de mi sefior 
Cuydava ser el mayor, 
Fasta que non lo cuyde. I 



XV 



Deste favor cortesano 
Lo que nunca sope, se: 
Non adverti nin pensse 
Quanto es caduco e vano. 
Asy que de llano en llano. 
Sin algund temor nin miedo, 
Quando me dieron el dedo, 
Abarque toda la mano. 



Aristotiles non creo 
Sintio de philosophia, 
Euciides de geomefria 
Nin del gielo Tholomeo: 
Quanto desto devaneo, 
Si queredes bien mirar 
E vos puedo demostrar, 
Nin de la musica Orpheo. 



X] 



XVI 



Mal jugar fage quien juega 
Con quien siente, magiier calle: 
De lo que figo en la calle 
iQuien es el que se desniega?.. 
Ambigion es cosa giega 
E resgibo dissolutto: 
Poder e mando absoluto, 
Fi de madre es quien lo niega. 



Privado fovo Abraham, 
Magiier sanclo patriarcha; 
Privado tovo el monarcha 
AssiJero, que fue Aman: 
E Joad, su capitan, 
Privado fue de Davit; 
Mas de todos, me decit: 
iQuales se me egualaran?... 



DOCTRINAL DE PRIVADOS 



383 



;cvii 



XXII 



Ca fodos los que privaron 
Con senores e con reyes, 
Non usaron tales ieyes 
Como yo, nin dominaron 
Por {al guissa, nin mandaron 
En ^evil nin criminal 
A lodos en general, 
Nin piensso que lo penssaron. 



Esfa es egual menssura, 
Pero non dina querella: 
La ragon asy lo sella 
E lo afirma la escripfura. 
Piensse foda cnafura 
Que segunf en esla vida 
Midiere, sera medida, 
De lo qual este segura. 



xwm 



XXIII 



Todo ome sea confenfo 

De ser, como fue su padre; 

La muger, quanlo su madre, 

E sera devido cuenfo. 

Bien permifo, si buen vienlo 

Le viniere de privanga, 

Lo res^iba con femplan^a. 

Con sesso, e pesso e buen Uento. 



Fuy de la caridaf 
E caridad me fuyo: 
iQuien es el que me siguio 
En fanfa nes?essidat?... 
Buscades amor?... amat. 
Si buenas obras, fa^ellas: 
E si malas, afendeUas 
De ^ierta ^ertinidat. 



XIX 



XXIV 



E quiera la mediania 
De las genfes e segure 
Non le plega, nin procure 
Exfrema soberania. 
Ca sea por albaquia 
O sea confando luego, 
De raro passa tal juego, 
Sin pagar la demasia. 



Ca si lo ajeno fome 
Lo mio me tomaran: 
Si male, non fardaran 
De mafarme, bien lo se. 
Si prendi, por tal passe; 
Maltray, soy mallraydo; 
Anduve buscando ruydo, 
Basta assaz lo que falle. 



XX 



XXV 



dQue dire, sinon temedes 
Tan grand eclipse de luna 
Qual ha fecho la forfuna, 
Por tal que vos avisedes?. 
Fige gra9ias e mer^edes, 
Non com! solo mi gallo; 
Mas ensillo mi cavallo 
Solo, como todos vedes. 



Pues el sotil palagiano 
Quanto mas e mas privare, 
Por tal yerro no desvare, 
E sera consejo sano. 
Ex^esso lugilTerano 
Ya vedes romo se paga; 
E quien tal bocado traga, 
Gormalo tarde o temprano. 



XX\ 



xxv\ 



Pero bien lo meres^i, 
Pues a quien tanto me fi^o, 
Fi^e por que me desR^o: 
Tanto m'ensoberbesQi!.., 
Pues si yo non refferi 
Las gragias que me fi9ieron. 
Si non me las reffirieron, 
Non pida lo que no di. 



Aun a vuestros companeros, 
Amigos e servidores, 
Quanto mas a los senores. 
Set domesticos, non fieros. 
Ca nuestros viejos primeros 
Di9en sufrense las cargas; 
Pero non las sobrecargas 
Nin los pessos postrimeros. 



384 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



XXVll 



XXXII 



.Son diverssas calidades: 
Non menos en los mayores 
Qu'en medianos e menores, 
Hay grandes conlrariedades: 
Pues, privados, que privades 
Estudiaf en las seguir; 
Ca non se pueden servir 
Mejor que a sus voluntades. 



Quanfo la benefi^en^ia 
Sea dina de loar 
En los que tienen logar, 
Pruevolo con la experiengia. 
Es otra mayor sapien^ia 
Que solo por bien fablar, 
Obfener, aver, cobrar 
General benevolen9ia 



XXVIII 



XXXllI 



Unos quieren repossar, 
A ofros platen las guerras, 
A ofros campos e sierras, 
Los venados e cagar. 
Justas olros tornear 
Juegos, deleytosas dan9as; 
Otros tiempos de bonanzas, 
Sacrifi9ios contemplar. 



Mai fager ni mal degir 
No son honestos servi^ios: 
Que non se Ilaman officios 
Los que muestran bien vivir. 
Osatlos redargiiyr, 
En los consejos esfrechos, 
Todos fechos non bien fechos 
E dinos de corregir. 



XXIX 



XXXIV 



Dexat vuestra voluntal, 
E faget sus voluntades, 
Aquellos que desseades 
Favores, prosperidat, 
Honores e ufilidat: 
Mas guardat e non querades 
Exlremas extremidades; 
Mas siempre vos moderat. 



E guardat que los servi^ios 
Sean bien remunerados; 
Punidos e castigados 
Los yerros e malefigios: 
Tales obras son officios 
De los que sirven senores: 
A mayores e menores 
Abreviaf los benefigios. 



XXX 



XXXV 



Ca si vos plajc rajon, 
De lo tal seres contentos: 
Quanto lugen los augmenfos 
Tornados por opinion!... 
Refrenevos discregion, 
Apartatvos de tal fanga: 
Que si entra por la manga: 
Sale por el cabegon. 



Consejat que los judgados 
Sean por grand elecgion: 
Non se den por gualardon 
De servigios, nin rogados. 
Sean legos o lefrados; 
Mas tales que la ragon 
Non tuergan por affection, 
Por miedo, nin sobornados. 



XXXI 



XXXVl 



Los vuesfros ragonamientos 
Sean a loor de todos: 
Que son muy utiles modos 
Para los reyes contentos. 
E seran buenos gimientos 
De amor e Je lealtat, 
Gasa de seguridat, 
Firme contra todos vienfos. 



Aqui se me descobrieron 
Erradas e todas menguas: 
Tenet lo que vuesfras lenguas 
Juraron e prometieron. 
Ya vedes si me nasgieron 
Passafiempos, dilagiones: 
Todas genles e nasgiones 
Obras quieren e quisieron. 



DOCTRINAL DE PRIVADOS 



i83 



XXXVII 



XLll 



Mas vale non presfamente; 
Ca 5/ con mucha pere^a, 
Pierde guslo de franque^a 
E muestra que se arrepiente. 
El liberal non consienfe, 
Nin la {ardan^a le plage; 
Ca desfage lo que fage, 
E desplage a toda genfe. 



A lodos los gelesdales 

Por orden de iheologia, 

A la sacra gerarchia 

E coros angelicales, 

En especie e generales, 

Los finojos enclinados, 

Vos confiesso mis peccados 

Morfales e venVales. / 



XAXVIU 



xuw 



Contractar e confferir 
Con vueslros e con ajenos 
Elegir siempre los buenos 
Donde se deven seguir; 
Bien fager e bien degir; 
Ca sean mogos o viejos, 
Tales son los sus consejos, 
Qual es dellos su vivir. 



E a vos, que las humanales 
Vestiduras resgebistes 
E velando conseguistes 
Las sessiones eternales, 
Mis obras forpes e males 
Confiesso, Irisle gimiendo, 
E los mis pechos firiendo. 
Dire quantos son e quales. 



XXXIX 

Fasla aqui vos he contado 
Las cabsas, que me han {raydo 
En fan esfrecho parfido, 
Qual vedes que soy llegado. 
Agora, pues, es forgado 
De fager nueva carrera, 
Mudaremos la manera 
Del progesso progessado. 



XLIV 

De los fus diez mandamienfos, 
Senor, non guarde ninguno. 
Nin limosnas nin ayuno, 
Nin quaresmas nin advienfos: 
Nin de tales documentos, 
Puesfos so chrisfiano yugo, 
Non los fige nin me plugo, 
Mas fodos fus vedamienfos. 



CONFESSION 
XL 

Ca si de los curiales 
Yerros tanfo me reprehendo, 
iQue fare, si bien lo entiendo, 
De mis peccados morfales?... 
Ca fueron fanfos e tales 
Que, sin mas defenimienfo, 
Non dubdo mi perdimienfo, 
Senor, si fu non me vales. 



XLV 

A qualquiera peccador 
O que mas o menos yerra, 
Un peccado le da guerra 
O se le fage mayor. 
A mi qual sea menor 
De los siefe nos lo se; 
Porque de fodos peque 
Egualmente, sin femor. 



XLI 



XL VI 



Pues yo, peccador errado 
Mas que los mas peccadores, 
Mis delictos, mis errores. 
Mis grandes culpas culpado 
Confiesso, muy enclinado 
A fi, Dios, Eferno Padre, 
E a la tu bendita Madre, 
E despues de grado en grado. 



Non minisfro de jusfigia 
Eres tu, Dios, solamenfe; 
Mas perdonador clemenfe 
Del mundo por amigigia. 
Mi soberbia y mi cobdiga, 
Ira e gula non fe niego, 
Perega, lasgivo fuego, 
Envidia e toda mali^ia. 



25 



386 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



XLVll 

Los menguados non Parte: 
Alguno, si me pidio 
De vesfir, non lo fallo, 
Nin los pobres re^epte. 
Captivos non los saque, 
Nin los enfermos cuylados 
Fueron por mi visitados, 
Nin los muerfos sepulfe, 

XLVlll 

^ierfamente fantos males 
Fi^e, que solo penssarlos 
Muero tque sera penarlos, 
Generates e espe^iales?... 
Passos, puentes, hospitales 
Donde fuera menester, 
Se quedaron por fa^er, 
Pares^e por las seiiales. 

XLIX 

Cay con los que peccaron; 
Pues levanfeme, Senor, 
Con los que con grand dolor 
Absuelfos se levanfaron. 
Misericordia fallaron 
Aquellos que a fi vinieron, 
E sus culpas ie dixieron 
E gimiendo, las lloraron. 



Grandes fueron mis peccados. 
Grand misericordia pido 
A ti, mi Dios infinydo, 
Que perdonas los culpados. 



Quanlos son canoni9ados 
E vueUos de perdition. 
Solo por la ^onfrigion 
Son sancfos sanclificados. 

LI 

Non desespero de fi, 
Mas espero penifen^ia; 
Ca mayor es lu dementia 
Que lo que te meres^i. 
En maldaf envejes9i; 
Mas demandote perdon: 
Non quieras mi dapna^ion, 
Pues para peccar nas^i. 

Lll 

Mas sea la conclusion 
Que de fodos mis peccados, 
Confessados e olvidados, 
Quanfos fueron, quanlos son, 
Seiior, te pido perdon: 
E a vos, maestro d'Espina, 
Honesta persona e dina, 
De su parte absolution. 



CABO 

Llll 

Cavalleros e perlados, 
Sabef e sepa todo onbre 
Queste mi sermon ha nombre: 
Doctrinal de los privados. 
Mis dias son ya llegados 
E me dejan dende aqui; 
Pues rogaf a Dios por mi, 
Genles de todos eslados. 



APENDICE III 



"NUEVO DOCTRINAL DE PRIVADOS" 



OTRAS COPLAS DEL DICHO SENOR MARQUES SOBREL MESMO CASSO 



De fu resplandor o Luna 
te ha privado la forluna. 



O luna mas luminossa 
que !a lus meridiana 
claregiente rradiossa 
prepofenfe ssoberana 
tu claror universal 
por el mundo era sonado 
vn ser atan prosperado 
no vio onbre ferrenal. 



Diote casfillos y villas 
muchas fierras y fibdades 
grandes genfes y quadrillas 
onores y dinidades 
y tesoros ynffinifos 
y el Vniverso mando 
de su corona tirando 
por modos muy esquisifos. 



O luna quen loda Espana 
los tus rrayos Ira^endian 
de fu mirable ITasafia 
ynfinitos deparlian 
tu prolongado durar 
non se falla por estoria 
nin por antigua memoria 
se podria memorar. 



O luna en conclusion 
de foda su gran pofen^ia 
alta sin conparagion 
se priuo sin reueren^ia 
de lodo enferamenfe 
a fy solo enbissHo 
sola pluma le quedo 
a firmar lo a ly plasiente. 



O luna en quanto grado 
fus prin^ipios son sabidos 
y fu pobre y baxo esfado 
por notorios son avidos 
pues mira quan eleuada 
de ynmensa prosperidad 
fe subio la magesfad 
con consfan5ia prolongada. 



O largueza ynesfimable 
del mananimo serior 
o yngrafa muy danable 
condigion del sseruidor 
o ynefable cosfan^ia 
y virfud del dominanfe 
o siruienfe arroganfe 
fircundado de jacfancia. 



388 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



O del mal rrecono^er 
de Ian grandes benefigios 
y peor regrade^er 
con rreseruadcs scruigios 
conmo qiiier que sea noforio 
lodo lo que aqui dire 
pero a largo trafare 
pop mi brcue reportorio. 

Pop nueue vsos y modos 
le plogo regpade^ep 
eslos benefi9ios lodos 
los quales quiepo poner 
pop que ssea cono^ida 
la sobepana jusii9ia 
nyan los buenos Iefi9ia 
y los malos mala vida. 



PRIMERO : 



QUARTO : 

El su pafpimonio esfenso 
de mar a map dilaJado 
y su podepio ynmenso 
ppico lleno y abasfado 
le fesisfe enajenap 
y parlip de su corona 
su yluslrisima pepsona 
costpeniste a mendigap. 

QUINTO : 

Los dones que la nalupa 
otopga a fodo animal 
en que loda criatupa 
pc^ibe goso especial 
soiaz de mugcp y fijos 
le fesysle abopreger 
pop sobrado engrande^er 
y fasep condes lus lijos. 



Ln su alma virtuosa 
le fesisfe encapgap 
la carga muy onerosa 
non dubdaua su pensar 
juramenfos cada dia 
pop vapias cabsas preslando 
aquellos no bien guardando 
soberano de fu popfla. 



SSEGUNDO : 



SSESSTO: 

Tanbien el fpanco aluedrio 
que Dios a lodos concede 
de que con su poderio 
a ninguiio pelp09ede 
lod'aqueste le priuaste 
negando la liberlad 
y de libepalydad 
del fodo lo despojasfe. 



La su fama glopiosa 
pop el mundo ppesonanle 
a los malos pauoposa 
a los buenos gpafulanfe 
pop fi fuepa dinigpada 
pop miserable manepa 
fanfo que con rason era 
su ppesona murmurada. 



SSETENO : 

A sus subdifos leales 
alongar de sy cabsasfe 
parienles y nafurales 
de sus Reynos desfeppasfe 
pop fragar sus posesiones 
con gapganfa ynsagiable 
pues'^'quiero me sep callable 
de las muerfes y prisiones. 



TERQERO : 

EI su esfado Real 
exgelso mapauilloso 
muHcho mas que ynperial 
prefulgenfe podeposo 
de fodo lo desfesisfe 
pop sobpado en fi fazep 
y quan mal safisfazer 
en aqueslo presomisfe. 



OTAUO : 

Pop esfo non pepdonasfe 
a los pueblos fafigar 
fodas genfes abaxasfe 
syn fe nunca sa^iap 
pop fy giepfo desip quiero 
agopa de llano en llano 
lo quel antiguo romano 
oso esdamap ppimero. 



" NUEVO DOCTRINAL DE PRIVADOS " 



b&9 



NOUENO : 

Desterraste lealtad 

de los lymisfes yspanos 

rroca de seguridad 

de los Reyes castellanos 

fidelidaf yncrepando 

y en pre^io vil feniendo 

la delectation queriendo 

y aquella apremiando. 

Detestable yngrafitud 
condigna de puni^ion 
madrastra de la virtud 
carrera de perdigion 
o rrayz de fodos vigios 
de Dios mucho aborre^ida 
causaste la gran cay da 
jelebrada en los juysios. 

Lu9ifer soberuioso 
quisso conquerir su sylla 
al trono muy glorioso 
del que por gran marauilla 
lo fiso mas ex^elente 
de todas las criafuras 
por que fue de las alturas 
El profundo de9endiente. 



Por medida que medias 
ciertamente eres medido 
aquellos que abatyas 
ya te traen abatido 
abaxauas ya te abaxan 
aquexauas ya te aquexan 
tu tajauas ya te tajan 
y jamas nunca te dexan. 

O luna eclibssada 
y llena d'oscuridad 
fenebrosa y fuscada 
conplida de 9eguedad 
toda negra ya pare^es 
de claresa caregiente 
galardon equiualente 
rregibes segund mercies. 

INBOCAgiON A Dios: 

O excelsso triunffante 
Jesus-xpto ynffinido 
y pa^ifico esperante 
muy fuerte de gran sonido 
ssy dilatas no perdonas 
ssaluo al pecador contrito 
al malinante pre^ito 
terribles penas le donas. 



Los sollozos y gemidos 
de los qu'eran sepultados 
miserabies abatidos 
y de tus pies conculcados 
subieron al consistorio 
diuinal pedir venganga 
y de tanta desfenpran^a 
cuchillo vindicatorio. 



Con manifica pa^en^ia 
esperas al pecador 
llamandole a penifen^ia 
con yn^esable clamor 
al penifente conversso 
regibes a piedad 
danas con seueridad 
al obstinado peruerso. 



La fortuna que ayudo 
a este sobir fan alto 
la su rrueda reuesso 
y le fiso dar gran salto 
creo que nunca pensaste 
que tal cosa avrie lugar 
sy no pienso moderar 
pensaras fu gran contraste. 

Pues pensaras qu'era rueda 
la fortuna antedicha 
y si rrueda nunca queda 
deuia estar segun dicha 
fesyste vana {ian9a 
esperando en lo mouible 
enfermo flaco y fallible 
todo puesio en la balan9a. 



Tus juysios ynefables 
y tu jusfo executar 
y las tus obras mirables 
quien las podria espresar 
o seiior omnipotenfe 
buelue tu bulto gragioso 
a mirar este animoso 
tu siervo por ty rigiente. 

Acata su yno^engia 
y sin^era caridad 
su Sana justa con^en^ia 
atan bien su vmanidad 
pues que tienes en tu mano 
su cora^on yno^enfe 
tu senor sey dirigente 
desfe fu Rey castellano. 



390 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



Esfuerza Ihesu benigno 
su diestra con fortalesa 
tu que en el sanfo ligno 
vengiste nuesfra flaquesa 
a que sus ynobidientes 
y rebeldes yndomados 
derribe de sus estados 
de que son mal meregiente. 

Ilustra su discrigion 
abiua su buen desseo 
conforma su enten^ion 
ques derecha segund creo 
por que tu senor donante 
las cosas a fy plasibles 
se demuesfre repunanie 
a las personas nu^ibles. 

Conosca ffidelidad 

de sus pueblos espanoles 

condene desleallad 

de los traydores aboles 

sus leales numerando 

los peruersos expeliendo 

los presses desagrauiando 

y a opresos opremiendo. 

Ssu esfado prepotenfe 
magnifica y engrandege 
su corona prepotente 
gloriffica y enoblege 
prestale consfan^ia firme 
corrobora ssu ffirmesa 
a que su Real grandesa 
consolidando confirme. 

Ffasle rredoler la fama 
de los sus progenifores 
abiuen la grande llama 
los fuelles de sus loores 
o alta genealogia 
o lynaje descogido 
sobre quantos he leydo 
en foda la vida mia. 



A LA REYNA : 

A vos la muy generossa 
exgelsa Reyna ssenora 
preclara espegiossa 
la quanta liberadora 
enxenplo y disscre^ion 
y rroca de gran costangia 
talamo de tenperan^ia 
y tenplo de perffegion. 

La primera que conterno 
ossar prestar libertad 
fue Judic contra Oloferno 
espejo de castidad 
o brago de gran vigor 
deste cuerpo mugeril 
animo mas que viril 
qual nunca lo oy mejor. 

La diestra verecunda 
Ester Reyna muy serena 
leo ser muger segunda 
que libro pueblo de pena 
contra la tiranidad 
de Haman el mal priuado 
a quien fue galardonado 
muy conforme a su maldad. 

Que dire de la ter^era 
esposa de Dios y madre 
del ^ielo escala vera 
con^ibiente a su padre 
de que al linaje vmano <^ 
pro^edio liberation 
del poder del gran dragon 
peruerso malo tyrano. 

El senor Dios rresseruo 
para vos la quarta gratia 
la qual en vos ynfundio 
con vna tenprad' auda^ia 
omillmente como Ester 
conbidastes al leon 
a la dulge eolation 
y muy sabroso comer. 



Fasle cono^er los dafios 
de sus pueblos fatigados 
y muestra 1* en pocos anos 
por do seran reparados 
a ellos presta obidien^ia 
y desseo muy feruiente 
con quel siruan lealmente 
con deuida reuerencia. 



Con audacia muy temprada 

ossastes manifestar 

la verdad que ocultada 

largos tienpos solie estar 

rreseruastes el laserio 

de la nonbrada Castilla 

y su gloriosa silla 

ser metida en catiuerio. 



" NUEVO DOCTRINAL DE PRIVADOS 



391 



El que vos presfo ynfluen^ia 

senora para desir 

cse mesmo presto audiengia 

al leon para oyr 

el espiritu diuino 

que donde la plase spira 

traspaso con fuerte vira 

el su cora^on muy dino. 

Rrugiendo muy espanlable 
el gran leon despertado 
del dormir tanfo durable 
y sueno fan prolongado 
con muy rrigurosos bragos 
rronpio todas las prisiones 
ligaduras opresiones 
embargos y embaragos. 

Remefio con fuerfe brio 
de la pressa afferro 
del diuino donadio 
guamegido se syntio 
con yngenio eleuado 
comengo de ymaginar 
y profundo contenplar 
en el gran daiio pasado. 

AL PRINQIPE : 

A vos el muy virtuoso 
primogenilo ynfante 
pringipe muy viguroso 
exgelenle ylusfranfe 
la boca puesia en el suelo 
fablare con rreueren^ia 
confiando en la clemengia 
de vuesfro animoso selo. 

Lo primero senor noble 
cumpliendo aquel mandamierilo 
diuino quarto que doble 
promete premiamiento 
pues la niebia es quitada 
del sol claro rrutilante 



venid luego fesliuante 
a conplir esta Jornada. 

Convocad los tres estados 
quered tomar la vandera 
y todos con vos juntados 
vuesfra senoria quiera 
muy presto vos apliquedes 
a esfe gran capitan 
pregedenfe Rey don Juan 
de quien tanto bien avedes. 

Las virtudes y noblesas 
vos mueven principalmente 
y tanbien naturalesas 
que del soys progediente 
mueva vos cono^imiento 
de mer^edes tan grauadas 
a vos por su alteza dadas 
a vuestro contenfamiento. 

Mueva vos sy al que no 

quel ynteresse total 

es vuestro segund que yo 

contenpio de bien e mal 

gloriosa nonbradia 

que falle en vos morada 

vos mueva a esta Jornada 

y deuota romeria. 

Junto con su ex9elen5ia 
lo ques vuestro recobrad 
dado contra su con^engia 
y su propia voluntad 
los contrifos desterrados 
quered recon^iliar 
y cruelmente danad 
los peruersos obstinados. 

El mando a su senoria 
y la execu9i6n a vos 
por conplir lo que pedia 
el santo Dauid a Dies. 1 



^*l 



FFIN 



DEO GRAgiAS 



L Contrariamente a lo dicho en la pagina 36L y solo como excepcion, juzgo necesario repro- 
ducir estas coplas tal como aparecieron en la Rcvista dc Archivos, Bibliofccas y Museos, atio 
IV, Junio de 1900, num. 6. ( Articulo de F. de Uhagon : Un cancionero del sigh XV, con varias 
poesias inediias). 



APENDICE IV 



SERRANILLAS 



PKIMERA 

Serranillas de Moncayo, 
Dios vos de buen ano entero, 
Ca de muy torpe lacayo 
Fariades cavallero. 

Ya se passava el verano, 
Al tiempo que ome s'apana, 
Con la ropa a la fajana 
En^ima de Boxmediano 
Vi serrana sin argayo 
Andar al pie del otero, 
Mas clara que sale en mayo 
El alva, nin su lu^ero. 

Dixele: «Dios vos mantenga, 
Serrana de buen donayrc 
Respondio como en desgayre: 
•iAy! que en ora buena venga 
Aquel que para Sanct Payo 
Desta yra mi prisionero.» 
E vino a mi, como rayo, 
Di^iendo: «Presso, montero.» 

Dixele: «Non me matedes, 
Serrana, sin ser oydo, 
Ca yo non soy del parfido 
Dessos, por quien vos lo avedes. 



Aunque me vedes fal sayo, 
En Agreda soy fronlero 
E non me llaman Pelayo, 
Magiier me vedes setiero.« 

Desque oyo lo que de^ia 
Dixo: «Perdonat, amigo; 
Mas folgat era conmigo, 
E dexat la monteria. 
A este 5urr6n que trayo 
Queret ser mi par^ionero, 
Pues me faUesgio Mingayo, 
Que era conmigo ovejero- 

FINIDA 

•Enlre Torellas e el Fayo 
Passaremos el febrero.* 
Dixele: «De tal ensayo, 
Serrana, soy pla^entero. 



SEGUNDA 

En toda la su montanna 
De trasmoz a Veraton 
Non vi tan gentil serrana. 

Partiendo de Conejares, 
Alia susso en la montaiia 



1. Texfo de Amador de los Rios. 



394 



EL MARQUES DE SANTILLAN A 



^erca de la Travessana, 
Camino de Trasovares, 
Encontre moga lo^ana 
Poco mas aca de Annon, 
Riberas de una fontana. 

Traia saya aprefada 

Muy bien pressa en la ^intura, 

A guissa d'Exfremadura 

(Jinta e collera labrada. 

Dixe: «Dios fe salve, hermana: 

Aunque vengas d'Aragon, 

Desfa seras casfellana.» 

Respondiome: «Cavallero, 
Non pensses que me tenedes, 
Ca primero provaredes 
Este mi dardo pedrero; 
Ca despues desfa semana 
Fago bodas con Anton, 
Vaquerizo de Morana. 



TERCERA 



Despues que nasgi, 
Non vi fal serrana 
Como esta manana. 

Alia a la vegiiela, 
A Mala el Espino, 
En esse camino 
Que va a Lo^oyuela, 
De guissa la vi 
Que me figo gana 
La fructa femprana. 

Garnacha traia 
De oro, pressada 
Con broncha dorada, 
Que bien relucia. 
A ella volvi 
Di^iendo: «Lo9ana, 
E soys vos villana?» 



CUARTA 

Por todos esfos pinares 
Nin en Navalagamella, 
Non vi serrana mas bella 
Que Menga de Manganares. 

Des^endiendol yelmo a yusso, 
Contral Bovalo tirando 
En esse valle de susso, 
Vi serrana estar cantando: 
Saluela, segunf es uso, 
E dixe: 'Serrana, estando 
Oyendo, yo non m'exguso 
De fager lo que mandares.* 

Respondiome con uffana: 
•Bien vengades, cavallero; 
dQuien vos trae de mafiana 
Por este valle sefiero?... 
Ca por toda aquesfa liana 
Yo non dexo andar vaquero, 
Nin pastora, nin serrana, 
Sinon Pasqual de Bustares. 

■Pero ya, pues la venture 
Por aqui vos ha traydo, 
Convien en toda figura, 
Sin ningunt ofro partido. 
Que me dedes la ^intura, 
O entremos a braz partido; 
Ca dentro en esta espessura 
Vos quiero luchar dos pares. 

Desque vi que non podia 
Partirme dalli sin daiia, 
Como aquel que non sabia 
De luchar arte nin maria. 
Con muy grand malenconia, 
Armele tal guardamana 
Que cayo con su porfia 
(Jerca de unos (omellares. 



QUINTA 



• — Si soy, cavallero; 
Si por mi lo avedes, 
Degit tque queredes?. 
Fablaf verdadero:* 
Yo le dixe asy: 
■ — Juro por Santana 
Que non soys villana. 



Entre Torres e Canena, 
A gerca de Sallogar, 
Falle moga de Bedmar 
Sanct Julian en buen esfrena. 

Pellote negro vestia 

E lien9os blancos focara, 



SERRANILLAS 



595 



A fuer del' Andalusia, 

E de alcorques se cal^ava. 

Si mi volunfat agena 

Non fuera en mejor logar 

Non me pudiera excusar 

De ser presso en su cadena. 

Pregunfele do venia, 
Desque la ove saluado, 
O qual camino fa^ia. 
Dixome que d'un ganado 
Quel guardavan en Ra^ena, 
E passava al Olivar, 1 
Por cojer e varear 
Las olivas de Ximena. 

Dixe: «Non vades sennera, 
Senora; que es!a manana 
Han corrido la ribera, 
Aquende de Guadiana 
Moros de Valdepurchena 
De la guarda de Abdilbar. 
Ca de vervos mal passar 
Me seria grave pena.» 

Respondiome: «Non curedes, 
Senor, de mi compania; 
Pero gragian e mer^edes 
A vuestra grand corfesia: 
Ca Miguel de Jamilena 
Con los de Pegalajar 
Son passados a afajar: 
Vos tornat en ora buena. 



SEXTA 



Do vi la vaquera 
De la Finojosa. 

En un verde prado 
De rosas ■ flores, 
Guardando ganado 
Con otros pastores, 
La vi tan gragiosa 
Que apenas creyera. 
Que fuesse vaquera 
De la Finojosa. 

Non creo las rosas 
De la primavera 
Sean fan fermosas 
Nin de fal manera, 
Fablando sin glosa, 
Si antes sopiera 
D'aquella vaquera 
De la Finojosa. 

Non tanto mirara 
Su mucha beldat, 
Porque me dexara 
En mi libertat. 
Mas dixe: -Donosa 
(Por saber quien era), 
iDonde es la vaquera 
De la Finojosa?...' 

Bien como riendo, 
Dixo: «Bien vengades; 
Que ya bien entiendo 
Lo que demandades: 
Non es desseosa 
De amar, nin lo espera, 
Aquessa vaquera 
De la Finojosa.' 



Mo^a tan fermosa 
Non vi en la frontera, 
Como una vaquera 
De la Finojosa. 

Fa^iendo la via 
Del Calatreveiio 
A Sancta Maria, 
Vengido del suefio 
Por tierra fragosa 
Perdi la carrera. 



SEPTIMA 

Serrana, tal casamienfo 
Non consiento que fagades 
Car de vuestro perdimiento, 
Magiier non me conoscades, 
Muy grand despla^er avria 
E»^vos ver enagenar 
En poder de quien mirar 
Nin traclar non vos sabria. 



1 Garcia de Diego omite involunfariamente esfe verso. 



306 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



OCTAVA 



Madrugando en Robledillo, 
Por yr buscar un venado, 
Falle luego al Colladillo 
Ca^a, de que fui pagado. 

Al pie d'aquessa montana 
La que digen de Bergosa, 
Vi guardar muy grand cabana 
De vacas mo5a fermosa. 
Si volunfat no m'engana 
Non vi otra mas gra^iosa: 
Si alguna desto s'ensana, 
Loela su enamorado. 



NOVENA 



Dexai la vaqucra 
Passar al otero; 
Ca dos labradores 
Me piden de Frama, 
Entrambos pasfores.* 

•Seiiora, pastor 
Sere si queredes: 
Mandarme podedes, 
Como a servidor: 
Mayores duljores 
Sera a mi la brama 
Que oyr ruysetiores. 

Asy concluymos 
El nuesfro pro^esso 
Sin fager ex^esso, 
E nos avenimos. 
E fueron las flores 
De cabe Espinama 
Los encobridores. 



Mo^uela de Bores 
Alia do la Lama 
Pusom'en amores. 



DECIMA 



Cuyde que olvidado 
Amor me tenia, 
Como quien s'avia 
Grand fiempo dexado 
De tales dolores, 
Que mas que la llama 
Queman amadores. 

Mas vi la fermosa 
De buen continente. 
La cara plagiente, 
Fresca como rosa. 
De tales colores 
Qual nunca vi dama 
Nin otra, sefiores. 

Por lo qual: 'Senora 
(Le dixe), en verdat 
La vuestra beldaf 
Saldra desd agora 
Dentre estos alcores, 
Pues meres^e fama 
De grandes loores.» 



De Vytoria me parlia 
Un dia desta semana, 
Por me passar a Alegria, 
Do vi mo^a lepuzcana. 

Entre Gaona e Salvatierra, 
En esse valle arbolado 
Donde s'aparta la sierra, 
La vi guardando ganado, 
Tal como el alvor del dia, 
En un hargante de grana, 
Qual tod'ome la querria, 
Non vos digo por hermana. 

Yo loe las de Moncayo 
E sus gestos e colores, 
De lo qual non me retrayo, 
E la mo^uela de Bores; 
Pero tal philosomia 
En toda la su montanna 
Qierto non se fallaria, 
Nin fue tan fermosa Yllana. 



jDixo: «Cavallero, 
Tiratvos a fuera: 



De la moga de Bedmar, 
A fablarvos ^iertamenfe, 



SERRANILLAS 397 



Ra^on ove de loar La verdal que (an lo^ana, 

Su grand e buen confinenfe; Apres la senora mia, 

Mas tampoco negaria Non vi donna nin serrana. 



* APfiNDICE V 



"SONETOS, PECHOS AL ITALICO MODO 



En esJe priinero sonefo quiere mosfrar al 
auctor (2) que, quando los cuerpos superiores, 
que son !as esfrellas, se acuerdan con la na- 
ture, que son las cosas baxas, fa^en la cosa 
muy mas limpia e muy mas neta. 

Quando yo veo la genfil criafura 
Quel gielo, acorde con nafuraie^a, 
Formaron, loo mi buena venfura. 
El punfo e ora (3) que fanta bellega 

Me demostraron, e su fermosura, 
Ca solo de loar es la pure^a; 
Mas luego forno con egual frisfura, 
E plango, e queiome de su crue^a. 

Ca non fue lanfa la del mal Thereo, 
Nin (190 la de Achilla e de Pholino, 
Falsos ministros de fi, Tholomeo (4). 

^sy que lloro mi servi^io indino 
E la mi loca fiebre, pues que veo 
E me failo canssado e peregrino. 



En esJe segundo sonefo el auctor fabla er 
nombre de la seiiora reyna de CasHlla, k 



qual por quanfo, quando el Infante don Pe- 
dro morio, el que era su hermano(5), el se- 
fior rey, su marido, non esfava bien con sus 
primos el rey de Aragon, e el rey de Nava- 
rra, e los Infantes sus hermanos, non embar- 
gante la friste nueva de la muerte del dicho 
Infante don Pedro le llegase, non osava asy 
mosfrar (6) enojo por non desplager al sefior 
rey, su marido. Aqui foca ella una hisfciria 
antigua de nuestro reyno, conviene a saber, 
del rey don Sancho, que morio sobre (^amo- 
ra, e dofia Urraca Fernandez, su hermana, la 
qual por quanfo es muy comun a lodas gen- 
fes, mayormenfe a los reynos comarcanos, 
dexolo de tocar (7). 

Lloro la hermana, magijer que enemiga, 
Al rey don Sancho, e con grand senfido 
Pro^edio presto contra el mal Vellido, 
Servando en acto la frafernal liga. 

iDul^e hermano (8)1 pues yo que tanfo amiga 

Jamas fe fuy (9), icomo podre ^elar 

De fe llorar, planir e lamenfar 

Por bien quel sexo (10) contrasfe e desdiga? 

iO real casa, tanfo perseguida 
De la mala forfuna, e molesfada! 
Non piensso Juno que mas engendida 

Fue contra Thebas, nin fanfo indinada. 
iAnfropos! muerte me pla^e, e non vida, 
Si tal venfura ya non es canssada. 



Ved las Nofas al Iinal de esfe Apendice. 



400 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



III 



En esfe fer5ero(ll)sonefo el audor muesfra 
como en un dia de una fiesta vio a su seiiora 
asy en pu'nfo (l2)e tan bien guarnida, que de 
iodo punto le refresco la primera ferida de 



Qual se mosfrava la gentil Lavina 

En los honrados templos de Lauren^ia, 

Quando solepnigavan a Heretina 

Las gentes della, con toda ferven^ia (15^; 

E qual paresge flor de clavellina (14) 
En los frescos jardines de Floren^ia, 
Vieron mis ojos en forma divina 
La vuestra imagen e deal presen^ia (15), 

Quando la llaga o mortal ferida 

Llago mi pecho con dardo amoroso: 

La qual me mata en pronto e da la vida (16), 



En este quinto soneto el auctor fabla en 
nombre del Infante (21) don Enrique, e mues- 
tra como se quexa por la niuerte de la seno- 
ra Infante, dona Cathalina, su muger (22); e 
dige que non solamente al ^ielo e perfurable 
(23) gloria la queria conseguir, donde el se 
cuyda e ha por dicha (24)ella yva, segund la 
vida e obras suyas, mas aun al infierno e 
malino gentro, si por aventura dado le fuesse 
(25) ferirse el mismo e darse a la muerte por 
golpe de fierro, o en otra qualquiera ma- 
nera (26). 



Non solamente al templo divino, 
Donde yo creo seas re^eptada, 
Segunt tu sancto animo e benino (27), 
Preclara Infante (28), muger mucho amada; 

Mas al abismo e genfro (29) malino 
Te seguiria, si fuesse otorgada 
A cavallero, por golpe ferrino, 
Cortar la tela por Cloto filada. 



Me fage ledo, contento e quexoso, 
Alegre passo la pena indevida; 
Ardiendo en fuego, me fallo en reposo. 



IV 



Non lloren la tu muerte (30), magiier sea 
En edaf tierna (31), e tiempo triunphante; 
Mas la mi triste vida, que dessea 

Yr donde fueres, como flel amante, 
E conseguirte, dul9e mia Idea, 
E mi dolor agerbo e yngessante. 



En este quarto soneto el auctor muestra e 
da a entender como el es sitiado de amor, 
por tal manera e con fantos pertrechos, que 
el non sabe que faga de si; e muestra asy 
mesmo que pues Davit nin Hercoles non se 
podieron deffender, asy por sgiengia como por 
armas, que non es posible a el de lo fager. 



Sitio de amor con grand artelleria 

Me veo en torno, e con poder (17)inmenso, 

E jamas gessan de noche e de dia, 

Nin el animo mio esta suspenso 



VI 



En este sexto soneto el auctor dige que el 
agua fage serial en la piedra, e ha vislo pages 
despues de grand guerra, e que el bien nin 
el mal non turan (32); mas que su trabajo 
nunca gcssa. E dige asymesmo que si su se- 
nora le quiere degir que ella non le ha culpa 
en el trabajo que pasa, que que fara e! a la 
ordenanga de arriba; conviene a saber, de 
los fados, a los quales ninguno de los mor- 
tales non puede fager resistengia nin contra- 
degir. 



De sus combates, con tanta porfia 

Que ya me sobran (18), magiier me deffenso. 

tPues que faras, o triste vida mia. 

Que non lo nlcango (19) por mucho que piensso? 

La corporea fuerga de Samson, 
Nin de Davit el grand amor divino. 
El sesso nin saber de Salomon, 



El agua blanda en la peria dura 
Page por curso de tiempo seiial, 
E la rueda rodante la ventura 
Trasmuda e froca del geno humanal. 

Pages he visto apres de grand (33) rotura 
Atarde tura el bien (34), nin fage el mal; 
Mas la mi pena jamas ha folgura 
Nin punto gessa mi langor mortal. 



Nin Hercoles se falla tanto dino (20) 
Que resistir pudiessen tal presion; 
Asy que a deffensar me fallo indino. 



Por ventura diras, ydola mia. 

Que a fi non plage del mi perdimiento; 

Antes repruebas mi loca porfia. 



*• SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO 



401 



Di, (ique faremos al ordenamienfo (35) 

De Amor, que priva toda senoria, 

E rige e manda nuesfro enfendimienfo? 

VII 



En este sefimo soneto el auctor muesfra 
como el non avia osar de moslrar a su seno- 
ra el amor que le avIa, nin la lengua suya 
era despierla a gelo (36) degir, e por lo tan- 
fo gelo escrevia, segunf que Fedra B^o a 
Ypolifo, su amado (37), segunt Ovidio lo 
muesfra en el 'Libre de las Epistolas* . 



Fedra dio regla e manda que en amor, 

Quando la lengua non se falla osada 

A demosfrar la pena o la dolor, 

Que en el animo afflclo es emprenfada (38); 

La pluma escriva e muesfre el ardor 
Que destruye (39) la menfe fatigada; 
Pues osa, mano mia, e sin femor 
Te faz ser vista fiel enamorada. 

E non te piensses que tanfa bellega 

E sin^era claror quassi divina, 

En si contenga la feroz crue^a (40), 

Nin la nefanda soberbia malina; 

Pues vaya lexos inutil pere^a 

E non se tema de imagen benina. 

VIII 

En este octavo soneto muestra el auctor en 
como non (41 ) embargante su seiiora o amiga 
lo oviesse ferido e captivado, que a el non 
pessava de la fal presion. 

iO dul^e esguarde, vida e honor mia, 
Segunda Elena, templo de beldaf. 
So cuya mano, mando e serioria 
Es el arbitrio mio e volunfaf! 

Yo soy tu prisionero, e sin porfia 
Fuiste seiiora de mi libertat, 
E non te piensses fuya (42) fu valia 
Nin me desplega fal captividaf. 

Verdat sea que Amor gasta e destruye (43) 
Las mis entrarias con fuego amoroso, 
E jamas la mi pena diminuye (44), 

Nin punfo fuelga (45), nin so en reposo, 
Mas vivo alegrc con quien me refuye (46); 
Siento que muero e non so quexoso. 



IX 



En este none soneto el auctor muestra como 
un dia de una grand fiesta vio a la senora 
suya en cabello, e dige ser los cabellos suyos 
muy rubios e de la color de la estupe^a (47), 
que es una piedra que ha la color como de 
oro. E alli donde di^e filos d'Arabia, muestra 
asy mesmo que eran tales como filos de oro, 
por quanto en Arabia nasge el oro (48). Dije 
asy mesmo que los premia una verdor pla- 
^iente, e flores de jazmines: quiso de^ir que 
la crespina suya era de seda verde e de perlas. 

Non es el rayo de Febo lu^iente, 
Nin los filos d'Arabia mas fermosos 
Que los vuestros cabellos luminosos, 
Nin gema d'estupaga tan fulgente (49). 

Eran ligados d'un verdor pla^iente 
E flores de jazmin, que los ornava; 
E su perfetta belle^a mosfrava, , 
Qual viva flama o estrella d'Oriiente. 

Loo mi lengua, magiier sea indina, 
Aquel buen punto que primero vi 
La vuestra imagen e forma divina, 

Tal como perla e claro rubi (50), 
E vuestra vista tarsica e benina, 
A cuyo esguarde e merged me di. 



En este decimo soneto, el auctor enojado 
de la tardan^a que los de la parte suya fagian 
de cometer a la otra, en estos combates de 
Castilla, di^e que fiera Castino con la lan^a 
aguda en la otra parte, porque mueva las 
gentes a batalla. E este Castino fue aquel que 
primeramente firio en las gentes de Pompeo, 
ca era de la parte del Qessar en la batalla 
d'Emathia (51). 

Fiera Castino con aguda lan9a 
La temerosa gente pompeana: 
El cometiente las mas veces gana; 
Al vitforioso nu^e (52) la tardan^a. 

Ra^on nos mueve, e 9ierta esperan^a 
Es el alfer^e (53) de nuestra bandera, 
E Justi?ia patrona es delantera (54), 
E nos condu^en en grand (55) ordenan^a. 

Recuerdevos la vida que vivides, 

La qual yo llamo imagen de la muerte (56), 

E tantas menguas (57) seanvos delante; 

Penssat las cabsas por que las sofrides; 
Ca en vuestra espada es la buena suerte 
E los honores del carro triunphanfe. 



20 



402 



EL MARQUli;S DE SANTILLANA 



XI 



En esle on^eno soncio el auctor se quejo 
de su mesma lengua, e inquiefala e redar- 
guyela, por qiianto a ella pla^e quel muera, 
asy callando; e di(;e que non le pares^e sea 
grand scjieng'a lo lal. 



Despertal con afflafo (38) doloroso, 
Trisfes sosplros, la pessada lengua: 
Mio es el dapno e suya (50) la mengua 
Que jamas yo asy viva congoxoso (60). 

'> «;Por venture aer^ que avre reposo 
I Quando reconlare mis vexe^iones 
\ A aquella a quien sus crucles prcsiones 
Ligan mis fuer^as con perno amoroso? 



dc Aragon, non hay oy poeta alguno esforial 
nin orador que dellos fable. 



Calla la pluma e lu^e la espada - 
F.n vuesfra mano, rey ^virtuoso; ^y^*'*'*^'! 
Vuestra ex^ellen^ia non es memoiada " 
E Caliope fuelga e ha reposo. 

Yo plango e lloro non ser commendada 
Vueslra eminencia e nombre fan famoso (70), 
E redarguyo la mente pessada (71) 
De los vivienles, non poco enojoso: 

Por que non cantan los vuestros loores 

E fortaleja de memoria dina, 

A quien se omillan los grandes senores, 



dQuieres que muera o viva pades^iendo (6))- 

E sea oculfo mi grave dolen^ia. 

La qual me gasfa e vame dirruyendo (62), 



A quien la Italia soberbia s'enclina, 
Dexen el carro los emperadores 
A la vuestra viHut quassi divina. 



E sus langores non han resisfen9ia? 

iDe que temedes? ca yo non (63) enfiendo 

Morir callando sea grand s^ien^ia. 



XII 



En fste duodecimo sonde el auctor mues- 
tra c6mo la senora suya es asy gentil e fer- 
mosa, que deve ser ^imera e timbre de amor, 
e que non es menos cuerda e diestra. 

Tymbre dc Amor, con el qual combate, 
Capliva e prende foda gente humana; 
Del 6nimo gentil de Rea, mate (64), 
£ de las mas fermosas, soberana: 

De la famosa rueda tan cercana 

Non fue por su belle^a (65) Virginea, 

Nin fi^o Dido, nin Damne Penea, 

De quien Ovidio "(66) grand loor explana. 

Tempio eminenfe (67), donde la cordura 
Es adorada, e onesta destre^a, 
Silla e reposo de la fermosura: 

Choro pla^iente, do virtut se re^a, 
Valgame ya, deesa (68). tu messura 
E non me judgues contra gentile^a. 



XIV 

En este cator^essimo (72) soneto el auctor 
inueslra quel, quando es delante (73) aquella 
su seiiora, le paresge que es en el monie Ta- 
bor, en el qual Nuestro Seiior apares^id a 
a los tres des^ipulos suyos; e por quanto la 
esforia es muy vulgar non ciira de la escrevir. 

Quando yo so (74) delanle aquella donna 
A cuyo mando me sojudgo Amor, 
Cuydo ser uno de los que en Tabor,, 
Vieron la grand claror que se ra^ona, 

O quella sea fija de Latona, 

Segund su aspetto e grande resplandor (75): 

Asy que punto yo non he vigor 

De mirar fixo su deal persona. 

El su grato fablar (76) ilul^e, amoroso. 
Es una maravilla ^iertamente, 
E modo nuevo en humanidat: 

El andar suyo es con tal reposo, 
Honesto. e manso, e su continente (77). 
Que (78), libre, vivo en captividat. 



XV 



XIII 

En este tre^essimo (69) soneto el auctor Mo- 
ra e plane, por cuanto se cuyda que, segunt 
los grandes fechos e gloriosa fama del rey 



En este quincessimo (70) soneto el auctor 
se quexa de la tardanga que la parte suya 
fa^ia en los debates de Castilla, e muestra 
asy mesmo como se deven goardar de los en- 
gafios, tocando como enxemplo una estoria de 
Virgilio. 



SONETOS. FECHOS AL TTAIJCO MOi^O 



46b 



El fiempo es vueslro, e si del usades 
Como conviene, iion se fara poco: 
Non llamo sabio, mas a mi ver loco, 
Quien lo impediere; ca si lo mirades, 



Sean sus acfos (92^ non punfo Reviles, 
Mas virluosos e de cavalleros: 
E dexemos las armas femeniles, 
Abhominables a fodos guerreros. 



Los picos andan, pues si non velades 
La tierra es muelle (80) e la entrada presfa: 
Senfir la mina, que pro tiene o presfa (81), 
Nin ver el dapno, si non reparades. 

Ca si bien miro, yo veo a Synon, 
Magra la cara, desnudo e fambrienlo, 
E nolo el modo de su narration, 



Si los (Jipiones e De^ios lidiaron 

Por el bien de la patria, gieHamenle 

Non es en dubda, magiier que callaron (Q3), 

O si Mefello se moslro valienle; 
Pues loaremos los que bien obraron 
E dexaremos el fablar nugenle (94). 



E veo a Ulixes, varon fraudulenlo: 

Pues oyt e creet a Lycaon, 

Ca chica gifra desfa9e grand cuento. 

XVI ^y 

En este diez e sesseno (82) sonefo el auctor 
fabla quexandose del trabajo, que a un amigo 
siiyo por amor le veya passar, e consejale los 
remedios que en fal caso le pares^e (83) se 
devan fomar. 

Amor, debdo e voluntal (84) buena 
Dolerme fa^en (85) de vuestra dolor, 
E non poco me pena vuestra pena, 
E m'atormenta la vuestra langor. 

^ierto bien siento, ca (86) non fue ferrena 
Aquella flama, nin la su furor, 
Que vos inflama e vos (87) encadena, 
Infima carcel, mas geleste amor. 



XVlll 

Lexos de vos e ^erca de cuydado, 
Pobre de go^o e rico de triste^a, 
Fallido de reposo e abastado 
De mortal pena, congoxa e brave^a (95); 

Desnudo d'esperan^a e abrigado 
D'inmensa cuyfa e visto d'aspere^a. 
La mi vida me fuye (96), mal mi grado. 
La muerfe (97) me persigue sin perc^a. 

Nin son bastantes a satisfa^er 

La set ardiente de mi grand desseo 

Tajo al presente, nin me socorrer (98) 

La enferma Guadiana, nin lo creo: 

Solo Guadalquevir tiene poder 

De me guarir (99) e solo aquel desseo. 



Pues, tque dire? Remedio es olvidar (88); 
Mas animo gentil atarde olvida, 
E yo conozco ser bueno apartar. 

Pero desseo consume la vida: 
Asy diria, sirviendo, esperar 
Ser qualque alivio de la tal ferida. 



XVII 

En este diez e setimo (89) soneto el aucfor 
se quexa de algunos que en estos fechos de 
Castilla fablavan mucho e fa^ian poco, como 
en muchas partes contes^e; e toca aqui algu- 
nos romanos, nobles omes, que fe^ieron gran- 
iles fechos, e muestra que non los fa^ian so- 
lamente con palabras. 

Non en palabras animos (90) gentiles, 
Non en mena^as nin semblantes (91 ) fieros 
Se muestran altos, fuerfes e veriles, 
Bravos, auda9es, duros, temederos. 



XIX 

Doradas ondas del famoso rio 
Que bafia en torno la noble ^ibdat, 
Do es aquella, cuyo mas que mio 
Soy e posee la mi voluntat: 

Pues que'n (lOO) el vuestro lago e poderio 
Es la mi barca velo^e, cuytat 
Con todas fuer^as e curso radio 
E presentatme a la su beldat. 

Non vos empida dubda nin tcmor 
De dafio mio, ca yo non lo espero; 
E si viniere, venga toda suerte. 

E si muriere, muera por su amor: 
Murio Leandro en el mar por Ero; 
Partido es dulfe al aflitto muerte. 



404 



El. MARQUES DE SANTILLANA 



XX 

En e) prospero tiempo las serenas 
Planen e lloran, res9elando el mal: 
En el adversso ledas cantilenas 
Canfan, e atienden al buen temporal; 



Que me feristes de golpe mortal 

Set el oliva, pues fustes (I04j la espad« 

Set el bien mio. pues fustes mi mal. 



XXllI 



Mas dque sera de mi que las mis penas, 
Cuytas, trabajos e langor mortal 
Jamas alternan nin son punio agenas, 
Sea destine o cui-so fatal?... 



Alegrome de ver aquella tierra 
Non menos la (ibdat e la morada. 
Sean plani^ies o campos o sierra, 
Donde vos vi yo la primer Jornada. 



Mas emprenfadas el animo mio 
Las tiene, como piedra la figure, 
Fixas, estables. sin algund repose: 

El cuerdo, acuerda, mas non el sandio: 
La muerte veo, e non me do cura: 
Tal es la llaga del dardo amoroso!... 

XXI 

Traen los cojadores al marfil 
4 padesfer la muerte enamorado. 
Con vulto e con aspecto femenil, 
Claro e fermoso, compuesto e ornado. 



Mas luego vuelvo e aquesto me afierra. 
Penssando quanto es infortunada 
Mi triste vida, porque la mi guerra 
Non fue de passo. mas es de morada. 

tFue vislo bello o tide tan mortal (105), 
Do non se viessen pajes o sufren^ia?... 
Nin adverssario tanto capital. 

Que non fuesse pungido de cons^iengia 

Si non vos sola sin par nin egual, 

Do yo non fallo punto de clemengia?... 



XXIV 



Pues si el ingenio humano es mas sotil 
Que otro alguno, esere yo culpado 
Si morire por vos, donna gentil, 
Non digo a fortiori, mas de grado?... 

Seran algunos, si me culparan, 
Que nunca vieron la vuesfra figure, 
Angelico viso e forma exgellente (101 ): 

Nin sintieron amor, nin amaran, 
Nin los poderes de la fermosure 
E mando universal en toda genie. 

XXll 

5i el pelo por venfura voy Irocando 
Non el animo mio. nin se crea: 
Nin puede ser, nin sera fasta quando 
Integralmente muerte me possea. 

•i 

Yo me vos di, e non punto dubdando 
Vos me prendiste, e soy vuestra prea: 
Absolute es a mi vuestro grand mando, 
Quando vos veo o que non vos crea (102). 

Bien mercgedes ser vos 003) mucho amada: 
Mas yo non penes, per vos ser leal, 
Quantas padesco desde la Jornada 



Non de elra guissa el indico serpiente 
Teme la encantagion de los egigios 
Que vos temedes, senora exgellente, 
Qualquiera relation de mis servigios, 

Porque sabedes, pressente o ab^ente, 
Mis pensamientos o mis exergigios 
Son ioarvos e amarvos solamente, 
Pospuesta cura de todos offlgios. 

Oytme agora, despues condenatme, 
Sinon me fallaredes (106) mas leal 
Que los leales: e si tal, sacatme 

De tan grand pena, e sentit mi mal: 
E si lo denegades, acabatme: 
Peer es guerra que non lit campal. 



XXV 

Si la vida toviesse (107) de Noe 
E si de la vejez todas senales 
Concurriessen en mi. non gessare 
De vos servir, leal mas que leales. 

Ca partirme de vos o de la fe, 
Ambas dos cosas judge ser iguales: 



"SONETOS, FECHOS AL ITAlICO MODO 



40i 



Por vuestro vivo, por vuestro morri: 
Vuesfro soy todo e infos son mis males (108) 

La saturnina pere^a acabado 
Avna ya su curso (109) (ardinoso, 
O las dos par(es de la su Jornada 

Desque vos amo; e si soy amado, 

Vos lo sabedes, despues del reposo (llO) 

De mi frisfe yayija congoxada. 

XXVi 

Cuenlase (ill) que esfor^ava Thimoleo 
A los exlrenuos e magnos varones, 
E los movia con viri! desseo, 
Con agros sones e fieras cangiones 



Nueslro Maestro; mas sus cora^ones 
Non se (urbaron punfo mas que yo, 

Por mi sabidas vuestras esfajiones, 
Vuestro camino. el qual me mato: 
E asy non causan (120) las mis affli^tiones. 
Aunque si vuestro era, vuestro so. 

Fa^et agora como comedida; 

Non me mafedes: mostratvos piadosa: 

Paget agora como (150 Dios: 

E consolatme con vuestra venida: 

C'crto faredes obra virtuosa, 

Si me valedes con vuestro socos. 

XXIX P , . , 



A la bafalla: e del mesmo leo (112) 
Los retornava con modulagiones 
E dulge carmen d'aquel tal meneo, 
Este possava (113) los sus coragones: 

Asy el animo mio s'altivege, 

Se jacta e loa, porque vos amo. 

Quando (114) yo veo tanta fermosura. 

Mas luego pronto e presto s'entristege 

E se maldije porque lo assayo, 

Vista vuestra cruega quanfo tura (113). 

XXVII 

Si buscan (116) los enfermos santuarios 
Con grand desseo e sedienta cura 
Por luengas vias e caminos varios. 
Temiendo el manto de la sepolfura; 

iSon, si penssades, menores contraries 
Los venereos fuegos sin messura, 
Nin los mis males menos adverssarios 
Que la tissera d'Antropos escura?... 

dPues quien podra o puede quietar (117) 
Mis grandes cuytas, mis penas, mis males, 
Sean por parte (118) o siquiera en gros?., 

Nin Esculapio podria curar 

Los mis langores, itanfos son e tales!... 

Nin otro alguno, sinon Dios e »^5. 

XXVIII 

Adivinafivos fueron los varonet (119) 
De Galilea, quando los dexo 



Otro sonefo quel marques figo. quexandose 
de los dapnos deste reyno. 

Oy (121) que dire de ti, triste emispherio, . 
patria mia, que veo (122) del todo 
Ir lodas cosas ultra el recto (123) modo, 
Donde se'espera inmenso lagerio?.. . 

iTu gloria c laude torno vituperio. 

E la tu clara fama en escurega!... 

Por jierto, Espaiia, muerta es tu noblega, 

E lus loores tornados hagerio (124). 

iDo es la fe?... ido es la caridaf?... 

dDo la esperanga?... Ca por gierto absentes 

Son de las tus regiones e partidas. 

iDo es jusfjgia, templanga (125). egualdat, 
Prudengia e fortaieja?... Son pressentes?... 
Por gierto non: que lexos son fuydas. 

XXX 



Otro soneto del marques, amonestando a 
s onbres a bien vivir. 



Non es nos de limitar el afio, 
El mes, nin la semana, nin el dia (126). 
La ora, el punto!.. Sea/fal engaiio 
Lexos de nos e fuyga toda via. 

Quando menos dubdamos nucstro dapno 
La grand baylessa de nuestra baylia 
Corf a la tela del humanal paiio: 
Non suenan trompas, nin nos desafia. 

Pues non sirvamos a quien non devemos, 



406 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



Nin es servida con mill servidores: 
Naturale^a, si bien lo entendemos, 

De poco es farta, nin protura honores: 
\ Jove se sirva (l27) e a (Jeres dexemos; 
i Nin piensse alguno servir dos seiiores. 

XXXI 



XXXill ^- 

Olio soneto quel marques li^o en loor de 
la fibdad de Sevilla, quando el fue a ella, 
en el ano de cinqiienta e ginco. 

Roma en el mundo e vos en Espafia 
Soys solas ^ibdades ^ierfamenfe, 
Formosa Ispalis, sola por fa^aiia, 
Corona de la Betica (135) ex^ellenle. 



Olro sonelo quel marques figo al serior rey, 
don Johan. 



Ven^io Anibal el conililo (128) de Canas 
E non dubdava Livio, si quisiera. 
Qu'en pocos dias o pocas semanas 
A Roma, con Halia, posseyera. 

Por ^ierto al universe la manera 
Plogo e se go^a en grand canfidal 
De vuesfra tan bien fecha libertal, 
Donde la Asfrea dominar espera. 



Noble por eden^ios, non me engaiia 
Vana apparien^ia, mas judgo pafente 
Vuesfra grand fama aun non ser tamana, 
Quantoloable(l36) soys a quien lo sienle. 

En vos concurre venerable clero, 
Sacras reliquias, sandas religiones, 
El bra9© milifanle cavallero; 

Claras slirpes, diverssas nasgones, 
Fusfas sin cuento; Hercules primero. 
Hispan e Jullio son vuesfros palrones. 



Si la gratia (129) leemos sea dada 

A muchos, e a pocos la perseveranga (130), 

Pues de los raros, sel vos, Rey prudenle. 

E non vos canse Ian viril Jornada; 
Mas conseguilla, tolliendo lardanga 
Quanto es loable, bueno e diligenle. 



XXXll 



Otro sonelo quel marques figo, amoneslando 
a los grandes pri'ngipes a lornar sobrel dapno 
de Consfanlinopla. 



XXXIV 

Otro sonelo quel marques fi^d al sefior rey 
don Enrique, reynante. 

Porque el largo vivir nos es negado, 
Inclito rey, tales obras fa^el 
Que vuestro nombre sea memorado: 
Amat la fama e aquella femet. 

Con vulto alegre, manso e reposado 
Oyt a fodos, librat e proveet: 
Paget que ayades las gentes en grado; 
Ca ninguno domina sin merget. 



Forgo la fortalega de Golias 
Con los tres nombres juntos con el nombre 
Del que por nos se quiso fager onbre (131), 
E de infinyto mortal e Mexias, 

El pastor, cuyo carmen todos dias 

La sancta esposa non gessa canfando, 

E turara (132) tan lexos fasta quando 

Sera vittoria a Enoch, tambien a Helias (133). 



Como quiera que sea, commendemos 
Estos dos actos vuestros por derecho: 
Pues que el pringipio es gierto, e sabemos 

En todas cosas ser lo mas del fecho: 
E reffiriendo gragias, vos amemos; 
Ques de los reyes (137) glorVoso pecho. 

XXXV 



Pues vos, los reyes, los emperadores, 
Quantos el sancio crisma resgebistes, 
dSentides, por venture los clamores 

Que de Bisangio por letras oystes?... 
Enxemplo sean (134) a fantos seiiores 
Las gestas de Si6n. si las leystes. 



Otro sonefo quel marques figo en loor de 
Nuestra Sefior a. 



Virginal templo do el Verbo divino 
Vistio la forma de humanal librea, 
A quien anhela todo amor benino, 
A quien contempla como a sancta Idea; 



SONETOS, FECHOS AL 1 TALICO MODO 



407 



Si de fablar de li yo non soy dino, 
La gratia del In fijo ine provea: 
IndoHo soy e lasso peregrino (138); 
Pero mi lengua tu loar dessea (13Q). 

iFablaron por ventura Johan e Johan, 
Jacobo e Pedro (140) tan grand (heologia, 
Nin el asna pudiera de Balam, 



F. (e cuenta del tuento dominante 

Do los sanctos, o sancta sacra e alma; 

Plies hora ora (146) pro me, beata Clara. 

XXXVllI 



Otro soneto quel marques fi^o en loor de 
sand Xripsfobal. 



Sin gratia suya, fablar, nin sabia?. . 
Pues el que puede, fable sin affan 
Tus alaban^as en la lengua mia. 

XXXVI 



Olro soneto quel marques fi^o en loor de 
sanct Miguel arcangel, a suplica^ion de la 
vizcondessa de Torija, dotia Isabel de Borbon. 



Del celestial exergito patron 
E del segundo choro mas prejioso, 
De los angeles malos dapnagion, 
Miguel arcangel, duque glorioso; 

Muy digno alferez del sacro pendon, 
Invengible crugado viftorioso, 
Tu debellastes (141) al cruel dragon 
En virtut del Exgelso poderoso. 

Por todos estos premios te honoramos 

E veneramos, principe exgellenfe; 

E bien por ellos (142) mesmos te rogamos 



Leno feline, quel grand poden'o 

Que fodo el mundo non pudo ayuvar. 

En cuyo porno yva el seiiorio 

De gielos, sierras (147), arenas e mar: 

Sin altercation e sin desvio, 
Mas leda (148) e gratamente sin dubdar. 
En el tu cuello le passaste el rio. 
Que non sin cabsa se devio negar: 

Jaian entre los sanctos admirable 
Por fuerga insine e grand estatura, 
De quien yo fago conmemoragion; 

Faz, por tus ruegos, por el espantable 
Passo yo passe en nave segura, 
Libre del golpho de la dapnagion. 



XXXIX 



Otro soneto quel marques figo a sanct Ber- 
naldino, frayre de los menores. 



Que ruegues al Serior, e muy potente 

Nos dinifique, porque posseamos 

La gloria, a todas glorias pre^edente. 



O anima devota (149), que en el sino 
E sancto nombre estas contemplando, 
E los sus rayos con viso aquilino 
Solares miras fixo, non vagando: 



XXXVIl 



Otro soneto quel marques li^o 
sancta Clara, virgen. 



Clara por nombre, por obra e virtut 
Luna de Assis, e fija d'ortulana (143), 
De sanctas donnas enxemplo e salut, 
Entre las veudas una e soberana: 



dc 



Seras perfetto e desciplo (150) dino 
D'aquel pobre seraphico; e guardando (131) 
El orden suyo, ganaste el divino 
Logar eterno, do vives (152) triunphando. 

Ningunas dinidades corrompieron 
El fuertc muro de tu sanctidad: 
Sabenio Sena, Ferrara e Orbino. 



Pringipio de alto bien, e juventut (\^^) 
Perseveranle, e fuente, de do mana (\'^5) 
Pobrega, humilde, e closo alamut, 
Del seraphico sol muy dina hermana. 

Tu, virgen, triunphas del triunpho, triunphante 

E glorioso premie de la palma: 

Asy non yerra quien de ti se ampara 



Nin las sus ricas (153) mitras conmovieron 
Las tus ynopias, nin tu pobredat: 
Por mi te ruego ruegues, Bernaldino. 



XL 



Otro soneto quel marqtie* fi^o a sanct An- 
dres. 



408 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



Si anima alguna tu sacas de pena 
Por el festival don, es oy la mia, 
Pescador sando, uno de la jena 
De la divinal messa e compania. 

Tu convertistes la flama egehena, 
En la qual grandes tiempos ha que ardia, 
En mansa calma, tranquila e serena. 
E mi grave langor en alegria. 

Pues me fraysfe, Seiior, donde yo vea (1M) 
Aquella qu'en ninez me conquisto, 
A quien adoro, sirvo e me guerrea, 

E las mis fuer^as del todo sobro; 
A quien desseo, e non me dessea, 
A quien me mala, aunque suyo so. 

XLI 



Mas imploramos a vuesfra dementia, 

Si seran dinas nuestras sandas pre^es, 

Non se reffusen (156); mas datnos segundo, 

Canonijado (157) por vulgar sentengia, 
Al confessor ynsignio Villacrejes (158): 
Muy glorVosa fue su vida al mundo. 



XLIl 



Otro soneto quel marques I150 de suplica- 
^on al Angel Guardador. 

De la superna corte curial, 
E sacro so^io de la gerarchia. 
Que de la diva morada eternal 
Fuste enviado por custodia mia: 



Otro soneto quel marques fi^o a sand Vi- 
cente Ferrer, del orden de Predicadores. 

De si mesma comien^a la ordenada 
Caridat, e asy vos, ter^io Calixto, 
Aquella sandidat bien meritada 
Per fray Vicente, degiplo (155) de Xripsto, 

Quissiste que fiiesse conRrmada 

Por conssistorio, segunt vos fue visto: 

Go^ose Espana con esta Jornada; 

Que a Dios fue grato e al mundo bien quisto. 



Gra^ias te fago, mi Guarda especial, 

Ca me guardaste fasta en esfe dia 

De las ynsidias del universal 

Nuestro adverssario, e fuste la mi guia (159): 

E asy te ruego. Angel, ayas cura 
Del curso de mi vida e breviedat: 
Ella con diligengia te apressura (I6O). 

Ca mucho es debil mi fragilidat; 
Honesfa vida e muerte me procura. 
E al fin con los justos sanctidaf. 



SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO 



409 



NOT AS AL APfiNDICE V 



1. TEXTO: el de Amador de los Rios, 
en Obres del Marques de Santillana, pag. 
271-Q7. Para las varianfes me he servido fam- 
bien de las ediciones de Angel Vegue y Gol- 
doni (sonetos 1 al 42) y Eugenic de Ochoa 
(1 al 17). 

Acojo la leccioii del primcro porque la repuJo 
inmejorabie, salvo en lo que concierne a las pa- 
labras liminares de los diez y siefe primeros so- 
nefos enviados por el Marques a dona Vio- 
lante de Prades; para ellos he creido conve- 
nienfe ceiiirme en aigunos casos a la de 
Ochoa. 

Amador de los Rios y Vegue y Goldoni 
reproducen algunas variantes de los codices 
que han lenido a la visfa. Yo cito, como fuen- 
fes, sus copias y la de Ochoa, y al comenfar 
las varianfes que ellas ofrecen, comento indi- 
recfamenle y en parfe, las del Cancionero de 
Ixar y las de los codices: VII. Y. 4, de la 
Bibliofeca Patrimonial de S. M, (Madrid): 
M. 59, de la Biblioteca Nacional (Madrid): 
esp. 313 de la Biblioleca Nacional (Paris); 
num. 593 del Catalogue des Manuscrifs Es- 
pagnoJs ef des Manuscrifs Poriugaia, por 
Alfred .Morel-Fatio. Paris, MDCCCXCII; efc, 
que han examinado uno u ofro de aquellos 
escrilores. 

Prescindo, a! anotar las palabras explicati- 
vas de los diez y siete primeros sonefos, de 
la leccion de Vegue y Goldoni, y omito cier- 
fas variantes de los versos, puramente orto- 
graRcas, que en nada afectan el concepfo ni 
el ritmo. 

2. AMADOR y VEGUE: actor: es error, 
repetido a menudo. 

3. OCHOA: El tiempo e hora: ambas ex- 
presiones fueron usadas por el Marques. 

4. OCHOA: de Titholomeo: cree Ochoa 
que el Marques designa con ese nombre a 
Tholomeo. 

5. OCHOA: c/on Pedro, su hermano, mo- 
rid. 

6- OCHOA: e los Infantes sus hermanos; 
e como la muerfe del ya dicho Infante le fue- 
se noforia, non osava mostrar, 

7. OCHOA: Aqui toca ella una historia 
antigua del rey don Sancho que morid sobre 



Zamora e de dona Urraca FernSndez, su 
hermana, 

8. VEGUE: lOh dulce hermano! como en 
el Cancionero de Ixar: Amador rechaza esta 
leccion. 

9. OCHOA y VEGUE: te fue: acaso por 
error. 

10. OCHOA y VEGUE: que el seso: 
inaceptable. 

11. OCHOA: tercio. 

12. ID. a su sefiora en punfo. 

13. VEGUE: femengia. 

14. OCHOA: cravellina. 

15. VEGUE: diaa presencia. 

16. ID. e da vida. 

17. ID. e poder. 

18. ID: que ya me sobra. 

19. ID. ca non lo alcan^o. 

20. OCHOA: se falld fanto digno. 

21. ID. del serior Infante. 

22. ID. dt la senora Infanta, su muger. 

23. ID. perdurable. 

24. ID. dicho. 

25. ID. si dado le fuese. 

26. ID. e darse la muerle de fierro o en 
otra manera. 

27. OCHOA: inimo benigno: VEGUE: 
Segund tu animo santo benigno. 

28. OCHOA: Infanta. 

29. VEGUE: abismo, oh centra. 

30. OCHOA y VEGUE: Asi non lloren 
tu muerfe. 

31. OCHOA: En edat nueva: VEGUE: 
En hedad nueua. 

32. OCHOA: duran. 

33. VEGUE: apres grand. OCHO A: apres 
gran. 

34. OCHOA: Atarde dura bien, como en 
el Cancionero de Ixar, segun Amador; VE- 
GUE: Atarde tura bien. 

33. OCHOA: del ordenamiento. 

36. ID. se lo, forma empleada ofras veces 
en su tcxto. 

37. AMADOR: su annado: creo que es 
error de caja; OCHOA: su marido. 

38. OCHOA: emplantada; VEGUE: cm- 
plentada; hay mas justeza en el vocablo del 
texto de Amador. 



410 



EL MARQUES DE SANTILLAXA 



3Q. VEGUE: Que dirruye. 

40. OCHOA y VEGUE: Confenga en si 
la feroce crueza . 

41. OCHOA: que non. 

42. VEGUE: fuiga. 

43. ID. dirruye. 

44. ID. E Is mi pena Jamas diminuye. 

45. ID. fuelgo. 

46. ID. desfruye. 

47. OCHOA: fupaza. 

48. Amador oniite esia frase. 

49. OCHOA: fupaza (an luziente. 

50. ID. o claro rubi. 

51. ID. Umscia. 

52. ID. noze. 

53. ID. alferez. 

54. VEGUE y OCHOA: e delaniera. 

55. OCHOA: cont/i/ze con jfra/?.- VEGUE: 
conduze con grand. 

56. VEGUE: de miierfe. 

57. OCHOA y VEGUE: menguan sean 
vos. 

58. OCHOA: con el flaio. 
5Q. VEGUE: e vuesfra. 

60. ID. Que yo assi biua Jamas congoxoso. 

61. ID. languiendo. 

62. OCHOA y VEGUE: e va dirruyendo' 

63. OCHOA: ca non. 

64. "CANCIONERO DE IXAR" (se- 
gun Amador); derrero maie, leccion que acep- 
fa Vegue y Goldoni. Yo creo en la bondad 
de la leccion de Amador. 

65. VEGUE: por beUeza. 

66. OCHOA: Omero. 

67. VEGUE y OCHOA: emicanfe. 

68. OCHOA: Valgame. Deesa; VEGUE: 
Valgame de essa. 

69. OCHOA: decimo tera'o. 

70. VEGUE: e nombre famoso. 

71. OCHOA: £ rearguyo la mente fati- 
gada. 

72. OCHOA: decimo quarto. 

73. ID. que quando el es delanie. 

74. OCHOA y VEGUE: yo soy. 

75. VEGUE: o grand resplandor. 

76. OCHOA y VEGUE: El su fablar 
grata. 

77. VEGUE: honesfo e manso su conti- 
nenfe. 

78. VEGUE: Ca. 

79. OCHOA: decimo quinfo. 

80. ID. mueble: no es safisfactoria la nota 
de Ochoa en que jiislifica el empleo de esa 
palabra. 



81. VEGUE: Sentir In mina que pro nos 
liene ap res let. 

82. OCHOA: decimo sesto. 

83. ID. parezca. 

84. ID. Amor, deudo, voluniad: Morel - 
Fatio, creyendo razonablemenle en un error 
de los copistas, dice que este verso debe 
leerse asi: Amor e debdo e voluntat buena. 

85. OCHOA y VEGUE: Doler me fazen. 

86. VEGUE: que. 

87. OCHOA: nin vos. 

88. ID. Pues que idire. remedio es olvi- 
dar? 

89. OCHOA: decimo setimo. 

90. OCHOA y VEGUE: los animos, co- 
mo en el Cancionero de Ixar, segiin Amador. 

91. OCHOA: ^o ^^ amenazas, ni en sem- 
blanfes; VEGUE: ^on en menazas los sem- 
blanfes. 

92. OCHOA y VEGUE: los actos. 

93. OCHOA: que non fablaron. igual que 
en el Cancionero de Ixar, al decir de Amador. 

94. OCHOA: nozienfe. 

95. QUINTANA: (Tesoro del parnaso es- 
paiiol, 1861), y VEGUE: graveza. 

96. QUINTANA: '"e /juye; VEGUE: la 
mi vida huye. 

97. VEGUE: E muerfe. 

98. QUINTANA: ni a me socorrer. 

99. ID. De me sansr. 

100. VEGUE: <7"f n^l vuesfro. 

101. Es este un perfeclo dodecasilabo dc 
6-6: unidos por sinalefa ambos hemisfiquios 
dan once silabas pero no forman un verso 
endecasilabo, salvo que se considere agucio 
el vocablo viso, y aun en esfe caso resultaria 
un endecasilabo yambico aduslo al oido. 

102. VEGUE: non vos vea. 

103. ID. vos ser. 

104. ID. fuestes, 

105. ID. oh lid fan morfal. 

106. ID. ■Si non me fallardes. 

107. ID. Si la vida biuiesse. 

108. ID. e mios mis males. 

109. ID. Hauria su curso. 

1 10. ID. e/ reposo. 

111. ID. Cuenfan. 

112. ID. A la bafalla; del mesnio leo. 

113. ID. E reposaua. 

114. ID. Quanfo. 

115. ID. dura. 

116. ID. Buscan los enfermos. 

117. ID. Pues iquien podria o puede quie, 
far...? 



" SONETOS, FECHOS AL ITALICO MODO 



411 



I 1«. VEGUE: por partes- asi el verso re- 
sulfa perfedo. 

119. Dodecasilabo de 6-6. tNo habra es- 
crifo el Marques: advinativos o adivnafivos, 
haciendo uso de la sincopa, o, mejor aiin: 
divinaiivos, recurriendo a la aferesis, como 
Suero de Rivera, que escribio maginafivo en 
sus Cupias que hizo sobre la gala? 

120. VEGUE: E asf non cansan, 

121. ID. Oyd. 
ca veo. 
vltra redo. 

E fus loores, tornado hagerio. 
tenperan^-a. 

ni la semana, ni el dfa. 
Jove le sirva. 
al confficfo. 
La gracia. 

130. Dodecasilabo de 6-6. 

131. VEGUE: Del que se quiso por nos 
fazer honbre. 

152, VEGUE: E durara. 

133. ID. <9 Enoch e a Heliaa, 

134. ID. Enxienpio sea. 

135. ID. de Befica. 



122. 


ID. 


123. 


ID. 


124. 


ID. 


125. 


ID. 


126. 


ID. 


127. 


ID. 


128. 


ID. 


12Q. 


ID. 



136. VEGUE: Qiian /cable. 

137. ID. Ques a los Reyes. 
13H. ID. f casso peregrino. 

139. ID. loarfe dessea. 

140. ID. Jacobo, Pedro. 

141. ID. Tu debellasie. 

142. ID. E por ello. 

143. ID. Luna de Assis, /i/a d'orfulana. 

144. ID. en juventud. 

145. ID. e fuente do mana. 

146. ID. Pues ora. 

147. ID. fierras. 

148. ID. legra. 

149. ID. Anima deuota. 

150. ID. disgipulo. 

151. ID. Del pobre serapico; guardando. 

152. ID- do biui's. 

153. ID- fus ricas. 

154. ID. donde vea. 

155. ID. disgipulo. 

156. ID. rrecusen. 

157. ID. Canonizados. 

158. ID. Villo Treves. 

159. ID- e fuste mi guia. 

160. ID- E con diligencia se apresura. 



'7^; 



APfiNDICE VI 



"QUERELLA DE AMOR ' 



HI 



Ya la grand noche passava 
E la luna s'escondia: 
l.a clara lumbre del dia 
Radianfe se mosfrava: 
Al fiempo que reposava 
De mis Irabajos e pena, 
Oy Iriste cantilena, 
Que (al cancion pronunciava: 
Amor criiel e bryoso, 
Mai aya la tu altega, 
Pues non fa^es iguale^a, 
Seyendo tan poderoso. 



Pregunte: «iPor que fa^edes, 
Seiior, fan esquivo duelo, 
O si puede aver consuelo 
La cuyfa que pades^edes?... 
Respond iome: «Non curedes, 
Senor, de me consolar; 
Ca mi vida es querellar, 
Cantando asi como vedes: 
Pues me falles^io ventura 
En el tiempo del placer, 
Non espero aver folgura, 
Mas por siempre entriste^er. 



II 



IV 



Desperte como espantado 
E mire donde sonava, 
EI que d'amor se quexaba, 
Bien como dapnificado: 
Vi un ome seer llagado 
De grand golpe de una flecha, 
E cantava tal endecha 
Con semblante afribulado: 
De ledo que era, friste 
iAy amor!... tu me tornaste, 
La ora que me tiraste 
La seiiora que me diste. 



Dixele: -Segunt pares^e, 
La dolor, que vos aquexa, 
Es alguna que vos dexa 
E de vos non s'adoles^e.* 
Respondiome: -Quien pades^e 
Criiel plaga por amar, 
Tal canfion debe cantar 
Jamas, pues le pertenes^e: 
Cativo de miria tristura, 
Ya todos prenden espanto, 
E preguntan que ventura 
Es, que m'atormenta tanto. 



414 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



Dixele: «Non vos quexedes, 
Ca non soys vos el primero, 
Nin seres el posfrimero 
Que sabe del mal, que avedes.» 
Respondiome: -Fallaredes 
Que mi cuyta es tan esquiva. 
Que jamas, en quanto viva, 
Canfare, segunt veredes: 

Pero te sirvo sin arte: 

jAy amor, amor, amor!... 

Grande cuyta de mi nunca se parte. 



VI 



'iNon puede ser al sabido 
(Replique) de vuestro mal, 
Nin de la cabsa especial 
Por que asy fustes ferido?» 
Respondio: «Troque e olvido 
Me fueron asy Terir, 
Por do me convien degir 
Este cantar dolorido: 

Criieldad e trocamenlo 



Con iriste9a me conquiso: 
Pues me lexa quien me priso, 
Ya non hey amparamento.* 

VII 

Su canlar ya non sonava 

Segunt antes, nin se oia: 

Mas manifiesto se via 

Que la muerte lo aquexava. 

Pero jamas non cessava 

Nin cesso con grand quebranio 

Este dolorido canto, 

A la sa^on que expirava: 

•Pois placer non poso aver 
A meu querer, de grado 
Seray morir, mays non ver 
Meu ben perder, cuytado.* 

FIN 

Por ende quien me creyere, 
Castigue en cabe^a ajena: 
E non entre en tal cadena 
Do non saiga, si quisiere. 



APENDICE VII 



LAS ILUSTRACIONES 



El refrato del Marques de Santillana, publicado en esie libro. precede indirecfamente, cotno 
lodos los que de el se conocen, del pinfado por Jorge Ingles (original artisla de la decimaquinfa 
cenfuria ) en el refablo mayor del femplo del hospital de Buitrago. Son inferesanfes las nolicias de 
Cean Bermudez que a esle proposito transcribe Mario Schiff ( Obra cilada, pags. LVI-LVU ) como 
asimismo los recuerdos de J. M. Quadrado y A. M. de Barcia que menciona el escritor Frances. 
Sabese que el retrafo del poefa, grabado por Fernando Selrna, segun la pinfura de Jorge Ingles, 
es conservado aun en la Biblioleca Nacional de Madrid. 

Refiriendose a las tables de Jorge Ingles, dice Francisco Pi y Margall en su obra Historia 
•de la Pinfura en Espana, pags. 76-77: « Son escasas en numero, mas ricas en invencion, en 
>originalidad, en nafuralidad, en delicadeza : hoy, despues de cuafro siglos, afraen aiin vivamente 

■ las miradas del que acierfa a enfrar por primera vez en el pequeno femplo del hospital de Buitrago, 
'debido a la piedad de Inigo Lopez de Mendoza, primer marques de Santillana. Represenfan, las 

* de la parte baja de! refablo mayor de dicho femplo, la una al marques y a su paje, orando de 
•rodilias; la ofra, a la marquesa y a una de sus doncellas; confiene la del segundo, doce angeles 
•con blancas tunicelas, que llevan en sus manos los doce gozos compuesfos por aquel escrifor 
» celebre ; la del remate, un San Jorge que esta hundiendo el hierro de su lanza en ese fiero dragon 
•que ha servido fantas veces de simbolo a la religion y a la poesia. No solo esta ya bien inter- 
•prelada en los refratos la piedad cristiana ; lo esta en el del marques la gravedad de los atios y 
-el talento ; lo esta en el de la marquesa la dignidad, el amor franquilo, la calma de la que ha 
•cruzado ya la edad de las pasiones. Hay en la cabeza de los dos personajes cierto misticismo, 
•pero no ese misticismo exagerado fras el cual desaparece por complefo la vida del mundo real, 
•sino ese prudente misticismo que modifica la naturaleza de! hombre sin desfruirla, que da un co- 
•lorido terminado a todas nuesfras acciones sin ser !a unica causa que las decide, que dirige nuestros 
« sentimienfos sin absorberlos, que es la faz mas marcada de nuestro ser sin constituir nuesfro ser mismo. 
•No sin razon cree uno ver alii al mismo marques, al gentilhombre del siglo XV, en quien batallan 

■ constantemenfe la fiereza del soldado y el poder de la culfura, la humildad del crisfiano y el 
•orgullo de la aristocracia ; no sin razon cree ver uno a ese marques que, despues de haber sido 
.especfador de fantas discordias como removieran enfonces el suelo de su patria, escribio, tal vez 
» con objelo de evifarlas, un libro lleno de docfrina y de experiencia para privados y para caba- 
, lleros ; las facciones reproducidas en el retrato revelan aun a nuestros ojos las inclinaciones, el 
•caracter, el alma de este hombre. Pudo faltar acierfo al autor para copiar fielmenfe los rasgos 

• fisonomicos de este varon ilustre ; pudo falfarle una mano mas energica, un pincel mas valiente ; 



416 EL MARQui;S DE SANTILLA^fA 



• mas no le fallo corazon para comprenderle, para idenlificarse con el, para concentrar y dar 

• nueva vida dentro de si a sus ideas, a sus sensaciones, a sus sentimienlos. » 

Prosigue Pi y Margall exponiendo olros concepfos arUsficos acerca de las piniuras del templo 
del hospital de Buitrago, pero los Iranscrifos son los que mas inferesan a esfe ESTUDIO, por el 
sereno elogio que ellos contienen del poela casfellano. 

Las vistas del Castillo del Real de Mnnzanares aparecieron en La Eafera, de Madrid 
/ aiio 1, numero 27 ), entre otras acompaiiadas de la siguiente noticula : • Una excursion intere- 
•sante en los alrededores de Madrid, es la de Manzanares el Real. En ese pueblo puede ser 
•admirado un bello resto de la arquitectura medioeval. Es el Castillo de Miraflores, propiedad del 
•marques de Sanfillana. Su robusta construccion y sus originales lineas demueslran que sus edifica- 
•dores no solo atendieron a las exigencies de los iiempos, en ese linaje de baluartes, sino al 
•principio estetico. En la actualidad se encuentra el caslillo complefamente abandonado, lo que es 
•bien lamentable, pues habla muy poco en favor de Espana, esa dejacion de deberes protectores 
•sobre un patrimonio liisl6rico.» 

Es esa la unica noticia que he obtenido de la existencia del caslillo de Miraflores, hoy en 
ruinaS' En la noticula no se menciona, como habreis advertido, si ese castillo fue del PRIMER 
Marques de Santillana, el poeta de Carrion de los Condes: aunque es verdad que en ella se 
alude a la arquitectura medioeval. 



El buen sentido del lector habra indudable- 
mente leido Trasmoz en el 2.*' verso de la 
Serranilla IL^ ( pagina 393 ), y En vos ver en el 
6.« de la !///.« ( pagina 395 ). 

El 2.0 verso del Soneto XIII (pagina 402); 
lease asi : 

En vuesfra ma no, rey muy virtuoso 



2T 



REGISTRO ALFAB&TICO 

DE AUTORES CITADOS 



Registro alfabetico de autores citados 



Ab - ul - Hassan, pagina 152. 

Achatesio Milesio, p. S22. 

Agraz, p. 98. 

Alfonso el Sabio, p. 56 - i)2 - 108 - 249 - 
324, 

Altamira y Crevea, p. 200. 

Alvarez Gato, p. 70 - 98, 

Alvarez de la Villa, p. 49 - 50 - 104 - 148 

Alvarez de Villasandino, p. 55 - 69 - 93 ■ 
250 - 287 - 324. 

Amador de los Rios, p. 9-10-12-13 
17-29-36-38-39-41-42-44 
47-56-57-68-69-72-73-78 
94 - 100 - 104 - 109 - 112 - 120 - 124 - 
169 - 171 - 172 - 178 - 181 - 192 - 193 • 
212-222 - 254 - 255 - 259 -263 -287 • 
303-307 -314 - 336-344 - 345 - 361 
393 . 409 - 410. 

Andujar (Juan de), p. 252. 

Angioleri, p. 191. 

Anglade, p. 60 - 142 - 146 - 165 - 166. 

Aposfol de Castilla. p. 29-238. 

Aranda, p. 238. 

Arcediano de Toro, p. 283. 

Arcipreste do Hita. p. 61-62-79-96 
98-103-115-143- 144-145-148- 
150 - 152 - 153 - 249 - 302 - 3(». 

Arcipreste de Talavera. Vease Alfonso 
ffnez de Toledo. 

Argensola, p. 102. 

Argote de Molina, p. 177. 

Aristoteles. p. 97 - 99 - 125 - 233 - 327. 

Armenino Bolones. p. 341 



302. 



32J 
152 

-16;; 

46" 
.87- 
136- 
194" 
289l 
■ 375. 



-97 
149 



Mar- 



Arnaud de Mareuil, p, 165. 
Aymeric de Peguillin, p. 60. 
Azon'n, p. 102 - 104. 



B 



Baeiia ( Juan Alfonso de ),||paginas 9 - 22 - 

23 - 24 - 53 - 56 - 68 - 69 - 70 - 92 - i^ - 

94 - 324. 
Barcia A. M. de ), p. 415. 
Baude, p. 85 - 86. 
Baudelaire, p. 131. 

Berceo, p. 96 - 1(B - 111 - 115 - 191 - 299. 
Berenguer de Noya, p. 58-94. 
Bernard de Venfadour, p. 60 - 165 - 167. 
Bertrand de Born. p. 60 - 165. 
Bias, p. 122 - 127 - 335. 
Blanco Fombona, p. 245 - 246. 
Bocanegra, p. 61 - 98 - 147. 
Boccaccio, p. 57 - 74 - 84 - 180 - 210 - 254 ■ 

257-330-341. 
Boscan. p. 82 - 84 - 85 - 106 - 177 - 257 - 285, 
Bruni de Arezzo ( El Are(ino), p. 99-100- 

343. 
Burgos ( Diego de ), p. 52 - 74 - 75 - 252. 



Cairasco de Figueroa, pagina 115. 

Cairel ( Elie ). p. 60. 

Camoes ( fiasco Perez de ), p. 323. 

Capmany, p. 51 - 52. 

Cardinal ( Pierre ). p. 60. 

Cartagena { Alonso de ), p. 31 - 100 - 342. 



422 



REGISTRO ALFABETICO 



Carvajal o Carvajales, p. 61-98-147. 

Casiodoro, p. 321. 

Casquicio ( Ferrant ). p. B23. 

Calalina Garcia ( Juan ), p. 29 - 38. 

Calon ( El Censor ). p. 343. 

Cavalcanfi, p. 83 - 178 - 180 - 191 - 195 - 199 - 

331. 
Cean Bermudez, p. 415. 
Cecco d'Ascoli, p. 83 - 178 - 199 - 331. 
Cejador y Frauca, p. 79 - 80 - 86 - 87 - 97 - 

142 . 143 - 153 - 319 - 320. 
Cervantes, p. 110-343. 
Ciceron, p. 65 - 319 - 321 - 328 - 341 - 343. 
Cino da Pistoia, p. 88 - 180 - 206. 
Clarus, p. 151 - 287. 
Cleanto. p. 127. 
Colin Muset, p. 142. 
Compagni, p. 83. 

Condestable de Portugal, p. 36 - 324. 
Cota (Rodrigo de). p. 121. 
Croce, p. 97 - 321 - 322. 
Cronica de don Juan II , p- 9 - 13 - 16 - 18 . 

22 - 28 - 24 - 27- 30-33-34 -35 - 36 -37. 

CH 

Charles d'Orleans, paginas 85 - 86. 
Chartier (Alain), p. 63 - 64 - 65 - 257 - 2-58 - 

264 - 314 - 319. 
Chastelain, p. 319. 

D 

Daniel (Arnaud), paginas 58 - 59 -60 - 165 - 
196. 

Dante Alighieri. p. 54 - 57 - 58 - 59 - 60 - 
65-66-69-73-74-75-79-81 - 83 - 
85 - 97 - 143 - 179 - 180 - 183-184-185 - 
189 - 191 - 194 - 195 - 196 - 198 - 199 ■ 
203 - 205 - 206 - 209 - 210 - 211 - 216 . 
227 - 257 - 258 - 264 - 274 - 275 - 279 • 
282 - 297 - 314 - 380 - 331. 

Dante da Majano, p. 178. 

Decimbre, p. 317. 

Del Bene (Sennuccio), p. 83. 

Demostenes, p. 99. 

Desdevises du Dezert, p. 215. 

Diaz de Toledo (Pero), p. 42-45-125 
237 - 341. 

Dietz, p. 157 - 322 - 328. 

Diniz, p. 142 - 823. 

Dondi deirOrologio, p. 84. 

Dueiias. p. 20-70-73-98. 



Eguia Ruiz, pagina 200. 

Eguilaz (Luis de ), p. 356. 

Elie de Cadenet, p 60. 

Empedocles, p. 326. 

Encina. p. 148 - 321 - 324 - 325 - 351. 

Enio, p. 322. 

Epicteto, p. 127. 

Escavias ( Pedro de ), p. 62 - 147 - 148. 

Estacio, p. 267-297-341. 

Estuiiiga ( Diego de ), p, 68, 

Euripides, p. 277 - 282. 

Eutropio, p. 341. 



Faguet, paginas 59 - 60 - 63 - 64 - 142 - 196 - 

813 - 814 - 815. 
Farinelli, p. 201 - 202 - 291. 
Faure (Lucie Felix), p. 206. 
Febrer ( Mossen Andreu ), p. 288. 
Federico 11, p. 178. 
Ferecides de Siro, p. 322. 
Ficino ( Marsilio ), p. 99. 
Figueira ( Guillaume ), p. 60. 
Finzi, 205 - 207 - 210. 
Fitz- Gerald, p. 191. 
Fitzmaurice Kelly, p. 104-120-134-178- 

198 - 257 - 258 - 271 - 274 - 352. 
Flamini. p. 84 - 183 - 192 - 206. 
Floranes, p. 237 - 238 - 240. 
Fouquet de Marseille, p. 60. 
Fray Luis de Leon, p. 102-151-260. 
Frescobaldi (Dino), p. 83 - 180. 
Frescobaldi (Matteo), p. 83 - 180. 
Furtado de Mendoza. Vease MuHado. 



Gabriel el Musico, pagina 70. 

Gace Brule, p. 142, 

Galense (Johan), p. 341. 

Gallardo, p. 172. 

Garcia de Diego, p. 87-104-110-127. 
157 - 162 - 171 - 213 - 263 - 265 - 271 ■ 
287 - 288 - 292 - 391 - 316 - 317 - 395. 

Garcilaso de la Vega. p. 82 - 84 - 85 - 102 . 
106 - 151 - 218 - 222 - 228. 

Gautier de Coinci, p. 96. 

Gazier, p. 142. 

Gener, p. 78. 

Giacomino Pugliese, p. 82. 



REGISTRO ALFABETICO 



423 



86. 
Aljubarrote ) 



Gianni (Lapo). p. 83. 
Giraud de Borneil, p. 60. 
Gomes Peres Pafifio, p. '24, 
Gomez de Cibdarreal, 308. 
Gongora, p. 67-80. 
Gonzalez de Casfro, p. 287. 
Gonzalez Blanco (Andres), p 
Gonzalez de Mendoza ( el de 

p. 9-10-287-356. 
Gonzalez de Mendoza, p. 18 - 52 - .315 - 335 
Gonzalez de Sanabria, p. 323. 
Grandson ( Ofho de ), p. 65. 
Guevara, p. 284. 
Guillen de Avila, p. 252. 
Guillen de Bergueda, p. 58. 
Guillen de Segovia, p. 73. 
Guinizzelli, p. 83 - 178 - 180 - 195. 
Guiffone d'Arezzo, p. 82-178. 
Gufierre de Cefina, p. 102 - 218. 
Gufierre Diaz de Gamez, p. 320. 



H 



K 



Knapp, pagina 85 - 107 - 177. 



I.aercio, paginas 126 - 335. 

La Boulaye, p. 157. 

Lafuenfe, p. 14 - 16 - 36 . 259 - .353. 

Lando, p. 55 - 250. 

Lerena Juanico, p. 237. 

Lopez de Ayala, p. 10-62-97-98-112 
115 - 234 - 250 - 350. 

Lorris, p. 64 - 66 - 314. 

Lucano, p. 289 - 341 - 342. 

Lucena, p. 40 - 78 - 125. 

Luna (Alvaro de), p, 14-16-17-18-23 
29-31-33 - 34 - 36 - 36 - 37 - 38 - 39 
42-48-49-50-53 56-69-77-122 
130 - 131 - 134 - 138 - 173 - 225 - 287 
340 - 354 - 355 - 366. 



Hauvetfe, pagina 318. 

Henn'quez Urefia ( Pedro ), p. 67 - 104 - 151. 

Heredia ( Nicolas ), p. 156. 

Hernandez ( Alonso ), p. 252. 

Herrera ( e/ divino ), p. 102 - 107 - 177 - 

222 - 255. 
Homero. p. 289 - 297 - 317 - 322. 
Horacio, p. 257 - 2-59 - 260 - 297 - 315 - 316 - 

325, 
Hubbard, p. 151. 
Hugo, p. 37 - 1.33. 
Hurfado de Mendoza ( el Almiranh ), p. 9 - 

10 - 141 - 148. 



Icaza, pagina 209. 

Imperial, p. 55 - 65 - 66 - 79 - 81 - 86 - 257 



Ixar, p. 254 



Jacopo da Lentino, pagina 178. 

Jauregui (Juan de), p. 265. 

Jordi de Sant Jordi, p. 72 --288 - 289-290 

292. 
Juan el Trepador, p. 70. 
Juan Poefa o de Valladolid, p. 70. 
Jufre de Foxa, p. 58 - 59 - 94. 



M 

Macaulay, paginas 195 • 205. 

Macias, p. 283 - 285 - 286 - 288 - 324. 

Machaut, p. 65-314, 

Madrigal, p. 124. 

Mallol, p. 72. 

Manrique (Gomez), p. 42-52-70-71-73 
74 - 98 - 173 - 222 - 223 - 231 - 252. 

Manrique (Jorge), p. 67 - 68- 80 - 124 - 129 . 
151 - 231 - 237. 

Marcabrun, p. 60 - 166. 

Marco Aurelio, p. 127. 

March rAusias), p. 71 - 72 - 73 - 205 - 215. 

March (Jaime), p. 72. 

March (Pere), p. 72. 

Mariana (Juan de), p. - 

Marquina, p. 53 - 62. 

Martinez de Toledo (Alfonso), p. 308. 

Martin el Taiiedor, p. 70. 

Medina y Mendoza, p. 315. 

Mena, p. 29 - 38 - 41 - 54 - 57 - 66 - 77 - 78. 
79 - 80 - 81 - ^ - 112 - 116 - 187 - 178 - 
174 - 248 - 250 - 251 - 252 - 261 - 309 . 
324. 

Menendez y Pelayo, p. 14 - 22 - 37 - 39 - 40 - 
41 - 46 - 48 - 49 - 52 - 64 - 78 - 85 - 91 - 
104 - 120 - 123 - 126 129 - 131 - 138 - 
134 - 143 - 146 - 149 - 161 - 169 - 172 " 
192 - 198 - 205 - 283 - 236 - 237 - 238 - 
250 - 261 - 268 - 269 - 270 - 271 - 294 - 



424 



REGISTRO ALFABETICO 



300 - 301 - 311 - 316 - 317 - 322 - 328 - 

330 - 335 - 354. 
Menendez Pidal (Ramon), p. 28. 
Merimee (Ernest), p. 57 - 226 - 227 - 234 - 

235. 
Mesa (Enrique de), p. 104 - 141 - 288. 
Meung. p. 64 - 66. 
Mila y Fontanals, p. 250. 
Mirandola, p. 99. 

Monnier, p. 99 - 207 - 210 - 214 - 312 - 315_ 
Monte Andrea, p. 82. 
Montoro ( Anton de ), p. 46 - 47 - 70 - 73. 
Moratin ( Leandro Fernandez de ), p. 121. 
Morayta, p. 33 - 67. 

Morel -Fatio. p. 183 - 185 - 315 - 409 - 410. 
Moxica ( Fernan ), p. 70 - 73. 
Musset, p. 63. 



N 



Nebrija, pagina 325. 
Nieremberg, p. 238. 
Nordau, p. 163. 



O 

Ochoa, paginas 22-23 - 174 - 181 - 218 - mi 

353 - 409 - 410. 
Orfeo, p. 326. 
Ovidio. p. 233 - 297 - 317 - 337 . 341. 



Pisan ( Cristina de ), p. 65. 

Pitagoras, p. 326. 

Platon. p. 99 - 125 - 233 - 240 - 320. 

Plutarco, p. 51 - 99. 

Pulgar, p. 51-309-353. 

Puymaigre, p. 120 - 143 - 151 - 207 - 208 - 294. 

Q 

Quadrado (J. M. )- pagina 415. 
Quintana, p. 68 - 78 - 156 - 199 - 410. 



Rambaud de Vaqueiras, pagina 60. 

Rambaud IH, p. 60. 

Rennert, p. 287. 

Reyes (Alfonso), p. 232-236. 

Reyles, p. 163-164. 

Riquier. p. 144-145-146. 

Robert d'Auvergne, p. 60. 

Rodo, p. 245-246. 

Rodriguez de la Camara o del Padron, p. 283. 

Roger (Pierre ), p. 60. 

Rogerio Sanchez, p. 79. 

Rojas (Ricardo), p. 251. 

Ruben Dario, p. 67 - 245 - 246. 

Rudel, p. 60 - 165. 

Ruiz (Juan). Vease Arciprcsfe de Hifa. 



Padilla ( Juan de ), pagina 252. 

Paez de Ribera, p. 55. 

Pao de Benbivre o Beliviure, p. 58, 

Paris, p. 59-63-96-142-213-315-319. 

Pautier. p. 142-322. 

Perceval Doria, p. 60. 

Perez de Ayala ( Ramon ), p. 288. 

Perez de Guzman, p. 14 - 23 - 56 - 62 - 98 - 

136 - 138 - 234 - 239 - 308 - 324 - 352. 
Petrarca. p. 67 - 58 - 60 - 71 - 74 - 81 - 84 - 85 . 
99-178 - 179-180 - 181 - 183- 184 - 185 - 191 - 
192 - 194 - 195 - 196 - 197 - 198-201-202 . 
203-204-205 -206-207-208-209-210- 
211 - 214 - 215 - 216 - 217 - 227 - 264 - 271 . 
273 - 297 - 310 - 314 - 317 - 318-331 -341. 
Pidal (Pedro Jose), p. 46-47. 
Pierre d'Auvergne, p. 60. 
Pi y Margall, p. 358 - 415 - 416. 



Sachetti (Franco), pagina 84. 

Salustio, p. 317. 

San Agustin, p. 125 • 126-205 - 217 - .341. 

Sanchez (Tomas Antonio), p. 238 - 240 - .303. 

Sanchez de Badajoz, p. 252 - 283 - 284. 

Sancho de Rojas, p. 137. 

San Isidoro, p. 321 - 322. 

San Juan de la Cruz, p. 160. 

Santa Maria (Pablo de), p. 303. 

Sanvisenti, p. 26 - 66 - 81 - 120 - 186 - 197 - 

198 - 199 - 201 - 218 - 271 - 274 - 282 - 

2^-289-294-296. 
Schack (A. F. de), p. 60 - 61 - 152 - 252. 
Schiff, p. 58- 123 - 130 - 133 . 136- 194-208. 

257 - 264 - 270 - 271 - 294 - 315 - 41 5. 
Seailles, p. 217. 
Semprun, p. 246. 
Sem Tob, p. 9 - 62 - 97 - 112 - 116 - 234 . 

235 - 240 - 324, 



REGISTRO ALFABETICO 



42.5 



Seneca (Lucio Anneo), p. 65 - 125 - 127 - 240 . 

282 - 317 - 328 - 330 - 337 . 341. 
Socrates, p. 233. 
Sordello de Mantoue, p. 60. 
Suero de Rivera, p. 411. 



Terencio, paginas 233 -297 - 331. 
Thibaut de Champagne, p. 142, 
Ticknor. p. 24 - 120 - 124 - 144 - 145 

im . 257 -258 - 259. 
Tito Livio, p. a5 - 297 - 328 - 841, 
Toro Gisberf, p. 113 - 114. 
Torre (Alfonso de la), p. 309. 



146- 



Vaz Ferreira, p. 163 - 164. 

Vegue y Goldoni, p. 181-182.188-189- 

191 - 201 - 203 - 204 .205 -207 - 208-210. 

211 . 212 . 223 - 409 - 410 - 411. 
Vidal ( Pierre ), p. 60 - 95. 
Vidal de Besaduc o Besalu, p. 58 . 94 . 95. 
Vigna ( Piero della ), p. 82. 
Viiialobos, p, 287. 
Villalpando, p. 257. 
Villena, p. 17 - 22 . 26 - 58 . 94 . 174 - 296- 

297 . 298 . 320 - 322. 
Villon, p. 64-85-86. 
Vinci, p. 216. 
Virgilio, p. 214 - 2,33 . 289 - 297 - 317 - .322 - 

337-341. 



U 



Uberfi (Fazio degli ), pagina 84. 
Uhagon, p. 87 - 49 135 - 136 - 137 - 138 - a53 
354-855-891. 



Xoarez de Pa via o Payva, pagina 323. 



Valera ( Diego de ), pagina 320. 
Valerio Maximo, p. 126-385-341, 



Zayas (Antonio de), paginas 104 - 349 - 351 

351. 
Zenon, p. 127. 
Zorrilla de San Martin, p. 163 . 164. 



INDICE 



EL MARQUES DE SANTILLANA 



fNDICE 



Pags. 

PRIMERA PARTE 

VARIA 

CAPfTULO I. — Su Vida 9 

CAPITULO II. — Su Epoca 55 

CAPITULO III.— El Poeta y su Obra 77 

CAPITULO IV. — El Lexico del Poeta y del Prosador 107 ^ 

SEGUNDA PARTE 

EL CREADOR 

CAPITULO I. — ''Dialogo de Bias contra Fortuna" — Doc- 
trinal de Privados " — " Nuevo Doctrinal " 119 

CAPITULO II. — " SerraniUas " 141 

CAPITULO III.— " Canciones y Decires " 155 

CAPITULO IV. — Poesias varias 169 

TERCERA PARTE 

EL RENOVADOR 

CAPITULO UNICO. — " Sonetos, fechos al italico modo "... 177 

CUARTA PARTE 

EL REPRODUCTOR 

CAPITULO I. — '^ Proverbios " 231 

CAPITULO II. — '■ Comedieta de Ponza " 243 

CAPITULO III'— " Sueno ". — " Triunphete de amor ". — " In- 

fierno de los enamorados " 263 

CAPITULO IV. — Otras composiciones aleg6ricas 285 

CAPITULO V. — Poesias varias 299 



430 INDICE 

Pags. 

QUINTA PARTE 
EL PROSADOR 

CAPITULO I. — " Prohemio e Carta al Condestable de Por- 
tugal •' 307 

CAPITULO II. —-'Prologo de los Prover/j/os "—" Prohemio 

de la Comediefa de Ponza " 327 

CAPITULO III. — " Prohemio del Dialogo de Bias contra For- 

iuna^^ — " Carta a Pero Gonzalez de Mendoza " 333 

CAPITULO IV. — Prosas varias 339 

SEXTA PARTE 

EL HOMBRE 

CAPITULO UNICO. — Sii caracter 349 

SEPTIMA PARTE 
apEndices 

I. — " Dialogo de Bias contra Fortuna " 361 

II. _ " Doctrinal de Privados " 381 

III. — " Nuevo Doctrinal de Privados " 387 

IV. — " Serranillas " 393 

V. — " Sonetos, fechos al italico modo " 399 

VI. — " Querella de amor " 413 

VII. — Las Ilustraaiones 415 

Registro alfabetico de autores ciiados 419 



FUB COMENZADA ESTA OBRA A FINES DEL ANO MIL 

NOVECIENTOS CATORCE, Y . TERMINADA EN Dl- 

CIEMBRB VBINTIUNO DE MIL NOVECIENTOS 

QUINCE, EN Montevideo, capital de 

LA Repi^blica Oriental del Uru- 

auAY, tierra estj&ril para los 

luchadores probos ; cuna 

de altivas mujeres 

Y escritores 

CURVILtNEOS 



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RETURN 
TO— ^ 



14 DAY USE 

14 D_AY l^E„ BORROWED 

CIRCULATION DEPARTMENT 

202 Main Library 



LOAN PERIOD 1 
HOME USE 


2 : 


3 


RENEWALS AND RECJ 
I •••■ PERIODS ARE 1 
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